El coche eléctrico: ¿Para cuándo?

Punto de recarga en Elgoibar (Gipuzkoa). Foto: Noticias de Gipuzkoa

Hasta hace poco el coche eléctrico era un gran desconocido, pero hoy en día cada vez se habla más de él. Hay quienes aseguran que su implantación es cosa de muy pocos años, aunque otros piensan, entre los que me encuentro, que consideramos que aún hay importantes barreras tecnológicas que superar.

Sin duda, la cada vez mayor concienciación ecológica ha hecho que los coches eléctricos comiencen a rodar por las carreteras, aunque todavía de forma muy incipiente. Son muchas las marcas que llevan unos cuantos años trabajando para dotarlos de mayor autonomía y conseguir que sean más asequibles económicamente, aunque estas dos cuestiones constituyen, junto a la carencia de infraestructuras de puntos de recarga, serios obstáculos en la actualidad para su implantación en el Estado Español.

Por otra parte, el escándalo Dieselgate en el que se manipuló por parte del consorcio Volkswagen sus motores diésel para que parecieran menos contaminantes, y su más reciente episodio deleznable con los experimentos en primates y humanos en un intento de rebatir la creciente evidencia científica sobre los efectos perniciosos para la salud de las emisiones de motores diésel, es otra cuestión que ha hecho que se ponga en primer plano la opción de los coches eléctricos. A ello, habría que añadir la lucha contra la contaminación atmosférica en nuestras ciudades y municipios, y contra el cambio climático, a lo que contribuyen tanto los vehículos de combustión.

He leído estos días que, en el mundo, uno de cada cuatro vehículos nuevos será eléctrico dentro de solo cuatro años, es decir, en 2022. Lo ha afirmado Stefan Issing, director de la división automovilística en la empresa IFS de software. No voy a rebatir tal afirmación, pero sí señalar, que una cosa es que la tendencia hacia el vehículo eléctrico sea bastante sólida, y pocos los discuten ya, y otra que el sector del coche eléctrico todavía tiene obstáculos que superar.

Se ha afirmado por parte de los máximos partidarios del coche eléctrico, que dichos vehículos no emiten gases contaminantes y esta es una gran ventaja con respecto a los coches convencionales. Al estar propulsados por electricidad generan cero emisiones de CO2, principal gas que contribuye al cambio climático. Pero que un coche no contamine no quiere decir que su huella de carbono sea mucho menor que la de un coche con motor de combustión. Si la electricidad que consume no procede de fuentes renovables, poco se gana en cuanto a emisiones que contribuyen al cambio climático. El desafío está en conseguir combinar las renovables con los motores eléctricos.

Pero, además, es necesario superar otros problemas como la capacidad y autonomía de las baterías, la mejora de las infraestructuras, entre otros, así como su coste elevado, aunque los defensores de este tipo de automóviles afirman que la inversión inicial a la larga se amortiza, debido al ahorro energético y las ventajas fiscales.

En cuanto a la autonomía de las baterías, actualmente no supera los 150 kilómetros, por tanto, es muy baja. Aunque algunos fabricantes aseguran que, en muy poco tiempo es posible que haya coches eléctricos con una autonomía muy superior, hasta de 400-500 km.

Autonomías cercanas a los 400 kilómetros reducirían las reticencias sobre el coche eléctrico en Euskadi. (Oskar González). Deia.

Otro problema significativo, son las infraestructuras de carga estandarizadas. Cargar una batería requiere mucho trabajo y tarda mucho más que repostar en una gasolinera, además de que son escasos los puntos de carga.

Las administraciones públicas, entre ellas el Gobierno Vasco, como ya lo hace, pueden realizar muchas cosas en este campo, como ayudas para la compra, reducción en el impuesto de circulación, apoyo a I+D+i, ayudas a la instalación de enchufes, etc.

En definitiva, parece que el coche eléctrico se va a ir imponiendo a los vehículos de combustión, aunque otra cuestión es el ritmo y los plazos. No obstante, el coche eléctrico no va a sustituir al transporte público, los desplazamientos a pie, y en bicicleta, como alternativas primordiales al actual modelo de transporte insostenible, aunque sí como una pieza más en el modelo de movilidad sostenible de los próximos años.

La Policía de Portugalete incorpora a su flota un coche eléctrico. (Miguel A. Pardo). Deia

Compromisos mínimos en Bonn

LA vigésimo tercera Conferencia sobre Cambio Climático (COP23) que se celebró en Bonn entre los pasados días 6 y 17 quedó reducida a una cumbre de transición. Se esbozaron los reglamentos del acuerdo, dejando los temas más polémicos sobre transparencia, financiación o contabilidad de las emisiones de cada país para la próxima cumbre que se celebrará en la ciudad polaca de Katowice, en diciembre de 2018.

La cumbre, que en principio iba a ser una conferencia meramente técnica, deja patente los problemas de fondo que existen para que la lucha contra el cambio climático sea una cuestión absolutamente interiorizada en la práctica como el problema ambiental más importante que aqueja a nuestro planeta.

Uno de los temas principales, sino el que más, está en esos 100.000 millones de dólares anuales que reclaman los países en desarrollo y que deben poner sobre la mesa los gobiernos de los estados ricos y el sector privado para la financiación climática, tal como se acordó en el Acuerdo de París. Esos recursos económicos, que son de justicia elemental, permitirían a los países más pobres poner en marcha estrategias de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y planes de adaptación a los efectos negativos del calentamiento terrestre.

Por otra parte, la salida de Estados Unidos abre otra brecha a la financiación, aunque eso no debería ser motivo para que el resto de países más desarrollados no pusieran todo de su parte. No hay que olvidar que las cosas van de mal en peor climáticamente y cada vez se ve como menos posible cumplir con el compromiso establecido en el Acuerdo de París de evitar un aumento de más de dos grados centígrados de aquí a 2100, y todavía menos, lógicamente, al acuerdo deseado al que llegaron las partes de que dicho aumento no superara la cifra de 1,5 grados. Actualmente, el calentamiento está ya en un grado más respecto al nivel preindustrial.

DEL ADIÓS AL CARBÓN Lo poco positivo que hubo en Bonn, y también a medias, es la alianza liderada por Reino Unido, Francia, Italia y Canadá que firmaron una declaración en la que apuestan por el cierre de las centrales de carbón e instan a los inversores a alejarse de esta forma de producir energía. En el escrito se apunta a que los análisis muestran que, para poder cumplir con el Acuerdo de París contra el cambio climático, se necesita terminar con el carbón antes de 2030 en los países miembros de la OCDE y antes de 2050 en el resto. Por el contrario, está la ausencia significativa en la citada alianza de Alemania, país anfitrión de la Cumbre Climática; China, Polonia y el Estado español.

Térmica de carbón. Foto: Julen Rekondo.

La postura española no tiene justificación alguna. Hoy en día, la energía procedente del carbón solo supone el 8% de su total energético. A todo ello, habría que añadir, para que el Gobierno español se tomara más en serio la lucha contra el cambio climático -el presidente Rajoy no acudió a la Cumbre de Bonn- es que la península ibérica está sufriendo con especial intensidad los efectos del cambio climático. Así, nos encontramos con intensas olas de calor, aumentos de los grandes incendios forestales, creciente adaptación de especies invasoras, sequías cada vez más pertinaces… Es decir, que los impactos cada vez son más severos.

Por otra parte, nos encontramos con que la Ley de Cambio Climático tan prometida al principio de la legislatura por el Gobierno del Partido Popular lleva un retraso considerable y hoy es el día en que sigue sin haber ni tan siquiera un borrador para su discusión en el Congreso de los Diputados.

En lo que respecta a Euskadi, una delegación del Gobierno vasco participó en la Cumbre de Bonn, donde expuso las acciones que Euskadi lleva a cabo en materia de adaptación al cambio climático. “Cabe destacar la importancia que tiene estar presentes en esta cita mundial -según afirmó la viceconsejera de Medio Ambiente, Elena Moreno, en Bonn- para poder demostrar cómo desde lo local, desde un pequeño territorio que solo representa el 0,5% de las emisiones de Europa, se pueden realizar avances y proyectos reales de adaptación al cambio climático que pueden ser replicados en otras regiones de Europa. Y mostrar también el compromiso del Gobierno vasco con los objetivos del Acuerdo de París. Euskadi es un referente en este aspecto, nuestras actuaciones están alineadas con los objetivos de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

LOS AVANCES EN EUSKADI De acuerdo con los datos recogidos en el último inventario de GEI del País Vasco, que es referente a 2015, Euskadi ha reducido un 24% las emisiones respecto al año 2005, lo cual indica que la tendencia es muy positiva. Además, se ha producido un desacoplamiento entre las emisiones generadas y el crecimiento de la economía vasca. Desde 1990, año de referencia del Protocolo de Kyoto, la eficiencia en términos de unidad de CO2 emitida y unidad de PIB creada ha mejorado un 47%.

Otro aspecto digno de ser señalado en lo que respecta a Euskadi, es nuestra participación en la iniciativa contra el cambio climático Regions Adapt de la red internacional de gobiernos regionales por el desarrollo sostenible (nrg4SD), en la que sus miembros, entre ellos el Gobierno vasco, han expuesto los logros alcanzados en materia de adaptación y debatido sobre cómo los gobiernos subnacionales pueden acelerar la acción climática en este campo.

Campo solar. Foto: Julen Rekondo.

Sin duda, es importante que desde las instancias administrativas más cercanas a la ciudadanía se actúe. Los ayuntamientos, los gobiernos regionales, organizaciones sociales, etc., han de trabajar y no esperar, y actuar de una vez por todas. Si no es así, será imposible cumplir con los compromisos del Acuerdo de París.

Como un dato más de lo que comento, está el acto de adhesión de Euskadi y sus empresas a la iniciativa contra el cambio climático Comunidad por el Clima que se celebrará bajo la presidencia del lehendakari, Iñigo Urkullu, el próximo día 29 en la sede de Lehendakaritza, en lo que supone una muestra de la implicación real de nuestras instituciones y sectores de la sociedad vasca en la lucha contra el cambio climático.

Nota. La primera foto es de Noticias de Gipuzkoa.

Nuevo paradigma frente al cambio climático

térmicas,bajaLa producción energética a través de los combustibles fósiles es uno de los sectores que más contribuyen al cambio climático. Foto de una térmica.

Todo el mundo habla hoy en día sobre el cambio climático, y el interés social ha crecido enormemente. Como botón de prueba de la importancia de este problema está el dato de que el 72% de la sociedad vasca considera que el cambio climático es el segundo problema medioambiental más importante, por detrás de la contaminación del aire, según un estudio de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco.

Hay una casi práctica unanimidad en que el fenómeno del cambio climático es un hecho en marcha y que la mano del ser humano está teniendo una incidencia sensible en su desarrollo. La pregunta no es si existe o no un proceso de cambio climático, sino cuál es la definición del combate para entrar en un nuevo proceso de ralentización.

Es evidente que estamos en un proceso de cambio climático pero es evidente, también, que existe margen para combatirlo. No es bueno trasmitir la idea de que esto ya no hay quién lo pare. En definitiva, el cambio climático existe, y por lo tanto no es preciso inventarlo para justificar medidas de prevención de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Continúa leyendo Nuevo paradigma frente al cambio climático