Carta de despedida de La Caverna Cibernética

Parece que fue ayer, septiembre de 2010, cuando comenzaba mi andadura en esto de los blogs. Es cierto que había tenido uno corto durante el doctorado pero no se puede hablar de aquel ejercicio como una bitácora. Hace ocho años, a la vuelta de un viaje a Nueva York, decidía poner en marcha “El mundo desde mi PC” en blogger. Un rincón en el que desfogarme y dar mi opinión y punto de vista de temas que me resultaban de interés.

El paso de los meses hizo que ese pequeño diario, que cada vez tenía más contenido tecnológico, tuviese en la bloggosfera de Deia un hermano gemelo: “La Caverna Cibernética” -gracias Josetxu Rodríguez por ese nombre tan estupendo que yo nunca hubiera podido parir-. Durante este tiempo han caído 2.140 entradas, casi 2.000 comentarios y unos 3 millones de lectores -si sumamos también la web gemela que durante tres años hubo en El País-.

El ansia por aprender de tecnología, de lo que cambiaba tan rápido y, sobre todo, de las experiencias de los lectores, siempre maestros para mi, era casi tan grande como mi hambre de ejercer una profesión que amo -la de comunicador- pero que nunca he podido profesionalizar ni en la radio (gracias Onda Vasca por vuestro espacio en la tertulia tecnológica de La Tarde en Euskadi y en Mendirun) ni en prensa escrita (alguna colaboración en Deia o unas prácticas en El Correo) ni digital.

Sin embargo, aunque las ganas de aprender, de escribir, de comunicar y de debatir sigue intacto, la llegada de un angelito a mi vida (otro) ha hecho que deba decantarme por otra gestión del tiempo -una pena que sea finito y se agote tan rápido-.

Durante estos ocho años ha habido de todo: seguimientos en directo del Global Innovation Day, lanzamientos de productos de todo tipo, el auge (en usuarios) y caída (en desgracia) de las redes sociales, una nueva forma de relacionarnos con la tecnología, diversas formas de ver el negocio: de la electrónica de consumo a la industria 4.0, de las grandes de Silicon Valley, a las necesarias del software libre, de la locura de la llegada de las tabletas, al nacimiento de nuevos nichos de producto, del consumo de la tecnología por “frikis” o geeks a una moda potenciada por productos como The Big Bang Theory o la poderosa mano del mercado (Mark Zuckerberg). Años con noticias a diario y meses con solo 12 entradas.

Pero siempre, en todas ellas, ha habido cariño, humildad y respeto a los demás y mucho trabajo detrás por buscar fuentes, opiniones enfrentadas, llegar a conclusiones y aprender de mis errores.

Detrás de La Caverna siempre ha habido un periodistas de estudios y “comerciante” de profesión que ha intentado abstraerse en este rincón de la red para superar momentos complicados -la falta de mi madre es el mejor ejemplo- y la ilusión por querer cambiarlo todo.

Así que esta carta abierta no es más que un hasta pronto con la esperanza de que el espíritu de La Caverna (el uso responsable de una herramienta tan poderosa como la tecnología) os acompañe siempre, así como su curiosidad, las ganas de probar nuevas cosas y, sobre todo, la sinceridad para saber discernir cuándo algo es bueno y cuando no lo es así como saber reconocer los errores cuando se cometen y tener ganas de aprender de aquellos que tienen mucho que enseñarnos.

También un agradecimiento a todos aquellos que han confiado en La Caverna: HP, SanDisk, Huawei, Acer, FitBit, Apple Tree Communications, Porter Novelli, Hill+Knowlton Strategies, Binary Soul, MetalIndustria, iTresBilbao o el Grupo Noticias. Si alguno se me ha quedado en el tintero, mis más sinceras disculpas, son muchos años con todos vosotros. Gracias por haberme dejado expresarme libremente incluso cuando no os ha gustado mi opinión. Gracias por dejarme probar todos esos cachivaches que nos hacen la vida más fácil y que nos ayudan en nuestro día a día. Espero que nuestro camino se vuelva a cruzar más pronto que tarde.

Hasta siempre.

Gaizka Manero

gaizkamanerolopez@gmail.com

Oculus Go, una buena entrada a la RV

Para la gran mayoría del público, la Realidad Virtual y sus herramientas son algo caro, friki, con pocos usos cotidianos y, sobre todo, ajeno. Algo de lo que hablan en foros de videojuegos, industria 4.0 y algunas webs especializadas que a la larga se “evaporará” como lo han hecho otros avances rompedores de la tecnología década tras década.

Sin embargo, la continua demanda de los usuarios por interactuar con los contenidos hace que en poco más de una década hayamos pasado de las teclas a las pantallas táctiles y de ahí a la interactividad absoluta. El siguiente paso “lógico” es convertirnos en parte del contenido.

Es entonces cuando dispositivos de precios medios como Oculus Go (la empresa que comenzó a democratizar hace más de un lustro la RV las vende a partir de 219€) llegan al mercado para hacernos cambiar de opinión. ¿Lo consiguen? Lo veremos a continuación.

Sobre el papel estas gafas de realidad virtual pintan francamente bien. Se trata de un visor sin cables, audio inmersivo, gráficos 3D cristalinos y una óptica que la propia empresa describe como cristalina. Además, su tienda de contenidos ofrece ganchos como Anne Frank VR, para descubrir el espacio anexo secreto donde vivió la heroína; Ocean Rift, el primer safari acuático; Masterworks: Journey Through History, para viajar por tres continentes y descubrir más de 3.000 años de Historia de la Humanidad, por poner solo unos ejemplos. Contenidos, a priori, perfectos para sectores como la educación. En total, más de un millar de experiencias educativas y de ocio de calidad.

¿Ocurre lo mismo en la mano? Partamos primero de la premisa de que no es un equipo premium, sino una herramienta para democratizar esta tecnología. Una tecnología que, dicho sea de paso, tiene en su principal característica su mayor enemigo cuando hablamos de ocio: al ser inmersiva requiere dedicación total en un momento en el que la mayoría de los consumidores utilizan dos pantallas a la vez (smartphone o tablet a la vez que televisión, por ejemplo).

Asimismo, su enorme virtud en forma de tienda propia de aplicaciones y contenidos la deja al margen de otras tiendas muy potentes como Google Play que, no solo abarataría el precio de los contenidos sino que ayudaría a demostrar el verdadero potencial del hardware en casi todos los escenarios. Muchos de los contenidos más interesantes tienen un precio que ronda los 25€ mucho para un equipo que tiene en su autonomía su talón de Aquiles. Es muy complicado estar más de una hora con ellas encendidas sin que la batería caiga por debajo del 10% (con el riesgo de apagón a mitad de contenido o partida que ello conlleva).

En cuanto a la usabilidad y ergonomía, esa hora parece más que suficiente para que los ojos acaben cansados. Es cierto que esto ocurre con todas las gafas que hemos probado. ¿Por qué? Porque la cercanía de la pantalla a nuestros ojos tiene el mismo efecto que ocho horas delante de una pantalla “normal”.

El casco, aunque ligero, acaba pesando y, como ocurre en cualquier equipo con pantallas, se calienta rápidamente. Eso provoca una sensación de ligera incomodidad y de ojos que se secan que todavía no hemos conseguido evitar con ningún dispositivo de este tipo.

En cuanto al hardware, la resolución es mejorable puesto que acusamos un “efecto rejilla” y en algunos contenidos, la calidad de imagen de los “escenarios” que no son fotos 360 son demasiado acartonados. Quizá acusemos la falta de un poco de potencia para mover más fotogramas por segundo. El propio diseño del conjunto crea un marco negro alrededor de la imagen que hace que la experiencia sea menos inmersiva de lo que se espera.

¿Significa esto que es un mal equipo? Para nada. Resulta recomendable para educación -siempre que se trate de exposiciones cortas- pues los contenidos son sobresalientes; tiene un enorme gancho comercial en ferias y exposiciones. En formaciones laborales, en temáticas como el PRL, por ejemplo, se antoja como una herramienta intachable. Es perfecto para aquellos que quieren acercarse por primera vez a una tecnología que parece haber llegado para quedarse y, sobre todo, que pretende demostrar que, aunque está naciendo, tiene un potencial de mejora enorme.

En definitiva, un primer paso para disfrutar sabiendo que lo mejor está aún por llegar.

Cerrado por vacaciones

Después de un intenso curso de industria 4.0, nuevos dispositivos y decenas de noticias relacionadas con tecnología y cómo nos afectan (para bien y para mal) en nuestro día a día, llega el turno de unas vacaciones -esperemos que consideréis que son merecidas-. Tiempo de asueto para disfrutar con la familia, desconectar del trabajo y cargar pilas para un curso 2018-2019 que se antoja emocionante. Lleno de novedades y, sobre todo, de ganas de aprender. Gracias por vuestro tiempo todos estos meses. ¡Disfrutad!

Euskal Encounter 2018, redefiniendo nuestra relación con la tecnología

Un año más, y ya van 26, el BEC se convertirá en uno de los puntos “calientes” del verano a pesar de no ser un destino vacacional. El motivo, como no podía ser de otra forma es el Euskal Encounter, un evento que año tras año sigue creciendo para seguir siendo el referente de todos los amantes y profesionales de las TIC en este rincón de Europa.

Uno de los temas principales de esta edición, que se celebrará entre hoy 26 y el 29 de julio tendrá que ver con la creatividad digital: imágenes, música y programación. Dividido en “Arte digital” y “Demoscene”.

Asimismo, el hardware también tendrá su espacio dedicado al modding -la modificación, cambio y personalización de equipos, componentes, periféricos e incluso mobiliario dedicado a la informática- una de las partes más creativas del sector.

Además, la reunión contará como otros años con su espacio para promover el desarrollo e implantación del software libre o para los videojuegos para PC, consolas o cualquier otros soporte. Son ineludibles su Gymkhana de freeware, así como sus competiciones de juegos como FIFA, Age of Empires, PES, Street Fighter, Just Dance, Minecraft, Tekken, NBA o el tan de moda Fortnite.

Por supuesto, el Opengune volverá a ser ese espacio para asistentes y público en general en el que podremos ver las últimas novedades del mercado informático así como conferencias y talleres para todos aquellos interesados en este universo.

Las charlas sobre ciberseguridad industrial, el uso de nuevos dispositivos por niños, la relación entre arte y ciencia o el desarrollo y potencial de herramientas como Hololens son solo un ejemplo de un cartel que mejora año tras año.

Mención aparte merece el taller sobre empresa digital que cuenta con el apoyo de SPRI y que busca acercar a propios y a extraños la evolución de las nuevas empresas, así como las necesidades de adaptación y el desarrollo de las tradicionales hacia una sociedad y una economía tecnificadas y digitalizadas.

Como es habitual, el evento no tendría lugar sin Euskaltel, proveedor del acceso a internet y de la red local, así como de HP, que proporciona los servidores de datos. Ambos trabajarán para proporcionar a los 5.024 usuarios conectados 20 Gbps.

El Euskal Encounter, además puede jactarse de ser un evento medioambientalmente sostenible que año tras año no solo consigue más fieles en nuestro territorio sino que atrae a profesionales de decenas de países.

Ternua, dando ejemplo a toda la industria

Es la segunda industria más contaminante del planeta. Sin embargo, como no la asociamos a emisiones contaminantes directas (tubos de escape o grandes fábricas) por una mezcla de deslocalización y de un excelente trabajo de marketing -la mayoría de las empresas del sector nos venden un estilo de vida– casi nadie es consciente de la enorme huella que la moda, sobre todo la rápida y barata, está dejando en el planeta.

Cada año, por poner un ejemplo, se fabrican hasta 4.000 millones de prendas denim. La gran mayoría teñidas con azul índigo sintético fijado con un potente blanqueador. Esto las convierte en productos extremadamente nocivos para el medio. Un cuarto de esas prendas son pantalones vaqueros y, de media, cada uno tenemos unos siete en nuestro armario. Todo esto deja su marca en los ríos de China y otras partes del planeta. Porque cada uno de ellos contamina, durante todo su ciclo vital, unos 11.500 litros de agua.

Hasta ahora se han buscado soluciones más o menos válidas -y pragmáticas- para solucionar semejante catástrofe ambiental como el tintado por spray, el empleo de biotintes (como el que se aprovecha de la química y la genética de la bacteria E. coli) o el empleo de poliéster en vez de algodón por reaccionar mejor al proceso de teñido.

Todo ello porque el empleo de tintes naturales, aunque mucho más beneficioso supone un gasto extra para los fabricantes, siempre al límite del beneficio. Sin embargo, tenemos la suerte de que aún hay empresas como Ternua que siguen apoyándose en el I+D para seguir creciendo sin dañar nuestro entorno.

La empresa vasca ha puesto en marcha el Proyecto de Innovación y Sostenibilidad Nutcycle, una iniciativa que reutiliza residuos agrícolas y los aplica en los tejidos de las prendas. La Diputación Foral de Gipuzkoa y Archroma forman también parte del proyecto.

Ternua, muy imbuida en la cultura vasca sabe que en Euskadi se toman muchas decisiones alrededor de la mesa. Sobre todo de las sidrerías donde cada año se consumen unos 55.000 kilos de nueces. Aprovechando estos residuos para crear tintes biosintéticos (el sistema cuenta con trazabilidad total para certificar su veracidad) la empresa textil entra en earthcolors para garantizar la sostenibilidad del tintado de sus prendas. Además, se inicia una nueva rutina de economía circular: más eficaz y sostenible.

Si a eso le sumamos que las prendas emplean algodón reciclado y poliéster reciclado procedente de residuos de botellas PET y el empleo de tintes conseguidos a partir de excedentes de nueces tratados en Barcelona, el resultado son prendas mucho más sostenibles que los de su competencia.

Os dejamos un vídeo en el que la propia empresa explica un proceso que muestra como tradición e innovación pueden unirse para crear un presente y un futuro sostenibles.