Amarillo, porque sí

No he salido de mi asombro en todo el fin de semana por el modo en el que en la final de Copa se requisaron prendas amarillas y/o con la palabra “libertad” porque podían incitar a la violencia. Un país que hace eso es un país enfermo. Así que, animado por Sant Jordi, empiezo la columna de hoy con este vuelo de Van Der Sar, aquel portero holandés interminable, vestido completamente de amarillo en la década pasada, cuando llevar ese color en un campo de fútbol no estaba prohibido.

El vídeo que debería avergonzar a Europa

Son muchos pero yo he elegido el vídeo del periodista Jofre Llombart en el que se ve a un aficionado de mediana edad entrar en el Wanda Metropolitano con la camiseta del Barcelona y una bufanda amarilla, al que obligan a entregarla a un miembro de seguridad. Esta imagen, sumada a tantas otras (incluida una imagen de policías fotografiando con un teleobjetivo a quien silbaba al himno español), deberían avergonzar a España ante Europa, o a la propia Europa que tiene un estado miembro que hace todo eso.

Sí, Europa

Quiso la casualidad que ayer en una cuenta en Twitter que publica banderas del mundo aleatoriamente (y así alcanza más de 600 seguidores) apareciera la de Europa: azul… Y amarilla. ¿Qué hicieron con las banderas españolas en los tornos del Wanda Metropolitano? ¿Ese amarillo no podía suponer un riesgo para la seguridad? ¿El matiz del “gualda” por fin es importante para no requisar la bandera o camiseta equivocada? ¿Saldremos de este bucle de tonterías?

Y llega Sant Jordi

Atónitos seguíamos ante semejante muestra de vandalismo en nombre de la democracia cuando llega Sant Jordi y leemos en El Nacional que la venta de rosas amarillas se multiplica por diez. ¿Qué van a hacer España o el Govern intervenido? ¿A cuántos va a meter Llarena a la cárcel por vender, comprar o intercambiar una flor amarilla? Me niego a pensar que en España nadie se está dando cuenta de los atropellos de sus poderes y de que esta regresión también les afecta.

Volveremos a criticar

Fui crítico con la actuación de aquel Govern que escenificó una falsa declaración de independencia para contentar a la CUP (¡a la CUP!) y mantuvo la bandera española izada. He sido crítico con los políticos que han huido de la justicia española mientras sus compañeros cuentan cientos de días en la cárcel. Y volveré a serlo, pero ahora no toca: con todos sin excepción en sus casas podremos hacer crítica política, hasta entonces toca recordar a “los Jordis” y el resto de damnificados.

ETA ha perdido. Pero no solo ETA

En esa parte del conflicto que ETA se empeñó en protagonizar y en alargar, personas concretas han perdido hijos e hijas, padres y madres, hermanos y hermanas, compañeros y compañeras, amigos y amigas… Han perdido piernas, movilidad, visión, capacidades mentales… Han perdido proyecto de vida y alegría por compartir momentos. Finalmente, ETA ha perdido, según un Rajoy comedido, ante la democracia y el estado de derecho. Cerramos un capítulo pero el libro sigue abierto.

Les hemos ganado

La viñeta de Eneko Las Heras para El Jueves que el propio autor ha compartido en Twitter es la imagen, para mí, de este fin de semana: la sociedad vasca, también la de txapela, ha vencido con su fuerza a los de las pistolas. No, no caeré en ese discurso bonista de “sin vencedores ni vencidos” porque los que nos han subyugado sin bondad no se lo merecen. Les hemos ganado hasta tal punto que ETA se ha rendido y ha reconocido el daño causado, eso sí, con sus habituales matices.

¡Por supuesto que hay que alegrarse!

No pretendo sembrar rencor del mismo modo que no colaboraré jamás con el olvido del horror de ETA. Por supuesto, a mí también me ha alegrado ver cómo dejaba la violencia irremediablemente, leer su comunicado (novedoso, sin duda), y esperar su disolución. Y si eso es apología del terrorismo en este estado represivo (y a los hechos más recientes me remito), me temo que cometo el delito, como muchos otros. Una vida sin ETA es mejor que una vida con ETA.

Que no nos ganen ahora los fachas

Ni alegrarse del fin de ETA es connivencia con el terrorismo ni recordar lo que ETA ha hecho es “de fachas”. Por eso creo que es importante que ni unos ni otros nos ganen el relato. Especialmente los segundos, porque ante los intentos de enredarnos con palabras de los de las pistolas estamos acostumbrados. Reclamar justicia para las víctimas (para todas) y esclarecimiento de todos los hechos (también de las torturas) no debe patrimonializarlo Vox y compañía.

Punto de inflexión

Me ha gustado mucho el tuit de Eneko Andueza: “ETA da el paso necesario de reconocer el daño causado. Un punto de inflexión importante que merecían las víctimas y que contribuye a la construcción de una convivencia basada en la memoria de dichas víctimas. Un futuro para todos y todas”, porque habla de futuro, de convivencia, de construcción… De todo lo contrario a lo que ha sido ETA, y porque señala un punto de inflexión. Es decir: nos toca seguir caminando, pero sin mochila.

Hasta nunca, ETA

“El 5 mayo Sara cumplirá 17 años. Durante mi embarazo ETA mató a Ernest Lluch y a otras 21 personas. Al día siguiente de nacer ella mataron a Manuel Giménez Abad cuando iba al fútbol con su hijo. Yo lloré pensando que esto no iba a acabar nunca. No sabéis cómo me alegro de esto”, tuiteaba una usuaria bastante crítica, en general. La alegría por el fin definitivo de ETA es compartida, igual que lo es el dolor que ha generado y que sigue estando presente, no lo olvidemos.

España vuelve a la Edad Media

Una vez redefinidos los delitos y estrechada la libertad hasta límites intolerables, el siguiente paso de España será aumentar las penas. Y así llegaremos a una nueva Edad Media española en la que puedan mandar cortarnos la lengua (todo llegará) por pitar el himno nacional, que ya está tipificado como “violencia”. Zoido ha asegurado que en la final de Copa actuará con contundencia contra quien pite el “chunda-chunda”. ¿Seremos acusados de terrorismo si lo hacemos?

Este verano haz la ruta de la cocaína

Del mismo modo que en la costa vasca y, en especial, Zumaia vimos cómo “8 Apellidos Vascos” generó un gran volumen de visitantes, la costa gallega puede verse beneficiada en las próximas vacaciones de verano: “Localiza el barrio donde nació Sito, el bar de Terito o la conservera de Los Charlines”, invita a hacer Antena3 en su mapa interactivo basado en la serie Fariña. No sé si el libro presentará a Miñanco como un héroe pop, pero la serie lo hace y, de momento, “blanquea” una enorme tragedia.

¿Españexit?

A mí ya me parece todo posible. También que a Albert Rivera le adelante por la derecha un mirlo blanco que todavía no conocemos y que acuse al de Ciudadanos de no ser suficientemente duro contra Puigdemont y la Europa que le ampara (y de paso deja en ridículo a los poderes ejecutivo y judicial españoles). Si Europa siempre fue fuente de males y de excusas, el caso catalán puede dinamitar la relación de la ciudadanía con el continente y algún (otro) populista, aprovecharlo.

Me niego

Miren, sí: conozco casos de profesores universitarios que han acabado haciendo tesis tirando a flojas porque los plazos les apremiaban, y han acabado siendo doctores con alguna reprimenda del tribunal. Pero no conozco a nadie que haya pagado porque le hagan la investigación y le redacten el ladrillo. Poner ahora el foco en esas webs que ofrecen trabajos de fin de máster y hasta tesis doctorales escritas a cambio de 3.000 € solo hace un favorazo a Cifuentes.

Se trata de proporcionalidad

Gorka Landaburu, víctima de ETA, pone en su sitio a Albert Rivera, desatado en su defensa de la Guardia Civil y su criminalización de los jóvenes de Altsasu en prisión provisional: “Lo que se denuncia es la desproporción de las penas solicitadas a los agresores, 375 años. No caigamos en la deriva de la banalización del terrorismo, Sobre todo cuando lo hemos conocido de cerca. Un poco de sentido común”. No fue la única víctima: Madina también recordó que en su atentado pidieron 20 años.

Cifuentes dice que nos den

Cuando saltó la noticia del máster de Cifuentes escribí que no creía que la presidenta de la Comunidad de Madrid fuera a dimitir. Cuando la propia Cifuentes aseguró en sede parlamentaria lo que hoy sabemos que es falso, el asunto se elevó a la categoría de escándalo. Ayer Cifuentes quiso disolverlo, atención, renunciando al máster. ¡Olé, su rostro de hormigón armado! Igual cree que es suficiente después del daño que ha hecho a la Universidad y a la política.

Ya hay consecuencias

El periodista David Jiménez lo resumía en un tuit: “Sería bueno que no fuéramos ese país donde un político sobrevive renunciando al máster que no hizo, tras mentir diciendo que lo hizo, apoyándose en documentos falsificados y tratando de llevar a la cárcel a los periodistas que lo destaparon”. Si Cifuentes se mantiene a flote (no ya en Madrid, también en el PP que quiere recolocarla) la que se hunde es la credibilidad de la política española y de quienes se dedican a ella.

El PP, con el Cristo del Amparo

Me parece estupendo que los partidos políticos libren la batalla de los pensionistas, que se fijen en este target, por lo general despreciado mientras todos se fijan en los jóvenes. Peor me parece quienes consideran que pueden tutelarlos o, como el PP, quienes consideran que los ritos religiosos son un modo de aproximarse. Si algo nos enseñan los pensionistas hoy es que tienen mucho más conocimiento de la actualidad y están más pegados a la realidad que lo que creen.

Ha muerto el juez Stone

El juez Stone es uno de los primeros recuerdos que tengo de tele “adulta”, de la que yo elegía. Aquel juez bromista que hacía trucos de magia mientras iba viendo vistas en el turno de noche de un juzgado en Manhattan. El actor que lo interpretaba, Harry Anderson, apareció muerto ayer en su casa a los 65 años sin que hayan trascendido las causas. Precisamente porque no había tenido otro éxito televisivo después, Anderson permanecerá en nuestra memoria como aquel juez de 33 años.

Vuelven las inmobiliarias

Casi todos los días paso por el local de una panadería que permanece cerrada, y el pasado viernes me sorprendí con el anuncio de un nuevo negocio: una inmobiliaria. Y este fin de semana me he encontrado con esta noticia de El Confidencial Digital: “El ‘boom’ de los pisos dispara un 30% la apertura de oficinas inmobiliarias en Madrid”. En resumen: que aquí y allí vuelven las inmobiliarias y el resurgir del ladrillo, y los que compraron barato en la crisis harán caja.

Pablo Iglesias con el antieuropeísmo

Entiendo perfectamente que en política todos los discursos se matizan y todas las acciones se adornan, pero cuando te unes a un antieuropeísta y hablas de “construir un proyecto nuevo para Europa” estás intentando engañar al que lee el tuit. Lo ha hecho Pablo Iglesias, que ha anunciado la alianza de Podemos con Francia Insumisa, ese partido que llena de pegatinas los postes de Iparralde tachando la bandera europea. ¿Ese es el nuevo proyecto europeo de los morados?

Al final, Boadella te vende su libro

Toda la tabarra de “Tabarnia”, esa región imaginaria dentro de Catalunya en la que votan mayoritariamente a Cuidadanos y desprecian el nacionalismo catalán porque lo consideran rural, al final va a servir para que Albert Boadella, presidente del territorio, te coloque su nuevo libro en Sant Jordi. Entre el honor y el dinero, para algunos está claro que lo segundo es lo primero. Pero los de Tabarnia correrán a seguir siendo engañados pagando lo que pidan por el volumen.

Machismo también es esto

Me parece muy acertada la denuncia de Beatriz Rico en Twitter: “Primera crítica que salió mía (El Mundo): ‘El día que su talento esté a la altura de su belleza, será una gran actriz’. Última que salió (medio digital): ‘Encaja muy bien en el film y el personaje, lástima que esté tan estropeada’. La mía: ‘¿Sois críticos o esteticistas?’. ¡Qué cruz, Maricruz!”. Más allá del estilo, la actriz señala un machismo que no es “micro” sino crónico porque no entiende de medios, soportes o décadas.

Vuelve Bruguera

Tengo que profundizar en esta noticia pero la alegría ya me la he llevado. Tanto es así que meto el tuit de Álex Serrano en un arrebato, sin pensármelo demasiado y solo recordando las muchas tardes de felicidad que me dio Bruguera con sus tebeos (entonces no les llamábamos cómics). Eso, sí, es evidente que el público actual no es el de entonces: unos porque hemos envejecido y los que son niños porque están acostumbrados a otros relatos. Veremos cómo evoluciona la agradable sorpresa.