La señora Gómez

En la primera quincena de agosto aparece otro clásico de los que no pasan de moda. Un anuncio de esos que dejan frío al personal porque la oficina de colocación de La Moncloa se encuentra a pleno rendimiento. La noticia dice que el Instituto de Empresa ha fichado a Begoña Gómez, mujer de Pedro Sánchez. Dirigirá un centro de nueva creación para potenciar la innovación y el emprendimiento en el continente africano. No parece que lo vaya a hacer gratis.

Leyendo la letra grande y la pequeña suena directamente a enchufar a la primera dama con el “dedazo”. Y a que ahora a las puertas giratorias se las llama IE África Center. Pues anda que no se criticó que Aznar apadrinara a su señora, o que Iglesias ascendiera a número dos de Podemos a su novia. Porque ¿seguro que la mayor especialista en África de toda España es la mujer del presidente del Gobierno? ¿Que quién va a los festivales de música en el Falcon oficial es la más acreditada para dirigir un cotarro de ongs? Aunque las comparaciones sean odiosas, esto parece que nos va a salir mucho más caro que los tarros de crema hurtados por Cristina Cifuentes, o el master de Pablo Casado. Pedrito manos limpias podría haber esperado unos meses más para disimular. Ni siquiera nos ha dado los cien días reglamentarios para que dudásemos de su honorabilidad. Pero ¿qué esperan? solo tiene 18 meses para jugar “al oca a oca y enchufo porque me toca”.

¿Marijaio o Jaio Mari?

 

Ahora que las ministras hablan de dotar de lenguaje inclusivo a la Constitución, se nos plantea un serio problema… ¿tendremos que cambiarle el nombre a Marijaia? La vicepresidenta y ministra de Igualdad ha pedido a la RAE que se revise la Constitución para “adecuarla a un lenguaje que incluya a las mujeres”. ¡Tanto lenguaje inclusivo y ella se apellida Calvo! ¿Por qué no Calva? Lo realmente interesante hubiera sido que la ministra exigiera que la academia tuviera el mismo número de mujeres que de hombres. Porque igualdad es poner siempre a la mejor persona en el mejor lugar, independientemente del neolenguaje y que termine en o/a.

¿Qué va a ser lo siguiente quitar un león de la entrada del Congreso para poner una leona? ¿Que a los animales les cambien el nombre y les pongan la búha, el abejo, el rano ….? Para ser justos, eso lo inventó Ibarretxe con “los vascos y las vascas”. El sexismo o sexisma no se erradica alterando las palabras y los palabros. Que el lenguaje sea algo dinámico tampoco significa que pueda evolucionar naturalmente hacia cualquier dirección porque entonces quizá los vizcainos varones se puedan ver excluidos y pidan que al emblema de la Aste Nagusia por excelencia se le llame ¿Marijaio? o tal vez ¿Jaio Mari? Y el colectivo LGTBIxyz aducirá que es mucho más inclusivo que se le bautice como Marijaie. Y todos terminaremos hablando en bable.

Air Force Sánchez

Hay un tío joven, bien plantado y enrollado que ha ido al festival de música de Benicàssim en un avión presidencial, derrochando queroseno a cuenta del contribuyente. La utilización de un Falcon 900B del Ejército del Aire por parte de Pedro Sánchez para viajar a Castellón ha provocado una polémica de altos vuelos. Ya se sabe, la erótica del poder. Primero empiezas posando con unas gafas a lo Kennedy, y luego terminas cogiendo el Air Force Sánchez para escuchar a The Killers. ¡Qué poco vas a durar en los cielos Pedrito! Cuesta creerse que fuera la misma persona que se pateó toda la piel de toro en un 600 en aquella grotesca operación contra la Gestora del PSOE.

Para justificarle, Carmen Calvo acaba de soltar otra de sus frases antológicas. La primera fue “el dinero público no es de nadie”. Y ahora nos quiere vender que la asistencia al FIB es un acto cultural que explica el uso del avión presidencial. Eso es como si coge el avión para ir al baño y lo pone bajo el enunciado de agenda sanitaria. Fuera a ver a Ximo Puig o a la madre superiora, lo cierto es que al españolito de a pie se le penaliza por utilizar un coche diesel, y se le suben los impuestos de los carburantes, pero él no tiene ningún reparo en gastar miles de litros de combustible cuando podría haber cogido perfectamente el AVE. Si a Zapatero le llamaban Bambi, a Sánchez le llamarán Dumbo. ¡Le encanta volar gratis!

Las ministras del ‘share’

Dios tardó siete días en crear el mundo, pero Pedro Sánchez tiene el auténtico récord guinness, una semana para formar gobierno. El nuevo presidente ha nombrado un gabinete con más ministras y ministros que diputados tiene el PSOE en el Congreso, y se ha coronado como especialista en marketing. Ha elegido a un presentador de contenidos rosas, a un magistrado, a un astronauta… ¿Exótico verdad? Mucho fuego de artificio, mucho escaparate y un gobierno lleno de celebrities y guiños a distintos colectivos. El peligro es que cuando entres en la tienda solo encuentres figuras de adorno o de cartón piedra.

Se reservó para el final la sorpresa de la designación de Maxim Huerta, algo así como si Iñigo Urkullu elige al televisivo Iñaki López consejero de Cultura y, a falta de astronautas, a Javier Armentia, consejero de Ciencia. Si de personal mediático va el tema, Julian Iantzi podría ser consejero de Deportes, Dani Álvarez, secretario de Comunicación y África Baeta, portavoz del Gobierno. Perdonen que no encuentre un replicante de Pedro Baños para el puesto de Seguridad Nacional –léase Ertzaintza– porque es difícil en Euskadi encontrar colaboradores de Tercer Milenio. Muchos resaltan la competencia del nuevo Consejo de Ministras, pero yo creo que a Pedro Sánchez solo le ha faltado poner a Raquel Mosquera de vicepresidenta y a Belén Esteban de asesora de presidencia porque eso sí que le aseguraría el ‘share’.

El sorteo

Como ellos pueden, Pablo Iglesias e Irene Montero han elegido el orden de apellidos de sus mellizos… por sorteo. Y en el bombo ha salido de primero… Iglesias. Sin niños de San Ildefonso ni nada, han decidido que los nombres los elegirá Irene, que imaginamos pondrá al niño portavoz y a la niña portavoza, aunque lo que no sabemos es si los inscribirá como Montero, Montera o quizá Mantero. Aunque sería más igualitario que uno lleve primero el apellido del padre o la madre y el otro, cambie el orden. El sorteo ha sido cosa de pura lógica habida cuenta que son amigovios (fusión de amigo y novio). El término no me lo he inventado yo. Está reconocido por la RAE. Eran los amigos con derecho a roce de toda la vida, o el sexo sin compromiso. Ya sé que existe el follanovio pero ese vocablo todavía no lo han admitido. Grandes dudas filosóficas, como las que estos días debaten Iglesias y Montero con el onomástico. Para la elección de nombre les sugiero que hagan como los señores académicos de la RAE, unos tipos que se sientan en unos sillones con forma de letra, lanzan palabras al aire y las incluyen en el diccionario según caigan. Que elijan de esta forma los apelativos para bautizar a los mellizos. A ver… ¡Con la A!…. y así hasta que lleguen a la Z de Zipi y Zape. También pueden optar por una fórmula más democrática, un referéndum entre los círculos y las bases con convocatoria de primarias.