Ajedrez ¡Come! ¡Come!

 

El ¡Come! ¡Come! también llamado “Suicida” u “Obligado” es una modalidad paradójica y muy divertida en la que gana el bando que antes pierde sus piezas.

Su uso es recomendable en pequeñas dosis para un alumnado que aun sabiendo mover bien las piezas, adolece de falta de atención o distraimiento a la hora de capturar piezas adversarias en “una jugada” o de dejarse mates o material también en “Una”. Esta vertiente además de romper la monotonía, ayuda por inversión del proceso cognitivo a adquirir la habilidad de no dejarse nada en “Una” o sea, ni dejar de dar mate cuando se le presenta en su turno la ocasión, ni ofrecer al rival esa posibilidad en el suyo.
La normativa, pese a su simplicidad no está del todo fijada, pero podría resumirse en los siguientes puntos:

• Un jugador tiene derecho a jugar lo que desee.
• Pero si su contrario le advierte que una pieza suya puede ser capturada exclamando ¡Come! la captura es obligatoria.
• En caso de haber varias capturas posibles, se puede elegir cualquiera de ellas.
• El rey es una pieza más; puede ser capturado, ya que no existe Jaque, ni Mate, ni Enroque.
• No existe promoción del Peón. Se queda tal cual en la casilla última de su columna.
• En caso de Ahogado, vence el bando con menos piezas y valor sobre el tablero.
• Las Tablas aparecen si es imposible ganar (por ejemplo, en caso de que sobre el tablero queden un alfil de casillas blancas y un alfil de casillas negras).

Aunque parezca increíble, ya circulan por internet estudios de Aperturas para encadenar secuencias de sacrificios consecutivos para hacerse con la victoria nada más empezar.

Evidentemente, no conviene que el alumnado se aficione en demasía y menos la semana previa a un torneo.

La defensa Luzhin

Sinceramente, no sé si hago más mal que bien manteniendo en el TXIKI XAKE esta sección para divulgar la aparición del Ajedrez en el cine, con la mala estampa que nos saca el denominado Sétimo Arte. Pero, como no me cansaré de repetir, creo que merece la pena dar a conocer las películas que versan sobre el maravilloso mundo de las 64 casillas, aunque sólo sea para vacunarnos contra los estereotipos en los que se nos encasilla merecida o inmerecidamente, como supongo les sucede también a los practicantes del boxeo que aparecen siempre como brutos drogadictos, a los golfistas retratados como ricachones sin otra ocupación que vestirse elegantemente, y resto de clichés que ayudan al cineasta a transmitir un modelo fácilmente reconocible para un público que sólo busca en la pantalla entretenerse un ratito sin demasiadas complicaciones.

La obra que hoy presento, es una maravilla que me sorprendió hará cosa de ocho años en TVE2. De hecho, la vi empezada, justo a tiempo para dar con la clave que haría optimizar el entrenamiento y resultados de nuestros jóvenes valores. Tanto es así, que llamé de inmediato al Presidente de la FVA para que tomase buena nota. La clave para el buen rendimiento ajedrecístico la descubrirán ustedes mismos permitiéndome obviarla aquí, no únicamente por no desvelar aspectos esenciales de la trama, cuanto porque tengo noticia de que algunos gnomos leen este espacio clandestinamente.

Precisamente por esta zascandil circunstancia, comentaré crípticamente que en esta obra Maestra, a parte de los tópicos de rigor, como el ajedrecista raro, despistado, que sólo sabe jugar al ajedrez y demás pintorescas pinceladas a los que nos tienen acostumbrados los amigos de la cámara y de los guiños ambientales de los torneos de ajedrez como apuestas sobre los resultados, fanfarronería de algunos jugadores, egolatría y culto a la personalidad de los campeones, ciertas artimañas para desconcentrar al oponente, etc, lo cierto, es que en esta ocasión, además de cuidarse al milímetro las posiciones aparecidas hasta el extremo de reproducir conocidas celadas de apertura como la de 1)e4-e5; 2)Cf3-Cc6; 3)Ac4-Cd4; 4)Cxe5-Dg5; 5)Cxf7-Dxg2; 6)Tf1-Dxe4; 7)Ae2-Cf3 mate, presentada en el primer enfrentamiento con su padre, distintos diagramas de premios de belleza durante la simultánea, o la posición extraída de una partida real entre Ewue y Vidmar para rematar el final…en paralelo a estos excesos habituales en toda película del género, corre una sutil pero evidente tensión freudiana no ajena al jugador de ajedrez que no precisa de acariciar alfiles para lubricar las fantasías inconscientes libidinosas del protagonista Alexander que rivaliza con su padre, no por el amor de su madre, sino en esta ocasión de su tía, a la que mantiene cristalizada en una figurilla que de pronto se encarna en la coprotagonista Natalia que le ayuda a superar su trauma infantil de haberse visto castrado en sus pretensiones. Sin embargo, como si se tratara de una partida de ajedrez en la vida real, el padre se cobra venganza por medio de la figura de su Maestro de Ajedrez – el Darth Vader que se enfrenta a su hijo Luke Skywalker – quien hace todo lo posible por arruinar su carrera. Claro que para evitarlo, aparece la Dama dispuesta a sacrificarse por su Rey defendiéndole de todos los ataques psicológicos mientras está presente en la sala de juego, pero que nada puede hacer por evitar el Jaque Mate cuando el juego sucio del adversario consigue mantenerla alejada mediante una ágil celada.

Es una película genial, basada en la Novela de V. Nabokov quien se inspiró en la vida del fuerte jugador del XIX Von Bardeleben, que provoca en los espectadores toda suerte de emociones: desde el mayor de los apuros yendo de la auténtica vergüenza ajena por las excentricidades del ajedrecista, hasta el más sentido llanto y congoja, pasando por la risa, la angustia y hasta la sorpresa que ofrece un magnífico desenlace, que quién sabe, si no está prefigurando una alteración futura de las reglas del juego.

Mi propuesta semántica para favorecer la presencia de la mujer en el Ajedrez

Había otra foto de esta Campeona del Mundo más apropiada para la ocasión posando en bañador abrazadita a una Dama de ajedrez tamaño gigante. Pero no me he atrevido...

Hace años ya publiqué distintos textos dirigidos a dignificar la realidad de la mujer en el mundo del Ajedrez. Al margen de las distintas iniciativas que cada vez se toman más en serio a esa mitad de la población que hasta hace bien poco ni se la tenía en consideración estamental y mucho menos relevancia deportiva, creo sinceramente que todas ellas están avocadas al fracaso si antes o a la par, no modificamos un aspecto que parece irrelevante, cuando sin embargo, puede constituir uno de los problemas que la mentalidad femenina ha de sortear para interesarse por la práctica de tan noble juego como es el Ajedrez. Me estoy refiriendo al machismo explícito que supone denominar “Rey” a la pieza más valiosa, quedando la Dama relegada a un lugar secundario.

La solución a esta particular cuestión, ya la ofrecí hace dos décadas, si bien ni yo mismo estaba lo suficientemente convencido como para tomarme la molestia de hacerlo por escrito, publicarla, huelga decir ponerla en práctica. Pero hoy es el día – me he estado reservando para comunicarlo este 8 de Marzo – que puedo mantener, que una ligera modificación semántica a este respecto, cosecha profundos cambios positivos de actitud y de perspectiva en el alumnado femenino, dado que me he tomado la molestia de trabajarlo en mis propias clases observando sus directas consecuencias.

Durante un tiempo, probé tímidamente con el sucedáneo de hablar de la Dama como la pieza más fuerte del tablero. Pero los chicos, algo dolidos con esta definición – prueba suficiente de que el asunto no es baladí ni pasa desapercibido en el caso contrario – rápidamente deslucían mi estrategia explicitando que ¡el Rey es el más importante! Y qué quieren que les diga…las chicas, pueden ser chicas, pero tienen muy claro que prefieren ser importantes a fuertes, tanto cuanto sus padres desean oír a las visitas decir que sus hijas son guapas, antes que el lamentable ¡Ay! ¡Que niña más…simpática!

Finalmente, en mis clases de la Escuela Municipal de Bilbao, decidí tomarme en serio a mi mismo y empecé a proponer a todos llamar a la figura que va de pasito en pasito y a la que hay que decir ¡Jaque! “Rey” cuando quien conduce las piezas es un chico y “Reina” cuando al frente de las piezas se halla una chica. Y otro tanto tratándose de esa otra pieza que mueve cuanto quiere como alfil y torre a la que se le puede llamar Ministro o Ministra si es movida por un chico o una chica respectivamente. Y la verdad es que la propuesta tiene buena acogida y funcionaría mejor de lo que lo hace, si el entorno acompañara, pues si es difícil romper con la tradición de siglos que no ha podido doblegar la presencia en la historia de figuras tan importantes como una Leonor de Aquitania, de una Isabel “La Católica”, ni una Catalina “La Grande”, más aun si vamos contracorriente.

De ahí, esta mía decisión de invitaros a todos desde aquí a denominar desde ahora, “Rey o Reina” a la figura que se dice ¡Jaque! y “Ministro o Ministra” a la pieza que mueve a la vez como torre y alfil que actualmente decimos Dama. Para que la iniciativa cunda, tengo intención de dirigir este escrito en un lenguaje algo más farragoso y aderezado por intrincados términos leguleyos a las Federaciones Vizcaína, Vasca y Española, empresa que espero reciba todo vuestro apoyo para que pueda salir adelante con o sin el apoyo de la RAE.

Jugar con el Ajedrez

Disfrazarse de juego de ajedrez es un buen motivo interdisciplinar para involucrar a todo un colegio en nuestra actividad durante el Carnaval o en la fiesta de Fin de Curso.

Una cosa es “jugar al ajedrez” y otra distinta, es “jugar con el ajedrez”. Distinción que merece la pena tomarse en consideración, por cuanto de su observación se siguen grandes beneficios en la docencia de nuestra materia, sobre todo al iniciar su enseñanza en los más pequeñajos, pero también a la hora de favorecer la adquisición de nuevas competencias y destrezas en un alumnado aventajado o jugadores de club con probada experiencia.
Quienes hayan tratado de iniciar al ajedrez a pitufines de entre 5 y 8 años de edad, habrán sufrido su impaciencia por jugar una partida cuando ni si quiera saben mover las piezas con soltura. ¿Qué hacer entonces con ellos durante ese insoslayable lapso en el que hemos de comunicarles los rudimentos imprescindibles para poder disfrutar del juego pero que por su naturaleza infantil requieren de más de dos clasecitas dadas a toda prisa cuando el monitor trabaja con un grupo amplio de elementos…? Evidentemente no puede ser “Jugar al Ajedrez” será ¡Jugar con el Ajedrez!
Jugar con el ajedrez, consiste en tomar elementos del juego de manera aislada para trabajarlos por separado al modo en como un Director de Orquesta hace ensayar a los intérpretes cada cual su partitura, al objeto de que cuando se haya ejercitado lo suficiente en dicha habilidad y se haya aprendido su determinada particularidad, pueda utilizarse en el debido registro del conjunto que supone poner en juego todas las reglas y normas aprendidas, como los instrumentistas han de coordinarse a la hora de dar un concierto, siguiendo el símil.
Así, por ejemplo, tenemos que para la introducción al conocimiento y aprendizaje de cada pieza o el mismo tablero, pueden emplearse diversos juegos, verbigracia, los Laberintos de Torre, la Calculadora del Alfil, el Pastel de Damas, el Caballo Espía, la Batalla de Peones o la Isla del Tesoro del Rey; Para revisar el Mate Pastor, el de Legal o cualquier otra celada podemos emplear el juego del Burro. Etc.
Pero como he adelantado, esto mismo puede también ejecutarse con otras aptitudes que nada tienen que ver con el ajedrez de iniciación. De este modo para educar en la atención a jugadores principiantes que se despistan en la competición por no capturar “en una” piezas del adversario o dejarse comer “en una” sus propias piezas, tenemos el divertido juego del “¡Come! ¡Come!”, para enseñarles a hacer planes está el graciosísimo “¡Me gusta! ¡No me gusta!”, el “Retardado” si deseamos introducirles en el cálculo a ciegas o el vertiginoso “Antiajedrez” para aumentar la fuerza táctica, entre otros.
Pues bien, a explicar este amplio abanico de posibilidades que nos ofrece jugar con el ajedrez y las destrezas que favorece cada uno de ellos es a lo que voy a dedicar esta nueva sección, en la que podréis hacer vuestras propias aportaciones si me las remitís adecuadamente redactadas para este espacio o para el más sofisticado denominado “Modalidades de Ajedrez” con el que está estrechamente relacionado.

Este Domingo ¡¡¡Todos a Elorrio!!!

Aitor Arabiotorre y todo el club de Elorrio aguardan impacientes y algo presionados por la magnífica organización de las citas que le han antecedido, a esta última prueba individual de clasificación para la Gran Final. Las espadas están más en alto que nunca, pues ha habido enorme igualdad en los puestos de cabeza y son muchos los participante que han llegado hasta aquí con serias opciones para acceder a una plaza del selecto grupo de Finalistas. Esperemos que la tensión y los nervios no traicionen dentro y fuera del tablero la magnífica lección de deportividad mostrada por participantes, monitores, escuelas y familiares hasta la fecha. Como siempre, paso a dar a conocer los datos de interés ofrecidos por la Federación Vizcaína de Ajedrez, una de las mejores entidades a nivel mundial en la organización de torneos para niños.
Categorías: Benjamín (nacidos 2002-2003), alevín (00-01), e infantil(98-99)
Fecha: 11 de marzo de 2012.
Hora de inicio: 10:00 a.m.
Hora final: Entre 14:00 y 15:00.
Local de juego: Txintxirri Ikastola (San Pío X, nº 3) de Eorrio
Inscripción: a través del monitor, o contactando con la Federación Vizcaína de Ajedrez
(944415231 info@fvda.org) la semana anterior al torneo, antes del viernes a las 19:30
horas, indicando el nombre, dos apellidos, fecha de nacimiento, y colegio.