Bienvenida, primavera

Golondrina común. Hirundo rustica. Enara arrunta. Espejo (Alava). 10.04.17.

En pocos días, el 20 de marzo, entraremos en esa estación de la vida, como la llamo, la primavera. La primavera marca un nuevo ciclo, el sol que vuelve a salir nos conecta con el optimismo, con nuestra fuerza vital y nuestra disposición para comenzar de nuevo.

La orografía y los componentes climatológicos existentes en Euskadi provocan variaciones incluso dentro del propio territorio. Como consecuencia, la primavera puede hacerse notar de forma más intensa en unos u otros puntos. Tanto en animales como en vegetales los cambios provocados en la primavera son básicamente hormonales y fisiológicos, y se desencadenan debido a la temperatura, fotoperíodo y disponibilidades de agua y alimento. Aunque tradicionalmente se dio a la temperatura una gran importancia como mecanismo básico, parece que su importancia no es tal, siempre y cuando se mantenga entre unos determinados límites. Contrariamente al caso de la primavera, para los procesos de largo letargo invernal, tanto en vegetales como en animales, su importancia parece que es mayor. El fotoperíodo presenta dos componentes. Por un lado, el número de horas de luz que soporta el ser vivo a lo largo del día; y por otro, la intensidad de luz que le llega. Normalmente se le considera como mecanismo regulador básico, siendo responsable de que, en un momento dado, se dispare el instinto migrador de ciertas especies de aves, viajando en una u otra dirección en busca de climas más propicios.

Abubilla. Upupa epops. Argi-oilarra. Hontoria (Alava). 25.04.17

Así, llegarán progresivamente las aves migratorias con la irrupción de la primavera, cumpliendo con un fenómeno ancestral, aunque algunas aves lo hacen antes debido al cambio climático. Millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de los llamados cuarteles de invierno, en el sur, en África, donde permanecen por disponer de un clima más benigno en la estación más fría del año a otras zonas donde se reproducen. Poco a poco estarán entre nosotros las golondrinas, la abubilla, el colirrojo tizón, el vencejo, el pardillo común, etcétera. Y más adentrada la primavera llegarán otras aves, entre ellas, el abejaruco, tan bonito por sus colores, al que tanto le gusta la miel, pero que no es ningún problema para nuestras abejas y colmenas, cuyo enemigo principal es el cambio climático.

Abejaruco europeo. Merops apiaster. Erle-txoria/Erlejalea. 10.05.17. Osorio (Palencia)

La disponibilidad de agua y alimento, más que un elemento desencadenante de toda una serie de procesos, es una consecuencia de la llegada de la primavera, que permite el desarrollo de toda una serie de mecanismos ecológicos. Por ejemplo, las aves eclosionan cuando el número de insectos es mayor, y por tanto el alimento es más abundante. Los vegetales germinan cuando, antes de los calores estivales, la disponibilidad hídrica es mayor. Los animales de sangre fría crían cuando la luz y la temperatura es tal que las crías pueden mantener la temperatura corporal sin grandes esfuerzos.

El equinoccio de primavera nos da la oportunidad también de muchas más cosas. Después del invierno, en donde muchos animales hibernan por las condiciones climáticas, en la primavera vuelven a salir, los árboles se llenan de flores y es la época del apareamiento, de la creación de la nueva vida, de las nuevas proles. Es tiempo de canciones porque ni un solo pájaro deja de emitir músicas, las que compusieron el preludio de la primera sonata de la historia.

¡Feliz Equinoccio, buena primavera para todas y todos!

 

El avión común habita en los nidos de barro que construye en los aleros de los tejados

El avión es de la familia de la golondrina común y muchas veces se confunde con ella. Aunque es de origen rupícola, hoy en día, tiene sus colonias en los edificios de las ciudades y pueblos. Es un ave de pequeño tamaño, muy cantarina, negra por arriba y blanca por debajo, de obispillo blanco, de alas largas y puntiagudas, cola ahorquillada y patas cortas cubiertas de finas plumas blancas.

El avión común está dentro del grupo de las tres insectívoras estivales que cubren nuestros cielos en primavera y verano; es el grupo de los vencejos, los aviones y las golondrinas. Las tres aves son migradoras que pasan el invierno en África.

El avión común elije para anidar los aleros de los edificios que se sitúan en las ciudades y pueblos, como se puede ver en dos de las fotos. Concretamente, se trata del pueblo alavés de Espejo, que forma parte del Ayuntamiento de Valdegobia, muy cerca del parque natural de Valderejo, en Álava.  En ellos construye afanosamente un nido de barro completamente cerrado excepto por un agujerito por el cual entra y sale para alimentar a las crías. Vive en colonias en las que se sienten seguros, ya que en grupo pueden plantar cara a los depredadores que asedian sus nidos, principalmente el cernícalo común y la grajilla.

Pero también los aviones tienen que hacer frente a otros problemas, como la falta de barro en las ciudades y pueblos para construir sus nidos, además de su destrucción, desgraciadamente, por el ser humano, e incluso por parte de algunos ayuntamientos para “limpiar” algunas fachadas. A pesar de que la ley protege a estas aves.

La península Ibérica es el lugar de Europa con mayor número de parejas de aviones. Los aviones funcionan como insecticidas biológicos comiendo toneladas de insectos voladores (principalmente moscas y mosquitos) al año. Por lo tanto, les tenemos que estar muy agradecidos.

Avión común. Delichon urbicum. Enara azpizuri.

Fotos sacadas en el pueblo alavés de Espejo (Ayuntamiento de Valdegobia). Marzo 2017.