Niñatos con dinero

Se llama Lolito Fernández, es youtuber, su canal está especializado en videojuegos (básicamente, se ven sus partidas), vive de ello y ha decidido mudarse a Andorra para pagar menos impuestos. El motivo ya es suficientemente reprobable, pero las explicaciones que ha dado son absolutamente criticables: con una lógica de niñato (“si no he acabado ni el instituto, ¿por qué tengo que pagar tantos impuestos?”) ha lanzado ese mensaje a sus más de tres millones de seguidores solo en YouTube antes de borrarlo. Ya no sé si no lo estamos explicando bien… O es que no quieren leerlo.

Y con la piel demasiado fina

Ya escribí en esta columna que me pareció bien que Macron recordara a un chaval que no era “Manu” (como él le llamó) y que la institución del presidente de Francia merece un respeto. Hoy recupero el tema sorprendido por la pieza en El Español sobre la periodista Camille Crosnier que “se dio cuenta inmediatamente de que ese fragmento iba a perseguir de por vida al adolescente, así que decidió buscarle para saber cómo se encontraba”. Dice Crosnier que por culpa de Macron el joven está sufriendo bullying. Digo yo que si les victimizamos un poco menos igual nos va mejor a todos.

Jefes de Estado para la foto

A diferencia de Lolito Fernández, seguiré pagando mis impuestos donde vivo. A diferencia del chaval que llama “Manu” al presidente francés, sigo valorando las instituciones. Precisamente porque lo hago creo que estoy en disposición de preguntarme si no es demasiado caro mantener y mandar a Felipe VI y Letizia Ortiz a sacarse una foto con Donald Trump y su mujer, Melania. Porque solo han ido a eso, a por la instantánea: no hemos oído ninguna crítica a la política inhumana contra la inmigración de personas latinoamericanas, para más pecado del jefe de Estado español.

La verdad

Seguimos con la exuberancia de la ignorancia, que está de moda, y ya saben que hay que andar con mucho cuidado porque el ignorante sufre si le señalan. De hecho, el problema para la actual izquierda es que ha dado alas a bocazas enormes capaces de justificar a Trump asegurando que Obama era igual de malo. Quien no sabe distinguir a un fascista de verdad tiene un problema. Pero el problema lo hacemos nuestro cuando perdemos el tiempo intentando explicarles la realidad y acabamos discutiendo. Efectivamente, ya es hora de pasar de los más tontos.

España es así

Y Euskadi, como no andemos con cuidado, también acabará “así”. Ya lo han visto: la tendencia actual es la de proteger al gilipollas, no sea que se sienta atacado porque alguien le diga que está equivocado. Y los medios tradicionales ayudamos a fortalecer esa percepción de que todo es malo salvo la ignorancia, a la que hay que proteger como a un cachorro de panda. En ese zoo brillan los de Telecinco: “En Inglaterra los análisis postpartido del Mundial los hacen Lineker, Drogba, Phil Neville, Rio Ferdinand, Fábregas, Lampard, Shearer, Alex Scott… En España: Kiko Matamoros, Joaquín Prat, Lecquio…”, tuiteaba Mr. Hooligan.

Sí hay diferencias

La política exterior de Trump es un drama y la interior, una tragedia. Y a los sigan diciendo que Clinton no era mejor podremos considerarles defensores de este multimillonario con actitud de adolescente gilipollas. Nada es defendible en él, ni siquiera aunque algunas imágenes de menores entre verjas usadas esta semana correspondan a la administración Obama, porque los casos no son parecidos: hace dos años publicaron un reportaje sobre un centro de menores inmigrantes no acompañados, pero nadie arrancó a los hijos de sus padres como sucede hoy para vergüenza mundial.

Fascistas de aquí

Empiezo a estar harto de los “cagapoquito”, como los llama Antonio Agredano: hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre, precisamente, para que no aparezca un Trump o un Salvini vasco que gane el relato apoyado en indignados de postal y quienes no saben diferenciar el fascismo de verdad del simulado. Y en Euskadi hay fascistas: los que nos quieren escribir la historia y hacer pasar a terroristas como luchadores, tipos que sensibilizan con causas justas, y demás falsedades. El que participa en el asesinato a quien piensa diferente ya deja claro lo que es.

Rivera simplifica la ecuación

En España no se quedan cortos en lobos con piel de cordero. Lo que nunca podremos reprochar a Rivera, sin embargo, es la salvajada que han cometido algunos vascos matando o justificando al que mataba. Aún así, creo que Jaume Asens está acertado en Twitter: “Rivera no quiere ver nacionalismos que no sean españoles en el Congreso. Igual luego solo quiere ver gente de derechas… Y así hasta quedarse ellos solos allí. Eso ya nos suena”. Eso parece: que el de Ciudadanos quiere cambiar la ley electoral para invisibilizar otras sensibilidades primero y aplastarlas después.

La “brillante” oposición

Los integrantes de los partidos de “la nueva política” española creen que la democracia empezó con su compromiso. Así, a veces se la inventan sobre la marcha y acaban haciendo saltar las costuras del traje político que, se pongan como se pongan, es y tiene que ser elegante: la portavoz de Podemos en Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, tuiteó desde el avión que le llevaba a Colombia como observadora del proceso electoral. En el tuit se mostraba claramente favorable a Gustavo Petro, así que, tan pronto como llegó, tuvo que coger un vuelo de vuelta a la clase de primero de democracia.

En Twitter cabe todo el odio

Yo lo he vivido, igual que cualquiera que lleve un par de años en esta red social y sea un poco constante. Pero lo que tienen que sufrir las personas conocidas (las que salen en la tele) en esta red social no es ni justo ni justificable. El último que lo denuncia es Quique Peinado: un odio inexplicable, un insulto gratuito, una cuenta anónima, y una inacción por parte del soporte, Twitter, imperdonable. No me extrañaría que este presentador anuncie dentro de poco que, como cada vez más “celebrities”, abandona esta red social. La culpa será de quien permite que quepa tanto odio.

Acaparar no es de izquierdas

Acaparar tanto morro no es de izquierdas. Pero Arnaldo Otegi lo hace en el tuit de mayor “postureo” de lo que llevamos de Mundial. Quien no fue a San Mamés en 2016 para no sacarse la foto de la megahostia de aquel partido de la selección masculina sin público, y quien no fue a Ipurua en 2017, a aquel frío encuentro de la selección femenina, tuitea en plan buenrollero, colega, máquina, crack: “Kaixo lagunak! Cómo celebraríais el primer gol de la Selección de Euskal Herria en un Mundial? ¿Cual sería vuestro equipo titular?” (sic). Política de tuit: compromiso de tuit.

La indignación tiene que invadirnos

Bernie Sanders, el político demócrata más a la izquierda de EE.UU., criticaba en Twitter la decisión de Donald Trump de separar a los hijos de sus padres y madres en los centros de detención de inmigrantes ilegales: lo califica de “inhumano” y “antiamericano”. Por su parte, el republicano John McCain apela a los valores fundacionales de los Estados Unidos para reclamar el final de esta política. Trump nos vuelve a recordar lo que es: un tipo sin valores morales ni empatía capaz de cabrear a propios y extraños, y para el que “los americanos, primero” es solo una excusa.

Salvini haciendo cosas de nazis

Si un gobierno de extrema derecha hace censos específicos de grupos poblacionales como los gitanos es lógico que nos acordemos del gobierno nazi haciendo listas de judíos… Y de lo que vino después. Si, además, Matteo Salvini acompaña su decisión con declaraciones en las que afirma que listará a todos los gitanos de Italia “aunque desgraciadamente nos los tengamos que quedar”, estamos ante un racista de libro. Un racista de libro… En el gobierno porque, como recuerda Margaret Castor en Twitter (con más de 11.200 seguidores), así de nazi lo han querido una parte de los italianos.

Macron no me gusta, pero…

No me gusta Macron, pero reconozco que uno de sus últimos episodios me parece ejemplar: un joven francés le llamó “Manu” y, como recogen varias crónicas que hacen una traducción más o menos fiel de la conversación que se oye claramente, el presidente francés se detuvo y le corrigió. Emmanuel Macron le recordó que al presidente de la república hay que llamarle “Monsieur” por respeto a la institución, y le recomendó estudiar un poco de historia. La irreverencia no es llamar por un diminutivo a un político que no conoces personalmente, eso es una chorrada.

Cantona sigue siendo el mejor

Ya sé que los futbolistas son, por norma general, un poco horteras, como todos los millonarios muy jóvenes por lo que vemos en Instagram (donde algunos se exhiben sin pudor). Pero Neymar es un tipo con un gusto especialmente poco recomendable. También es poco recomendable por otros asuntos que, ahora mismo, tampoco vienen al caso. Y el caso es su horroroso peinado en el Mundial de fútbol que un tipo que ya está de vuelta de todo como Éric Cantona ha imitado para una foto en sus redes sociales poniéndose un puñado de espaguetis cocidos en la cabeza.

El pequeño mundo de Twitter

Twitter es un mundo muy pequeño al que damos mucha importancia: los periodistas miramos constantemente y publicamos comentarios que lanzan usuarios sin recorrido, sin experiencia, sin nada que decir, pero que dan la línea que le viene bien al medio de turno, y así generamos una sensación de importancia que no es real. Luego, nos lavamos las manos cuando dos personas acaban devoradas por el hambre de la fama, como los comentaristas económicos de Libertad Digital que han acabado, por lo que parece, grabando una escena pornográfica después de intentar sin éxito ser youtubers y llegar a Telecinco.

Sí, es noticia. Démosla

No debería de serlo pero lo es: una jugadora de fútbol embarazada ha sido renovada por su equipo, el Ajax, y ha firmado el nuevo contrato con su tripa bien visible. Lo ideal sería que esa fuera la norma (no hablo de fútbol, hablo del trabajo de las mujeres y de las madres, en general), pero sabemos por desgracia que todavía no es así, por lo que es importante que demos la noticia, que tenga eco el acierto del Ajax, y que cale el mensaje de que la profesionalidad de una mujer es perfectamente compatible con su planificación familiar. Bien por el Ajax, zorionak por partida doble, Chantal de Ridder.

No es Europa, es España

Pongo por delante mi absoluto desconocimiento del mundo financiero antes de lanzarme a criticar, como usuario un poco cansado, el peor tratamiento que recibimos los clientes de la banca en España y, por obligación, en Euskadi, respecto a los europeos: nos dan menos por nuestro dinero y nos cobran más por las comisiones. Es decir: no es cierto que el dinero esté tan barato y por eso nuestro ahorro no se premia, porque con los mismos márgenes en Europa se está compensando más a los clientes que dejan sus ahorros para que el banco los maneje y gane dinero que no revierte.

Somos periodistas y profesionales

Firmo el tuit que ha lanzado recientemente Adolfo Lorente: “Nosotros no podemos ser arquitectos, odontólogos, filósofos o biológos por un año de máster. Ellos, sí periodistas. O se cambia esto o que se acabe con la carrera de periodismo”. Se queja, me quejo, nos quejamos de ese modelo que para algunos ha sido de negocio: “Dame un buen economista que ya le enseñaré yo a escribir”. ¿Y a encontrar las historias? ¿Y a seguirlas? ¿Y a contextualizarlas? ¿Y a hacer una entrevista? ¿Y a poner a un entrevistado contra las cuerdas? ¿Se enseña en la carrera, en un máster de un año o se aprende en una redacción?

Simplemente, Mariano

Sé que lo que me imagino no es cierto porque, seguro, Rajoy estará muy ocupado en dejar un partido fuerte y cohesionado a su sucesor o sucesora, pero me gusta hacerlo. Me gusta imaginarle descubriendo lo que es acompañar a sus hijos a una extraescolar después del colegio, ir al súper y comparar un par de ofertas, repostar, pedir un café con leche y que te lo pongan malo y de peores maneras… Como un extraterrestre al que todo le parece bien. Esa es su situación después de décadas como ministro, líder de la oposición y presidente. Ya casi es, simplemente, Mariano.

¿De quién aprendió Urdangarín?

Es la pregunta que nos hacemos casi todos, es la maldad con la que se nos dibuja una sonrisa, es la esperanza que guardamos para que caiga, de una vez, un sistema hereditario de jefatura de Estado: ¿de quién aprendió Urdangarín a hacer lo que hacía hasta que le pillaron, juzgaron y sentenciaron? En Público leemos un titular, cuando menos, sugerente: “El juez Castro, sobre el rey Juan Carlos: ‘Habría tenido que declarar más como imputado que como testigo’”. ¿Salta la sorpresa? ¿Nadie se lo esperaba? ¿La esperanza se va convirtiendo en una posibilidad real? Les adelanto que soy pesimista.

No es carnaza, es nuestro sistema

Celebro que Roger Senserrich haya puesto un poco de sentido común al último “escándalo” que se ha propagado por Internet: la cámara de los eurodiputados vacía durante un debate sobre el Aquarius. El politólogo recuerda que ese debate no conllevaba la promulgación de ninguna directiva, con lo que era puramente para las cámaras, mientras un montón de europarlamentarios llevan años trabajando en cuestiones migratorias y a favor de los refugiados. Pero algunos medios y, sobre todo, muchos tuiteros, han proyectado una imagen injusta y capciosa por el clic y el retuit.

No es su sistema, es el nuestro

Hay un tuit de Dori Toribio desapercibido que contiene una cuestión importante: “Un argumento muy extendido aquí entre los que aplauden la actuación de Trump: solo está poniendo América Primero, y eso desconcierta a medios y progresistas”. Es el modo que tienen de explicar la política internacional de quien parece un ignorante en cuestiones históricas y diplomáticas, y pone en juego mucho más de lo que cree. En realidad, si EE.UU. no se ha metido ya una guerra nuclear es porque entre todos limitan el poder de Trump. Su escudo: “América, First” no debe parecer un mensaje real.

Así, sí

De las muchas noticias que ha generado Indigo, el último proyecto materializado de Bill Gates, me quedo con el tuit de Pepo Jiménez por su conclusión: “Ningún millonario ha entendido mejor la filantropía como este hombre”. Todos señalamos a Gates por montar casi un monopolio informático con Windows y sus licencias. Hoy todos manejamos su software y él se dedica, a cambio, a hacer un mundo mejor invirtiendo en desarrollos que benefician a quien menos tiene: su última aportación es un sistema para trasladar vacunas en África manteniendo la temperatura adecuada casi sin energía.

Esas empresas que nos traen el futuro

Amazon no nos trae un libro o los pañales de nuestro hijo: nos trae el futuro. Un coche de Uber no nos lleva de un lado a otro: nos lleva del pasado del taxi al futuro de la desregulación. Glovo no nos sirve una hamburguesa: nos sirve un bocado de lo que viene. AirBnb no nos muestra pisos sino ventanas a un futuro colaborativo. Mandangas. Se trata de empresas que, como denuncia James Bloodworth, hacen negocio basándose en la explotación de sus trabajadores y de los productores. Así que denuncias como las de este escritor británico son llamadas de la realidad.