La defensa Luzhin

Sinceramente, no sé si hago más mal que bien manteniendo en el TXIKI XAKE esta sección para divulgar la aparición del Ajedrez en el cine, con la mala estampa que nos saca el denominado Sétimo Arte. Pero, como no me cansaré de repetir, creo que merece la pena dar a conocer las películas que versan sobre el maravilloso mundo de las 64 casillas, aunque sólo sea para vacunarnos contra los estereotipos en los que se nos encasilla merecida o inmerecidamente, como supongo les sucede también a los practicantes del boxeo que aparecen siempre como brutos drogadictos, a los golfistas retratados como ricachones sin otra ocupación que vestirse elegantemente, y resto de clichés que ayudan al cineasta a transmitir un modelo fácilmente reconocible para un público que sólo busca en la pantalla entretenerse un ratito sin demasiadas complicaciones.

La obra que hoy presento, es una maravilla que me sorprendió hará cosa de ocho años en TVE2. De hecho, la vi empezada, justo a tiempo para dar con la clave que haría optimizar el entrenamiento y resultados de nuestros jóvenes valores. Tanto es así, que llamé de inmediato al Presidente de la FVA para que tomase buena nota. La clave para el buen rendimiento ajedrecístico la descubrirán ustedes mismos permitiéndome obviarla aquí, no únicamente por no desvelar aspectos esenciales de la trama, cuanto porque tengo noticia de que algunos gnomos leen este espacio clandestinamente.

Precisamente por esta zascandil circunstancia, comentaré crípticamente que en esta obra Maestra, a parte de los tópicos de rigor, como el ajedrecista raro, despistado, que sólo sabe jugar al ajedrez y demás pintorescas pinceladas a los que nos tienen acostumbrados los amigos de la cámara y de los guiños ambientales de los torneos de ajedrez como apuestas sobre los resultados, fanfarronería de algunos jugadores, egolatría y culto a la personalidad de los campeones, ciertas artimañas para desconcentrar al oponente, etc, lo cierto, es que en esta ocasión, además de cuidarse al milímetro las posiciones aparecidas hasta el extremo de reproducir conocidas celadas de apertura como la de 1)e4-e5; 2)Cf3-Cc6; 3)Ac4-Cd4; 4)Cxe5-Dg5; 5)Cxf7-Dxg2; 6)Tf1-Dxe4; 7)Ae2-Cf3 mate, presentada en el primer enfrentamiento con su padre, distintos diagramas de premios de belleza durante la simultánea, o la posición extraída de una partida real entre Ewue y Vidmar para rematar el final…en paralelo a estos excesos habituales en toda película del género, corre una sutil pero evidente tensión freudiana no ajena al jugador de ajedrez que no precisa de acariciar alfiles para lubricar las fantasías inconscientes libidinosas del protagonista Alexander que rivaliza con su padre, no por el amor de su madre, sino en esta ocasión de su tía, a la que mantiene cristalizada en una figurilla que de pronto se encarna en la coprotagonista Natalia que le ayuda a superar su trauma infantil de haberse visto castrado en sus pretensiones. Sin embargo, como si se tratara de una partida de ajedrez en la vida real, el padre se cobra venganza por medio de la figura de su Maestro de Ajedrez – el Darth Vader que se enfrenta a su hijo Luke Skywalker – quien hace todo lo posible por arruinar su carrera. Claro que para evitarlo, aparece la Dama dispuesta a sacrificarse por su Rey defendiéndole de todos los ataques psicológicos mientras está presente en la sala de juego, pero que nada puede hacer por evitar el Jaque Mate cuando el juego sucio del adversario consigue mantenerla alejada mediante una ágil celada.

Es una película genial, basada en la Novela de V. Nabokov quien se inspiró en la vida del fuerte jugador del XIX Von Bardeleben, que provoca en los espectadores toda suerte de emociones: desde el mayor de los apuros yendo de la auténtica vergüenza ajena por las excentricidades del ajedrecista, hasta el más sentido llanto y congoja, pasando por la risa, la angustia y hasta la sorpresa que ofrece un magnífico desenlace, que quién sabe, si no está prefigurando una alteración futura de las reglas del juego.

Mi propuesta semántica para favorecer la presencia de la mujer en el Ajedrez

Había otra foto de esta Campeona del Mundo más apropiada para la ocasión posando en bañador abrazadita a una Dama de ajedrez tamaño gigante. Pero no me he atrevido...

Hace años ya publiqué distintos textos dirigidos a dignificar la realidad de la mujer en el mundo del Ajedrez. Al margen de las distintas iniciativas que cada vez se toman más en serio a esa mitad de la población que hasta hace bien poco ni se la tenía en consideración estamental y mucho menos relevancia deportiva, creo sinceramente que todas ellas están avocadas al fracaso si antes o a la par, no modificamos un aspecto que parece irrelevante, cuando sin embargo, puede constituir uno de los problemas que la mentalidad femenina ha de sortear para interesarse por la práctica de tan noble juego como es el Ajedrez. Me estoy refiriendo al machismo explícito que supone denominar “Rey” a la pieza más valiosa, quedando la Dama relegada a un lugar secundario.

La solución a esta particular cuestión, ya la ofrecí hace dos décadas, si bien ni yo mismo estaba lo suficientemente convencido como para tomarme la molestia de hacerlo por escrito, publicarla, huelga decir ponerla en práctica. Pero hoy es el día – me he estado reservando para comunicarlo este 8 de Marzo – que puedo mantener, que una ligera modificación semántica a este respecto, cosecha profundos cambios positivos de actitud y de perspectiva en el alumnado femenino, dado que me he tomado la molestia de trabajarlo en mis propias clases observando sus directas consecuencias.

Durante un tiempo, probé tímidamente con el sucedáneo de hablar de la Dama como la pieza más fuerte del tablero. Pero los chicos, algo dolidos con esta definición – prueba suficiente de que el asunto no es baladí ni pasa desapercibido en el caso contrario – rápidamente deslucían mi estrategia explicitando que ¡el Rey es el más importante! Y qué quieren que les diga…las chicas, pueden ser chicas, pero tienen muy claro que prefieren ser importantes a fuertes, tanto cuanto sus padres desean oír a las visitas decir que sus hijas son guapas, antes que el lamentable ¡Ay! ¡Que niña más…simpática!

Finalmente, en mis clases de la Escuela Municipal de Bilbao, decidí tomarme en serio a mi mismo y empecé a proponer a todos llamar a la figura que va de pasito en pasito y a la que hay que decir ¡Jaque! “Rey” cuando quien conduce las piezas es un chico y “Reina” cuando al frente de las piezas se halla una chica. Y otro tanto tratándose de esa otra pieza que mueve cuanto quiere como alfil y torre a la que se le puede llamar Ministro o Ministra si es movida por un chico o una chica respectivamente. Y la verdad es que la propuesta tiene buena acogida y funcionaría mejor de lo que lo hace, si el entorno acompañara, pues si es difícil romper con la tradición de siglos que no ha podido doblegar la presencia en la historia de figuras tan importantes como una Leonor de Aquitania, de una Isabel “La Católica”, ni una Catalina “La Grande”, más aun si vamos contracorriente.

De ahí, esta mía decisión de invitaros a todos desde aquí a denominar desde ahora, “Rey o Reina” a la figura que se dice ¡Jaque! y “Ministro o Ministra” a la pieza que mueve a la vez como torre y alfil que actualmente decimos Dama. Para que la iniciativa cunda, tengo intención de dirigir este escrito en un lenguaje algo más farragoso y aderezado por intrincados términos leguleyos a las Federaciones Vizcaína, Vasca y Española, empresa que espero reciba todo vuestro apoyo para que pueda salir adelante con o sin el apoyo de la RAE.

Jugar con el Ajedrez

Disfrazarse de juego de ajedrez es un buen motivo interdisciplinar para involucrar a todo un colegio en nuestra actividad durante el Carnaval o en la fiesta de Fin de Curso.

Una cosa es “jugar al ajedrez” y otra distinta, es “jugar con el ajedrez”. Distinción que merece la pena tomarse en consideración, por cuanto de su observación se siguen grandes beneficios en la docencia de nuestra materia, sobre todo al iniciar su enseñanza en los más pequeñajos, pero también a la hora de favorecer la adquisición de nuevas competencias y destrezas en un alumnado aventajado o jugadores de club con probada experiencia.
Quienes hayan tratado de iniciar al ajedrez a pitufines de entre 5 y 8 años de edad, habrán sufrido su impaciencia por jugar una partida cuando ni si quiera saben mover las piezas con soltura. ¿Qué hacer entonces con ellos durante ese insoslayable lapso en el que hemos de comunicarles los rudimentos imprescindibles para poder disfrutar del juego pero que por su naturaleza infantil requieren de más de dos clasecitas dadas a toda prisa cuando el monitor trabaja con un grupo amplio de elementos…? Evidentemente no puede ser “Jugar al Ajedrez” será ¡Jugar con el Ajedrez!
Jugar con el ajedrez, consiste en tomar elementos del juego de manera aislada para trabajarlos por separado al modo en como un Director de Orquesta hace ensayar a los intérpretes cada cual su partitura, al objeto de que cuando se haya ejercitado lo suficiente en dicha habilidad y se haya aprendido su determinada particularidad, pueda utilizarse en el debido registro del conjunto que supone poner en juego todas las reglas y normas aprendidas, como los instrumentistas han de coordinarse a la hora de dar un concierto, siguiendo el símil.
Así, por ejemplo, tenemos que para la introducción al conocimiento y aprendizaje de cada pieza o el mismo tablero, pueden emplearse diversos juegos, verbigracia, los Laberintos de Torre, la Calculadora del Alfil, el Pastel de Damas, el Caballo Espía, la Batalla de Peones o la Isla del Tesoro del Rey; Para revisar el Mate Pastor, el de Legal o cualquier otra celada podemos emplear el juego del Burro. Etc.
Pero como he adelantado, esto mismo puede también ejecutarse con otras aptitudes que nada tienen que ver con el ajedrez de iniciación. De este modo para educar en la atención a jugadores principiantes que se despistan en la competición por no capturar “en una” piezas del adversario o dejarse comer “en una” sus propias piezas, tenemos el divertido juego del “¡Come! ¡Come!”, para enseñarles a hacer planes está el graciosísimo “¡Me gusta! ¡No me gusta!”, el “Retardado” si deseamos introducirles en el cálculo a ciegas o el vertiginoso “Antiajedrez” para aumentar la fuerza táctica, entre otros.
Pues bien, a explicar este amplio abanico de posibilidades que nos ofrece jugar con el ajedrez y las destrezas que favorece cada uno de ellos es a lo que voy a dedicar esta nueva sección, en la que podréis hacer vuestras propias aportaciones si me las remitís adecuadamente redactadas para este espacio o para el más sofisticado denominado “Modalidades de Ajedrez” con el que está estrechamente relacionado.

Este Domingo ¡¡¡Todos a Elorrio!!!

Aitor Arabiotorre y todo el club de Elorrio aguardan impacientes y algo presionados por la magnífica organización de las citas que le han antecedido, a esta última prueba individual de clasificación para la Gran Final. Las espadas están más en alto que nunca, pues ha habido enorme igualdad en los puestos de cabeza y son muchos los participante que han llegado hasta aquí con serias opciones para acceder a una plaza del selecto grupo de Finalistas. Esperemos que la tensión y los nervios no traicionen dentro y fuera del tablero la magnífica lección de deportividad mostrada por participantes, monitores, escuelas y familiares hasta la fecha. Como siempre, paso a dar a conocer los datos de interés ofrecidos por la Federación Vizcaína de Ajedrez, una de las mejores entidades a nivel mundial en la organización de torneos para niños.
Categorías: Benjamín (nacidos 2002-2003), alevín (00-01), e infantil(98-99)
Fecha: 11 de marzo de 2012.
Hora de inicio: 10:00 a.m.
Hora final: Entre 14:00 y 15:00.
Local de juego: Txintxirri Ikastola (San Pío X, nº 3) de Eorrio
Inscripción: a través del monitor, o contactando con la Federación Vizcaína de Ajedrez
(944415231 info@fvda.org) la semana anterior al torneo, antes del viernes a las 19:30
horas, indicando el nombre, dos apellidos, fecha de nacimiento, y colegio.

Del Arbitraje Escolar

Hoy por hoy, no existe dentro del Colegio arbitral la categoría escolar para designar a un árbitro. Ello no es óbice para distinguir dentro de la propia actividad arbitral el registro escolar, del federado, dado que los matices y componentes que concurren en dicho ámbito nos facultan para abrir este campo dentro de nuestra esfera competencial. En otras palabras, aunque no exista la categoría de árbitro escolar, sí se da el fenómeno de la competición escolar, y por ende, hemos de distinguir un arbitraje específico para dicha competición separada, que no yuxtapuesta, al ámbito general del arbitraje.
Separada en el sentido de “distinguida” para reforzar las peculiaridades y características que han de regir el arbitraje escolar, más no yuxtapuesta al arbitraje general, pues ninguna de las decisiones que se tomen en el ámbito de la competición escolar, pueden entrar en contradicción con la norma general. En todo caso, ha de contemplarse el arbitraje escolar, bien como un complemento al arbitraje general, en el caso de ciertas normas específicas, o como un grado rebajado de la potencialidad del arbitraje general.
AGENTES QUE INTERVIENEN EN LA COMPETICIÓN ESCOLAR

En la competición escolar, inciden distintos vértices que no aparecen en el arbitraje general, y que paso a comentar:

– NIÑO/A: Desempeña la función de jugador, pero a diferencia del arbitraje general no podemos contemplar a éste, como un sujeto plenamente responsable, pues detrás de él, hay otras figuras que le tutelan, además, se ha de tener en cuenta, que el jugador escolar, está en pleno proceso de aprendizaje, tanto del juego, como de la normativa, y en consecuencia, habremos de cuidarnos mucho en no ser severos en el cumplimiento de todas las leyes, o de alguna de ellas.

– MONITOR: Detrás de los jugadores escolares, lo normal es que haya un responsable cualificado a tal efecto y con la debida titulación de monitor, cuyas funciones pueden ir desde un sencillo acompañante, hasta un entrenador, pasando por abogado defensor, delegado, capitán… Es función del monitor, representar al jugador y tramitarle la inscripción, velar por el buen hacer del árbitro, presentar las reclamaciones, supervisar que las actas lleguen a su debido destino y de forma correcta, el rellenado de las mismas, etc. Pero sobre todo, la función más destacada es la de instruir al jugador en la correcta técnica del juego y en las leyes que lo rigen. Por consiguiente, es su obligación no enviar niños y niñas al campeonato escolar, sin la debida formación en dichos conocimientos. Además el monitor, debe dar ejemplo a su alumnado y acatar las decisiones arbitrales, aun cuando éstas les sean desfavorables a sus intereses y realizar las protestas de forma argumentada y respetuosa.

– COLEGIOS: Aunque no siempre, la mayor parte de las veces, los jugadores escolares representan a colegios. Por consiguiente, el árbitro debe tener muy presente, que detrás de cualquier jugador, hay una institución, con capacidad muy superior a la que tiene un club, a la hora de tomar alguna medida disciplinaria sin que antes haya sido suficientemente confrontada con su delegado o responsable técnico del colegio, pues no sería la primera vez que se hace una montaña de un grano de arena. Por su parte, hemos, también, de ser conscientes, que el colegio tiene, no solo derecho, sino también obligación para con su jugador, como es trasmitirle todas las notificaciones oficiales, así como su debida inscripción, licencia….

– FAMILIARES: Los familiares son la figura de cara a la competición, en principio más irrelevante, en cuanto tales. Sin embargo, a la sazón, resultan los más problemáticos, pues no gozan de los conocimientos suficientes como jugador, ni como monitor ni como árbitro, y suelen intentar hacer las veces de todos ellos a un tiempo. Por ello, el árbitro nunca debe dejar pronunciarse a los padres, en ningún caso y ha de mantenerles lo más lejos posible de la partida, y de la sala de juego.

– DIPUTACIÓN: La Diputación, que es la que patrocina normalmente los encuentros escolares, y la que otorga los permisos para que los jugadores en edad escolar puedan participar en éste o en otro torneo, entrega a todos los colegios y a todas las federaciones, un manual con una normativa escolar general, y en algunos casos, algunos apartados específicos, al margen de las leyes de la federación. El árbitro de competición escolar, debe estar al tanto de ésta legislación de la Diputación para velar por ella y hacerla cumplir, no sea que un cualquiera, externo a la organización federativa, deje en evidencia carencias nuestras en este sentido.

– FEDERACIÓN: La Federación es en quien la Diputación ha delegado la dirección técnica del torneo escolar. Es éste organismo el que se ocupará de indicarnos a los árbitros, los parámetros, grados y niveles en que debamos desempeñar nuestra competencia. Es a ella a la que nos debemos en primer grado, pues es ella, la Federación la que tiene la potestad de nombrarnos y destituirnos en nuestras funciones. Nuestros informes arbitrales, es a ella, y solo a ella, a la Federación, a la que debemos entregárselos, para que use de ellos como bien juzgue oportuno.

– ÁRBITRO: El árbitro de la competición escolar, ha de tener presente todos los aspectos referidos anteriormente, y buscar un equilibrio de todos los agentes que participan. Por consiguiente, lo primero que ha de hacer el árbitro, es velar por la buena marcha técnica del torneo, por el cumplimiento de la normativa escolar de Diputación y las leyes de la FIDE.

PROPIEDADES DEL ARBITRAJE ESCOLAR

Ya he adelantado más arriba, que cuanto se diga del arbitraje escolar, no puede entrar en contradicción con la norma general. Así pues, todo cuanto diga a continuación
se supone ya del árbitro, sólo que en éste caso lo remitimos a la competición escolar.

– IMPARCIALIDAD: Todos los agentes arriba mencionados, deben percibir del árbitro una total e impecable imparcialidad. Por ello no recomendamos que se dedique al arbitraje escolar en ámbitos elevados, monitores muy conocidos, dado que ello generaría una comprensiva desconfianza hacia su persona, independientemente de su pulcra actuación.
– LABOR DE JUEZ: El árbitro debe hacer cumplir las leyes que le han sido dadas si bien, con la consabida coletilla de interpretarla según los casos. En este sentido, el árbitro tendrá como leyes, las de la FIDE, que regulan el juego técnico, las de Diputación, que regulan la competición escolar, y las que se escriban y publiciten matizando las anteriores, para cada caso concreto, todas ellas en grado de complementariedad desdeñando aquellas que entren en contradicción.

– LABOR DE NOTARIO: El árbitro dará fé de que cuanto consta en la documentación que entrega a la Federación ha sucedido tal y como ordena la legislación vigente, y como se refleja en las actas, pues a fin de cuentas, él personifica en la competición los intereses de la Federación y de la propia Diputación.

– LABOR COMUNICATIVA: El árbitro debe hacer las veces de comunicador, de cuanto sea relevante para la buena marcha de sus funciones. A este respecto, conviene que antes del comienzo de cualquier competición, reúna a los delegados para recordarles la normativa vigente o cualquier excepción a la norma general, para que a su vez, éstos se la den a conocer a sus jugadores. También es preciso tener presente, que ante cualquier dificultad o imprevisto, la mejor herramienta para evitar males mayores o innecesarios, es la buena comunicación de cuanto sucede a los delegados, obviamente con la debida discreción y evitando alarmismos.

– LABOR PEDAGÓGICA: Muchas veces nos encontramos con jugadores que aún están aprendiendo todos los recovecos del ajedrez. En buena lógica, no se le puede pedir el mismo conocimiento de las leyes, a un benjamín, que a un cadete, ni a un monitor que empieza, que a uno que lleva varios años en la competición escolar. Por consiguiente, el árbitro habrá de distinguir a quién le aplica la ley con severidad, de a quién le llama la atención, y otras medidas que tengan por objeto, no el castigo sino la pedagogía para futuras competiciones.

– LABOR DE PSICÓLOGO: El árbitro no debe olvidar que está trabajando con el segmento más delicado de cuantos hay en la competición, pues nos enfrentamos a padres inexpertos que desean, comprensivamente, que su hijo gane, a monitores no suficientemente experimentados que desean que su discípulo gane, a colegios que desean ser campeones, y a niños y niñas que de por si ya desean ganar, y que a veces, sucumben ante tanta presión. Por tanto, el árbitro cuando se dirija a los escolares, debe hacerlo con el mayor tacto posible, teniendo muy en cuenta, que si ya los jugadores están nerviosos por la competición misma, los jugadores escolares lo están aún muchísimo más debido a todo lo anterior.

– AUTORIDAD: El árbitro en la competición es la máxima autoridad. Pero la autoridad debe ir acompañada de asentimiento y respeto. Ciertamente, por ser árbitro, en principio ya se es la autoridad, pero de ahí a que se lo reconozcan los demás, va un trecho muy grande. Para que dicho trecho sea más estrecho, es importante, que el árbitro no vacile externamente, no cambie de opinión continuamente, mantenga su criterio, aunque por dentro nade en un mar de dudas, se debata en un sinfín de matices, etc. Si no desea que esto le ocurra a menudo, mientras la experiencia no le dote de dicha facultad, el mejor antídoto es saberse bien el reglamento, por una parte, y por otra no expresarse inmediatamente despues de que te hagan una reclamación, sino tomándose el tiempo suficiente y a solas, para emitir un determinado fallo.

LEGISLACIÓN DE LA COMPETICIÓN ESCOLAR

Al margen de lo que cada temporada nos remitan la Diputación y la Federación, con su normativa e indicaciones respectivas, el arbitraje escolar debe manejarse en una gradación pedagógica según edades, niveles de conocimientos, y su relevancia deportiva.

– POR EDADES: Se supone que las categorías por edades, responden en su mayoría a los niveles de conocimiento adquiridos por el grueso de cuantos concurren bajo dicha categoría. En consecuencia el nivel de exigencia en benjamines será muy inferior al requerido en cadetes, y establecerá el mínimo de la competición escolar cuando se trate de las fases previas de dicha categoría. Los mínimos de la categoría benjamín en las competiciones clasificatorias, será el siguiente:
o Darse la mano al comenzar y finalizar la partida.
o Pieza tocada, pieza movida.
o Pieza soltada, pieza dejada.
o Noción de ahogado.

Para los alevines, aparte del mínimo establecido a los benjamines, en las competiciones de clasificación, se les puede exigir también:
o Captura al paso.
o Correcta normativa del enroque.
o Correcta coronación.

Para los infantiles, aparte de las siete normas requeridas en los capítulos benjamín y alevín, para las fases clasificatorias, sería oportuno incorporar la siguiente medida:
o Correcta anotación de las partidas.

Para los cadetes, aparte de los ocho puntos anotados de benjamín, alevín e infantil, para los torneos de clasificación sería recomendable
o Correcto uso y manejo del reloj.

– POR RELEVANCIA DEPORTIVA:
Para los torneos de clasificación ya hemos hablado en el apartado anterior y no conviene redundar en el asunto.

Para las fases finales, sería conveniente aumentar la exigencia en cada una de las categorías, de modo que en cada una de sus finales rigiese lo que es básico en la siguiente. En otras palabras que en la final benjamín, regiría los siete puntos del alevín; en la final alevín, regirían los ocho puntos del infantil; en infantil, regiría los nueve puntos de cadete y en todas ellas, la interpretación del árbitro debería inclinarse más hacia el cumplimiento de la normativa FIDE que hacia la comprensión de la categoría en que se encuentra, si lo juzga oportuno.

ELEMENTOS DE LA COMPETICIÓN ESCOLAR

El árbitro debe velar por los distintos asuntos y personas que concurren en la competición, que paso a explicitar:
– SALA DE JUEGO: No es función del árbitro, en principio, poner los juegos, mesas, sillas y relojes, pero sí es obligación suya informar al director del torneo, de cómo quiere que se dispongan las mesas, las sillas y los relojes, así como si desea dedicar un espacio para el público, una sala de análisis, la mesa arbitral, la información, etc. Recomendamos al árbitro las siguientes indicaciones:

o Si la sala no es muy espaciosa, no dedicar sitio alguno a público ni a padres, impidiendo la entrada a todo aquel que no esté facultado como delegado.
o No se permitirá entrar en la sala ni se atenderán reclamaciones que no provengan de un delegado de la sala.
o Por consiguiente habrá de haber en cada sala un delegado no adscrito a zona alguna que atenderá a cuantos jugadores lo soliciten por no tener delegado.

– SOBRE DELEGADOS: Ya hemos descrito las funciones de los delegados, como capitán, como abogado defensor, como niñero, etc. pero el árbitro ha de velar por el buen comportamiento de los propios delegados, así les indicará que deben cumplir sus funciones, hacer respetar las leyes del ajedrez, no contestar de malos modos las decisiones arbitrales delante de sus alumnos, ayudar en el cumplimiento de las normas de la sala, y desempeñar su labor siempre desde detrás de su jugador, para evitar suspicacias. Por supuesto, les ha de recordar en todo momento, que si no reclaman los niños, ellos no pueden intervenir en la partida bajo ningún concepto. El niño reclama al árbitro, el árbitro atiende al jugador, y entonces y sólo entonces, el delegado puede intervenir para realizar ulteriores reclamaciones.

– SOBRE EL SISTEMA DE JUEGO: Se recomienda que el número de rondas no excedan en benjamines 4 rondas por día. En alevines, 3 rondas por día. Igualmente, se recomienda, por el bien del ajedrez federativo y escolar, que según vaya aumentando la seriedad, el número de rondas disminuya por jornada. En cuanto a sistemas de competición propiamente dichos, recomiendo:
o Liga para competiciones con no más de 12 jugadores.

o Copa, para no menos de 16 jugadores.
o Mundial, para no menos de 8 jugadores.
o Suizos, para no menos de 20 jugadores.

– SOBRE SISTEMAS DE DESEMPATE:
Los sistemas de desempate que usamos habitualmente, son completamente desconocidos para la mayor parte de padres, jugadores y colegios, por ello, conviene ser prácticos en este asunto y escoger el más fácil y sencillo para la comprensión de todos:
Para equipos: el resultado particular, el número de victorias, el holandés, etc.
Para jugadores: el resultado particular, el acumulativo, el número de victorias, etc.

– MATERIALES: El árbitro debe ser el primer responsable de los materiales de arbitraje e interesarse por aquellos elementos cuyo desconocimiento pudiera perjudicarle en la buena labor arbitral. Así pues, el árbitro debe estar familiarizado con las actas, planillas, relojes, piezas, letreros informativos, txartelas acreditativas, programas informáticos y cuantos elementos crea conveniente de cara a su buena labor arbitral.

– PRESENCIA ARBITRAL: El árbitro habrá de tener una presencia impecable en todos los órdenes externos e internos, como son vestimenta, limpieza, puntualidad, continua presencia en la sala de juego, prontitud en la atención de los jugadores, portar sus propias herramientas de trabajo como son leyes, manuales, portátiles, etc.