Google Chrome, 10 extensiones que no te pueden faltar

Igual que hace más de una década pocos eran los que usaban internet sin trabajar con Explorer o Firefox, hoy, hablar de navegadores es hacerlo de Chrome. El motivo es sencillo: es rápido y gracias a las extensiones es tremendamente capaz. Esto lo ha convertido en una herramienta popular para aquellos que emplean un PC casi sin importar su sistema operativo. Y por eso las estadísticas hablan de un uso mucho mayor que los antes mencionados -aunque ahora Microsoft ofrece Edge en vez de Explorer, Opera o Safari.

Chrome, sin embargo, tiene una faceta profesional algo menos conocida que lo convierte en la herramienta definitiva para aquellos que requieren de un aliado para sus tareas en la oficina que van desde la gestión de RRSS al desarrollo de contenido o el trabajo con artículos antiguos. Todo ello lo podemos hacer fácilmente con extensiones que se pueden descargar en la tienda oficial de Chrome o las webs de los desarrolladores de cada herramienta. Alberto Iglesias Fraga, en TICbeat, ha hecho una lista con 10 de un alto valor añadido.

  • Grammarly: permite verificar nuestra ortografía y gramática cuando escribimos en internet (da igual un blog, un tuit o un correo, por ejemplo).
  • Nimbus: se centra en las capturas de pantalla de cualquier contenido online que veamos. Además, incluye funciones de edición para añadir la fecha, bordes, cuadro de texto, borrado de partes de la imagen, etc.
  • Followr: sirve para buscar tweets relacionados cada treinta minutos y, de forma automática, permite hacer “me gusta” en algunos de ellos -bajo ciertos parámetros- de modo que se pueden ganar seguidores sin el molesto spam y sin “hacer trampas” comprándolos.
  • Stravatag: un detector de etiquetas (hashtags) para publicar. Los ordena con un sencillo código de colores y permite saber cuál es el más adecuado en cada momento.
  • Buffer: permite compartir contenido con un solo click. Despliega rápidamente un cuadro de texto en el que podemos personalizar y comentar el enlace y lo cuelga en nuestra red preferida.
  • Bit.ly: como no podía ser de otra forma, es la herramienta perfecta para acortar, seleccionar y trabajar con enlaces. Por si fuera poco, permite hacer un seguimiento de las interacciones que generan para poder mejorar nuestro impacto en internet.
  • Save to pocket: una forma sencilla y rápida de guardar artículos y contenidos de nuestro interés. Además, permite organizarlos con etiquetas. Con su app móvil podremos, incluso, escuchar los contenidos. Un audiolibro en cada uno de nuestros archivos puede facilitarnos mucho el trabajo.
  • Diigo web collector: permite guardar páginas y resaltar contenido además de gestionar nuestra biblioteca. Es similar al anterior pero un poco menos potente (le falta esa app móvil).
  • Lighthouse: permite un informe SEO detallado de cualquier página web. Esto permite realizar auditorías, buscar palabras clave u optimizar el contenido de la misma, su accesibilidad o rendimiento.
  • Open SEO: es el complemento perfecto para la anterior puesto que nos da detalles de geolocalización, tráfico, caché, páginas indexadas, etcétera. A esto le suma la relevancia de la página en otros motores de búsqueda como Yahoo!, Bing, Baidu o Ask.

Microsoft y Amazon, la batalla por la nube se recrudece

 

Aunque para el gran público el éxito de las tecnológicas se mide por el número de smartphones, tabletas, ordenadores o televisores vendidos, la batalla entre empresas va mucho más y se adentra en mercados como la robótica, las redes, los soportes a empresas y los servidores. Negocios que generan miles de millones en facturación y, sobre todo, que permiten que otros puedan funcionar correctamente.

Los servidores, precisamente, han sido siempre un sector estratégico en el que se tenían en cuenta factores como el número de unidades comercializadas o las marcas empleadas en los diferentes centros de datos. Sin embargo, la reconversión digital que estamos viviendo ha hecho que el sector haya migrado hacia la nube y, con ello, que haya cambiado completamente la forma de entender este mercado.

Si nos centramos en el mercado de infraestructuras así como en las plataformas de servicios, el líder indiscutible es Amazon. La empresa de Jeff Bezos, conocida para el gran público por ser la tienda en la que podemos comprar prácticamente de todo, consolida su negocio global gracias a su servicio de computación en la nube que miles de empresas de todos los tamaños subcontratan en todo el planeta. Amazon Web Services (AWS), como se denomina su solución, cuenta con un 33% del mercado. Una cifra excelente que, sin embargo, lleva más de un año sin crecer. ¿Signo de fatiga?

En el cuarto trimestre del año pasado AWS se quedó con el 62% de la facturación del sector, según KeyBanc. La cifra, de nuevo, es sobresaliente, si no fuera porque un año antes era del 68%. ¿Cuál es el motivo de esta bajada? Sin duda, la llegada de nuevos actores de empaque al negocio. Con Google creciendo poco a poco (del 10 al 12%), hay un rival que está quitándole cuota de mercado a gran ritmo. Microsoft ha pasado de un escaso 16% de cuota a más de un 20%. La apuesta de Satya Nadella, su CEO, fue clara desde el principio: quitarse de encima los sectores menos rentables y aquellos que tenían un futuro más comprometido (como el propio Windows) y centrarse en negocios con proyección para evitar otro batacazo como el sufrido con “internet para usuarios medios” y la telefonía móvil. Les quedaba la nube y Azure es una propuesta de lo más interesante.

El ritmo de crecimiento de los ingresos de Microsoft Azure es vertiginoso: se duplicó en 2017 y crecerá -se espera que al menos- un 88% en 2018. El de Amazon rondará el 42%. Es cierto que crece desde más arriba pero Microsoft ha demostrado ser un rival a tener en cuenta. Sobre todo porque su factor diferencial es su decidida apuesta por la inteligencia artificial lo que la convierte en la empresa con más modelos preconstruidos entre los proveedores de nube pública y una de la que mayor oferta de centros de datos tiene a disposición de sus clientes.

La empresa de Nadella tiene ya una cuota de mercado del 13% respecto al 10% de hace un año y ha consolidado su posición frente a IBM, otro de los actores del negocio que está cediendo ante el empuje de los de Seattle y al crecimiento continuo de Google.

La siguiente batalla se dirimirá, según los expertos, en Europa. Un mercado con un enorme potencial de crecimiento en el que aún no hay ningún agente local que pueda hacer frente a los cuatro grandes estadounidenses y Alibaba, empresa ahora china con un enorme potencial gracias a su mercado doméstico.

CES 2018, progresa adecuadamente

 

Como anunciamos hace unos días, entre el pasado 9 y 12 de enero ha tenido lugar la Feria de electrónica de consumo de Las Vegas, la más importante del sector (junto al IFA de Berlín) y, probablemente, la más capaz de mostrarnos cuáles son las tendencias de la tecnología de uso diario siempre y cuando seamos capaces de quitar de encima toda la parte de espectáculo y show y las peleas de las empresas por demostrar “quién puede más” aunque sea en objetos con utilidad discutida.

Por eso podemos decir que este último CES ha sido diferente respecto a los anteriores. Durante mucho tiempo se ha pedido a las grandes empresas de hardware y software que hicieran una tecnología más responsable. Una que fuera realmente democrática (fácil de usar y apta para todos los compradores) además de ser inclusiva. Esto, sin duda, supone un enorme reto para compañías acostumbradas a jugar con enormes márgenes de beneficio y, sobre todo, para el techo de cristal de las mujeres en Silicon Valley -creemos que es difícil desarrollar productos que incluyan a las mujeres cuando estas desaparecen del proceso productivo o de los eslabones de toma de decisiones-.

El primer paso que hemos podido ver es la consolidación en las relaciones humano-máquina. Google y Amazon son el máximo exponente. Quieren que hablemos con sus dispositivos, con sus inteligencias artificiales. Que los usemos para gestionar mejor nuestros hogares, que nos ayuden a tomar decisiones de compra (lo cuál requiere una profunda reflexión sobre la imparcialidad de los mediadores) y que les enseñemos a entender los contextos para que sean mejores -el papel de los usuarios finales en el machine learning es crítico-.

Google Assistant ya habla español y ha sido la gran estrella del evento. Del mismo modo que Alexa se llevó todos los cumplidos el año pasado, el servicio de Alphabet es ahora la llave maestra a multitud de equipos, entre ellos los altavoces con pantalla táctil que implementan las capacidades de búsqueda de la plataforma. Con conectarlos a la red eléctrica (y al WiFi) nos permiten comunicarnos, ver contenidos, consultar noticias, buscar podcasts, etc. adecuándose a cada usuario porque sí, distingue voces. Una vez más, algunos alegarán que perdemos intimidad. Una vez más, otros pensarán que ganamos comodidad. No se puede tener todo.

El ausente ha sido Apple. Nunca participa en este evento. Pero de haberlo hecho, el HomePod aún no está listo para llegar al mercado. Lo han retrasado para hacerlo mejor. El motivo es sencillo: no pueden permitirse un fallo como con Mapas o titubear como con Apple Music. El que se lleve esta partida (Siri fue la pionera pero sus rivales son tan buenos como ella) entrará a nuestros hogares.

La otra batalla será la de los coches. La industria del motor está en una encrucijada: perseguida por protectores del medio ambiente, denostada por jóvenes que no acaban de ver el atractivo de gastarse 20.000€, intereses financieros y altas facturas de seguro, impuestos y mantenimiento, frente a servicios de consumo bajo demanda como Uber o las soluciones de carsharing.

Las marcas, por ahora, han entrado en el CES donde han pasado de un 10% de la superficie hace un lustro al 23% este mismo año. Apple quiere entrar en los coches para cerrar el ecosistema amparándose en la teórica mayor capacidad adquisitiva de sus compradores. Alphabet quiere convertir su propuesta en el estándar de la misma forma que ha ocurrido con Android. Mientras los fabricantes clásicos buscan aliados y otros, como Tesla, buscan su propia solución.

El tercer pilar de esta reconversión hacia dispositivos que aporten algo a nuestro día a día, que marquen la diferencia, son los wearables. El Apple Watch sigue siendo la referencia con las ventas disparadas gracias a su giro hacia la salud, el deporte y una mejor simbiosis entre iOS y watchOS. Android no acaba de dar con la tecla y eso ha permitido la supervivencia de Polar o Fitbit gracias a soluciones gamificadas que buscan incentivar que el usuario final se mueva. Xiaomi y Huawei tienen sus propuesta aunque parece que, como en otros sectores del universo deportivo, la marca sigue siendo un factor decisivo a la hora de adquirir un producto.

Pero además del factor deportivo, también está en cuenta la salud. Y hay un mercado enorme e interesante para todas las empresa: Europa. Su capacidad adquisitiva es mayor que en otras regiones del planeta. Su pirámide poblacional está claramente envejecida y su demanda de servicios de salud se incrementará exponencialmente en los próximos años. Por eso soluciones como robots asistentes parecen hechos a medida para este mercado. Permiten recordar medicaciones, monitorizar (mediante relojes inteligentes) al paciente, realizar vídeos sobre usos y costumbres y comunicar directamente al paciente con el médico o con emergencias. También vemos un esfuerzo de las empresas por acercar tecnologías con marcado carácter social a las personas con discapacidades. Por fin parecen tomar nota de que las soluciones tecnológicas no son ganar dinero sino mejorar la vida. La tecnología como herramienta no como fin.

Intel y LG también han creado soluciones que buscan facilitar la vida a aquellos que viven solos (muchos más de los que pensamos) creando robots que nos escuchan y nos entretienen. Algunos de ellos han derivado en soluciones para la hospitalidad en centros como hoteles.

Otra de las notas que ha dejado el CES vino de la mano de Gary Shapiro, organizador del evento quien reconoció delante de la Secretaria de Transporte de Estados Unidos que, si bien su país había sido líder en innovación cada vez son más las naciones que “progresan y aportan al progreso común” en clara referencia a las innovaciones que llegan desde Asia y otros rincones del planeta.

El evento cerró sus puertas con más de 160.000 visitantes. Una cifra espectacular a pesar de que quienes pudieron acudir en persona hablaron de menos saturaciones que otras veces. Solo el 20% fueron mujeres -sigue habiendo una brecha aunque está avanza lentamente hacia la igualdad de asistentes si lo comparamos con años anteriores-. El otro problema fue el de siempre: la mayoría de los lanzamientos no tenían fecha. Progresan adecuadamente pero aún les queda un buen trecho.

CES 2018, las claves para entender este año


Un año más el Consumers Electronics Show de Las Vegas supone el pistoletazo de salida del año “tecnológico”. Después de la competida campaña navideña (en la que las grandes empresas de electrónica hacen caja) la primera y principal feria del año nos indica cuáles son las tendencias que hemos de esperar a corto y medio plazo. Estas son las claves para entender el evento.

2018 será el año de los hogares inteligentes. No tanto por la llegada de la domótica a las viviendas -su coste es aún elevado debido a las inversiones que puede suponer en edificios antiguos- sino por la entrada de los asistentes virtuales. Si el año pasado fue el de Alexa, este año el foco recae sobre Google Assistant (los de Mountain View vuelven a Nevada), Bixby de Samsung y Siri de Apple.

Precisamente el retorno de Google supone una inyección a muchos de sus socios (LG o Sony ya han anunciado equipos multimedia inteligentes compatibles con su plataforma) así como un espaldarazo a un nuevo perfil de eventos que empieza a quitarle protagonismo incluso a los Salones del Automóvil.

Y es que en solo dos días, desde que el CES cierre las puertas, el NAIAS de Detroit abrirá las suyas en un momento clave en la reconversión de la industria del motor. Los coches autónomos y las fuentes de energía sostenibles serán los protagonistas en ambos eventos. La duda es cuál de los dos ganará la batalla a la hora de presentar los avances más trascendentes en el negocio de las cuatro ruedas.

También es un momento clave en el negocio de los televisores. Este año hay mundial de fútbol y, al igual que los años “olímpicos” hay una subida importante en las ventas de estos dispositivos. Si bien parece que el mercado ha desechado las tecnologías 3D y las pantallas curvas, el 4K se ha convertido en un estándar consolidado y la duda queda entre los sistemas OLED y LCD. O, lo que es lo mismo, LG contra Samsung.

No menos importante es todo lo que ha rodeado a los contenidos. Cuando aún no ha pasado la sorpresa por la compra de 21st Century Fox por parte de The Walt Disney Company y aún no se sabe cómo acabará la fusión de AT&T y Time Warner a causa del complejo entramado legal por el que está pasando, se empieza a notar la tensión legal que rodea a la neutralidad en la red (o la falta de la misma) en Estados Unidos. De cómo se resuelva esto dependerá el futuro de muchos mercados: el de los contenidos en streaming, el de las empresas de telecomunicaciones y el de los distribuidores de internet.

Y es que estos últimos están en plena conversión hacia el 5G. Aunque su implantación no despegará hasta 2019 y no será hasta Tokyo 2020 cuando el gran público podrá ver su potencial, este CES ya ha demostrado las virtudes del LTE Gigabyte y del 5G inalámbrico para hogares. Es cierto que muy pocos equipos son compatibles (el Galaxy Note 8 es de los pocos que se nos ocurre), pero también que puede ser el primer pilar de las ciudades inteligentes.

Precisamente preparar para esta nueva generación a los dispositivos móviles hace que el evento haya sido el escenario perfecto para la presentación de las novedades de Energous y Powercast en materia de carga inalámbrica de dispositivos -parece que ninguna empresa consigue dar un salto de calidad en la autonomía de las baterías– y también para comprobar el estado de salud de Intel después del escándalo de la seguridad de sus chips y de comprobar que, mientras, Qualcomm y Nvidia siguen con su carrera por desarrollar chips “móviles” cada vez más capaces.

Y es que el mercado PC y tablet ha demostrado en la cita, una vez más, que está cada vez más cerca de unificarse (para el gran público), con prestaciones que se igualan, una autonomía y movilidad cada vez mayores y, sobre todo, una nueva forma de uso cada vez más similar. Incluso entre profesionales.

Sobre todo si tenemos en cuenta el ritmo al que crecen las ventas y se diversifican los nuevos dispositivos wearable. Los equipos de Fitbit, Garmin y Apple son cada vez más fiables para la monitorización de la salud y esto ha provocado la llegada de todo un arsenal de periféricos para todo tipo de usuario. Casi todo es susceptible de llevar un chip y tanto el CES como lo que vendrá durante los últimos meses buscará hacernos la vida más sencilla (y segura).

Por último, este parece el año del todo o nada de las realidades aumentada y virtual. Las herramientas ARKit de Apple y ARCore de Google, el hardware MagicLeap, la división Oculus de Facebook, así como los nuevos proyectos de HTC, Intel y HP indican que es algo más que una moda pasajera. ¿Se adaptará a la mayoría de usuarios? ¿Se quedará como una herramienta profesional o como una excentricidad incomprendida para geeks? En la Feria han apostado fuerte, pero no siempre aciertan.

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GoogleDocs, estreno de su nueva seguridad con polémica

En la era de la digitalización y la nube la mayor amenaza parecen ser los hackers. Con la trama rusa tocando las puertas de la Casa Blanca y cada vez más casos de espionaje industrial y suplantaciones de identidad, Google, la empresa de internet por excelencia, ha echado toda la carne en el asador para protegernos.

Su última inciativa, denominada “Sistema de Protección Avanzada” busca blindar nuestro correo, nuestra cuenta en la nube (Drive) y las cuentas de YouTube. Además, pone especial énfasis en los perfiles más conflictivos: políticos, gobernantes, activistas y periodistas. Aquellos que pueden sufrir ataques por gestionar información “crítica”.

Sin embargo, aunque parezca una broma de Halloween, la empresa de Mountain View ha conseguido durante unas horas, justo lo contrario. Y es que durante las primeras horas del pasado día 31 de octubre cientos de personas vieron bloqueado su acceso a sus documentos de Drive así como la entrada a sus cuentas. El problema, según un comunicado de la propia Google es que “al cambiar unas líneas en el código, por error, se marcó como abusivo a un pequeño porcentaje de perfiles en GoogleDocs”.

El error, que solo duró unas horas -suponemos que complicadas para las personas afectadas- ocurrió como resultado de ese refuerzo en la seguridad que la empresa quiere implementar en todos sus servicios e hizo que muchos profesionales se preguntaran de quién es lo que se almacena en GoogleDocs. El problema es que si Google fue capaz de catalogar como abusivo algún contenido es porque lo escaneó y, de ser así, la información confidencial -relacionada con trabajos, por ejemplo- demostró no serlo tanto.

Google, aunque no ha entrado a valorar esto, explica que tan solo está buscando un sistema de seguridad híbrido (hardware-software) más sencillo y eficiente. En este caso, más allá de la doble identificación vía SMS, se requerirá contar con una pequeña llave USB que se conectará al dispositivo cuando sea requerida y que nos permitirá autentificarnos como usuarios “legítimos”. Probablemente algunos ya os estaréis preguntando qué ocurre cuando el acceso se quiere hacer desde un móvil: existe un pequeño dispositivo similar a un llavero que se conecta vía bluetooth.

La empresa advierte que esta otra capa de seguridad no sirve si el acceso se da desde un servidor de correo externo como Outlook para los PC o Mail en iOS. Además, contará con un sistema para recuperar la cuenta en caso de que alguno de los usuarios -o, de nuevo con polémica, la propia IA- detecte que hay una intrusión. No hay respuesta acerca de qué ocurre en caso de perder una de estas llaves puesto que, al ser un formato en pruebas, aún no hay sistema de respaldo.

Pretenden evitar casos como el de John Podesta, miembro de la campaña de Hillary Clinton, que dio por bueno un intento de entrada a su cuenta y acabó destapando los mails privados que se utilizó para atacar a la ex Primera Dama. Las llaves, por cierto, ya están disponibles en Amazon a un precio de 25 dólares cada una.