El saúco, uno de nuestros aliados más ancestrales

Los europeos hemos estado muy unidos a este pequeño árbol, el Sambucus nigra, desde hace mucho tiempo, algunos dicen que desde hace ¡cuatro mil años!, e incluso le llegan a otorgar el título de ser el arbusto más antiguo cultivado por el ser humano. En euskera lo conocemos como intsusa beltza. Tanta es la historia de este pequeño árbol en el viejo continente, que se trata de una de las plantas más mencionadas en la tradición medicinal europea. Se le ha denominado popularmente también como el botiquín de la gente del campo. El saúco negro o común ha sido importante en nuestras vidas hasta hace relativamente poco tiempo. Hoy en día es fácil encontrar a esta especie perteneciente a la familia de las adoxáceas, alrededor de los caseríos. Si lo vemos solo en alguna campa seguro que no andarán lejos las ruinas de alguna vivienda o antigua huerta.

Este bonito arbusto está ahora en uno de sus mejores momentos.
Podemos encontrar al arbusto del saúco en plena floración.

En Francia aún se utiliza y no solo como infusión o en pomada. En uno de mis viajes al país vecino, pude asistir a unas clases de cocina de productos locales y ecológicos. Me sorprendió ver como compraron unas ramitas de saúco en flor para cocinarlas. Después de lavarlas, batimos un huevo, las rebozamos con mucho cuidado y después las freímos en la sartén con aceite de oliva abundante. ¡Me gustó mucho! No lo había visto ni probado nunca. Cada año cuando veo a este bonito arbusto en flor, no puedo dejar de acordarme de ese día. A nuestro alrededor tenemos muchísimas plantas y flores que son comestibles y que hasta hace bien poco eran muy conocidas por todos.

Os recomiendo que, si os animáis a probar hierbas y plantas que no conocéis, antes os asesoréis bien de cómo hay que consumirlas y compréis, por lo menos al principio, en lugares especializados. Nosotros en Francia compramos esta planta en el mercado del pueblo. En el caso del saúco es especialmente importante saber cómo hay que consumirlo. Os lo explico todo más adelante.

¿Y por qué ha sido tan importante este pequeño árbol en nuestra sociedad?

Antes de la llegada de los antibióticos y antiinflamatorios a nuestras vidas, toda ayuda era buena para favorecer nuestra salud. El saúco negro se utiliza sobre todo para resfriados y gripes que como todos sabemos, son muy habituales en estos lares en invierno. Es muy eficaz para tratar estos molestos males, entre otras cosas, porque es sudorífica y además tiene vitamina C. De hecho, aunque ya no tengamos costumbre de plantar un saúco en nuestras terrazas, huertas y jardines, sí que lo podemos encontrar en preparados y jarabes para tratar los problemas del sistema respiratorio alto. También es muy diurética y alivia el reumatismo, entre otras muchas virtudes. Incluso en algunos hospitales la pomada de ramas de saúco es popular para heridas y quemaduras. Yo también me he aplicado en alguna ocasión la pomada a base de ramas de saúco y cera, y es que aquí somos mucho de ungüentos caseros ¿verdad?

Pomada de OREKA BELARDENDA. Foto: http://www.euskonews.com/

Pero esto no quiere decir que se puedan coger sin ayuda de expertos o comer las bayas del saúco como si fueran moras del campo. Para manipular algunas plantas y frutos hay que conocerlos muy bien. En este caso que nos ocupa, además de modo especial, porque solo no son tóxicas las bayas de la variedad del saúco negro, el resto de variedades de saúco sí lo son. Además, aunque las bayas del saúco negro, como decíamos no son tóxicas, siempre hay que tomarlas cocinadas, ya que crudas pueden dar molestias gastrointestinales, contienen un producto químico que produce el cianuro y solo al cocinar se elimina. Además, mejor cuando el saúco está en forma de árbol que en arbusto. Y mucho cuidado también con el resto del arbusto; ramas, cortezas,…. son tóxicas para comer. En cambio las flores sí son comestibles. Es buena en infusiones, adobos, licores, rebozados con buñuelos o en tempuras. Se puede comer cruda también en ensaladas.

Ensalada con flores de saúco.

Aunque la cultura precristiana veneraba de manera muy especial a este pequeño árbol de poco más de ocho metros, ya que lo consideraba mágico, el cristianismo quizás por su dualidad, lo consideró del diablo. Además, a esto se le unía que el saúco común se parece mucho a otras variedades que sí son altamente tóxicas. En la Edad Media se decía que era propio de las brujas. Pero esto no hizo que no se siguiera cultivando hasta hace pocas décadas y se le siguiera teniendo un gran aprecio. Ni siquiera que a este arbusto se le relacionase con el perverso Judas pudo parar su popularidad. Fue precisamente de este árbol donde nos cuenta la tradición que se colgó.

Bayas del saúco negro o común.

Y es que los beneficios y la tradición pesaban demasiado, y no solo se continuó cultivando por sus virtudes, a ello hay que sumarle que también su madera es muy usada en ebanistería. Las ramas son fáciles de ahuecar por dentro y fueron utilizadas también para hacer instrumentos. De hecho, la palabra saúco parece ser que procede del griego “Sambuké”, que significa flauta, después de vaciar el interior de las ramas se queda un tubo hueco con el que se hacían las flautas.

Desde luego que mayo es un mes para explorar nuestro entorno y sus flores. Como dice el refranero “Mayo entrado, un jardín en cada prado” y para muestra un botón.

 

De cuando se peregrinaba de Eskota a Urkiola

Hay sitios que por algún motivo nos enganchan, es como si nos atrapasen y nos hiciesen viajar a ellos una y otra vez. Son esos lugares que no nos cansamos de visitar y así poco a poco, se convierten en nuestros rincones favoritos. No os voy a engañar, yo tengo muchos de esos rincones. Si me hiciesen elegir un lugar en el mundo, creo que no sabría por cual optar, hay tantos lugares llenos de encanto, que si eligiese uno sería como traicionar al resto. Pero sí creo que podría hacer una lista, larga, eso sí. Uno de esas maravillas que no me canso nunca de visitar es Urkiola.

Rodeado de bosques de haya, fresno y abedules nos encontramos con la panorámica del macizo del Anboto (1.331 metros el pico del Anboto) desde el mirador de las Tres Cruces. Si nos fijamos bien podemos divisar la cara de la Diosa Mari tumbada, mirando hacía arriba.

La subida a Anboto es impresionante, pero los alrededores del Santuario tampoco se quedan atrás. Si vais con niños pequeños o no os encontráis en vuestro mejor momento para caminar, pasar el día en estos increíbles hayedos es una estupenda alternativa. Hay sitios para comer bocatas en cualquier esquina. Si os apetece un menú o platos combinados, los del Restaurante Bizkarra son asequibles, con productos de caserío y muy ricos. Es un lugar con un aire de esos de toda la vida.

De Urkiola me gusta todo, sus bosques, sus vistas,… pero cuando voy intento no dejar de visitar una ermita que me fascina, la de Santa Apolonia. Se encuentra rodeada de hayedos, está encima de un manantial y envuelta por pequeños riachuelos, es una maravilla. La podéis encontrar a doscientos metros del templo, en la ladera sur de Urkiolagirre.

Hablando en casa de lo que me gusta este lugar; me contaron que nuestra tatarabuela, Juliana Anda Herran, solía detenerse allí, en su peregrinaje desde el pueblo de Eskota a Urkiola. Y pregunté con muchísimo asombro, ¿Cómo?,… ¿Que se venía desde Ribera Alta/ Erribeheragoitia, situado al sur de Araba, andando? Es decir, ¿cincuenta y cinco kilómetros a pie para asistir a la misa de Urkiola? Y sí, y no solo se recorrían ella y muchas gentes de la comarca, Araba entera andando, sino que además debían de hacer la caminata en plena noche, para llegar de buena mañana al Santuario.

Foto del año 1900 que se encuentra en uno de los carteles que rodean a la ermita.

Me pareció una tradición de lo más bonita. Es una pena que estas tradiciones y mucha sabiduría popular se estén perdiendo. He tenido la suerte de tener una amama muy parlanchina, que le encantaba leer y estaba muy interesada en transmitir la historia de nuestro pueblo y nuestra familia a su descendencia. Un boca a boca que históricamente ha recaído en las mujeres, y desde luego que así ha sido también en mi casa, quizás de ahí me venga las ganas de transmitir todo lo que veo a mi alrededor.

Foto: http://urtesasoiak.com/

Y por si me quedaban dudas de que esta hazaña hubiese tenido lugar, los letreros que se encuentran alrededor de este antiguo humilladero, así nos lo explican: “Hasta tiempos recientes, los peregrinos provenientes de los pueblos alaveses y del cercano Otxandio se detenían frente a la ermita para preparar la llegada al Santuario. Algunos de ellos se descalzaban y cumpliendo promesas o penitencias, recorrían descalzos este último tramo.”

Interior de la ermita

Además de lo curioso del dato, la ermita popularmente llamada Santutxu también tiene más cosas interesantes. Está edificada sobre un manantial al que se le atribuían propiedades curativas contra el mal de muelas. De ahí quizás el nombre de la ermita de la señora de los Remedios o Santa Apolonia, patrona de los dentistas.

Cuenta la tradición que para curar las muelas había que llenarse la boca de agua y dar tres o siete vueltas alrededor de la ermita para luego arrojar el líquido en su interior invocando a la Santa.

La edificación es sencilla de dos plantas con cubierta a cuatro aguas y se encuentra sobre un antiguo camino real y sobre la primitiva calzada que unía este lugar con Vitoria. Quizás lo más impresionante sea el manantial que brota de una de sus paredes. La inscripción grabada en la pila de agua bendita nos cuenta que fue construida en 1515. Aunque existe en su interior una ermita anterior. Si os acercáis esta primavera, no os olvidéis de hacer una visita a este lugar. Seguro que os encanta.

 

El Cormorán, el simpático inquilino del río Gobela

A todos nos encanta el mar, la sensación hipnótica que tiene su horizonte infinito, la brisa, los colores azulados de su agua,… A mí me pasa también algo parecido con los ríos; el sonido de las cascadas, de los pequeños saltos de agua, el olor especial que desprenden y la infinidad de vida que se crea en sus ecosistemas, tienen algo que atrapa irremediablemente. Últimamente me encanta pasear por la orilla del río Gobela en Getxo, desde hace unos años este caudal y todo su entorno han mejorado una barbaridad.

El río Gobela después de la última gran nevada.

Ir a andar por los paseos que hay alrededor y recrearse con la vida de sus aves es muy entretenido. Hay zonas donde la visibilidad es buenísima, es como estar con ellas, pero sin interferir en sus quehaceres.

Paseando por uno de los paseos a orillas del río Gobela.

Sobre todo, me atrapa la vida de la gran familia de patos que habita allí. Me fascina su lealtad, ver como siempre van en pareja a todas partes, es asombroso. Y qué deciros cuando nacen sus polluelos, el espectáculo es absolutamente increíble. Además de gallinetas y alguna otra especie de ave, últimamente he podido contemplar a un simpático cormorán que pasa sus horas en estas aguas.

Fue una gozada sorprenderle con sus negras alas desplegadas al sol. Es una escena muy habitual de esta simpática ave, ya que sus plumas no son del todo impermeables. Les encanta nadar, además son unos grandes buceadores, cuando pescan pueden llegar a sumergirse hasta diez metros bajo el agua. Allí, tomando el sol, parecía no importarle tener público, es más, daba la sensación de que disfruta mostrando su belleza. Un momento después, muy cerca de esa roca, tuve la suerte de poder grabarle haciendo alarde de su espectacular vuelo.

Estas aves pertenecen a la familia de las acuáticas, las podemos ver en las costas de los mares, sobre todo en la parte más abrupta donde están las rocas y los acantilados, pero también podemos encontrarlas como aquí, en las bordes de lagos y ríos de agua dulce. Se alimentan de peces y otros animales acuáticos. Su pico largo, curvo y delgado les permite hacerlo. Y vaya que sí.

Si verle tomando el sol con sus alas desplegadas fue una maravilla; nadando y volando, una auténtica gozada; contemplarle alimentándose de una culebra de agua de más de medio metro fue entre asombroso, fascinante y desagradable. Tardó en engullirla como tres y cuatro minutos, fue toda una batalla campal que finalmente, como cabía esperar, la ganó esta asombrosa ave. Por unos momentos daba la sensación de que su largo y flexible cuello no iba a ser capaz de tragar a la larga culebra. Se quedó paralizado un rato largo, hasta que al final tragó un poco de agua y volvió a sumergirse en el agua, ayudado por su rígida cola y y sus patas, y se puso nadar como si nada. ¡Nunca había visto nada igual! Fue increíble poder ver esta escena ¡tan de cerca y aquí mismo!

Si os animáis a pasear por las inmediaciones de este bonito rincón de Getxo, fijaros si podéis avistar a esta simpática ave de costumbres sedentarias, no os va a defraudar.

El “superalimento” que nos regala el nogal

Aunque hace ya unos meses que terminó la recogida de la nuez, el otoño pasado fue buen año para el fruto del nogal y desde entonces muchos no hemos parado de comer esta delicia de fruto seco. Nuestro querido intxaurrondo lleva entre nosotros muchísimos siglos. Se cree que es oriundo de Persia y que fue introducido en Europa por los romanos.

A América la nuez llegó a través de los castellanos, ese es el motivo de que en México se la conozca como nuez de Castilla. Años después, en el siglo XIX, conquistó California, digo conquistar porque allí se adaptó muy bien. Tanto es así que hoy en día este estado de Estados Unidos es el mayor productor de nueces del mundo. Además de por su fruto, el nogal es apreciado por su buena madera. Puede llegar a alcanzar casi treinta metros y es muy resistente. De él crecen muchas ramas vigorosas que le dan una forma redondeada muy bonita.

Ahora encontramos al árbol de la nuez totalmente pelado ya que su hoja es caduca.

El nogal puede alcanzar los 30 metros de altura y su tronco puede superar los 2 metros de diámetro.

La época de recolección de este fruto seco es el otoño. Es una de los tantos avisos que nos da la naturaleza para decirnos que la temporada de frío ha llegado. Aquí os dejo el vídeo de cuando estuvimos en Urkiola recolectando nueces con Visi la guía del Parque Natural. Una de las muchas actividades que se pueden realizar allí en esta estación del año.

www.urkiola.net

El fruto del nogal siempre ha tenido buena fama para los nutricionistas y cocineros, pero en los últimos años no ha dejado de sumar virtudes que la convierten en lo que algunos expertos denominan “superalimento”. Y no me extraña, cada vez que se estudia este fruto seco se le añade un beneficio más.

Tomar un puñado de nueces al día es prácticamente sinónimo de salud. Estos frutos secos contienen un montón de antioxidantes, más que muchas frutas y verduras. Y están repletos de fibra, minerales, calcio, magnesio y ácido alfa-linolieco (el equivalente vegetal al omega-3). Este último componente los hace ideales para luchar contra el insomnio, el estrés y la ansiedad. Son unos buenos aliados para nuestro cerebro.

 

Una de las propiedades de la nuez que seguro a muchos interesará y más ahora tras las fiestas navideñas, es que ayuda a bajar el colesterol “malo”. Esto se debe a su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados.

Si lo que te falta es energía a mediodía y no tienes tiempo para parar, unas cuantas nueces te saciarán y te llenarán de energía. De hecho, el fruto del nogal retrasa la aparición del cansancio. Además, ayuda a enfrentarse a las situaciones de estrés.

El tentempié ideal para los paseos.

Uno de los últimos beneficios estudiados nos dice que también ayuda a aumentar la fertilidad masculina. El fruto del nogal ¡no deja de sorprendernos! Además de ser bueno para el corazón y ayudar a controlar la diabetes. Y no os dejéis engañar por su alto contenido calórico. Sí, contiene grasas, pero solo de las saludables. Es preferible tomar unas cuantas nueces al día y saciarse que comer cualquier otra cosa. Además así te aseguras de complementar las necesidades diarias de un montón de vitaminas y minerales.

Vitaminas y minerales por 100 gramos.

Así que no se vosotros, pero yo desde hace un tiempo añado unas pocas nueces a las ensaladas.

Ensalada de uvas, nueces y miel.

Otra manera de comer nueces a montón es con uno de nuestros postres navideños más tradicionales, la “intxaursalsa”, que como su nombre indica, se trata de “crema de nueces”. Por un litro de leche, lleva alrededor de 200 gramos de nuez, junto a canela y azúcar. Me encanta, en mi casa aún se ha mantenido la tradición de elaborarla. Está buenísima, aunque tengo que confesaros que no siempre es fácil llegar a tomar más de cinco cucharadas después de las comilonas, es muy consistente y quizás las Navidades no sea hoy día la mejor época para tomarlo. Aunque lo mismo le sucede al turrón y por eso no dejamos de comprarlo.

¿Y vosotros que más beneficios conocéis?

Las más de dos mil fuentes de Roma

Estaba pensando hacer un recopilatorio de los viajes que más me han entusiasmado en 2017, y mirando y mirando, caí en la cuenta que me había dejado un posible post muy chulo sobre el viaje a Italia que hice este verano. Además de las obras de arte, monumentos y edificios, lo que a muchos nos llama la atención cuando llegamos a este país latino, son los millares de fuentes que se pueden encontrar repartidas por toda Italia. En países con agua abundante es complicado encontrar tantas y tan repartidas como aquí.

El río Tíber, al fondo el Puente y el Castillo de Sant’Angelo de Roma.

Por todos es sabido el amor y el compromiso que prodigaban los clásicos por el agua pública. Una de sus mayores obsesiones fue canalizarla allá donde iban. Prueba de ello son los acueductos, el alcantarillado, los baños termales,… y un largo etc. Esa pasión aún se aprecia en esta República bañada por el Mediterráneo, no en vano, su capital, Roma, cuenta con más de dos mil fuentes, ninguna ciudad del mundo la iguala.

Las famosas termas de Caracalla fueron unos baños públicos de la Roma imperial. Se construyeron entre 212 y 217 d. C.

Y lo mejor de todo es que en su mayoría son potables, cosa que es una auténtica maravilla si viajas a este rincón del sur de Europa en verano.

Esta se encuentra en el Vaticano. En pleno agosto era un sitio muy concurrido.

 

En agosto las sombras en el Vaticano son una maravilla.
En la Plaza de San Pedro de Ciudad del Vaticano.

Dicen los lugareños que el mejor café del mundo se toma en Roma. La razón, dicen, está en el saber hacer y en nuestro protagonista, el agua. Aseguran los romanos que es una de las mejores aguas del mundo. No sé si será la mejor del mundo,… pero lo cierto es que el 97% del agua del grifo de la capital procede de agua de manantiales y solo 3% es de pozos, por lo que está considerada de muy alta calidad. Incluso en los restaurantes es habitual que te sirvan agua de grifo en jarra. La verdad que además de que resulta cómodo y económico, es muy beneficioso para el medioambiente, ya que se evitan un montón de residuos de botellas de plástico. Más en un país como este repleto de turistas y con temperaturas altísimas en verano.

Fontana della Barcaccia en la Piazza de España

Personalmente el agua que más me gustó fue la que emanaba de la Fontana Di Trevi, no la que sale de la misma fuente barroca. Está prohibidísimo incluso tocarla. Y por si cuando estas allí no te has percatado,  unos simpáticos Carabineros te lo recuerdan constantemente con su silbato. De la que os hablo está a la derecha de la gran obra de arte de Nicola Salvi. Se puede tomar agua de dos chorritos mucho más modestos que los de la famosa fontana. No sé si fue el calor, la muchedumbre o lo mágico de la fuente, pero lo cierto es que me supo a gloria.

Esta obra de arte es toda una alegoría al agua. Sin duda, demuestra el cariño que los romanos procesan a este líquido tan imprescindible para la vida.

Os deseo tanta salud como gotas tiene la lluvia, tanto amor como rayos tiene el sol y tanta suerte como arena tiene el desierto ¡Feliz Navidad! y que se cumplan todos vuestros deseos! ⛄⛄🎄🎄🎆🎆

Posted by Oihana Eraso on Monday, December 18, 2017

La Piazza Navona también es otra muestra de las fuentes y el arte barroco, la principal es la Fuente de los Cuatro Ríos, construida en 1651 por Bernini en el centro de la plaza. Además de las fuentes monumentales más conocidas, las calles y parques de Roma están repletos de aproximadamente dos mil quinientas fuentes.

Esta cualidad hídrica romana se extiende más allá de las fronteras de la ciudad de las siete colinas, en Florencia nos encontramos con fuentes públicas por todas partes.

La basílica catedral de Santa María del Fiore.

Nos contó una guía florentina muy simpática que hace unos años, sobre todo con la afluencia de turistas, a la ciudad entraban camiones repletos de agua embotellada, lo que generaba una cantidad inmensa de residuos. Para evitarlo decidieron poner remedio surtiendo a la villa de fuentes y agua potable. Pero lo más curioso de todo es que como los italianos son amigos del agua con gas, decidieron poner en el centro histórico, muy cerca de la copia del David de Miguel Ángel en la plaza de la Signoria, dos surtidores uno de agua natural y otro de agua con gas. ¡Si! Yo también pensé que se trataba de una broma cuando nos lo contaron.

Una fuente da agua y otra agua con gas. Se encuentra en una de las paredes del Palazzo Vecchio.

En el rato que estuvimos por allí vimos acercarse no solo a turistas para recargar sus botellas y cantimploras, sino que también a bastantes lugareños que se llevaban agua con gas a sus casas.

Esta fuente se encuentra muy cerca de la emblemática copia del David de Michelangelo.

Además de agua potable, el amor de este país por las fuentes es de sobra conocido, así que en cualquier esquina puedes encontrar con auténticas maravillas con agua. Y es que donde hay agua, hay vida, arte e incluso me atrevería a decir que magia.

Fuente que se encuentra en los Jardines de Boboli en Florencia.

Los increíbles poderes del musgo

Llevamos semanas viendo al musgo cubriendo árboles, coronando muros y si el ecosistema le es favorable, envolviendo casi todo tipo de elementos. En algunas zonas sombrías y con mucha humedad, incluso nos lo podemos encontrar verde y en plena forma en los días más calurosos del verano. Pero es quizás ahora en estas fechas de festividad, cuando más nos acordamos de esta pequeña planta de poco más de dos centímetros.

Es la perfecta alfombra de verde intenso y profundo que nos fascina, sobre todo cuando hablamos de decoración.

Pero cuidado, esta planta no vascular es mucho más que un elemento bonito para la Navidad, el musgo desempeña un papel fundamental en nuestro entorno, por eso es imprescindible conservarlo en su hábitat y no recogerlo. Es una de las grandes desconocidas y en ocasiones olvidadas de nuestros bosques, pero su papel es esencial para el ecosistema donde reside.

Necesita de mucha agua para vivir, aunque en tiempo de sequía tiene una gran facilidad para recuperarse. Este hecho le hace que tenga una capacidad de absorción de agua extraordinaria que ayuda a evitar inundaciones en los cauces de los ríos. Además de que es un excelente regulador de la humedad en el entorno en el que se encuentra. Absorbe el exceso de agua en época de lluvias y libera humedad poco a poco cuando el aire está seco durante los días de calor.

Y no solo eso; en su interior viven muchísimos organismos, es un confortable hogar donde alimentarse y protegerse. Además de ser el hábitat de infinidad de animales, esta pequeña planta sin raíz crece con facilidad en cualquier superficie. Se convierte así en la capa inicial para que se pueda fijar una capa de suelo y sustrato, donde en un futuro podrán crecer nuevas plantas y crear un nuevo ecosistema.

Aquí no acaban sus virtudes. Recientemente se ha descubierto que es un de las plantas que más contaminantes absorbe. Esta extraordinaria característica le ha hecho estar de plena actualidad.

Grandes urbes como Oslo, Hong Kong, Glasgow, Bruselas y varias ciudades alemanas ya cuentan en sus calles con unos peculiares arboles de ciudad, los CityTrees. Este extraordinario árbol artificial está compuesto de mobiliario urbano y de nuestro querido musgo.

Foto: http://edition.cnn.com/style/article/citytree-urban-pollution/index.html

Son muy fáciles de instalar, ya que no tienen raíz, ni tronco y no requieren de grandes espacios. Se trata de una pared repleta de musgo. Es una invención alemana y según sus creadores tiene la capacidad de absorber la misma contaminación que 275 árboles. ¡Asombroso! Al año puede llegar a almacenar hasta 240 toneladas de CO2. Además, la estructura cuenta con sensores que controlan la calidad del agua y la temperatura-humedad ambiental.

Increíble lo que pueden llegar a hacer estos pequeños brotes verdes.  No sé vosotros, pero desde luego que para mí la visión respecto al musgo ha cambiado para siempre. Es vital que cuidemos a esta aterciopelada alfombra verdosa, ya que es una de nuestras grandes aliadas en la conservación del medioambiente. Y además es de lo más fotogénico, no me canso de fotografiarlo.

Desde la Edad Antigua hasta nuestras pastelerías: la difícil travesía del chocolate

Llega la Navidad y con ella como cada año el árbol, las guirnaldas, el Belén, los regalos y un montón de agregados más. Quizás este año la parte más madrugadora o por lo menos para mí, ha sido el chocolate caliente a la taza. El frío que hemos sufrido estos días ha hecho que nos acordemos de esta rica bebida a mediados de noviembre. El chocolate es una de esas tentaciones que hoy día se encuentra muy asentada en nuestra sociedad, menos mal porque es uno de los grandes placeres culinarios.

Pero lo cierto es que el camino para llegar hasta convertirse parte de nuestros postres y dulces, no ha sido nada convencional. Que es uno de esos alimentos que junto a la patata y el tomate llegaron desde América, lo sabemos casi todos, casi sin pestañear. Productos que también hoy día son parte imprescindible de nuestra dieta, ¡qué sería de nuestra gastronomía sin ellas! Pero lo que quizás no sea común saber es que la bebida a partir del cacao, procede de México.

Mujer azteca espumando el cacao vertiendo el contenido de una vasija a otra, reproducción del siglo XVI perteneciente al Códice Tudela. Foto: Wikipedia.

Pero a diferencia de nosotros, en el país azteca lo tomaban como bebida revitalizante, a la que se le añadían especias; no llevaba azúcar, ni leche, claro está. El nombre sí que se mantuvo más o menos, y es que lo llamaban “tchocolatl”. Su fruto, el cacao, fue tan importante para la cultura mesoamericana que incluso lo llegaron a utilizar como moneda de cambio.

Semillas de cacao con las que se fabrica chocolate. Foto: http://cacaostheobroma.blogspot.com.es

Se dice que Cristóbal Colón fue en el año 1502, el primer europeo en ver las almendras del cacao, del que ya dijo que los lugareños comerciaban con ellas. Pero no se sabe si llegó a probar el brebaje. Tuvieron que pasar quince años para que un europeo probará el “tchocolatl”. Cuenta la leyenda que fue Hernán Cortes cuando desembarcó en México el que por primera vez lo degustó. Los religiosos que viajaron junto a él, fueron los que le vieron todo su potencial.

El chocolate en el siglo XVII no infríngía el ayuno. “Liquidum non frangit jejunum” lo que permitió que fuese bebido sin incurrir en pecado capital.

Una vez llegado al viejo continente fue cuando se le añadió azúcar y canela. Era un producto muy exclusivo que solo lo podían tomar los nobles y las clases pudientes. De la corte española pasó a Italia y posteriormente a Francia. Y así poco a poco fue conquistando Europa. Fue junto al café y el té, uno de los productos que aportaba distinción. Pero aun solo se tomaban en forma líquida. No fue hasta el siglo XIX cuando la tecnología permitió solidificarlo. Lo que antes se bebía ya se podía comer. Y nos vamos poco a poco acercando a las pastelerías. Los reposteros vieron en el chocolate un ingrediente indispensable y comenzaron a surgir técnicas para trabajarlo. Es así como nacen los bombones y los chocolates rellenos. Entonces lo que estaba reservado para la aristocracia y las clases pudientes, pasa a popularizarse, ya que se convierte en un producto más accesible y económico, hasta nuestros días, que es un producto más de nuestra cesta de la compra.

Los vascos, importantes comerciantes y elaboradores de chocolate.

Algunos aseguran que los vascos tenemos constancia del cacao desde Colón y Hernán Cortés cuando fueron tripulantes de sus expediciones. Aunque la llegada del chocolate a los verdes valles para convertirnos en elaboradores, es gracias al asentamiento de comunidades judías en Baiona.

Este año los días del chocolate en Baiona se han celebrado los días 27, 28 y 29 de octubre. Foto: http://milimcultural.com.ar

Se cuenta que los americanos tenían su propio sistema de procesamiento del cacao, pero lo mantuvieron oculto a los europeos. Aunque sí confiaron en los judíos y compartieron el secreto con ellos. Cuando los sefardíes fueron expulsados por la Inquisición, en el siglo XVI, algunos de ellos llegaron hasta la capital labortana y consigo trajeron el secreto de cómo elaborar el chocolate. Ellos fueron los que enseñaron a los artesanos gipuzkoanos y navarros a elaborarlo. Pero no solo fue importante para los vascos conocer la técnica sino también estar cerca de los puertos de importación.

Acción de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, Madrid, 1 de junio de 1752. Foto: www.conuvi.com.ar

La Real Compañía de Caracas recibía de Venezuela el cacao en muy buenas condiciones, materia de primera calidad, a mejor precio. Fue una de las compañias más largas de Europa en el siglo XVIII y con mayor capital. La empresa tenía un proyecto de intercambio comercial recíproco y exclusivo entre el puerto de Donosti y la Capitanía General de Venezuela. Tanta fue su importancia para nuestro chocolate, entre otros productos, que esta organización de empresarios vascos se convirtió en una de las más importantes comercializadoras de cacao en Europa.

Edificio de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, en La Guaira (Venezuela) Foto: www.euskonews.com

Mendaro, Tolosa,… son algunos de los lugares donde el chocolate fue muy importante. Hoy día en Oñati se encuentra el Centro de Interpretación del Chocolate donde se pueden ver chocolateras antiguas, molinillos, metates, moldes o piedras que molían el cacao… y conocer la historia de los elaboradores; Maiztegui, Orbea, Loyola, Onena, Garaicoechea, Guereca y la emblemática Zahor – ahora de Arluy – la única que a día de hoy sobrevive en Oñati. En Tolosa se puede visitar el Museo de la Confitería Gorrotxategi. Aquí se puede conocer las técnicas que utilizaban los artesanos entre el siglo XIV y XIX.

Aquí os dejo el enlace donde informaros: https://turismo.euskadi.eus/

Foto: www.chocolatesdemendaro.com

En Mendaro podréis encontrar el único molino de más de doscientos años que aún sigue en funcionamiento y que se puede visitar, con el que elaboran hoy día el chocolate a la taza que comercializan. Info: www.chocolatesdemendaro.com

www.chocolatesdemendaro.com

En Navarra la producción también fue muy importante sobre todo en los pueblos del norte.

Héctor Barrenetxe en el obrador de Zugarramurdi, pertene a su familia desde hace siglos. Foto: www.barrenetxe.es

La familia Barrenetxe está ligada al mundo de la panadería, confitería y chocolatería desde 1699 en Zugarramurdi  y fueron proveedores de la Casa Real en su residencia de verano de Donosti. Hoy día su pastelería se encuentra en el corazón de la capital guipuzcoana. Además de chocolates, venden pastelería de alta calidad donde destacan sus “txintxorros”, creación de esta familia, que hoy día son ya parte de los dulces típicos donostiarras.

Son algunos ejemplos de lo importante que llegó a ser en nuestras tierras la elaboración de este gran producto, al cual los mesoamericanos le otorgaron un origen divino. ¡Y no me extraña! Desde luego que a nosotros también nos conquistó por completo y hoy día lo sigue haciendo.