Ser india

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Me gusta mucho la campaña que los padres indios han puesto en marcha en redes sociales para protestar contra el feminicidio. Con la etiqueta #SelfieWithDaughter (#SelfieConHija), miles y miles de hombres están colgando autorretratos acompañados de sus hijas y con emotivos mensajes.

La campaña, convertida en viral, surgió del llamamiento del primer ministro indio: “Os insto a todos a compartir un selfie con vuestras hijas y un eslogan que impulse la misión Salva a tu hija, educa a tu hija”.  Dicho y hecho. Miles de indios de todas partes del mundo están inundando la red para denunciar, por ejemplo, que cada año mueren 2,5 millones de niñas menores de 6 años por el hecho de haber nacido mujer.

Hay que recordar que en la India, el 80% de los matrimonios son concertados por los padres de los contrayentes. La mujer se considera un bien económico y está sometida a las decisiones de sus padres, tanto para pactar la edad de matrimonio como para elegir el marido. A esto hay que añadir que una mujer india es valorada mientras esté al lado de su marido. Si enviuda pasa a formar parte de un grupo social marginado y pobre. Cuentan desde la Fundación Vicente Ferrer que, en algunos casos, se ha llegado a extremos como la práctica del sati o quema de viudas, un acto público en el que la viuda se arrojaba viva a una hoguera en la pira funeraria de su difunto marido. Actualmente la práctica del sati está abolida en la India.

A pesar de las diferentes leyes que reconocen la igualdad entre sexos, el papel de la mujer en la sociedad india continúa devaluado. La ley de prohibición del matrimonio infantil de 2001 proporciona el derecho a jóvenes, adolescentes o niñas a rechazar un matrimonio antes de los 15 años. Sin embargo, UNICEF asegura que existe un 56% de casos de matrimonio precoz en las zonas rurales y un 29% en las urbanas.

Las mujeres en la India sufren maltrato en todas las etapas de su vida. Va desde el infanticidio femenino al acoso sexual u otras prácticas dañinas como la dote. Cada día, alrededor de 200 niñas son introducidas en el negocio del tráfico ilegal. La pobreza, el analfabetismo, la prematura viudedad y el desempleo empujan a estas mujeres al tráfico ilegal y la prostitución.

Aunque la mayoría de mujeres en la India trabaja, lo hace de manera insegura, irregular e invisible. Además, debe entregar a su marido los beneficios de su trabajo para que él los administre. Y como se considera que las niñas serán mantenidas por un hombre, se prioriza la educación de los niños frente a la suya porque se considera que es innecesaria.

Podríamos seguir dando datos hasta hartarnos. Como que 750.000 mujeres tienen el VIH y que a muchas de ellas se lo ha transmitido su marido o que un importante número de mujeres se suicida tras el matrimonio porque su familia política pide aumentar la dote y no tiene dinero para pagarla.

Para que el mundo entero se pare un momento y piense en la situación de estas miles y miles de niñas y mujeres sin educación y sin futuro, se ha lanzado esta campaña. #SelfieWithDaughter. A lo mejor a esta moda de los autorretratos se le puede sacar partido.

Salva a tu hija. Educa a tu hija.

25 años como periodistas, el revival.

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Fue el 13 de mayo cuando publiqué un post titulado “Se buscan periodistas”. Anunciaba entonces que quienes nos licenciamos en periodismo y publicidad en la Facultad de Ciencias de la Información de Leioa en 1990, queríamos celebrar nuestras bodas de plata en la profesión viéndonos las caras otra vez.

Poco más de un mes ha pasado desde aquello y la fiesta ya está celebrada. El sábado, algo más de 50 periodistas y publicistas cumplimos el sueño de meternos en una máquina del tiempo. Algo así fue lo que pasó, porque, con 25 años más cada uno, celebramos una jarana que nos devolvió a los años de Universidad, a una de aquellas míticas fiestas en las que pasaban tantas cosas …

Hace falta, para que una cita de estas salga, que alguien esté dispuesto a regalar su tiempo y organizarlo todo. Esta muy caro el tiempo y que Agus, Eli y Rosa lo hayan hecho, es como para darles un premio. Viendo la alegría que se ha sentido en los previos, la fiesta y el post festival, seguro que ya se sienten premiados, pero hay que decirlo.

Los grupos de whatsapp pueden llegar a saturarte. A mi me pasa y supongo que a muchos de los que leen esto, también. Dejar el teléfono unos minutos y que a la vuelta haya más de 200 mensajes es muy estresante. Sin embargo, la fiesta no hubiera sido posible sin esta herramienta que nos ha ayudado a ir localizando personas y a crear ese clima de ilusión por el reencuentro que se mantiene incluso pasados unos días del evento.

Así, con emoción, con ilusión y con algunos nervios llegamos al sábado 27 de junio, una fecha que ya todos tenemos marcada en el calendario de los recuerdos. Como en las típicas películas americanas, según fuimos llegando nos colocaron una pegatina con nuestro nombre. Y es que no es fácil identificarse después de tanto tiempo. Eso si, tengo que decir que debemos de ser una cosecha excelente porque, salvo la merma de pelo en algunos, la mayoría estaban igualitos. O nos cuidamos mucho o esta profesión no desgasta tanto como dicen.

Fijaros como fue la cosa que ni siquiera la ausencia de música por estropicio del equipo hizo que la fiesta se torciese. Daba igual. Ya estábamos nosotros para suplirla. Fue una noche larga, muy larga,  que se juntó con el día sin darnos cuenta. Creo que todos los que allí estuvimos sentimos que nos quitábamos 25 años de encima. No había lugar para sentirse fuera de sitio. Estábamos en Bilbao, pero podíamos perfectamente haber estado en el parking del Campus de Leioa, o en la cafetería, sede oficial de los estudiantes de la época. Cualquiera de las fiestas que entonces se celebraban casi semanalmente podía haber sido esta.

El sábado se detuvo el tiempo en la fiesta de la promoción 1985/1990 de periodismo. Si tenéis la oportunidad de disfrutar de algo así, hacerlo. Sentirse como cuando tenías 20 años, no tiene precio.

Nos une el periodismo, nos une la publicidad, nos une una profesión que tiene mucho de oficio, que nos hace vibrar y nos apasiona. Ahora hemos comprobado que nos une, además, una amistad inquebrantable. El tiempo no ha podido con ella. Fuimos muy felices entonces y lo hemos vuelto a ser ahora. Hemos comprobado que, como dice el tango, 20 años no son nada. Y 25, tampoco.

Nos espera la fiesta del 50 aniversario. ¡ Apúntense compañeros/as!

Mi primer triatlón, que no el último.

abrazo

Por fin se lo que es un triatlón. Lo sabemos todas las mujeres que, entrenadas por Aitziber Santos,  el sábado nos enfrentamos a él por primera vez en el Triatlón de la Mujer de Donosti. Repasando lo vivido, lo sufrido y lo gozado, sabemos que no será la última vez que nademos, pedaleemos y corramos en una competición. Ya estamos pensando en el siguiente.

El triatlón es tan exigente como lo esperaba, tanto a nivel físico como mental. No salió precisamente un día fácil para esta prueba; 28º a las 15.00 horas, momento en el que se tocó la bocina de salida. Imaginaros como estaba el Paseo de La Concha y la playa a esa hora, en uno de los pocos días veraniegos de verdad que disfrutamos por aquí. Miles de personas tomando el sol, paseando, bañándose y animando a las triatletas, porque, ya lo he dicho en muchas ocasiones, si alguien sabe animar a las deportistas es el público gipuzkoano. No solo en la zona de La Concha sino a lo largo de todo el recorrido, escuchamos palabras de aliento y gritos de ánimo. Son muy grandes los y las gipuzkoanas en esto. De lo visto y vivido, los más.

La primera prueba, la natación. 300 metros de recorrido en un día con olitas y con una buena temperatura del agua. Unos 20º, lo que puso más fácil nadar sin neopreno. Hubo quien lo usó a pesar del calor, bien porque se sienten más seguras o porque aumenta la flotabilidad. A mi me gusta más el traje de baño, aunque ha habido días de entrenamiento con agua fría de verdad que lo he echado de menos. Para el próximo, tritraje. Nadar no se me da mal, eso sí, nadar con otras 250 mujeres recibiendo manotazos y patadas se hace difícil. No es que vayamos a darnos, ni mucho menos. Es que salimos todas al mismo tiempo y es inevitable. Todas queremos nadar rápido y tenemos que ir por el mismo sitio así que das y recibes a partes iguales.

Dicen que uno de los momentos más estresantes del triatlón es la primera transición, de la natación a la bici. Si que me lo pareció. Sales de hacer ejercicio intenso en horizontal, te pones de pie y corres hasta tu box para prepararte para la siguiente prueba: el ciclismo. En el mínimo tiempo posible, te pones las zapas, el casco, coges la bici y sales a toda mecha. Como no llevaba tritraje me puse pantalón y camiseta, con lo que perdí un poco de tiempo. Y la bici … necesito una bici. Una mountain bike, por mucho que lleve ruedas de carretera, pesa mucho. La mia especialmente, así que aunque me esforcé por ir rápido me pasaron muchas con sus bicis ligeras. Al final, cuando algunas estaban más cansadas, recuperé algunos puestos, pero noté que mi bici plomiza no daba mucho más de si.

Y del ciclismo a la carrera a pie. ¡Cómo cuesta correr recién bajada de la bici!. Eran solo dos kilómetros así que intenté apretar. Ahí estaba más fuerte yo y pude adelantar a muchas de las que me habían pasado con la bici. Eso si, las pulsaciones después de tanto trajín estaban disparadas.

Ha sido una experiencia intensa, bonita, como para repetir. No solo por la prueba en sí sino por la compañía. Haberlo podido hacer en el equipo de las Irongirls ha sido fantástico. ¡Qué emocionante fue ver que todas cruzábamos la meta!. Según íbamos terminando, esperábamos a las que faltaban. Las sonrisas, las caras de satisfacción, las lágrimas imparables de la Super Nena Nuria, los bailes de Eli, el cariño con el que habla Estrella, el “aquí estoy yo” de Mirentxu, las hijas de Iratxe, la actitud de superación de Cristina, el esfuerzo de Ilargi, la disposición de Natalia, la fuerza de Noe, Leire la campeona, Itzi la de los retos grandes, la melenaza de Samanta, la discreción de Garazi, el “yo también puedo” de Patricia, la frescura de Marta, el saber hacer de Mamen …

Y por supuesto, los abrazos, los besos, el tiempo invertido en ayudarnos, el siempre estar ahí, el apoyo, la disposición, el cariño, el confiar en nosotras, el hacernos sentir que somos capaces, el organizar toda esta locura, en definitiva, el ponernos en marcha de Aitziber Santos. Nos has dado alas. Vamos a utilizarlas para volar muy alto. No somos gente de sueños pequeños. Soñamos en grande.

¡GRACIAS!

 

Sentimientos previos a la primera vez

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Todavía no se exactamente cómo va a ser la primera vez que cruce la meta después de haber superado las tres pruebas de un triatlón: nadar, pedalear y correr. Lo que si se, es lo que se siente en los días y en las horas previas. No es nada distinto a lo que sentimos cuando vamos a competir en cualquier carrera, sea de la distancia que sea, y por eso se que me gustan esos previos. Haberte preparado para una prueba, haber implicado a tus amigos, a tu familia y a otras mujeres, convierte los prolegómenos de una competición en una bomba emocional difícilmente comparable a otras sensaciones.

Es un sentimiento raro, porque el miedo se mezcla con la sensación de ser la persona más poderosa del mundo. Sientes que eres fuerte, que nada ni nadie se va a interponer entre la meta y tu. Y te sientes así porque lo has dado todo en la preparación. Has tenido que renunciar a cosas. Por ejemplo, ayer noche se celebraba una fiesta de la radio, una de esas en las que sabes que lo vas a pasar muy bien y que después van a ser comentadas durante toda la semana. Pues hubo que decir que no, que hoy hay triatlón y que una noche de fiesta no puede arruinar el trabajo realizado durante meses para llegar a punto a una prueba tan exigente como el triatlón.

Además de haber renunciado a cosas, te has sacrificado, has cambiado tu rato de relax en el sofá por una sesión de natación. O te has levantado de la cama muy pronto para salir a correr o a meterle unos kilómetros a la bici porque después no querías perderte el partido de tu hija. O la clase de baile de tu hijo.  En definitiva, has tenido que crearte una vida disciplinada y de esfuerzo a la que no todo el mundo diría sí.

Suena un poco cuadrado todo: renuncia, sacrificio, esfuerzo, disciplina. Dicho así da hasta un poco de respeto, pero el premio final es tan grande y lo que aporta tan increíble, que merece la pena. Son valores que puedes trasladar al resto de tu vida. Yo he comprobado que, de esa manera, todo funciona mejor.

Las 20 mujeres que a las 15.00 horas nos colocaremos en la orilla de La Concha para realizar la primera prueba, la de natación, sabemos que todo esto ha merecido la pena. Saldremos del agua y con el mareillo típico que produce nadar en el mar tendremos que ir corriendo a por nuestra bici, recorrer un circuito de 8 kilométros , volver a boxes, calzarnos las zapas y correr en la prueba final. Y ahí alcanzaremos la meta. Las 20. No lo dudo.

A esta hora ya me he metido un buen desayuno a base de leche, canela, azúcar, copos de avena, ciruelas pasas, dátiles y pistachos. Todo mezcladito. En torno a las 12.30, sándwich de pavo y queso (los puristas dirán que sobra el queso, pero que le voy a hacer, me gusta así) y un plátano.

Todavía no puedo contaros cómo ha sido mi primera vez, pero si se lo que siento ahora: fuerza, ilusión, alegría, ganas, orgullo… Llegue la primera, que no pasará, o llegue la última, que espero que tampoco, tengo mi mochila y mi bici preparada para afrontar un nuevo reto.

Ya he ganado.

El Eibar, un Club Arco Iris.

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Durante este fin de semana, ciudades de todo el mundo van a celebrar el Día del Orgullo Gay. En Euskadi se va a celebrar, por primera vez, en Bilbao. Bilbao Pride 2015. Más de 60 locales comerciales y hosteleros se han sumado al evento. Si vas a tomar algo y comer un pintxo, verás que los palillos tienen los colores del arco iris. Encontrarás guías“Bilbao Pride”, decoración multicolor y ambiente “friendly” en las calles del Casco Viejo, Bilbao La Vieja y San Francisco.

Lo que se pretende con esto es mejorar la percepción del colectivo LGTB y promover una actitud solidaria con la defensa de los derechos humanos relativos a la orientación sexual de todas las personas.

Desde 1969 se viene celebrando el “Día del Orgullo Gay”. Se hace en recuerdo a los sucesos que un 28 de junio tuvieron lugar en Greenwich Village, en Nueva York, cuando la policía entró en el Stonewall Inn, un popular bar gay, para hacer una redada. Esto era algo bastante común, pero esa noche se desataron manifestaciones y protestas callejeras que marcaron un antes y un después en el movimiento para los Derechos Civiles de las personas homosexuales en el mundo entero.

Uno de los actos que se enmarcan en estas celebraciones ha sido la entrega del premio Gehitu de Plata, un premio que otorga la asociación vasca de gays y lesbianas. Se lo han concedido a la Sociedad Deportiva Eibar por su “compromiso sin titubeos” a favor de la igualdad de derechos de todas las personas y, en especial, por su participación en la campaña de los cordones Arco Iris.

En el partido que el pasado 1 de marzo disputaron el Athetic y el Eibar, éste cedió sus instalaciones para que la Federación LGTB estuviese presente durante el encuentro y extendiese su mensaje a favor de la igualdad real en el ámbito del deporte. Los jugadores lucieron cordones con los colores del arco iris y la acción tuvo presencia en las redes sociales a través del hashtag #EuskalDerbiArcoIris.

El Presidente de la Fundación Ipurua, que anoche recogía este premio, considera que es absolutamente normal y natural el sumarse a campañas como esta porque no es otra cosa, dice, que defender unos valores que les distinguen de otros clubes. Debiera ser así, algo normal  natural; sin embargo, hubo más de un Club de fútbol que se negó a ceder sus instalaciones para lanzar el mensaje gay y sus jugadores no lucieron los cordones Arco Iris.

La campaña estaba dirigida a erradicar la homofobia del mundo del fútbol y animar a las personas implicadas en el deporte a salir del armario sin temer al posible rechazo de su propio equipo o afición.

En el Eibar van a seguir apoyando las reivindicaciones del colectivo homosexual con talleres, la colocación de puestos para repartir información sobre la situación de la homosexualidad en el mundo y sumándose a cuantas acciones les inviten. Lo hacen porque lo consideran “lo normal”. Su actitud les ha valido el Premio “Gehitu de Plata”. Enhorabuena. Que cunda el ejemplo.

Feliz Orgullo Gay para quienes lo celebren y para quienes lo vivan desde la barrera, pero con respeto. Tan sencillo como eso.