El sorteo

Como ellos pueden, Pablo Iglesias e Irene Montero han elegido el orden de apellidos de sus mellizos… por sorteo. Y en el bombo ha salido de primero… Iglesias. Sin niños de San Ildefonso ni nada, han decidido que los nombres los elegirá Irene, que imaginamos pondrá al niño portavoz y a la niña portavoza, aunque lo que no sabemos es si los inscribirá como Montero, Montera o quizá Mantero. Aunque sería más igualitario que uno lleve primero el apellido del padre o la madre y el otro, cambie el orden. El sorteo ha sido cosa de pura lógica habida cuenta que son amigovios (fusión de amigo y novio). El término no me lo he inventado yo. Está reconocido por la RAE. Eran los amigos con derecho a roce de toda la vida, o el sexo sin compromiso. Ya sé que existe el follanovio pero ese vocablo todavía no lo han admitido. Grandes dudas filosóficas, como las que estos días debaten Iglesias y Montero con el onomástico. Para la elección de nombre les sugiero que hagan como los señores académicos de la RAE, unos tipos que se sientan en unos sillones con forma de letra, lanzan palabras al aire y las incluyen en el diccionario según caigan. Que elijan de esta forma los apelativos para bautizar a los mellizos. A ver… ¡Con la A!…. y así hasta que lleguen a la Z de Zipi y Zape. También pueden optar por una fórmula más democrática, un referéndum entre los círculos y las bases con convocatoria de primarias.

La paradoja de ‘Leti’

La pelea entre Sofía y Letizia a la salida de la misa de Pascua ha sido esta semana el entretenimiento del pueblo soberano y además de reinas ahora tambien son memes. Temerosa de que el ‘cisma de Palma’ fuera una cortina de humo para que no se hable de las pensiones o del 155, no se puede obviar a esa familia real a la que se le ha caído la corona, ni a la Leti, esa especie de Maria Antonieta hipster, poniendo su granito de arena para abolir la monarquía y que la gente acabe echando a los Borbones. Porque no señores, no es aquello de que “en todas las casas cuecen habas”… Ni tampoco “mírales qué campechanos, ¡cómo discuten!”

La plebeya de reality es una funcionaria de lujo que cobra del erario público y que, sin embargo, se niega a que sus hijas posen para la foto. Letizia Ortiz en modo Lannister ha desatado la ira colectiva y ya es vista como la bruja de un cuento de intrigas palaciegas y reinas malvadas. Sin embargo, la abuela es dibujada como una anciana maltratada por una perversa heredera aleccionada por la maléfica consorte. El rey emérito, en segunda fila, es el figurante a punto de decir aquello de por qué no te callas. Y Felipe es el calzonazos en versión sangre azul. ¿No han oído hablar de la paradoja de Leti? Aquella de que cuanto más invierte en su imagen, peor imagen proyecta. Que abdique en la otra princesa, la del pueblo, que cae muchísimo mejor y organiza los mismos culebrones.

Queremos una máquina quitanieves por vasco

 

Yo también sobreviví a la nevada del 28-F. Sí, señoras y señores, la mayor en 33 años. Cinco horas nevando en Euskadi y solo faltó que Don Diego López de Haro se bajase de la peana, cogiese una pala y se pusiese a desatascar la Plaza Circular. Cinco horas con el tráfico colapsado y ya estábamos pidiendo una máquina quitanieves por vasco para que fuese despejando la calzada a nuestro paso. Cinco horas con un manto blanco y mi vecina quería hacer salto de esquí desde la ventana. Obviamente tuve que disuadirla y recordarle que vivía en un quinto. Si hasta mi marido improvisó un artilugio de snowboard con la tabla de planchar y se lanzó al Parque Ardanza como si no hubiera un mañana.

Si a eso le unimos los bulos falsos sobre el cierre total de centros escolares, las fotos que no sabías sin eran calles vascas o de Groenlandia, el caos parecía servido. Menos mal que no nos dio por hacer acopio de víveres y saquear el Eroski. Para el próximo temporal, que la Diputación se ponga las pilas y deje un saco de 50 kilos de sal a la puerta de cada vecino y nos buzonee unas gafas para la ventisca. Menos mal que a nadie le pilló por sorpresa la nevada y que las previsiones se cumplieron a rajatabla. Ahora que el mal tiempo parece haber amainado, habrá que buscar en el Eguraldia de Ana Urrutia nuevas sensaciones meteorológicas, vientos hipohuracanados, trenes de borrascas, o algo… que nos suba la adrenalina.

¿Hostias al diccionario para hacer la revolución?

Que yo recuerde desde que aparecieron los primeros sms, las férreas reglas de la Lingüística se fueron al carajo/caraja. A la gente le dejó de importar aquello de la b y la v, si aparecían palabras o palabros con la h o sin ella, los acentos pasaron a mejor vida y las j y la g se exiliaron. Ahora, si las pretensiones de algunas jóvenas portavozas que se ponen el mundo por montera o montero, llegan a buen puerto o puerta, tampoco importará que se desbarre todavía más con la lengua ¿o será lenguo?, que se sea iletrado o iletrada, o un ignorante/ignoranta de tomo y loma. ¡Menos mal que para el término imbécil no hay sexismo que valga!

Pues bien, camaradas y camarados, bienvenidos y bienvenidas todos y todas al caos lingüístico total, militantes y militantas, profesionales y profesionalas, votantes y votantas, vascos y vascas. Si desde este momento se puede hablar como se quiera, dinamitar los conceptos gramaticales y pegar hostias al diccionario para parecer que se hace la revolución, a mí no me miren si se monta un pollo o una polla. Sepan que los problemas y problemos de la igualdad tienen soluciones y solucionas que no pasan por ver quién tiene el miembro o la miembra más grande. No sé si todo esto/esta me da más pena o pene. Quisiera acabar dando ánimos y ánimas para ver cómo se arregla este desaguisado/desaguisada. Suerte y al toro… o a la vaca. Ustedes mismos/mismas.

Becarios a los 50

En pleno debate sobre la brecha salarial entre hombres y mujeres, la patronal acaba de plantear un contrato de formación para los parados mayores de 45 años. Propone becarios a los 50 y más precarización laboral para cualquier franja de edad, modernizando la esclavitud. Eso sí, con paridad absoluta, mano de obra más barata de todos y todas. Les propongo un titular para la propuesta; Se busca experiencia, a cambio de menos sueldo. Pero ¿de qué les van a dar cursos? ¿De corte y confección con un power point de chichinabo?

A los de la CEOE se le llena la boca con tres palabras; empleabilidad, competitividad y flexibilidad. Por si no saben ustedes de lo que hablan, se las traduzco. Vienen a ser lo mismo que explotación, sueldos de miseria y contratos basura. Cuando el documento del señor Rosell y sus secuaces llegue a la mesa de Fátima Báñez, que es una ministra de varias cosas, que tiene por costumbre invocar a la Virgen del Rocío, aprobará un decreto titulado Se buscan aprendices con experiencia. Y como la señora Báñez también es una experta en el arte de dar una patada en el culo al estado de bienestar, igual se saca de la manga que la gente cualificada debe cobrar menos. Si se atreve a decir que los pensionistas no han perdido poder adquisitivo, es capaz de pretender que los trabajadores paguemos a los empresarios para que nos contraten. Y a ellos ¿quién los recicla?