Clonación de células madre, sus claves

El post de hoy lo comienzo con una disculpa doble. En primer lugar me disculpo por hacer un post sobre la clonación de células madre. Completo ignorante en esta materia, he decidido indagar lo más posible sobre este histórico avance científico para aprender y, de paso, intentar darle un poco más de importancia desde este humilde rincón de la red. Por eso pido disculpas por adelantado, porque, probablemente, ni mi vocabulario ni mi conocimiento estará a la altura de estos titanes de la ciencia.

 

Disculpas, por otra parte, por abandonar uno de los pilares de esta bitácora, las nuevas tecnologías, para centrarme en la ciencia pura y dura. Esa que hace que vivamos mejor, con más esperanza, más sanos y, sobre todo, que acerca el bienestar a millones de personas en todo el mundo. El descubrimiento lo merece.

 

Mi primer acercamiento a la noticia vino por parte de un titular a toda pantalla en El País que rezaba que científicos de una universidad estadounidense habían conseguido, por primera vez, células madre embrionarias con el mismo ADN de un adulto. En medio de todos estos términos indagué que las células madre son aquellas que se encuentran en todos los organismos multicelulares y que tienen la capacidad de dividirse a través de un proceso llamado mitosis para diferenciarse en diferentes tipos de células especializadas así como para generar más células madre.

 

Más allá de todas las aberraciones que hemos oído a los conservadores más retrógrados, los científicos explicaron desde el primer momento que, aunque la técnica serviría también para clonar “humanos completos”, su meta es llegar a la fase de blastocito del embrión (que se da sobre los cinco o seis días del desarrollo embrionario) para extraer las células madre. Esto, teóricamente, permitiría utilizarlas para los autotrasplantes en diferentes órganos ya que, al tener el mismo código genético, desaparece el riesgo de rechazo. Para los que queráis todos los entresijos del ensayo, podéis acceder al estudio publicado en Cell.

 

En este proceso han utilizado una técnica llamada transferencia nuclear en la que se toma el óvulo de una donante, se le extrae el núcleo y se le inserta el núcleo de una célula adulta o fetal (al parecer estas últimas son más adaptables) del receptor. Una vez hecho esto se activa el óvulo para que empiece a dividirse en los primeros pasos del desarrollo embrionario. Cuando se convierte en un blastocito -en este momento las células son pluripotenciales ya que pueden dar origen a células de cualquier tipo excepto a aquellas que rodean al embrión- se destruye y se obtienen las células madre.

 

Como en este momento las células tienen dos copias idénticas de ADN (en la fecundación el padre aporta una copia del suyo y la madre otra) las posibilidades de rechazo por el donante desaparecen ya que se trata, literalmente de un autotrasplante. Hasta ahora se había podido realizar con animales y la única vez que se trató la posibilidad con humanos, el resultado fue un fraude -el caso de Hwang Woo-Suk en 2004-.

 

Según han explicado científicos expertos en genética y medicina regenerativa, podríamos estar hablando en el mayor avance en esta materia en décadas ya que, entre otras enfermedades, podría curar dolencias como el Parkinson. La mala noticia es que, como cualquier hito científico, tiene el reto de enfrentarse a aquellos que colocan la creencia por encima de la salud.

 

Por mi parte, sólo espero no haberme equivocado al explicar un avance que hace que sea un poco más optimista para el futuro.

 

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

2 comentarios sobre “Clonación de células madre, sus claves”

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