La odisea de los niños vascos en Inglaterra

Gregorio Arrien. Euba-Amorebieta.

EL próximo mes de mayo se conmemora el 75 aniversario de la llegada a Southampton de la gran expedición de niños y personal acompañante, que arribaron felizmente a su destino escapándose de los horrores de la guerra. Tanto en el muelle, a donde arribó el Habana, como después en tierra, los refugiados quedaron gratamente sorprendidos por la calurosa acogida y las atenciones de los ingleses. Como recuerdan los propios protagonistas, numerosos representantes de las instituciones humanitarias y nombres famosos les dieron la bienvenida, pero lo que más les impresionó fue, sin duda, la actuación del público de la ciudad que llenaban las calles por donde tenían que pasar los niños, camino del campamento provisional de Stoneham, situado en Eastleigh, cerca de Southampton. Todo el mundo se deshacía para saludarles con sus pañuelos y agasajarles.

A su llegada al Basque Children’s Camp, les hicieron una película, cuya visión constituiría después una de sus grandes distracciones. La expedición infantil que venimos comentando, impulsada en gran medida por Mrs. Leah Manning y el Comité inglés que ella representaba, fue una de las mejor organizadas durante la guerra de Euskadi. Antes de permitir su entrada en el país, las autoridades británicas intentaron controlar todo: el número de niños expedicionarios y su edad, así como el organismo u organismos que se iban a hacerse cargo del sostenimiento y cuidado de los exiliados una vez en el destino.

Tras largas negociaciones entre las organizaciones humanitarias británicas y el Foreign Office, finalmente se permitió la entrada de 4.000 niños.

En cuanto al número real de evacuados, los niños que se inscribieron fueron unos 4.152 en total, pero los que viajaron a Inglaterra no pasaron de 3.861. Por las razones que sean, más de doscientos se quedaron en Bilbao, después de haberse registrado en la lista oficial. Los menores viajaron acompañados por 95 maestras, 120 auxiliares y 15 sacerdotes, además de los doctores Irarragorri y Achúcarro y varias enfermeras.

La edad de los evacuados, tan discutida entre los organizadores y las autoridades inglesas, quedó comprendida entre los 7 y los 15 años. Por lo que se deduce de la conocida lista oficial, no había niños menores de 7 años. Los de 15 años no llegaron al centenar. Más de la mitad de los inscritos (2.093) andaban entre los 10 y los 13 años. Entre los evacuados de 15 años (95 en total), la mayor parte (59) pertenecían al grupo de las chicas. Al establecer una diferenciación entre los sexos, se observa que el número de niñas fue algo inferior (1.705) al de los niños (2.156). Una característica digna de ser tenida en cuenta es la inscripción de grupos de hermanos, de forma que tan sólo 498 viajaron solos y sin la compañía de algún hermano. Más de tres mil formaban parte de agrupaciones de dos, tres y más hermanos.

Leah Manning, delegada inglesa

A finales de 1936, funcionaban en Inglaterra más de una docena de movimientos y organizaciones, destinados a aliviar, de alguna manera, los problemas más apremiantes de la zona republicana española en cuestiones de tipo sanitario, alimentario, infantil, de transportes, etc. En enero del año siguiente, decidieron unir sus esfuerzos en una organización conjunta, de carácter nacional, formando el National Joint Committee for Spanish Relief, que quedó bajo la presidencia de Katherine Marjory Ramsay, la duquesa de Atholl. Esta eminente representante del partido conservador y partidaria de apoyar el régimen legal español, fue otra de las figuras más determinantes en todo el proceso de apoyo y acogida en el exilio. Por su parte, Leah Manning (1886-1977) en el momento de hacerse miembro del National Joint Committee (NJC), era ya una experimentada educadora, reformadora social y ex parlamentaria laborista; entre sus actividades más destacadas, se había unido a los movimientos contra la guerra y el fascismo, tomando también parte en los comités encargados de enviar, de forma regular, el material sanitario y medicinas a las poblaciones sitiadas de España.

En abril de 1937, se encontraba preparando un convoy de ambulancias y material sanitario con destino a la capital española, cuando recibió la visita de un representante de la Delegación vasca de Londres, quien le transmitió la necesidad de evacuar urgentemente a miles de personas concentradas en Bilbao, principalmente niños. Ante esta situación, Manning pospuso el previsto viaje a Madrid y se dirigió a Bilbao, adonde llegó dos días antes del bombardeo de Gernika, el 24 de abril. Con la ayuda del cónsul británico, R.C. Stevenson, inmediatamente se puso Continúa leyendo La odisea de los niños vascos en Inglaterra