¿Visillos o estores para las ventanas?

“Si tenemos persianas”

Vestir las ventanas es algo personal, según los gustos de cada uno.
Los visillos y los estores son dos de las opciones más comunes y practicas.
Podemos elegir según nuestros gustos pero es muy importante tener en cuenta la forma y la apertura de las ventanas.
Los estores necesitan un espacio encima de la ventana para que se puedan recoger, si el espacio es escaso tendremos dificultades para abrir o cerrar las ventanas.
Debemos dejar pasar la luz, para ello tenemos que elegir una tela transparente pero con cuerpo.
En cuanto al color podemos buscar un tono parecido a la pared, siempre que esta sea de un color claro, y mejor neutro.
El efecto de continuidad agrandará la estancia, si preferimos el color blanco encontraremos muchas telas de diferentes texturas en el mercado.

En cuanto al visillo, quiero deciros que ocupa más espacio visual que el estor, pero vuelvo a repetir que es una cuestión de gustos.
En este caso también debemos de tener en cuenta la forma en la que abren las ventanas, los visillos se pueden confeccionar según convenga, con las aperturas más adecuadas, bien de la mitad hacia las esquinas, de un lado a otro, o algunas variantes más…
En el caso de los visillos me decantaría por el color blanco ¡pero solo es una preferencia personal! dejan pasar mejor la luz y dan una sensación de limpieza que resulta muy agradable y acogedora.

“Si no tenemos persianas”

Lo que podemos hacer si la casa no tiene persianas es, añadir tanto a los estores como a los visillos unas cortinas con una tela mucho más gruesa y opaca, que se pueda retirar hacia las esquinas, cuando queramos que entre la luz.
Además, también se pueden forrar con foscurit para conseguir la oscuridad total.
El foscurit es un tejido totalmente opaco que no deja pasar nada de luz a la estancia, también se le denomina “tejido oscurante”, tiene la característica de ser un buen aislante de la temperatura exterior, tanto para el frío del invierno o el calor del verano.
Existen dos tipos de este tejido, el de PVC que es el más usado por ser muy efectivo, además de económico. El otro es de tela y se le denomina como “oscurante black out”.

“El caminante” de Eguizabal y “El hombre caminando” de Giacometti

Hace un tiempo paseando por Vitoria, me encontré una agradable sorpresa en la calle Dato, una figura gigantesca de un caminante, enseguida me recordó a las figuras de Giacometti, tenía la misma estructura y pensé que tal vez se trataba de una obra de este artista, pero no podía ser…

Entonces investigué sobre el autor, su nombre es Juan José Eguizabal y su obra se llama “el caminante”

Curiosamente la obra de Alberto Giacometti fue creada 44 años antes y se llama “hombre caminando”, el artista suizo creó esta obra en el año 1960.

Para mí las similitudes son obvias, en el caso de Giacometti es una obra realizada en bronce sin pulir, con unas medidas de tamaño natural.
Representa una figura masculina en sus formas más simples, con las piernas abiertas como si estuviera caminando y los brazos pegados al cuerpo, este inclinado hacia adelante, creando una gran inestabilidad, mientras su rostro y facciones no aparecen ni siquiera definidos.

Toda la obra se ha reducido a sus formas más simples, aún así representa como pocas esculturas el movimiento y el dinamismo.
La precariedad de la escultura está relacionada con la precariedad de la raza humana, expuesta a muchos debates y sobre todo fragilidad.

Juan José Eguizabal nació en Logroño en el año 1961, su obra “el caminante” se ideó en el año 1985 y tiene 3,5 metros de altura.
Fue creada originariamente en fibra de vidrio y poliéster, se fundió en bronce en el año 1989.

En realidad los expertos no catalogan a esta obra como una “gran obra”, pero lo cierto es que no deja indiferente a nadie, lejos de la categoría artística de la obra
de Giacometti, por un momento me recordó a ella, puede ser que le sirviera de inspiración de Eguizabal, o tal vez no…

Louise Bourgeois y su escultura “MAMÁ”

Pocas personas saben que la impresionante araña, en la parte trasera del museo Guggenheim Bilbao, cuenta una historia real, la de la artista franco-estadounidense, Louise Bourgeois.

En realidad es un homenaje a su madre, que como todas las arañas era tejedora. La escultora mantuvo una afectuosa pero complicada relación con sus padres.

El padre, contradictorio, engreído, cruel y autoritario, al caer su mujer enferma, introdujo a su amante en el hogar como institutriz de Bourgeois y sus hermanos. Sobre aquellos lamentables hechos, la artista hablaba así “De niña, me daba mucho miedo cuando en la mesa del comedor mi padre no dejaba de alardear y se jactaba una y otra vez de sus logros. Cuanto más grande quería volver su figura, más insignificantes nos sentíamos sus hijos. Mi fantasía era que le agarrábamos entre todos mis hermanos, le poníamos sobre la mesa, le troceábamos y le devorábamos…”

Para Louise, que adoraba a su madre, fue un episodio traumático que influyó en su obra. Su madre aunque era cariñosa, también era posesiva y controladora con su hija, esto se percibe en su escultura “MAMÁ”.

La maternidad es el tema central de la obra y pone de manifiesto la duplicidad y ambigüedad: la madre es protectora y depredadora al mismo tiempo, teje la seda tanto para fabricar el capullo como para defenderse de los depredadores.
La maternidad puede ser frágil y fuerte al mismo tiempo, sentimientos complicados que presenta la madre hacia sus hijos y los hijos hacia la madre y la protección que les terminará debilitando para defenderse en la vida.

Las patas arqueadas de la araña simulan una jaula, y también la guarida protectora de una bolsa con huevos, que se encuentran adheridos a su vientre de una manera un tanto peligrosa.
La araña provoca en el espectador miedo y pavor, pero debido a la altura de sus patas y lo frágiles que parecen proyecta una conmovedora ternura.

Cuando preguntaban a Louise el significado de su obra está respondía: “Es una Oda a mi madre, era ella mi mejor amiga”
La MAMÁ envuelta en sedosas conjeturas, hila, teje, cuida, protege secretos… y nos inquieta.
La madre de Louise Bourgeois nunca pudo ver su obra, ella empezó a estudiar arte después de que esta falleciera.

“Mis obras son una reconstrucción del pasado. En ellas el pasado se ha vuelto tangible; pero al mismo tiempo están creadas con el fin de olvidar el pasado, para derrotarlo, para revivirlo en la memoria y posibilitar su olvido”

El Ultra Violet, el color elegido por Pantone para el año 2018

Pantone es una compañía fundada en Nueva Jersey en 1962, que comercializa muestras de color estandarizadas . Pero también es la empresa que desde el año 2000 predice cuál va a ser el color del año.
El color elegido suele tener consecuencias en la industria de la moda y la decoración, para este año 2918, el color elegido ha sido el Ultra Violet, concretamente el Ultra Violet 18-3838.
Quiere evocar un estilo de contracultura, que transmite originalidad, ingenio y un pensamiento visionario que nos dirige hacia el futuro.
Tiene cualidades como para despertar a la rebelión, y a la par, transmitir la Paz de la Provenza y sus campos de lavanda.
Dentro de este color podemos tener una amplia gama, que va desde los más claros a los más oscuros.
El Ultra Violet se consigue mezclando el azul y el rojo.
En decoración se puede utilizar de varias maneras: para los más atrevidos, más intensamente, incluso pintando todas las paredes de la estancia.
El Ultra Violet no es un color fácil de combinar, es un color eléctrico, con mucha fuerza, yo aconsejaría utilizarlo en pequeñas dosis, pinceladas dentro de un conjunto de tonos neutros, aunque queda genial al lado de tonos amarillos, turquesa s o rojos, según el estilo de decoración que elijas, puedes conseguir un ambiente “boho chic” de lo más estimulante.
También puedes crear un efecto fantástico añadiendo alguna pieza de este tono en un fondo neutro, una cómoda, una consola, un armario, una puerta…
Utilizar cojines, o tapizar un asiento en terciopelo es otra de las opciones, también los complementos y las flores.
El Ultra Violet es un tono de morado enigmático, que evoca el espíritu inventivo y el pensamiento imaginativo que desafía el status quo. Un matiz espiritual, cósmico. Ultra Violet empuja los límites de lo que nos inspira hacia delante y hacia el futuro”, explican desde Pantone.
Los colores púrpuras han sido siempre símbolo de no convencionalidad y brillantez artistica.
Los iconos musicales Prince, David Bowie y Jimi Hendrix llevaron los tonos de “Ultra Violet” a la vanguardia de la cultura pop.
También fue un color fetiche para Andy Warhol.
Es un color que estimula a las personas a imaginar, a imaginar una casa diferente, un mundo distinto.

“Nueve discursos sobre Comodo”, la fantástica obra de Cy Twombly en el museo Guggenheim Bilbao

El museo Guggenheim Bilbao adquirió en el año 2006, una fantástica obra del artista norteamericano Cy Twombly .

Esta obra está compuesta por nueve cuadros que son parte de una sola composición, su nombre: “nueve discursos sobre Comodo”.

Cy Twombly perteneció al movimiento artístico llamado expresionismo abstracto, que se desarrolló en los Estados Unidos a mediados del siglo XX, otros pintores sobresalientes en esta corriente fueron de kooning y pollock entre otros..

Durante los años 1962 y 1963, las pinturas de Twombly adquirieron un tono más sombrío y angustiado, ya que tomó como punto de partida una serie de asesinatos históricos.

Después del asesinato de Kennedy, fue cuando el pintor comenzó a pensar en esta obra “nueve discursos sobre cómodo”, en realidad esta serie de pinturas cuentan una historia, la del emperador Romano Aurelio Comodo, a cuya inestabilidad psicológica se atribuyó el comienzo de la decadencia del imperio.

Su excentricidad le llevó a creer que era la reencarnación de Hercules, el ciclo se basa en la inestabilidad y la crueldad de Comodo y su asesinato final, es en esto en lo que se basa la obra de Twombly

El contenido emocional va cambiando desde las estructuras serenas y similares a las nubes, hasta las heridas sangrantes que culminan en una gran apoteosis final.

Todos los cuadros de la serie estan pintados sobre un fondo gris, la pintura roja se filtra en cada lienzo, y va degenerando hasta convertirse en una masa retorcida de manchas, gotas y salpicaduras, que relatan la violencia y el derramamiento de sangre, que caracterizó el reinado de Comodo.

Si tenéis ocasión de visitar el Guggenheim, no os perdáis esta interesante obra, os puedo asegurar que no os dejará indiferentes.