Plásticos de doble filo

SIN ti me muero y contigo me matas. En cumplimiento tardío de la normativa europea el próximo uno de julio se prohibirá la entrega gratuita de bolsas de plástico en las tiendas, excepto las más ligeras de pocas micras de espesor. Es decir, que se cobrarán hasta que a partir del uno de enero de 2020 se prohiban todas las bolsas de plástico que no sean reciclables y/o compostables. La razón es evidente, montañas de plásticos no degradables en vertederos, miles de plásticos hasta en las montañas más elevadas, enormes islas de plástico-basura (Gran Parche de Basura del Pacífico) indestructibles como la que se encuentra entre California y Hawai con extensión similar a Francia-Alemania-España juntas con 80.000 toneladas acumuladas y en crecimiento exponencial. Actualmente sólo un 10% se recicla y el resto son imperecederos en tempo humano porque necesitan 400 años para su degradación;así que mientras tanto, además de afectar a la navegación, se desmenuzan en trocitos más pequeños pasando a la cadena alimenticia, de modo que retornan a nosotros como unboomerang. Literalmente, están destrozando el planeta, así que prohibirlos parece acertado, y aunque vayamos tarde a este concierto mundial, la decisión de poner en marcha esta prohibición es plausible.

Aunque vayamos tarde a este concierto mundial, la decisión de poner en marcha esta prohibición es plausible

Sin embargo, no sé si podremos vivir sin ellos. Porque en el Estado consumimos casi 8.500 millones de bolsas de plástico al año, unas 180 por habitante/año frente a las 4 que utiliza de media un ciudadano finlandés. Nuestro modesto objetivo es bajar a 90 en el 2019 y a 40 en el 2025. Desde que el protoplástico se inventara en 1860, los plásticos modernos actuales copan nuestro mundo desde hace más de un siglo. Anteayer compré madalenas expuestas en una gran caja de plástico, cogí una bolsa de plástico y dentro cada madalena estaba en su estuche plástico. Escribo con bolígrafos de plástico, guardo mis cuartillas en una funda de plástico, me dan las medicinas en una bolsa de plástico y en el congelador guardo alimentos empaquetados en plástico… sumen y sigan. Duraderos, resistentes, ligeros, versátiles y económicos… son como el yerno perfecto, el material ideal si no fuera por un “nimio detalle”: están destrozándonos el planeta Tierra-GAIA de nuestros amores y dolores.

Investigadores como Eugene Chen del Departamento de Química de la CSU-Colorado ya han presentado prototipos de polímeros reciclables sustitutos del plástico actual, pero el proceso va lento, demasiado lento. Pensemos en el petróleo como materia prima del plástico actual, en las petroleras que los mangonean, en las refinerías, en las empresas que los fabrican, en las que los distribuyen… en los empleos que generan, en los impuestos que pagan y en los usuarios que nos hemos acomodado a ellos. La solución es seguir utilizando plásticos pero sostenibles y libres de residuos, un sueño de un plástico química o biológicamente reciclables del todo.

Difícil envite el sueño de vivir sin plástico imperecedero;años empujándonos a ser plástico-adictos para ahora decirnos que son perniciosos resulta demasiado cambio para nuestro pequeño mundo hiperplastificado. Plástico en el mismo doble filo del tabaco antes y ahora, de las grasas saturadas, del alcohol, del petróleo o la energía solar… siempre ante dilemas.

Varas de medir aleatorias

JOSÉ Miquel Arenas, Valtrónyc en el pseudónimo artístico, se ha fugado, probablemente a Bruselas, donde al parecer habría pedido ayuda legal a los mismos abogados que defienden a los exconsellers catalanes, refugiados políticos en Bélgica. Los cito como refugiados sintiendo en el cogote el miedo real de que en esta supuesta democracia liberal pudieran aplicarme la ley orgánica 4/2015 de 30 de marzo de protección de la seguridad ciudadana, ley mordaza nacida para perseguir la movilización social;denunciada en mil foros, probablemente no la modifique ningún gobierno venidero, porque el poder homogeneiza sutilmente el pensamiento. Se la aplicaron al periodista Raúl Solís, a la tuitera Cassandra, al cantante Cesar Strawberry, a Tris Alba, A Eduard Biosca y a 1.200 personas a las que multan cada día por ella, como se lo han hecho al huido y represaliado sociopolítico Valtrónyc el rapero, condenado a tres años y medio por sus canciones. Picada por la curiosidad he leído sus letras;no me quiero engañar, la mayoría no me gustan, pero en la retranca y sal gorda de casi todas ellas sí percibo la espita-desfogue de la rabia y el cabreo contenidos de un ciudadano que se siente sometido, engañado y domeñado por los poderosos, los bienpensantes, bancos rescatados, fuerzas policiales, políticos pesebreros, gobiernos inquisitoriales, poder judicial “segúnparaquién” y, como aglutinador global, por esta monarquía de puteros, cazaelefantes y comisionistas. Serán letras de mal gusto, pero ¿delito? Ante todos estos casos de libertad de opinión, de expresión humorística, de información y de manifestación, la Fiscalía en nombre de la llamada Justicia actúa con prontitud y eficiencia consiguiendo condenas ejemplares. ¡Cuídeme yo de llamar feo a un policía o recauchutada a la reina!

Frente a esta eficiencia recuerden los aplausos a Vera y Barrionuevo y los (auto)indultos ¡a los míos! o los diez años ¡diez! en dictar sentencia en el caso Gürtel. Y a saber si irán a la cárcel y de ir, ¿cuántos años? En la otra acera de los citados tenemos juicios en Altsasua por peleas con guardias civiles fuera de servicio o en Pamplona contra jóvenes de Irún que destrozaron algunos bienes públicos, a los que aplican severísimas leyes antiterroristas, mientras observamos exculpaciones de infanta “ignorante” o ausencia total de inculpación a Jiménez Losantos cuando propone bombardear Cataluña, con los no independentistas incluidos. Al tiempo, vemos en las revistas del coure a Urdangarin paseando por Suiza con su condena firme de seis años, mientras se encarcela preventivamente a catalanistas y a otros (casi 600 días los de Altsasu) o se aplica la cárcel ipso facto a Valtrónyc.

De niña veía detener y multar a personas mayores tan sólo por decir Gora Euskadi, por reunirse en asambleas obreras, no levantar el brazo ante la rojigualda, escuchar radio pirenaica o contar chistes anti-régimen. Si te detenían tenías que demostrar tu inocencia. Me dijeron que en democracia sería al revés, que serías inocente hasta que no demostraran tu culpabilidad. Al parecer me debieron engañar en la  patraña de la Transición.

Lo tomo de Valtrónyc: “Él (rey o cualquier otro poder de este Estado) respetuoso con la Constitución, en cambio los derechos humanos se los pasa por los cojones”.

Justicia de varas muy aleatorias.

Vergüenza y venganza

HE oído los cacareos eurovisivos de su última triunfadora israelí… y me pregunto cómo es posible si Israel está en Asia. Igual pregunta surge con sus equipos en competiciones deportivas europeos. ¿Nadie de la zona les admite en sus competiciones? ¿O los europeos aceptan aherrojados por amenazas yanquis? Hace años que al comprar naranjas miro su procedencia y no compro de Israel porque no especifican si son del país o de asentamientos ocupados ilegalmente. Sigo parecido criterio para dátiles, kiwis, medicamentos, tecnología, vino, productos digitales…. sólo los adquiero si claramente explicitan que son del estado legalmente reconocido de Israel. Pero dejar a mi discreción esta decisión no elimina el trato de favor europeo a Israel en aranceles, comercio (de armas incluido), finanzas, trasvase científico, industria, tecnologías, agricultura…

Es sabido que criticar a Israel supone ser fichado como antisemita, sufrir boicot o directamente que te maten, en sentido literal, o que el Mosad te mande liquidar. Antes el lobby judío dominante absoluto del mercado mundial de la pasta de celulosa podría dejarnos sin papel. Y como el papel va en retroceso, ahora este país con vocación teocrática, etnicista y supremacista se ha volcado en el dominio de las tecnologías informáticas telemáticas para domeñar y amedrentar a todos los demás.

Tenía prediseñado otro tema para este comentario semanal, pero no he cambiado movida por los cien asesinados en Gaza en mayo, ni los 1.200 heridos, algunos discapacitados de por vida, ni tan siquiera por las bochornosas-inhumanas declaraciones de la portavoz del ejército justificando las matanzas con francotiradores porque los métodos antidisturbios convencionales son insuficientes…, no;ha sino la imagen de una niña de ¡8 meses! muerta al inhalar los gases de su tecnología bélica puntera, y el video de un soldado cazandoa un pacífico manifestante culminando con expresiones de alegría como si hubiera abatido un antílope en un safari.

De los 11,2 millones de palestinos en el mundo, 1,8 viven (es un decir, porque las superperforaciones judías les han robado hasta el agua) en Gaza y 2,88 en Cisjordania y Jerusalén Este. La población de Israel son 6,36 millones.

Además de un ejército de élite todos saben que Israel posee la bomba atómica, aunque nunca lo reconozca, y además muy probablemente con total predisposición a utilizarla. Pero su tasa de natalidad, aun siendo alta (3,1), es la mitad de Gaza. Es la bomba palestina que más temen: la poblacional.

En Israel y sus territorios ocupados muere/matan un niño/adolescente palestino cada tres días. En trece años (2004-2017) murieron 1523 niños frente a 129 israelíes, diez a uno. Este mes, un soldado judío herido por una piedra frente a casi cien palestinos muertos. Reparando en que la mayoría de estos son jóvenes liquidados premeditadamente y de modo periódicamente repetitivo, es razonable la sospecha de un diseño israelí de guerra de baja intensidad continuada para liquidar una generación entera matando selectivamente jóvenes sin descendencia.

Como no se percibe ni atisbo de vergüenza israelí por estas atrocidades, tal vez no sólo sea venganza histórica, ni tan siquiera crímenes de guerra como les acusa el relator de la ONU, sino una estrategia de control de la población palestina, sin exterminarlos para no quedarse sin mano de obra barata que realice por cuatro séquel los trabajos que los judíos no quieren.

Deseos insatisfechos

LEO a Zygmunt Bauman en una frase tan realista como lapidaria para la esperanza de justicia e igualdad, “si nuestros deseos se vieran satisfechos, la sociedad de consumo y la economía capitalista se vendrían abajo”. Quien tenga acciones está de enhorabuena inversora, la española lleva semanas subiendo según las expectativas que apostaban por ella como emergente para este año, con beneficios entre el 10-15%. Podría achacarse a la bonanza de la economía social, pero me temo que no;continúa el paro de dos dígitos, trabajos precarios, salarios muy bajos, las mujeres cobran un 17%-23% menos que los hombres, los jóvenes no entran en el mercado laboral, los pensionistas cobran miseria… y mientras tanto, no solo engorda la bolsa sino que aumentan los beneficios de las grandes compañías, organizándose todo en dos mundos paralelos, el de quienes deciden y el del resto;dos realidades coetáneas sin muchas esperanzas de confluencia porque el desequilibrio social provocado por los deseos insatisfechos genera pingües beneficios para algunos.

Podría parecer una reflexión vaga y etérea, inútil como un cenicero en una moto, pero en el diseño de la partida global que algunos juegan lejos de aquí, las patadas las recibimos en nuestras posaderas los de siempre. La gasolina y el gasoil se han disparado como bien-mal sufrimos al llenar nuestro depósito. Mr. Trump aherroja a Venezuela y a su petróleo;ha roto el acuerdo nuclear con Irán e impuesto sanciones a la comercialización de su petróleo lo que ha provocado casi de inmediato la subida del crudo en beneficio de su aliado Arabia Saudí, que así tiene más dinero para comprarle armas a USA … y a España, con beneficio de pasada, entre otros, para la monarquía española y para el municipio de Cádiz. Sin olvidar que a EE.UU. no le afecta, porque es autosuficiente y tiene la implementación del fracking como reservorio energético, técnica que de llegar a 100 euros el barril nos la presentarán también aquí como la solución a todos nuestros males energéticos. No importan nuestros deseos ni necesidades de paz nuclear y de rechazo al fracking.

Tampoco esperemos que nuestros deseos de comercio justo se materialicen en la guerra arancelaria USA/UE que se resolverá seguramente al albur no de las necesidades ciudadanas de mejora social, sino del interés de unas pocas docenas de trumps camuflados con piel de padres de la patria.

Quizá no quiera saber porque Israel, que está en Asia, juega en campeonatos deportivos europeos, en sus festivales de música y tiene preferencias arancelarias, mientras se niega lo mismo a Marruecos. O por qué tiene bula para bombardear Siria y lo que es más oneroso, para ocupar la región de Golán que es donde se encuentran las fuentes del agua que usurpa. De Siria huyen de la guerra generada por unos pocos, pero también del hambre por la falta de agua que les provocan los israelitas con su expoliación de los altos de Golán. Pero claro, en qué quedarían los beneficios del capital si se satisficieran nuestros buenos deseos… de paz, justicia y libertad.

Mejor miel que aguijón

Degustemos la miel y dejemos en paz a las abejas. Investigadores del Hospital Ramón y Cajal han registrado el primer caso conocido de una mujer fallecida por anafilaxis tras la aplicación de apiterapia, práctica de medicina alternativa que utiliza la toxina de la abeja inoculada directamente por su picadura en la piel. Los expertos en alergias la consideran una práctica tan insegura como no recomendable ya que su impredecibilidad produce riesgos superiores a los supuestos beneficios. Pero sigue utilizándose porque es legal.

El Colegio Médicos de Barcelona ha inhabilitado a un colegiado por aplicar a enfermos oncológicos el métodoHamer o Nueva Medicina Germánica, carente de evidencia científica y basado en culpabilizar al enfermo de sus propias dolencias, animando al tiempo al paciente de cáncer a abandonar los tratamientos terapéuticos validados por los científicos.

La multinacional Procter&Gamble promociona con cierto éxito un champú “sin gluten”. En la desorbitada cruzada de estrategia comercial contra la celiaquía, este champú es literalmente una tomadura de pelo, absurdo seas o no celíaco, porque el gluten solo afecta a los celíacos cuando lo ingieren.

Falacias y timos abundan en Internet con su oferta cuasi infinita de tratamientos y medicamentos fuera de cualquier seguridad científica probada. Es un enganche perfecto para hipocondriacos angustiados, ingenuos y crédulos. Aunque ningún sitio de Internet, ni el más confiable, garantiza que un médico te recete sin verte personalmente.

Como la homeopatía. En España su principal empresa comercializadora factura 20 millones anuales, en Francia 370 millones. No importa que hace 13 años The Lancetpublicara evidencias científicas irrefutables en contra de la eficacia de la homeopatía. Debiera dejar de gastarse tiempo y dinero en demostrar que es una terapia cuando dos siglos después de Hahnemann no se ha conseguido. Pero al parecer “cuanto más se diluyen las pruebas a favor de la homeopatía, mayor parece su popularidad”, aunque sus métodos pseudocientíficos estén más cercanos a la superstición que a la curación. Veremos cómo se ajusta esta realidad a la normativa europea que entrará en vigor en agosto para los productos homeopáticos, sean con o sin indicación terapéutica y sus condiciones de prescripción y dispensación, composición y principios activos. Venderse o no en farmacias, como fármaco o no, he ahí la cuestión, una dura batalla comercial, como si la salud fuera secundaria.

Como cada año, los fieles de Culiacán (México) han homenajeado a “Jesús Valverde”, conocido como “El bandido de Sinaloa”, “Ángel de los pobres” o “Santo de los narcos”, un Robin Hood que dicen robaba a los ricos para dar a los pobres. Sus atropellos y asesinatos, por los que fue ajusticiado hace 109 años, no son óbice para que ahora sea venerado como auténtico homeópata social en olor de “santidad laica”.

Todo quedaría en anécdota jocosa si no murieran niños/as por otitis o por no vacunarse contra el sarampión, por abandonar su tratamiento de quimioterapia oncológica o por buscar el beneficio de las abejas en su aguijón en lugar de en su miel.

Charlatán, comercial avispado o truhán, es fácil pregonar productos milagro, placebos como mucho, sin comprobación científica ni terapéutica al estilo “robinhoodiano” de Jesús Valverde cuando la angustia de la salud empuja a ser ingenuamente crédulos. Veremos en qué queda la regulación comercial de productos homeopáticos.