Ternua, dando ejemplo a toda la industria

Es la segunda industria más contaminante del planeta. Sin embargo, como no la asociamos a emisiones contaminantes directas (tubos de escape o grandes fábricas) por una mezcla de deslocalización y de un excelente trabajo de marketing -la mayoría de las empresas del sector nos venden un estilo de vida– casi nadie es consciente de la enorme huella que la moda, sobre todo la rápida y barata, está dejando en el planeta.

Cada año, por poner un ejemplo, se fabrican hasta 4.000 millones de prendas denim. La gran mayoría teñidas con azul índigo sintético fijado con un potente blanqueador. Esto las convierte en productos extremadamente nocivos para el medio. Un cuarto de esas prendas son pantalones vaqueros y, de media, cada uno tenemos unos siete en nuestro armario. Todo esto deja su marca en los ríos de China y otras partes del planeta. Porque cada uno de ellos contamina, durante todo su ciclo vital, unos 11.500 litros de agua.

Hasta ahora se han buscado soluciones más o menos válidas -y pragmáticas- para solucionar semejante catástrofe ambiental como el tintado por spray, el empleo de biotintes (como el que se aprovecha de la química y la genética de la bacteria E. coli) o el empleo de poliéster en vez de algodón por reaccionar mejor al proceso de teñido.

Todo ello porque el empleo de tintes naturales, aunque mucho más beneficioso supone un gasto extra para los fabricantes, siempre al límite del beneficio. Sin embargo, tenemos la suerte de que aún hay empresas como Ternua que siguen apoyándose en el I+D para seguir creciendo sin dañar nuestro entorno.

La empresa vasca ha puesto en marcha el Proyecto de Innovación y Sostenibilidad Nutcycle, una iniciativa que reutiliza residuos agrícolas y los aplica en los tejidos de las prendas. La Diputación Foral de Gipuzkoa y Archroma forman también parte del proyecto.

Ternua, muy imbuida en la cultura vasca sabe que en Euskadi se toman muchas decisiones alrededor de la mesa. Sobre todo de las sidrerías donde cada año se consumen unos 55.000 kilos de nueces. Aprovechando estos residuos para crear tintes biosintéticos (el sistema cuenta con trazabilidad total para certificar su veracidad) la empresa textil entra en earthcolors para garantizar la sostenibilidad del tintado de sus prendas. Además, se inicia una nueva rutina de economía circular: más eficaz y sostenible.

Si a eso le sumamos que las prendas emplean algodón reciclado y poliéster reciclado procedente de residuos de botellas PET y el empleo de tintes conseguidos a partir de excedentes de nueces tratados en Barcelona, el resultado son prendas mucho más sostenibles que los de su competencia.

Os dejamos un vídeo en el que la propia empresa explica un proceso que muestra como tradición e innovación pueden unirse para crear un presente y un futuro sostenibles.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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