Patricia ejemplar

Parece mentira que haya sido la madre del niño asesinado, Gabriel,  la que haya venido a poner un punto de cordura en toda esta dramática situación.

Ya desde el momento en el que se detuvo a la presunta asesina comenzamos a temernos lo peor. Algunas cadenas de televisión comenzaron a sacar toda su artillería para llegar un poco más lejos, para ahondar en el dolor de la familia del niño y para escarbar en la vida de unos y de otras.  Nos enfrentábamos a uno de esos casos en los que es fácil que los y las adictas al morbo encuentren satisfacción. No faltan cadenas que se la ofrezcan.

Pero en esto llega Patricia Ramírez, la madre del niño Gabriel, y nos da una lección en medio de su inmenso dolor. Nos pide que toda nuestra rabia la convirtamos en bondad. «Se ha generado un movimiento muy bonito gracias a mi hijo. Me gustaría que continuara. Están apareciendo muchos mensajes pidiendo muerte o maldad. Entiendo que estas personas tienen la misma rabia que yo dentro, pero que lo usen para pedir bondad en el mundo. Que no pongan la cara de esta mujer en los sitios pidiendo cosas malas para ella».

Se nos ponen los pelos de punta, más aún cuando asegura que no sabe cómo va a gestionar este sufrimiento además de con el calor y el cariño de la gente. Intentará darle la vuelta a esto y pide que no sigan los mensajes de odio contra la presunta asesina porque “ella tendrá lo suyo”.

Es fácil entender a quienes en situaciones como esta miran a sus hijos e hijas y piensan en cuál sería su reacción en el caso de vivir algo tan doloroso como lo vivido por esta familia. Va más allá del dolor. Es como si te arrancasen tu corazón y te dejasen vacía. Son momentos en los que las redes sociales se llenan de mensajes en los que se aboga por la pena de muerte y por las más crueles formas de tortura para castigar a la presunta asesina. La rabia se apodera de nosotros.

Sin embargo, Patricia, la madre rota, sale con un mensaje que es una lección de vida. Gracias Patricia por tu enseñanza y por tu ejemplo. Nadie más que el tiempo puede mitigar tu dolor. Deja que haga su trabajo.

 

 

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