Festivales de música, cuando la tecnología mejora lo que es bueno

La generación millennial y la generación Z (o post millennial) tienen como punto en común su relación con las TIC. Casi todo con lo que se relacionan ha sufrido un proceso más o menos profundo de digitalización que lo hace, en teoría, más sencillo y fiable. Los festivales, algo que ninguna de las dos generaciones ha creado pero que sigue siendo sinónimo de diversión y verano, no iban a ser menos y también tienen su versión 2.0.

Así, más allá de hacer que no se pague con dinero en efectivo o tarjetas -permite crear una cuenta a débito para controlar el gasto de los usuarios- regala también a los organizadores una enorme cantidad de información sobre su producto, conocer las afluencias, los consumos en bebidas y comidas o la recepción que ha tenido el merchandising para hacer estos eventos cada vez más atractivos.

Festivales como Tomorrowland, Coachella o BBK Live están apostando por la tecnología RFID para implementarla en pulseras y convertirse en espacios cashless. El objetivo es ofrecer una experiencia más completa al público y dejar atrás las colas o la necesidad de un medio de pago específico para hacerse con cualquier alimento bebida o merchindising. Todo se consigue ahora en segundos.

Empresas como Intellitix, pionera en el desarrollo de estos servicios, tienen claro que no solo hacen que el evento sea más cómodo y personalizado, sino que esta mejora de los servicios hace que se amplifique y mejore la calidad de la marca del festival. Todo ello como antesala de una enorme cantidad de Big Data que permite a los promotores saber en todo momento como optimizar el espectáculo: aforo, puntos de acceso libres o problemáticos, gente que falta por entrar, dinero gastado, dinero pendiente de gastar, en qué se ha consumido y, por supuesto, todos los datos personales facilitados por los asistentes.

La explosión de tecnologías como la realidad virtual y la realidad aumentada permitirán, además, maximizar la experiencia del usuario y alcanzar un nuevo perfil de asistente que quiere algo más exclusivo y personalizado.

Cruzar durante los meses posteriores al evento todos los datos, demandas y consumos de los clientes funciona de una forma mucho más efectiva que la publicidad o las encuestas a la hora de negociar con proveedores, con sellos musicales, agencias de transporte y viajes así como con empresas interesadas en anunciarse. Spotify, por ejemplo, es especialmente activa en este sentido y siempre busca una forma de crear listas personalizadas de los festivales para cada asistente: la información RFID de las pulseras, por ejemplo, les facilita enormemente el trabajo y les da ventaja a la hora de competir con otras plataformas de música en streaming.

Más allá de todo esto, Festivales como Burninng Man en Estados Unidos, se han mostrado como el centro de reunión perfecto para la búsqueda de ideas para aplicar la tecnología en casi cualquier ámbito social cotidiano. En esta dirección, Sonar 2018 contará con una nueva edición de Sonar +D en el que se reunirán artistas, tecnólogos, hackers y makers con el fin de encontrar nuevas soluciones a las demandas de creatividad y tecnología de eventos de este tipo: un pequeño resumen de la sociedad en un espacio y tiempo acotados. Sin duda, la música puede ser la gran musa de las generaciones tecnológicas.

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Spotify, la referencia sigue mejorando

Sin duda, Spotify es una de nuestras aplicaciones favoritas. Los motivos son varios: fue la primera que arriesgo por un modelo de negocio que salvara a la industria musical de una forma realista más allá de la idea de Steve Jobs del pago por canción. A pesar de que las discográficas intentan estrangularla (ante la pasividad de la legislación europea que no hace nada por proteger uno de los productos “nativos” más valiosos) consigue sobrevivir año tras año. Es una mina de oro para aquellos que queremos disfrutar de música con una calidad de sonido relativamente nueva y sin depender de los éxitos guiados por las antes nombradas discográficas y sus herramientas (radio fórmulas) y, por último, porque su sistema de recomendaciones es el mejor (aunque el de Apple haya mejorado mucho con el tiempo).

Por eso fue una buena noticia su salida a Bolsa -que, sobre el papel, debería ayudarle a ganar independencia de las discográficas en su accionariado- y lo es ahora que haya decidido mejorar el servicio para aquellos que acceden a su plataforma de forma gratuita.

Aunque el evento celebrado en Nueva York generó multitud de rumores -como la presentación de un dispositivo físico para el coche que nosotros mismos cubrimos– pocos se esperaban una mejora sustancial para los suscriptores gratuitos. Así, en palabras de Gustav Soderstrom, responsable de investigación y desarrollo de la empresa sueca, la nueva versión “permitirá tener más control sobre la música que se quiere escuchar y mejora la personalización para ayudar a descubrir música a través de nuevas herramientas que permiten gestionar las listas”.

A día de hoy 90 millones de personas utilizan la versión gratuita de Spotify y se verán beneficiadas al poder elegir entre 750 canciones de 15 listas generadas por el algoritmo de la casa en función de las costumbres de escucha del usuario. En cifras más sencillas: 40 horas de música diarias que renuevan cada 24 horas a escuchar entre todos los dispositivos adheridos a una cuenta. Una vez sobrepasado ese límite -algo que parece complicado- se vuelve a activar la función shuffle que tienen ahora por defecto los clientes.

La nueva versión de la app, además, cuenta con menos botones para facilitar el uso e incorpora un modo de bajo consumo de datos que permite un ahorro de hasta el 75% del consumo. Una forma de ayudar a los clientes a llevar su música donde quiera sin necesidad de depender de redes wifi.

La idea de la empresa es “educar” al usuario sobre todas las ventajas de la versión de pago sin olvidar su doble función de radio y tienda de música. Además, el acuerdo con la plataforma de vídeos Hulu debería reportar en breve una mejora sustancial a los usuarios de pago que ya suman 80 millones del total. La cifra duplica los 40 millones de Apple Music que, aunque a distancia, cuenta con un mayor músculo financiero, independencia, por tanto, de las discográficas y un enorme rango de crecimiento potencial gracias a los cientos de millones de usuarios de iOS, tvOS, watchOS y macOS.

La presentación de la propuesta fue bien recibida por el parqué, que sigue estimando el valor de los suecos en más de 29.000 millones de dólares. Nada mal para una de las pocas tecnológicas independientes y, sobre todo, para el gran tesoro de la electrónica de consumo europea.

 

Spotify, decidida a no dejarse superar

Spotify vive un momento crítico en su historia. A pesar de ser el referente en el negocio de la música en streaming gracias a su número de suscriptores de pago y gratuitos (170 millones en total de los que 75 millones son premium, 10 millones más en conjunto y 15 millones más de pago que en julio del año pasado), la empresa sueca sigue luchando por sacudirse la presión asfixiante de las discográficas y poder ser rentable.

Por ese motivo, la compañía fundada por Daniel Ek anunció hace meses su salida a Bolsa -se estrenó el pasado miércoles 3 de abril con una valoración en el parqué de Nueva York de 29.500 millones de dólares- y ha estado trabajando en la contratación de especialistas en hardware e inteligencia artificial con el objetivo de mostrar un valor diferencial sobre sus rivales, especialmente Apple.

Spotify convirtió su deuda -acumulada por trimestres de pérdida- en acciones para los inversores y anunció tener un fondo de caja de 1.300 millones de dólares. Su objetivo al salir al mercado continuo, es demostrar a todos ellos que su modelo de música, el que permitió a la industria volver a tener beneficios tras la caída provocada por la piratería, es viable.

Las últimas ofertas de trabajo que se podían visitar en la web de la empresa estaban relacionadas con el desarrollo de software para el control por voz lo que hizo que muchos pensaran en la llegada de un altavoz inteligente. Ahora, por una filtración de la plataforma se ha podido saber cómo será ese primer dispositivo físico de Spotify.

Algunos usuarios han reportardo a la empresa la recepción de un anuncio de una promoción en la que la suscripción anual pasa a costar 12,99 dólares al mes incluyendo un nuevo dispositivo para el coche.

Esos clientes realizaron capturas de pantalla de la oferta -como la que tenemos al principio de nuestro post de hoy- en la que se ve un dispositivo circular con botones físicos laterales para controlar la reproducción así como un fino LED verde que rodea una pantalla circular en la que se nos muestra lo que está sonando en ese momento. Un diseño sencillo pero parece que práctico y, sobre todo, sofisticado. Además, parece que el equipo soporta comandos de voz, algo crítico al volante.

Por si fuera poco, otros usuarios apuntaron semanas después -el mes pasado- que su oferta tenía un precio de 14,99 dólares porque el dispositivo del que hablaban tenía conexión 4G, lo que lo haría independiente del móvil y nos deja ver que habrá diferentes categorías de producto adaptadas a las necesidades de cada uno.

Aunque los portavoces de la empresa aún  no han confirmado ni desmentido nada a este respecto, hace días que enviaron una invitación para un evento el 24 de abril en Nueva York en el que se supone que podríamos saber más sobre el dispositivo o, incluso, conocerlo.

Ahora solo queda esperar cómo recibirá el mercado un dispositivo tan especializado en un momento en el que cada vez más coches son compatibles con los dispositivos iOS y Android y que el mercado está acostumbrado desde hace años a exigir a nuestros smartphones que haga todo lo que necesitamos. ¿Será un precio razonable pedir 3 o 5 dólares al mes por llevar en el salpicadero un dispositivo que hace lo mismo que nuestro smartphone? ¿Tendrá más funciones -con lo que será entonces un rival de Parrot y no de los smartphones-? Dependiendo de las respuestas a estas preguntas el futuro de Spotify será más o menos placentero.

Navidad 2017, los mejores regalos tecnológicos

Un año más -y ya van ocho- preparamos una pequeña lista de regalos navideños para Olentzero con espíritu tecnológico y científico. Dispositivos e ideas de todo tipo para toda la familia que buscan hacer nuestro día a día más fácil o más divertido y, sobre todo, acercarnos al futuro.

  • Para los más pequeños. Sin duda, el de programación es uno de los lenguajes del futuro con el que nuestros hijos y nietos deberán estar familiarizados -casi tanto como lo estamos ahora nosotros con el inglés-. La robótica es una extraescolar cada vez más popular y hay muchos colegios que si no la han añadido ya en su plan de estudios lo están pensando seriamente. El robot Mbot de MakeBlock se nos antoja una de las mejores ideas que pedirle a Olentzero: la puerta de entrada a un ecosistema “maker” a partir de un cerebro Arduino. Permite ampliar cualquier concepto inicial con todo tipo de componentes y sensores. Además es seguro y fácil de montar gracias a un sistema de programación basado en bloques que comienzan en dificultad “a partir de 0 años”. Su precio, además, es bastante contenido: 89 euros.

  • Para deportistas. Los equipos que monitorizan nuestra actividad diaria se han convertido en nuestro mejor aliado contra el sedentarismo. Además, aquellos que disfrutan el deporte y les gusta marcarse retos tienen en ellos (pulseras, pulsómetros, relojes inteligentes, etc.) grandes aliados para ver sus progresos. De entre todos ellos recomendamos el más versátil: el Apple Watch es una gran opción que no defraudará a los deportistas ni a aquellos que quieren algo más en un reloj que la hora. Un diseño que ya es un tótem y, frente a los primeros meses de vida, un precio muy accesible gracias a las versiones a la venta (Serie 1, Serie 3, edición Nike+ y tamaños de 38 y 42 milímetros). Desde 269€ tenemos un periférico perfecto para los amantes del deporte, la tecnología y, por qué no, el estilo.

  • Para gamers. Aunque el mundo de los videojuegos no es lo suficientemente añejo como el de la música o el cine -y poder rezar eso de “cualquier tiempo pasado fue mejor”-, fenómenos como Stranger Things han puesto de moda la época en la que los juegos eran tan sencillos como adictivos. Para aquellos que buscan eso a la hora de jugar la mejor opción se llama Nintendo y Switch es su consola. Tan buena para jugar solo como con amigos o en familia, este pequeño dispositivo de unos 300€ (hay que saber buscar una buena oferta) nos llevará al mundo de Mario, Zelda, Rayman… e incluso al FIFA 2018 o a Just Dance. El justo equilibrio para uno de los dispositivos que más interés han levantado este año.

  • Para lectores empedernidos. De la mano de RBA, National Geographic ha lanzado una nueva colección de divulgación científica que pesa “cada hoja en oro”. El Big Bang y el origen del universo,  La teoría de la relatividad, El bosón de Higgs, El principio de incertidumbre, etc. son títulos de temáticas científicas imprescindibles que gracias a los autores se vuelven accesibles y comprensibles para el gran público. Cada título, además, cuesta tan solo 15€ El regalo perfecto.

  • Para amantes de la ciencia. Si la anterior propuesta la hacemos para aquellos que no entienden pasar un buen rato sin un libro (de papel o electrónico en las manos), éste regalo va dedicado a aquellos que quieren explotar todo el universo multimedia que tenemos disponible. Aunque la colección original tiene varias décadas y la nueva versión se lanzó hace unos años, Cosmos: una odisea en el espacio ha vuelto a ganar protagonismo gracias a su llegada a las plataformas en streaming. Sin embargo, como son propuestas “efímeras”, proponemos que Olentzero nos las deje debajo del árbol o en el iPad. Una obra que no caduca, perfecta para ver en familia y aprender un poco más sobre nosotros y lo que nos rodea.

  • Para los que no pueden vivir sin música. Durante mucho tiempo disfrutar de la música requería de un importantes gasto en equipos y en la propia música. Ahora es suficiente con una buena plataforma en streaming y un dispositivo que nos permita conectarnos a internet. Además, en la era de la movilidad unos auriculares bluetooth son los mejores compañeros para viajar en transporte público, hacer deporte o atender una llamada sin perder nuestra banda sonora. Aunque este año hay unos que han tenido más protagonismo que otros: los AirPods. Hay otras opciones como los Beats, Bose, B&O, etc. pero ninguno tiene mejor relación calidad de sonido-precio. Y, lo mejor de todo, es que funcionan igual de bien con equipos Android.

Spotify, TimeCapsule es el camino

No son buenos tiempos para Spotify. Es cierto que sigue siendo la plataforma de música en streaming de referencia y que sigue contando con más usuarios (gratuitos y de pago) que cualquiera que sus rivales, pero también lo es que la competencia cada vez es más dura, que el negocio cada vez está más diversificado y que su gran rival cada vez está más cerca gracias a su agresiva política de precios (plan familiar), contenidos (gasto continuo en oferta audiovisual) y calidad -radios y discos en exclusiva-.

Sin embargo, aunque las cifras dicen que hay un gran porcentaje de usuarios que han decidido dejar el programa “pionero” por otros mejor integrados con los sistemas operativos móviles (Apple Music o YouTube son los mejores exponentes) aún quedamos un gran bloque que seguimos consumiendo a una de las tecnológicas europeas de referencia por su capacidad de “tocarnos la fibra”.

Así, cada cierto tiempo hace un recopilatorio personalizado en el que nos trae las mejores canciones del año (las que más hemos escuchado) y nos da muchos datos y estadísticas de una forma muy llamativa para seguir teniéndonos enganchados y hacer que nos conozcamos mejor.

Ahora, sabedores de que su núcleo duro de clientes son aquellos que la vieron nacer como una alternativa a las descargas, ha preparado un regalo de gran valor. Y es que aquellos que hemos superado los treinta todavía recordamos la época de adolescencia en la que la música era un gran vehículo para comunicarnos y socializarnos: intercambiábamos CDs y cassettes y esperábamos el momento en que una radiofórmula ponía nuestra canción favorita para grabarla y escucharla en bucle en el walkman.

Una época en la que no soñábamos más que con DiscMan que no saltaran de canción cuando lo inclináramos y en la que llevar millones de canciones en el móvil era impensable.

Por esto TimeCapsule es un acierto. Si el funcionamiento habitual de sus recomendaciones es el mejor del mercado -con mucha diferencia- ahora han rizado el rizo creando una lista personalizada de títulos de dos horas de duración en la que damos un salto de veinte años para escuchar las canciones que nos marcaron.

Si bien al recibir el email pensé que se trataría de una suerte de listado de éxitos de los ’90 (casi toda la música buena se hace legendaria cuando pasa suficiente tiempo) me he acabado encontrando con un listado tremendamente acertado en el que salen canciones que escuché sin parar en mi adolescencia.

Por si esto fuera poco, el regalo (se puede seguir la lista para no perderla) mejora cuando vemos que podemos crear las típicas radios inspiradas en esas canciones y conseguir que la nostalgia pase a convertirse en una suerte de túnel del tiempo.

Mientras siga con esta estrategia Spotify seguirá mejorando, desmarcándose de la competencia y tendrá más cerca llegar a los ansiados números negros.