Elecciones válidas, situación inédita

Carles Puigdemont

Con las elecciones catalanas convocadas por el Presidente del Gobierno Español, Cataluña volvería a la legalidad, rota por la declaración unilateral de Independencia y de la República catana. Así se afirmaba.
Las elecciones han tenido lugar, en circunstancias especiales –candidatos en la cárcel y en el extranjero–, pero con absoluta normalidad, así como el recuento de votos y diputados obtenidos.
Estos resultados han sorprendido a no pocos con disgusto, con mucho disgusto.
En realidad, las elecciones se habían convocado tras la obvia frustración de lo infructuoso del referéndum del 1-O, y sucesos subsiguientes: marcha de Puigdemont y otros miembros del Govern, aplicación dura del 155, con la esperanza o convicción de la derrota del independentismo. Para mayor seguridad, en los dos meses de preparación, la poderosa mediática españolista no ha cesado de denigrar al independentismo poco menos que de locura y a los independentistas de falaces para arriba.
Sin embargo, el independentismo ha vuelto a ganar, en unas elecciones libres, con una participación del 82%, incluida esa “mayoría silenciosa”. Y, ha ganado con mayoría absoluta.
A pesar de todos los pesares: del bajón del IBEX, de los cambios de domicilio social de más de 3.000 empresas catalanas, del bajón también del turismo… El independentismo era como abrir la caja de Pandora, pero a pesar de todo ello, ha ganado las elecciones con mayoría absoluta.
Bastantes medios destacan el triunfo de la candidata más votada, Arrimadas, de Ciudadanos, con 37 escaños, 12 más que Ciudadanos en 2015, probablemente de al menos 8 quitados al PP, que, con tres escaños ha sido barrido, con su jefe, de Catalunya.
Arrimadas, nacida en Jerez, carrera de Derecho en Sevilla, muy conservadora y españolista, es catalana reciente. Los independentistas, repartidos en tres candidaturas, le han sacado 33 escaños de ventaja.
Hasta aquí está todo claro. El Pueblo Catalán ha hablado, la democracia. Los independentistas han ganado con mayoría absoluta. No tan abrumadoramente como quizá esperaba Pilar Rahola, pero con más mérito que ningún otro partido, porque tenía a todos los demás, los “constitucionalistas”, en contra.
Esto es lo que Catalunya quiere, y quien convocó la elección debe cumplir la voluntad popular. No lo tiene fácil. Hay electos en la cárcel y en el extranjero, pero no hay nada imposible al diálogo, al convenio, al respeto y a la voluntad de formar el gobierno legítimo que el pueblo quiere
23.12,17

Un comentario sobre “Elecciones válidas, situación inédita”

  1. Tengo entendido que el voto de un pastor de ovejas del Pirineo leridano (por ejemplo) vale 2,8 veces más a efectos de escaños que el voto de un catedrático de Teología de Barcelona capital, (por otro ejemplo). Y también tengo entendido que en número de votos los independentistas radicales quedan por detrás del resto. Y todos sabemos (incluso los doctos en Teología) lo fácil que resulta convencer a las masas cuando ese “convencimiento” se hace impunemente ante la permisiva mirada del “árbitro”. Cataluña necesita mano firme (que no dura) para abrir los ojos a todos esos votantes que han comulgado con las ruedas del molino “Pujol”. ¡Este clan sí que robaba!

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