Elecciones válidas, situación inédita

Carles Puigdemont

Con las elecciones catalanas convocadas por el Presidente del Gobierno Español, Cataluña volvería a la legalidad, rota por la declaración unilateral de Independencia y de la República catana. Así se afirmaba.
Las elecciones han tenido lugar, en circunstancias especiales –candidatos en la cárcel y en el extranjero–, pero con absoluta normalidad, así como el recuento de votos y diputados obtenidos.
Estos resultados han sorprendido a no pocos con disgusto, con mucho disgusto.
En realidad, las elecciones se habían convocado tras la obvia frustración de lo infructuoso del referéndum del 1-O, y sucesos subsiguientes: marcha de Puigdemont y otros miembros del Govern, aplicación dura del 155, con la esperanza o convicción de la derrota del independentismo. Para mayor seguridad, en los dos meses de preparación, la poderosa mediática españolista no ha cesado de denigrar al independentismo poco menos que de locura y a los independentistas de falaces para arriba.
Sin embargo, el independentismo ha vuelto a ganar, en unas elecciones libres, con una participación del 82%, incluida esa “mayoría silenciosa”. Y, ha ganado con mayoría absoluta.
A pesar de todos los pesares: del bajón del IBEX, de los cambios de domicilio social de más de 3.000 empresas catalanas, del bajón también del turismo… El independentismo era como abrir la caja de Pandora, pero a pesar de todo ello, ha ganado las elecciones con mayoría absoluta.
Bastantes medios destacan el triunfo de la candidata más votada, Arrimadas, de Ciudadanos, con 37 escaños, 12 más que Ciudadanos en 2015, probablemente de al menos 8 quitados al PP, que, con tres escaños ha sido barrido, con su jefe, de Catalunya.
Arrimadas, nacida en Jerez, carrera de Derecho en Sevilla, muy conservadora y españolista, es catalana reciente. Los independentistas, repartidos en tres candidaturas, le han sacado 33 escaños de ventaja.
Hasta aquí está todo claro. El Pueblo Catalán ha hablado, la democracia. Los independentistas han ganado con mayoría absoluta. No tan abrumadoramente como quizá esperaba Pilar Rahola, pero con más mérito que ningún otro partido, porque tenía a todos los demás, los “constitucionalistas”, en contra.
Esto es lo que Catalunya quiere, y quien convocó la elección debe cumplir la voluntad popular. No lo tiene fácil. Hay electos en la cárcel y en el extranjero, pero no hay nada imposible al diálogo, al convenio, al respeto y a la voluntad de formar el gobierno legítimo que el pueblo quiere
23.12,17

¡NAVIDAD!

A los que me leen y a los que no, a los creyentes y a quienes no lo son, a todos y todas sin distinción, Zorionak. Una feliz y larga Navidad, cuya luz y cuyo sentimiento cubran el 2018. Y estas “hojas navideñas ¡ay! desprendidas del árbol del corazón”.
• Queridas, queridos: Os deseo:
– la VERDAD de una vida humana trascendida, la manera mejor de humanizarla y realizarte día a día;
– la ALEGRÍA de vivir, la conciencia alegre de vivir antes de nada, antes de cada para qué vivir; antes y concomitante a la alegría de elegir para qué Vivir;
– el ENCUENTRO, el CARIÑO y la TERNURA con los que más queremos y nos quieren, con los que más compartimos, desde el pan hasta los besos, desde el vino hasta los sueños,
en la Navidad presente, del pasado y del futuro: la de SIEMPRE;
poesía y abrazo de pastores, ángeles y magos, cantando a coro al Niño Dios
y unido a ellos, el niño que por años que tengamos llevamos dentro, necesitado no sé si de Dios, sí de destino, sí de cariño y amor, de encontrarlo y darlo y compartirlo más y más.

• En la distancia, pero sin ella; sin la presencia, más dentro de ella,
sentado estoy a vuestra mesa
Navideña.
¿Acaso no es Navidad
la que junta a familiares y amigos,
amigos “íntimos”, se entiende,
fieles; desde y para siempre amigos,
al partir el pan y fundir los besos,
al alzar la copa y brindar deseos, ideales, sueños;
sueños siempre de estrellas que por mil caminos llevan a ese Belén eterno?
Navidad es renacer de nuevo, compartir la vida en favor de los demás.
Así seremos todos distintos y a la vez nosotros,
Con nuestro propio nombre, con el que nos conoce Dios, con el que Dios te llama, con el que Dios nos ama.

El viejo, el niño y la ría

Dicen que un viejo soñaba
sentado junto a la ría.
El soñar le hacía joven
y soñando sonreía.
Soñaba en la Navidad,
en su Navidad perdida,
la Navidad de su infancia,
poesía y fantasía;
los montes eran de musgo,
la nieve de blanca harina,
los pastores y los magos
venían en romería
a la cueva de Belén
que, milagro o brujería,
era el comedor de “casa”:
en la chimenea ardían
amor, cariño y ternura,
y alrededor de la mesa
no había silla vacía.
Y casi año tras año,
se añadía otra silla.
Era imposible saber
quién no era niño aquel día.

No es extraño, es normal;
aun la estrella confundía
su camino ¿a Belén
o a toda buena familia?
Por ventura, no sabéis,
el ángel Gabriel decía:
Cada familia es Belén,
Navidad es cada día
que entre dos nace el amor.
El amor es la semilla
que obliga a nacer a Dios
en esta tierra mezquina
que por eso tiene ansias
de Navidad infinita.

Sin embargo, mientras llega
¡cuántas cosas en la vida!
De preguntas sin respuesta
tengo el alma recosida.
Y en mi mesa navideña
hay varias sillas vacías.
¡Y esta lo estará muy pronto,
porque esta silla es la mía!
Y en el viejo que soñaba
sus ojos se humedecían,
y a llorar salía el niño
tras sus arrugas marchitas.
Y un chiquillo que le vio
llorar mientras sonreía:
– “Abuelito, ¿por qué lloras?”
una y otra vez decía.
Al fin, el viejo despierta,
porque la hierba está fría.
– “¿Llorando estoy? Sí, que lloro.
Pero lloro de alegría.
Lloro porque estoy muriendo
y alegre porque he vivido.
Vivir es ya el mayor don
cuando has amado y te quieren.
El amor no pasa nunca
por tener algo de Dios.
Dios nace niño en Belén
y en Navidad nos queremos.
Yo fui niño como tú,
y guardo muy guardaditas
toditas mis Navidades.
No hay Navidad perdida:
cada una nos desvela
un misterio de la vida,
¡Son tantos y tan distintos…!

Por si mi cabeza olvida
los nombres de tantos, tantos
que sois parte de mi vida,
en mi corazón escritos
no se borran ni mancillan.
¡Cómo os he querido yo!
Por ello aposté mi vida.
Os debo lo que yo soy.
¡Trocasteis en Navidad
el más triste de mis días
y mis noches más oscuras
en un bello mediodía!
No os lo pagaré yo nunca:
¡Gracias, gracias, noche y día!

Y a ti, Navidad querida,
sólo te pido una más
¡Otra Navidad bendita!
Los gastos los pago yo,
pon tú encanto y poesía.
¡El cielo puede esperar!
¡Nunca un viejo tuvo prisa!
Además ¡qué gran verdad!
¡Hoy es siempre todavía!
Zorionak

Mil gracias por cultivar nuestra cultura

Autor: Nerea Ayarzaguena

Tengo cierta afición a los libros. Desde muy chico tuve acceso a una mediana biblioteca familiar. Entre los siete y diez años me llené la cabeza de Unamuno –San Manuel Bueno y Mártir, me marcó para siempre–, de Navarro Villoslada, Amaia o los vascos en el s. VIII, de Pereda, etcétera, y sobre todo de las obras dramáticas de Shakespeare.
Sólo una vez me desprendí de un libro. Fue un desprendimiento incivil e irresponsable, un movimiento reflejo de enfado por lo que estaba leyendo, y salió por la ventana del tren en que viajaba. Era un libro de moral, muy usado por los confesores. He perdido algunos más; prácticamente todos los que he prestado a mis alumnos. Aún ahora, cuando alguno viene a mi despacho por primera vez, suele caer en la tentación de preguntar: ¿Todos esos libros ha leído? No, por favor, ni pensar, tengo 97 años y no he tenido tiempo. Pero espero que se lean. Alguno, con más humor, pregunta: ¿Qué tiene más, libros o búhos? Ahora libros, porque al no tener cargo ni poder hacer favores, los búhos han dejado de criar. Y sigo comprando libros de mi profesión, que son los de mi despacho. Pero, aparte de muchísimas novelas en mi habitación, sigo comprando también de otros temas, para no empequeñecer mi espíritu como mi cuerpo.
Es el caso de una colección nueva, en su edición castellana, de libros sobre la naturaleza o historia natural. Como buen montañero, he recorrido casi todos los montes del País Vasco y de los Pirineos desde Benasque y el Aneto, hasta caer en Hondarribia. Me he emocionado infinidad de veces en el trópico centro y sudamericano. Compuse dos poemas a dos árboles fantásticos: el amate de Coatepeque, El Salvador, y la Ceiba de Palín. El “amate” de la familia de las higueras, era un lujo y despilfarro de fuerza, y de intrincadas y poderosas ramas en un juego inimitable. La “ceiba” de Palín, Guatemala, de unos 34 m. de alto, daba sombra como una reina, a toda la plaza, “trazada a cordel” en el s. XVI, de cien metros por sus cuatro lados. Tras el terremoto de 1986, que costó la vida a más de 25 mil guatemaltecos, reinaba solitaria sobre un inmenso solar desnudo, de polvo. Sólo ella resistió.
Todo comenzó por el lema de la colección: “La mirada atenta”. Me gustó. Se trata de mirar (a simple vista, con lupa o microscopio), para llegar a ver y, con mucha suerte, empezar a entender. Lo contrario de las parábolas de los Evangelios: “a los demás en parábolas para que mirando no vean y oyendo no entiendan”.
Y me sorprendió la editorial: Libros del Jata. El monte por donde llega la lluvia a crecer el mar de Bakio. Ese monte, tantas veces pisado, por sus laderas de brezo y argoma, cada vez más colonizado por pinos y eucaliptos. De sus antiguas frondosidades quedan restos en el fondo de sus barrancos, que es de donde creo que han salido estos seis o siete libros.
Una editorial independiente con ánimo de cultivar, producir y hacer crecer la cultura, en ediciones cuidadas y atentas al detalle. Algo que requiere mucho esfuerzo y salta, sin embargo, a la vista al lector que se encuentra además con una lectura asequible, amena, fácil y precisa.
Este cuidadoso detalle sobre todo en las ilustraciones, complementos del texto, tratadas con el mismo respeto y rigor que aquél. Todos los “libros del Jata” son ilustrados, pero quizá destaca en esto “La sabiduría de las aves”, con 108 ilustraciones de página entera y a color, una por cada tres de texto.
Valga una breve presentación de cada uno de los libros publicados.
• La Historia Natural de Selborne, de Gilbert White, traducción de Ismael Revilla, 400 pgs., 2015.
Gilbert White (números 1720-1793) es un hombre tranquilo que ha compatibilizado, como cura anglicano, la atención a su pequeña feligresía con su pasión por el mundo rural, las aves y los animales que lo pueblan.
La obra consiste en 99 cartas enviadas a dos zoólogos británicos de la Royal Society, exponiendo sus certeras observaciones, anotadas día a día. Con un estilo muy directo, como a lo largo de una conversación, va desplegando una peculiar Historia Natural que deja traslucir tanto la emoción de ver y explicar por vez primera algunos hechos como la perplejidad ante aquello para lo que no puede encontrar una interpretación plausible.
A más de 200 años de distancia desde su primera publicación por su hermano, en 1788, la Historia Natural de Selborne continúa manteniendo su encanto. La viveza de sus descripciones y su capacidad evocadora del mundo rural hacen que mantenga su mismo interés que cuando fueron leídas por primera vez. El hecho de que desde 1788 haya tenido más de 300 ediciones es la prueba de que sigue actual su interés en las librerías británicas.
“A partir de la lectura de Selborne de White me aficioné a observar los hábitos de las aves, e incluso empecé a tomar notas sobres el asunto. En mi simplicidad, recuerdo que me preguntaba cómo no se hacían ornitólogos todos los caballeros” (Charles Darwin, Autobiografía).
• Cinco continentes. Nikolai I. Vavilov. Traducción del ruso: Maila Lemo Quintana, Marta Sánchez, Nieves Fernández, 442 pgs. 2015.
“Cinco continentes” es un libro de viajes por todo el mundo guiado por un científico genial, en plena efervescencia de su investigación.
Nicolai Ivánovich Vavilov (Moscú 1887 – Sarátov 1943), se graduó como ingeniero agrónomo en 1911, en el Instituto Agrícola de Moscú. Decidió dedicar su vida a mejorar las condiciones agronómicas de su país, y cuando estuvo en condiciones de hacerlo, como director de la Oficina de Botánica Aplicada en Leningrado, optó por hacerlo a fondo. Investigó hasta dar con los centros donde había tenido lugar la domesticación de las plantas salvajes en cultivadas, su variabilidad y taxonomía según los sitios; y el papel de la genética para mejorarlas, para lo cual trabajó con uno de los fundadores de esta ciencia. Desarrolló un programa de producción en diferentes latitudes y condiciones, obteniendo variedades nuevas, siempre con el fin de mejorar los cultivos. A la vez creó y mantuvo un “banco” de semillas que llegaría a ser el mejor del mundo.
Vavilov tuvo la mala suerte de haber caído en medio de una polémica, tonta en sí, pero que en régimen de la URSS tuvo consecuencias trágicas.
Un agrónomo, miembro también de la Oficina de la Botánica Aplicada, Trofim Lysenko, de origen campesino comenzó a difundir que la genética, una ciencia “burguesa” y “capitalista”, no podía modificar y mejorar los cultivos. En cambio, ciertas prácticas suyas, totalmente de acuerdo con el “materialismo dialéctico” sí podían hacerlo a voluntad del hombre. El caso es que Lysenko y sus patrañas cayeron bien a Stalin. En consecuencia, se fue haciendo la vida imposible a los genetistas soviéticos; en los años 40 se proscribió la genética en la investigación y enseñanza, sustituida por las patrañas de Lysenko. Muchos biólogos que defendían la genética huyeron o fueron deportados, incluso encarcelados. Entre estos últimos Vavilov, en 1940 en Sarátov, donde se le abandonó y murió de hambre en 1943. A los soviéticos les fue difícil reconocer su error. Lo hicieron en los 50, durante Kruschev, y después vinieron las rehabilitaciones.
La obra de Vavilov, Cinco continentes, un libro de sus viajes y sus logros en la variabilidad y mejora de los cultivos, se publicó en la URSS, en 1962. El texto de la de 1987 es idéntico. En el de una traducida al inglés en 1997 se deja entrever que el texto era una especie de borrador que el autor no pudo corregir.
El libro nos lleva por el interior de Asia, África, El Brasil, etcétera, guiados por una mirada experta, cargada por otra parte de empatía hacia las gentes y sociedades rurales que encuentra en su camino. Su descripción de la España de 1927, bajo la dictadura de Primero de Rivera, es muy ilustrativa, y sus descripciones de Asturias y País Vasco, prácticamente Navarra, sumamente curiosas… Creo que cualquier lector medianamente culto agradecerá a Vavilov su sabiduría y el esfuerzo puesto en este libro.
• Los dos libros del gasteiztarra Ignacio Abella (Gasteiz 1960), Árboles de Junta y Concejo. Las raíces de la comunidad, 330 pgs., 2015, y La Memoria del paisaje, pasado y futuro de un patrimonio común, 303 pgs., 2016, son especiales.
Ignacio Abella es una persona que trata de la naturaleza en relación con los asuntos humanos, los usos, los significados, simbólicos o legendarios, del mundo natural.
En el primero, el protagonista es el árbol como lugar de encuentro, de confluencia entre paisaje y paisanaje, natura y cultura, política y administración. Los árboles que sirvieron de lugar de reunión social, a veces no sólo lugar, sino que el árbol mismo ha podido llegar a tener un simbolismo casi sagrado, como sucede con el Árbol de Gernika.
El segundo trata de los paisajes más comunes en nuestro entorno, helechales, brezales, argomales… Y habla de su razón de ser. Cada paisaje es fruto de la intervención humana, que lo ha utilizado de un modo u otro para sacarle algún rendimiento. La forma de ver un paisaje cambia si sabes por qué es así.
• La sabiduría de las aves. Una historia ilustrada de la ornitología, de Tin Birkhead, 454 pgs., 2017.
Lo que sabemos de la vida y las costumbres de las aves es a menudo sorprendente. Pero adentrarnos en la historia de ese conocimiento es verdaderamente fascinante.
Este es un libro que, a pesar de sus numerosas páginas, se lee de un tirón, y, si eres de los que leemos con lápiz, te encontrarás que al fin de su lectura apenas habrá página que no tenga algún subrayado tuyo o alguno de tus signos de distintos intereses en sus márgenes.
Un ejemplo: voy a abrir el libro al azar. Me sale la p. 320, a la izquierda. Una línea vertical en el margen, abarca lo siguiente:
“Esta nueva concepción de la selección sexual… proporcionó respuestas a muchas preguntas, entre otras, a una formulada por Ray [naturalista del s. XVII] en el Wisdom of God.
“¿Por qué se implantaría en cada sexo –estamos hablando de aves– un apetito tan vehemente e inexpugnable por la cópula?
“Pueda ser que Ray estuviera pensando aquí en el gorrión común, cuya capacidad copulatoria era legendaria:
“Su deseo por el coito y la reproducción es tan irresistible que puede copular veinte veces en una hora.
“Ahora sabemos la razón de su insaciable apetito: la promiscuidad femenina. Si las hembras son promiscuas, la mejor opción que tiene el macho para ser el verdadero padre de los polluelos que ayudará a criar, es copular repetidamente con su pareja. Los gorriones comunes, por ejemplo, forman vínculos de pareja que duran toda la temporada, pero la infidelidad es habitual, y aproximadamente el 10 o 15 % de los polluelos son de cópulas extra-pareja”.
Cosas de éstas, señaladas con lápiz, tengo yo casi en todas las páginas. Otro ejemplo, sobre los cantos de las aves, el aprendizaje de melodías del camachuelo y su afecto hacia sus dueños, pgs. 249 y siguientes; o “Del huevo al polluelo” p. 63, etcétera, etcétera.
• Elogio de la planta. Por una nueva biología, de Francis Hallé, 350 pgs., 2016.
Está en nuestra naturaleza. Somos animales y lo vegetal nos es tan profundamente ajeno que, aun rodeados de plantas, no sabríamos decir qué es lo que nos diferencia de ellas. Francis Hallé, experto en ecología de todos los bosques tropicales del globo, nos ofrece un recorrido ameno y agradable por todo aquello que caracteriza a los vegetales y a la vez los hace tan extraños a nosotros. Una extraordinaria visión panorámica, apoyada en numerosos dibujos del autor, excepcionalmente expresivos y certeros, para ayudarnos a entender algo mejor en qué consiste ser una planta, lo mismo una cepa de perejil que la ceiba de Palín.
Valga, por fin, esta somera presentación de la nueva editorial y sus obras publicadas como agradecimiento a la idea y realidad de haber puesto en marcha una benemérita, cuidadosa y atenta fuente de vida cultural. Ojalá sirvan también estas líneas para afianzar tan digno propósito y asegurar su ejecución durante muchos años. ¡Mil gracias!

29.11.17

 

 

Catalunya ¿en la cuerda floja?

Puigdemont votando
El President Carles Puigdemont votando en el referendum

Hubo Referéndum el 1.O. Esa era la apuesta contra el repetido y cerrado NO del Gobierno. Y la ganaron los más de dos millones de catalanes que votaron. Además, la inmensa mayoría se decantó valiente por el SÍ a la Independencia. Hubo colegios electorales, hubo urnas, hubo listas, papeletas, colas de votantes… No sé cómo lo lograron, porque por haber, hubo mucha policía con orden de impedirlo todo, de cerrar locales, prohibir el paso, incluso de usar la fuerza, cargas a porrazos que causaron más de 100 heridos, que dejaron por los suelos el pabellón de España, su presunto Estado de derecho y su enclenque y escuchimizada democracia. Hubo Referéndum el primero de Octubre con triunfo aplastante del Independentismo.
La declaración unilateral de Independencia y proclamación de la República Catalana se quedaron en eso: no en un mero “simbolismo” en que alguien se refugió; porque fue la manifestación profunda y sincera de la voluntad firme de la inmensa mayoría del pueblo catalán: Romper todo vínculo constitucional y político con el Estado español.
Se quedó en esa exigencia obvia y natural, porque hoy en Europa sólo es posible la Independencia unilateral y una nueva república, si una potencia internacional la reconoce y apoya. Así se independizó el Kosovo de los “albano kosovares” que, de ser la cuna de la identidad étnica, cultural y religiosa de Serbia, se convirtió en República independiente, cuando EE.UU. y la UE la reconocieron en el 2008. España no lo ha hecho. Ossetia del Sur y Abjasia, regiones de Georgia, se independizaron unilateralmente, porque Rusia y su ejército les reconocieron, en 1991 y 1992 respectivamente.
Catalunya ha dejado de ser “noticia”, es “tema”, pero todavía no es problema internacional.
El 1 de enero de 1993, se me anuló por sí mismo mi pasaporte checoslovaco. El Parlamento de esta república democrática decidió con gran acierto dividirla en dos repúblicas distintas: Chequia y Eslovaquia, igualmente independientes. Esto es ser un Estado democrático y realista. ¿Para qué estar unidos a la fuerza? Por cierto, muy pronto recibí el pasaporte chequio de la Bohemia original. ¿Quién quiere estar unido a la fuerza, sin la primigenia libertad? Quieras o no, todo Estado tiene mucho de artificial, imposición, incluida la violencia.
Me sorprendió gratamente, en este sentido, un artículo reciente de Juan Manuel de Prada, asiduo en XL Semanal. Por una parte, ponía en tela de juicio la unidad de España, sin entrar claro está en el mito sobre ella. Por la otra, hacía hincapié en la tenacidad de los catalanes en sus convicciones políticas, algo de lo que están dando buenas pruebas y que, a mi juicio, está siendo absurdamente tratado: artículo 155.
Pilar Rahola siempre me ha parecido en sus escritos: lúcida, amable y oportuna. Actualmente sus columnas sostienen con más fuerza la convicción soberanista y la crítica a la reacción bruta del Estado. “Es insólito que cada reacción contra el independentismo tenga como función excitarlo y fortalecerlo”.
“Cada vez que el estado da signos de dominio de la situación y noquea al soberanismo, le envía un detalle de represión brutal que lo vuelve a reforzar”.
“¿Tan impotente es este Estado que necesita reprimir con la fuerza lo que no sabe resolver con la política?”
“Y más, a sabiendas de que la represión no soluciona los conflictos, sino que hace que arrecien. No seduce, enrabia; no convence, impone, pero imponer nunca es convencer”.
“Porque si la grieta era ya grande ¿cómo será después de tratar de golpistas y delincuentes a los líderes democráticos de millones de catalanes?”
“La represión es un tapón de plástico para un socavón enorme”…
“Algo está claro: reprimir, castigar y vengar, son verbos que dominan a la perfección; pero ninguno de ellos sabe cómo se conjuga el verbo solucionar”.
“Catalunya ha quedado momentáneamente trinchada, y en la retórica belicista tan propia del españolismo, pensarán que ha sido vencida. Pero no ha habido jake-mate, sino que la partida empieza a jugarse”…
Se ha fomentado en esta cuestión casi el odio hacia Catalunya, y es cierto que millones de catalanes están a miles y miles de kilómetros de España para muchos años. No sé cómo será la convivencia interna entre independentistas y la minoría catalana españolista, pero Catalunya está a miles de miles de Km de España para rato.
Con la aceptación del 21D también por los partidos independentistas, las urnas tienen la palabra.
Pilar Rahola sabe que es un plebiscito y que así lo plantean claramente en bloque los no independentistas y no sabía que los de su propia cuerda, los soberanistas no irán en una candidatura única, cuando se hacía “La pregunta clave: ¿aceptará el Estado español si ganan el 21D, abrumadoramente, los independentistas? … Cuidado, porque en ese punto está la clave, y será el embrollo del día 22”.
Aunque desunidos en las candidaturas, sin duda se unirán en el sumando. Sólo así se puede obtener una victoria más abrumadora que la del 1 de Octubre.
Y ya que se ha recurrido tanto a la “legalidad”, quiero, a manera de escolio, apuntar algunas notas.
La primera, que la legalidad no implica justicia ni garantía de ella. Ha habido y hay muchas leyes injustas. La legalidad no es eterna ni inmutable. La legalidad puede ser acertada o no, actual o actualizada, o vetusta y caduca, etcétera, etcétera.
La “legalidad española del 78” adolece de ciertas deficiencias y limitaciones originales. Fue dictada cuando todavía aturdían los oídos los gritos de la Plaza de Oriente de “UNA, GRANDE Y LIBRE”, y llegaba el ruido de sables de los generales, Armada y compañía, y hechos importantes aún sin esclarecer; un ambiente por tanto propenso al temor y miedo, que son siempre los peores consejeros. Para una legalidad así, cuarenta años sin tocar me parecen excesivos, la Reforma de la Constitución había que haberla hecho hace ya mucho tiempo. Eso no se hizo, y si el 21.D. no ganasen los independentistas, en las generales Rajoy tendría mayoría absoluta.

18.11.17

Deia: 40 años

DEIA: 40 AÑOS

A continuación un artículo que no pudo publicarse a su debido tiempo por causas ajenas a su autor

DEIA 40 urte

Zorionak! Deia 8 junio 1977 – 2017. Zorionak! a la iniciativa, a los fundadores, a los equipos directores, auxiliares, trabajadores y lectores.
Además de la represión que sufría Euskadi, llevaba cuarenta años bajo la información casi obligada de la prensa adicta al régimen dictatorial. Dos eran a mi juicio los principales diarios: La Gaceta del Norte y El Correo.
La Gaceta fue fundada en 1901. De tendencia católica, conservadora y monárquica, durante la Segunda República había sido el órgano principal de la CEDA (Gil Robles) en el País Vasco. Desde 1937 estuvo al servicio del franquismo y fue, durante décadas, el de mayor difusión en el País Vasco hasta la década de los setenta. Cerró definitivamente en 1987.
El Correo, lleva debajo como subtítulo: “El Correo Español – El Pueblo Vasco desde 1910”. Una larga historia. En 1910, los hermanos Gabriel y Emilio Ybarra de la Revilla fundaron El Pueblo Vasco, periódico monárquico (“maurista”). El 6 de julio de 1937, tras la entrada en Bilbao del ejército rebelde aparece El Correo Español, órgano de la Falange Española y de las JONS. Estos dos diarios se fusionaron el 13 de septiembre de 1938, dando lugar a El Correo Español – El pueblo Vasco. En 1945 se hacen con El Diario Vasco guipuzcoano. Ignoro la fecha exacta en que se optó por el título corto: El Correo, sin duda para olvidar parte de su historia. No en vano corría, sobre todo entre los jóvenes, el ingenioso dicho: “El que compra El Correo Español vende El pueblo Vasco”.
Tras la muerte de Franco y el comienzo de la democracia, con la libertad de partidos políticos, de expresión y de prensa, durante el gobierno de Adolfo Suárez, los nacionalistas vascos se pusieron en movimiento. Hubo que formar una sociedad editora. Se habló de 25 fundadores y de un capital base de 40 millones, de suscripciones populares y unos 600 accionistas. Me sonaron nombres conocidos como Mitxel Unzueta, Luis Mari Retolaza, Eli Galdos, Sabin Zubiri, Carmelo Renobales, Luzio Aguinagalde, … No sé cómo se eligió el nombre del diario: Deia (La llamada), cuyo primer número logró salir el 8 de junio de 1977. Hubo prisa y carreras para hacerlo. El día 15 tendrían lugar las primeras elecciones democráticas. Por otra parte, la empresa Orain S.A. de Hernani, llevaba entre manos otro empeño parecido, pero de izquierdas, Egin (Hacer), cuyo primer número fechaba el 29 de septiembre del mismo año.
Los primeros días de la aparición de Deia fueron un espectáculo: Deia debajo del brazo, en la mano o en el bolsillo de la chaqueta de los caballeros. La novedad fue muy bien recibida. Su objetivo inicial fue abarcar todo el País Vasco, y así estuvo bastantes años. El hecho de salir en Bizkaia, fue quitándole lectores en los demás territorios históricos -cosa que no sucedió con Egin-, y actualmente añade a su nombre el de Noticias de Bizkaia, donde es el segundo periódico más vendido. Pertenece, pues, a ese Grupo Noticias: Diario de Noticias, en Navarra, Noticias de Gipuzkoa y Noticias de Álava.
Escrito fundamentalmente en castellano, tiene artículos en euskera. Eguna, que fue un diario en euskera del 3 de enero de 1937 al 13 de junio del mismo año, es ahora el suplemento en euskera de Deia.
Los dos primeros meses desde su aparición el 8 de junio, coincidiendo en parte con las vacaciones académicas, leí despacio los números del nuevo diario vasco y quedé sinceramente complacido. Respiré apertura de ideas y opiniones; una información general veraz y precisa; un ejercicio y defensa clara de los derechos humanos y colectivos, de las tradiciones culturales, sociales, políticas, religiosas y familiares del pueblo vasco; la tendencia y el fomento de la convivencia de todos los habitantes en instituciones propias, democráticas; la moderación en las aspiraciones políticas teniendo como fin el bienestar completo de un pueblo emprendedor y trabajador con igualdad de oportunidades en todos los aspectos de la vida, comenzando por la salud, el empleo, hasta la madurez y la vejez. Todo ello envuelto en ese clima que no era ya el aglutinador contra la dictadura, sino el de aquel nacionalismo legítimo, tradicional y mayoritario.
El domingo, 9 de mayo de 1982, salió a la calle el diario Tribuna Vasca, vinculado al partido socialista, creado por Eduardo Sotillos. No resistió y dejó de publicarse el 15 de julio de 1983.
Egin, acusado durante años por diversos partidos políticos de estar al servicio de ETA, fue clausurado en 1998 por el juez Baltasar Garzón. Sin embargo, el 2009 los tribunales resolvieron a su favor, su actividad había sido lícita. Pero el tiempo transcurrido y demás hicieron imposible reabrir el periódico. El medio que pasó a ocupar el espectro de Egin es el diario Gara.
Deia celebra su cuarenta aniversario. Le felicito y me felicito a la vez. Personalmente debo a Deia haber despertado en mí cualidades ocultas e insospechadas, ajenas a mi profesión, que ensancharon mi mente y mi cosmovisión.
Fruto de mi lectura de aquellos primeros números de Deia, fue que el 1 de agosto de 1977, me encontré sobre mi escritorio un artículo de mi puño y letra, y un hada o diablillo me susurró: envíalo. Caí en la tentación. Cerré el sobre, puse la dirección, y el día 6 lo vi en Deia. Su primer director fue Ignacio Iriarte Areso. Dos meses después probé suerte y resultó. Recuerdo el título del artículo porque un estudiante de periodismo me telefoneó para decirme que en la Escuela o Facultad les habían puesto para que hicieran un análisis de sus ideas y estructura. “Los malos ejemplos de la dictadura I y II” que apareció en dos días consecutivos.
Después vino una larga historia. Sin cambiar el método y sin una palabra intermedia, en los diez primeros años de Deia me publicaron 1.057 artículos, todos los que envié. El año que más 265. Otro, 147 de editoriales, obviamente sin firma. Una época escribí a diario. Cuando estaba fuera de Bilbao, dictaba mi artículo por teléfono. Nunca hubiera creído que encontrara tema para cada día, y ciertamente no lo habría encontrado si no me hubiese empeñado en escribir y desarrollarlo. Estoy en deuda con Deia, por haberme concedido la ocasión de penetrar más en la riqueza de la vida, sus intríngulis y misterios, de los que yo he salido espiritualmente enriquecido. Sé de alguien que tiene todos mis artículos seleccionados por temas: Semblanzas; Política Vasca: dos calamidades no comparables: ETA y escisión del PNV; Internacional; Latinoamérica; Oriente Medio. Porque eso sí, jamás hubo una sola palabra de dinero. Hay más todavía. Gracias a Deia entré en relación de íntima amistad con Félix García Olano y familia, uno de sus directores, pequeño gran hombre.
Creo que Deia ha cumplido y sigue cumpliendo una misión, la de contribuir día a día al progreso solidario de la convivencia y bienestar completo de la sociedad y pueblo vasco.
Zorionak! Deia

7.6.17

El Papa y Catalunya

Hace ya mucho tiempo que no oigo aquella expresión tan gráficamente tajante: “¿Quién te da vela en este entierro?”. Desde que se suprimieron en Bilbao los “entierros”, cortejo fúnebre que acompañaba al ataúd del difunto desde su domicilio a la iglesia del funeral de cuerpo presente. Pero tenía que ser entierro de “primera clase”, para que la carroza fúnebre con el ataúd fuera tirada por tres pares de caballos negros marcando el paso con sus penachos de plumas ondeantes negras también. Delante de ellos, tres sacerdotes con sendas capas pluviales bordadas en oro y negro, y otros dos o cuatro con dalmáticas a juego, y -esto es lo principal- a ambos lados del cortejo en fila india seis u ocho caballeros de etiqueta, elegidos a moco de candil, cuyos nombres y apellidos aparecían en la esquela del difunto, portaban los “hachones de honor”. Ellos, y solo ellos -nadie podía colarse- eran la “vela del entierro”. De ahí “¿quién te da vela en este entierro?” viene a ser como decirle a uno que se mete en algo que no le concierne; algo más suave que llamarle intruso. En este caso, el Papa y la política catalana.
El pasado viernes, 6 de octubre, El País informaba en un gran titular: “El Papa confirma al embajador su rechazo a la secesión y a una intervención del Vaticano”, y en su edición digital: “El Papa reitera a España su oposición a la independencia de Cataluña”.
Daniel Verdú, corresponsal de dicho diario en Roma, escribía: “El Vaticano vive con preocupación la situación política que atraviesa España. Pero en las últimas semanas se ha cuidado mucho de expresar ninguna opinión que pudiera instrumentalizarse. Sin embargo, el papa Francisco y el Vaticano no consideran admisible la independencia de Cataluña… Así se desprende de la conversación que mantuvo el propio Pontífice con el nuevo embajador ante la Santa Sede, Gerardo Bugaillo, según el mismo diplomático ha relatado a este periódico y el Vaticano no ha desmentido”.
¡Lástima que el Papa Francisco no haya guardado la misma discreción hasta el final de esta crisis hispano-catalana! ¡Habría evitado la instrumentalización de sus palabras! Y conste que yo diría exactamente lo mismo si se hubiera manifestado a favor de la secesión catalana. “¿Quién te da vela en este entierro?”
Se trata de un acto diplomático y conversación en el mismo -presentación de credenciales del embajador de España ante el Jefe del Estado de la Santa Sede-, que tuvo lugar al día siguiente del Referéndum catalán. Se trata de palabras a un embajador de un Jefe de Estado, que además es Papa. A “bote pronto”, diría que esa clase de conversaciones no se lanzan a los cuatro vientos, pues pueden ser instrumentalizadas y manipuladas. Por otra parte, el Papa es Jefe de un Estado que no ha sido instituido por Jesucristo, ni por alguno de sus apóstoles. Es de creación puramente humana y muy reciente. Fruto del acuerdo entre el cardenal Gasparri, brazo derecho de Pío XI y el dictador Mussolini, el 11 de febrero, 1929, Tratado de Letrán.
En mi artículo: “Al Papa Francisco, jesuita” (Deia 24, 7, 14), abogaba lo primero de todo por la abolición de tal Estado, “totalmente ajeno al mensaje e ideal de Jesús de Nazaret, un contrasentido y obstáculo al Reino de Dios que anunciaba y cuyos rasgos y características exponía”. No puedo imaginarme a Jesús, muerto en la cruz por el Estado más poderoso de su tiempo, con un poder temporal de ese tipo, por pequeño que sea, ni aspirando a él. No hay en todo el Nuevo Testamento la menor señal de Jesús en ese sentido.
¡Ay de la sencillez, claridad y valentía evangélicas! Frente a las diplomáticas relaciones entre embajadores, nuncios y ministros, en ese trapicheo del do ut des, te doy para que a cambio me des -pinto el caso (ficción): “impongo la religión obligatoria en las escuelas públicas y tú me das obispos de mi agrado”-.
El “Obispo de Roma”, el “Vicario de Cristo”, el “sucesor de S. Pedro”, el “Padre espiritual de los fieles” ¡metido a Jefe de Estado! ¿Acaso tiene que adoctrinar sobre política; la política de las repúblicas latinoamericanas; subsaharianas o de Europa y el primer mundo?
Cuando abogué como algo prioritario por la renuncia del Papa Francisco a ese Estado de la Santa Sede, sin raíz ni fundamento alguno en las Sagradas Escrituras, tenía tan presente como ahora, que dicho Estado selló un Concordato con la dictadura franquista, precisamente en agosto de 1953, una de las décadas más represivas del régimen. En vez de conseguir, al menos intentar, que tal régimen se abriese un poco e iniciase un camino al humanismo democrático, colaboró con su cerrazón dictatorial durante otros veinte años más.
Pienso muy seriamente que dicho Estado, la Iglesia de España y varias de sus órdenes religiosas debieran hacer una autocrítica pública por su colaboración con la dictadura, con la negación de derechos fundamentales de la persona humana.
La intromisión del Papa y de la Iglesia católica en política, sea a través del Estado de la Santa Sede o de cualquiera otra forma y directamente, además del daño causado a muchísimas personas, se hacen daño a sí mismos. Muchos se han alejado de ellos de la Iglesia y del Papa -estoy pensando en el cambio sufrido en este bendito País Vasco, el de antes y el de ahora- por esa causa. Y, en parte, con razón, al menos con un motivo comprensible. El Papa, como “Vicario de Cristo” y “Padre Espiritual de sus fieles” -la Iglesia otro tanto- no tiene autoridad alguna en política, y meterse en ella es traicionar su misión religiosa y exponerse a ser instrumentalizados en una causa que no es la suya propia, como está sucediendo actualmente.
La tarea del Papa, que ha tenido unos gestos simpáticos y valientes, de la Iglesia, de cada uno de los creyentes es inmensa en esta sociedad actual, tan sensible a las modas del pensamiento, de los fenómenos sociológicos casi irresistibles, que yo no sabría por dónde empezar. Con la ciencia y la tecnología, con el teléfono móvil lo tenemos todo, o casi todo. No nos asegura los garbanzos del mediodía ni los euros de la hipoteca… Pero no existe más que lo pueda manipular, la materia.
La religión, la fe sencilla pero profunda, tradicional, parte del ADN de aquel Pueblo Vasco, se nos ha ido a chorros en menos de cuarenta años y ha arrastrado consigo la última capa del humus vegetal sin la que no hay hierba posible, lo que, en nuestro campo, llamo el sentido de trascendencia o de lo trascendente.
Quedan algunas pequeñas islas muy poco habitadas y rari nantes in gurgite vasto (Virgilio, Eneida) -“algunos nadadores en el ancho mar”-. Los asistentes a mis exposiciones bíblico-teológicas, que yo encasillo como “catequesis de adultos”, tienen fe y práctica religiosa. Pero no sabría qué decir ni qué hacer si carecieran del sentido de trascendencia.
Por eso me ha sorprendido favorablemente el adelanto de Dan Brown, sobre su última novela Origen, en sus respuestas a su entrevistadora en El Semanal 1563 (14.10.17): “Ciencia y religión cuentan la misma historia con idioma diferente”, XL. ¿Se considera una persona religiosa? D.B. Una persona espiritual. De niño fui profundamente religioso. Pero llegó un momento en el que dije: “Esto que me cuentan en la Iglesia ya no tiene sentido. Al mismo tiempo se me despertó la idea de que hay algo más grande ahí fuera”.
Es difícil que un niño sea algo profundamente fuera de un amasijo de necesidades y dependencias, y Dan Brown no nos dice por qué su religiosidad dejó de “tener sentido”, ni si el despertar de su idea de “algo más grande ahí fuera”, supone que era “innata” o se debió a la sacudida de algo existencial externo o interior. Espero que las seiscientas y pico páginas de su Origen me recreen por las excursiones de su mente experimentada hasta el Jardín de Edén.

12.10.17