El icono igualitario de Facebook

logo

No nos hemos puesto de acuerdo en la tertulia tecnológica de La Tarde en Euskadi en Onda Vasca sobre la importancia que tiene el último gesto de Facebook relacionado con la igualdad.  Si vais a vuestro perfil o a vuestra página encontrareis en la parte de arriba, a la derecha, un icono que es en el que pinchamos cuando queremos responder a las solicitudes de amistad. Hasta ahora, en primer plano, se veía la silueta de un hombre y detrás, la de una mujer. Bien pues desde ayer esto ha cambiado. La mujer aparece en la parte izquierda y en hombre a la derecha de una imagen que pone a los dos, al hombre y a la mujer, en el mismo plano. Vamos, lo que vienen siendo un icono igualitario.

Curiosamente, una de las mujeres que estaba en la tertulia no daba importancia a este gesto de Facebook y lo incluía en la necesidad que tiene esa plataforma de generar noticias continuamente. La otra mujer no se había dado cuenta del cambio pero le parecía bien. El único hombre en la mesa lo vio como un paso adelante en favor de la igualdad entre sexos y lo catalogó de esa manera, de icono igualitario.

A mi si me había llamado la atención el cambio porque tambien me sorprendía que Facebook mantuviese desde el inicio una imagen claramente diferenciadora: él en primer plano y ella detrás. La responsable de este cambio ha sido Caitlin Winner, que asegura que la modificación es consecuencia de una falta de “balance” del anterior logo. Considera que no había intención deshonesta en el antiguo logo sino más bien una falta de consideración que a ella le ofendía.

Esta modificación de género refuerza una tendencia en las aplicaciones y redes sociales que buscan dar una representación fidedigna a la mujer, fuera de los viejos arquetipos. En la imagen anterior, la mujer estaba a la sombra del hombre, no en posición de primera fila. No pedimos primera fila; pedimos la misma fila.

No es el primer icono que se modifica en favor de la incorporación de la perspectiva de género. Son varias las ciudades, por ejemplo, que lucen en sus semáforos imágenes de mujeres. O señales de tráfico en las que se ha incorporado la silueta de féminas.

El mundo está lleno de hombres y de mujeres. Por eso es importante que tanto unos como otras estemos representados en igualdad.

Bien por Facebook esta vez.

Lo urgente y lo importante

bandera palestina

No se si es que tenemos la memoria frágil y corta o que la cantidad ingente de noticias que recibimos cada día nos hace olvidar muy rapidamente las que ayer considerábamos de primer orden y hoy ya son viejas. Algunos dicen que los periódicos se han convertido, el mismo día de su publicación, en libros de historia y no les falta razón. A los medios tradicionales más inmediatos como la radio y la televisión hay que sumarle las redes sociales en las que colgamos las informaciones según se están produciendo en cualquier parte del mundo. Tanta inmediatez hace que la mayor tragedia humanitaria de la historia, por ejemplo, se convierta, en un par de días, en una tragedia olvidada.

Algo así es lo que sucedió con la guerra de Gaza de la que ahora se cumple un año. Cincuenta días de operación militar israelí (Operación Margen Protector) en la que murieron 2.251 palestinos y 6 soldados y 6 civiles del lado israelí. Más de 20.000 casas fueron completamente destruidas, cayeron hospitales y escuelas y se dieron abusos que la propia ONU ha considerado “posibles crímenes de guerra”.

El enorme golpe de la guerra fue otro mazazo más en un territorio al que los años de bloqueo han dejado anclado en el tiempo. En el último año, los índices de pobreza se han disparado, alrededor del 80% de los palestinos necesitan ayuda humanitaria y el paro es el mayor de mundo con un 43%, según el Banco Mundial.

Esta situación, un año después de la última guerra, no hace sino alimentar el posible estallido de un nuevo conflicto. Cuando se pregunta a los palestinos aseguran que viven una vida horrible, una muerte lenta. Dicen que no hay hambre en Gaza, porque todo el mundo tiene comida, pero que todos viven una vida miserable. No mueren de hambre pero mueren de estres y de ira porque la situación no mejora.

Quienes no se olvidan de esta situación son los organizadores de la Flotilla de la Libertad. Una vez más han intentado, sin conseguirlo, llegar a Gaza con la intención de romper el bloque israelí que provoca que 1.800.000 personas no tengan acceso a los suministros básicos, los alimentos, las medicinas o los productos de primera necesidad. Israel ha impedido de nuevo que la Flotilla llegue a su destino, pero ha servido para que el mundo ponga, al menos por un día, su mirada sobre el pueblo palestino.

Ahora que se cumple un año de la última Guerra de Gaza, conviene recordar que esa parte del planeta continúa siendo un polvorín. La Comunidad Internacional sigue mirando hacia otro lado, hacia el lado de los más fuertes. Les deja hacer con su silencio y con su desidia.

Volviendo al principio, nos olvidamos demasiado rápido de lo que cuando sucede nos parece lo más atroz. Es difícil mantener la atención sobre un punto, por muy doloroso que sea, cuando llegan noticias cada minuto que nos hacen desviar la atención de lo importante. Nos quedamos en lo urgente. Habrá que combinar, lo urgente y lo importante.

Por tu ausencia, Nagore

nagore

En medio de la vorágine sanferminera, de la algarabía, los encierros, los conciertos, los pañuelicos rojos, Caravinagre y los guiris, en medio de todo esto, hay un acto que se lleva repitiendo desde hace siete años pero que, en esta ocasión, ha tenido algo especial.

Convocada en cada San Fermín por el colectivo Lunes Lilas, se ha vuelto a celebrar la concentración que recuerda que un día de fiesta grande en Iruña la jóven Nagore Laffage fue asesinada por Diego Yllanes. La estranguló en un piso del barrio pamplonés de Iturrama, le cortó un dedo para dificultar su identificación y enterró su cuerpo entre plásticos en Orondritz. El cadáver fue descubierto e Yllanes detenido. Reconoció la autoría del crimen ante la juez de Aoiz.

Desde entonces, cada año, las fiestas de San Fermín recuerdan a Nagore. Este año, no solo se ha implicado la ciudanía en este recuerdo. Las instituciones también han querido estar presentes y lo han hecho con la asistencia de Ainhoa Aznarez, la presidenta del Parlamento Foral, el alcalde de Pamplona, Joseba Asión, y concejales y parlamentarios de Geroa Bai, EHBildu, Podemos, PSN e Izquierda-Ezkerra.

Además, el Ayuntamiento de Iruña y el Parlamento Navarro han iluminado sus fachadas con luces lilas en señal de recuerdo y solidaridad con Nagore y con todas las mujeres víctimas de la violencia sexista.

La madre de Nagore no ha faltado nunca, ni en los momentos más difíciles, a la cita con las concentraciones que se han convocado en recuerdo de su hija. Tampoco se ha escondido nunca de los medios. Nos ha respondido en todo momento y lo ha hecho porque sabe que su testimonio es importante en la lucha contra este tipo de violencia que deja miles de mujeres muertas a lo largo y ancho del mundo cada año.

Asun Casasola lanza un mensaje tan simple como directo: las mujeres tienen derecho a decidir y poder decir NO. También tienen derecho a disfrutar en igualdad en todos los espacios y ámbitos de la vida, incluídos las fiestas, las calles y la noche. “Un No es un No, y nunca quiere decir SI”. Así de claro lo dice Asun. Y así debemos entenderlo todos y todas.

Que el alcalde y otros representantes políticos hayan estado en la concentración de este año es un importante apoyo para las mujeres víctimas de la violencia machista. Hace que se sientan un poco menos solas. Eso sí, de nada vale apoyar un día y olvidarse el siguiente. El trabajo debe de ser continuo, insistente y prolongado. Un non stop.

No a las agresiones sexistas. No es No” y “Por tu ausencia, Nagore”. Eso decían las pancartas de la concentración. Por ella y por todas las mujeres que quieren decir y dicen NO cuando quieren decirlo y SI cuando quieren decir SI, van estas líneas.

Yes we fuck

las sesiones.

Vi con mucho interés la película “Las sesiones”. Por primera vez, el cine abordaba la figura de los/as asistentes sexuales para personas con discapacidad. Ofrecen sexo, sí, pero también afectividad y pactan encuentros con las personas que lo solicitan. Pagando o no.

“Las sesiones” está basada en una historia real, en el caso del periodista y poeta californiano Mark O´Brien afectado de poliomielitis y confinado a un pulmón de acero desde su infancia. Al cumplir los 38 años decide que ya es hora de perder la virginidad y contrata a una terapeuta para que le ayude a afrontar sus necesidades afectivas y sexuales. Durante un número limitado de sesiones, Mark va ganando en autoestima y aprende a disfrutar del sexo con el apoyo de una asistente sexual que le hará consciente de su propio cuerpo. El número de sesiones es limitado para prevenir vínculos emocionales entre ambas partes.

Recuerdo hoy esta película porque en Euskadi se está hablando de esto. Desde la Asociación Vasca de Educación Sexual han decidido abordar este asunto con el objetivo de comprender la diversidad sexual y las necesidades eróticas de mujeres y hombres con discapacidad. Pretenden además ayudar a mejorar las competencias profesionales de aquellas personas dispuestas a actuar como asistentes sexuales.

Las personas con discapacidad no son ángeles asexuados en los que la sexualidad brilla por su ausencia. Se ignora esta parte de su vida, cuando no se menosprecia. Parece que no les concedemos el derecho a disfrutar de su cuerpo y se da por hecho que un discapacitado ni lo piensa. Pues no. Lo piensan y desean sentirlo tanto como los demás. Son cuerpos deseantes y deseables, capaces y reproductivos, otra de las condiciones que se les niega o nos extraña. Quienes tienen una alta discapacidad se sienten, en su mayoría, solos, encerrados en unas murallas invisibles que les condenan , en muchas ocasiones, a ser tratados como niños. Su faceta sexoafectiva está guardada en un cajón.

En ocasiones estas personas recurren a la prostitución, pero no encuentran ahí la parte afectiva que si aparece cuando es un/a asistente sexual quien comparte la experiencia.

Algunos países han variado sus políticas sanitarias en defensa de los derechos de las personas con diversidad funcional. El modelo suizo plantea encuentros mensuales y asistentes con una formación reglada.  Dinamarca, Suecia, Alemania y Holanda también cuentan con estos servicios. En Francia el debate está abierto y en España no está reglado.

Muy interesante es el movimiento “Yes we fuck”. Pretende visualizar el sexo en personas con diversidad funcional y generar un imaginario colectivo en el que todos podamos disfrutar del sexo sin complejos, sin censuras, sin prejuicios y sin discriminaciones. Han rodado un documental en el que se muestra la vida sexual de seis personas discapacitadas que quieren demostrar que para ellos el sexo también es importante.

Mi casa es tu casa

niños

Ayer recibí en mi casa la visita de Mansur, Bachir, Sidati, Mahfud, Mohamed, Aichatu, Meka y Kabara. Son ocho niños y niñas saharauis que van a pasar dos meses en Euskadi de la mano de los Bakelekus de Orduña y Kuartango que impulsan los Ferroviarios Vascos Sin Fronteras-Euskal Trenbideetako Langileak Mugarik Gabe. Son un grupo de trabajadores/as de Euskotren y Metro especialmente sensibilizados con la causa saharaui y que emplean mucho de su tiempo libre en promover iniciativas que acerquen a esos pequeños otra forma de vida. Y no solo eso; les ayudan para que, una vez al año, visiten al dentista, al oculista y se hagan una revisión pediátrica.

Algunos de esos ocho niños han llegado a Euskadi por primera vez. Otros repiten. Tienen entre 8 y 12 años y sueñan, durante el resto del año, con estas vacaciones solidarias que les sacan del desierto y les alejan de los 54 grados que había en Tinduf cuando iniciaron su viaje a Euskadi hace poco más de tres días. Se alojan en Bakelekus, en albergues que han puesto en marcha los ferroviarios con la implicación de Ayuntamientos. El de Orduña lleva ya tiempo funcionando pero el de Kuartango, en Araba, está casi de estreno. La gente del pueblo se ha volcado al 100% con los 20 chavales que ha recibido y les van a hacer pasar unos días inolvidables. Algunos vieron ayer el mar. Sensación y cara de sorpresa. Y de miedo. Es muy grande el mar, y muy misterioso, para quien lo contempla por primera vez. Tampoco el sabor les ha gustado mucho. Eso de que haya agua salada no les cuadra, de momento, así que para empezar se quedan con la piscina.

Pasamos una tarde estupenda. Suben, bajan, entran, salen… están felices y con ganas de verlo y tocarlo todo. Son niños y niñas, y con eso está todo dicho. Fotos, merendola (¡cómo le gusta a Mohamed la tortilla de patata¡) paseo hasta la playa y rato en las pistas de skate. Probaron un poquito, pero lo del patinete en bañeras de asfalto les pareció peligroso.

Tienen mucho cariño dentro estos niños, y te lo demuestran. Las miradas, los abrazos, el agarrarte de la mano… se nota que agradecen de verdad que les abras las puertas de tu casa. Porque de eso se trata fundamentalmente en esta campaña que han puesto en marcha los “Ferroviarios Vascos Solidarios”. Cuando nosotros vamos a los campamentos de refugiados de Tinduf nos abren las puertas de sus jaimas y de sus casas de adobe. Quieren que también allí sepan que aquí, hay gente dispuesta a abrirles las puertas de la suya. Por eso esta iniciativa, “Mi casa es tu casa”. Somos doce las personas que colaboramos, porque con algunas de las fotos que la Asociación de  Fotógrafos Solidarios Denbora están haciendo en cada visita, vamos a hacer un calendario. Se venderá desde finales de agosto y con lo que se recaude se pagarán los billetes de avión de los niños y niñas saharauis que nos visitan.

Según estima la ONU, entre 90.000 y 125.000 personas viven en los campamentos. Han ido llegando desde 1975. Huían de la represión marroquí  y siguen teniendo una alta dependencia de la ayuda humanitaria internacional. Hay ya personas de tercera generación nacidas en los campamentos. Es un problema importante este. Primero porque delata el nulo interés de la comunidad internacional en resolver este problema, y segundo, porque la larguísima duración de la situación anómala de vivir como refugiado, y sin tierra, tiende a normalizarla para quienes nacen ahí. Y no. Los campamentos de refugiados no pueden ser la tierra de nadie ni pueden perpetuarse en el tiempo hasta convertirse en tal.

Por eso hay que reclamar, una vez más, una solución a este conflicto que pasa, sobre todo, porque el pueblo saharaui tenga su tierra.