El león cavernario de Arrikrutz

Foto: Euskadi Basque Country

Desde su nacimiento en el paleolítico, el león cavernario de Arrikrutz -esta cueva se encuentra a mitad de camino de Oñati y Arantzatzu, en el barrio de Araotz- no había salido de Gipuzkoa. Tras su fallecimiento hace entre 12.000 y 50.000 años y hasta su descubrimiento hace poco más de medio siglo, el felino había descansado entre Oñati e Irun, en el Centro de Patrimonio Cultural Mueble Gordailua, dependiente de la Diputación de Gipuzkoa. En estos días se expone por primera vez al público en Burgos, antes de hacerlo en el Museo San Telmo de Donostia.

“La subida de la temperatura y la caza del hombre los llevaron a su extinción”. Así lo indica Asier Gómez Olivencia, investigador de Ikerbasque y comisario de la exposición que ha llevado al león de Arrikrutz al Museo de la Evolución Humana de Burgos.

De todos los restos de animales hallados, el ejemplar encontrado en 1966 por los jóvenes aficionados a la espeleología Iñaki Zubeldia y Jesús Manuel Maroto, tras doce horas perdidos en las cuevas de Arrikrutz, es único. Se trata del león cavernario más completo de la península ibérica y, “junto a dos o tres más”, de toda Europa.

La réplica completa del león de las cavernas hallado en la península Ibérica, y que como especie desapareció hace unos 10.000 años, es junto a una reproducción a escala del fiero animal de tres metros de longitud, una cola de 80 centímetros, una altura de 1,20 metros y 400 kilos de peso, uno de los principales atractivos de la galería 53 de Arrikrutz, que se inauguró en junio de 2007, en el municipio guipuzcoano de Oñati.

Impresionantes chimeneas, coladas y sifones entre cortinas, estalagmitas y otras formaciones típicas de la erosión del agua sobre espacios calizos muestran las muy diversas formas con las que las goteras que llevan calcita han vestido y engalanado la piedra que el río Andaola devoró, vaciándola por dentro y convirtiéndola en morada de animales prehistóricos.

Un grupo de espeleólogos en las entrañas de la cueva oñatiarra de Arrikrutz, que está situada bajo el macizo de Aizkorri. (Ainara García)

Además de las espectaculares bóvedas y formaciones que han ido modelando el agua, la cueva tiene también un interés paleontológico de primer orden. Así, se puede ver la réplica de una familia de osos, pues la cueva fue el hábitat de centenares de ellos. Durante las excavaciones que se efectuaron se recogieron restos óseos de 200 plantígrados. En Arrikrutz entraban muchos a hibernar. Otros animales como el ciervo gigante o el rinoceronte lanudo eran traídos por la corriente, bien porque habían muerto o bien porque se habían caído al río.

Sin duda, Arrikrutz es un templo calizo milenario en las profundidades subterráneas de Arantzatzu y un auténtico tesoro oculto de la espeleología, paleontología y arqueología vascas.

Arrikrutz es un auténtico tesoro oculto de la espeleología, paleontología y arqueología vascas. Foto: Euskadi Basque Country.

Datos prácticos:

  • Localización: La visita a la cueva de Arrikrutz comienza en el Centro de Acogida de Visitantes de Araotz, a medio camino entre Oñati y Arantzazu.
  • Horario: Todo el año, fines de semana y festivos a las 13:00 horas. Posibilidad concertar la visita en otro horario previa reserva llamando al 943082000, o arrikrutz@onati.eus.
  • Precios: Adultos: 9€. Niños (5-16 años inclusive): 6€. Niños (0-4 años): gratis. Jubilados: 6€. Adultos (grupos mayores de 15): 6€. Grupos Escolares: 4€/alumno.

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