Multitud irreflexiva y visceral

Ante la sentencia del caso Juana Rivas, las Mujeres Juristas y varias organizaciones feministas han hecho público un manifiesto en el que responden al Juez de Granada que califica de “irreflexiva y visceral” el apoyo que durante todo este tipo se ha dado a esta mujer.

«Arengar a una multitud irreflexiva y visceral». «Vilipendiar [a su ex marido] de forma despectiva (…) como una especie de monstruo». «Desmesurada campaña mediática». «Explotar el argumento del maltrato». «Renuente cinismo de Juana»… Estas son algunas de las consideraciones del juez Manuel Piñar Díaz en la sentencia que condena a Juana Rivas a cinco años de prisión, a no poder ejercer la patria potestad de sus hijos durante seis años y a indemnizar a su ex marido, Francesco Arcuri, con 30.000 euros.

No es la primera vez que este juez protagoniza una sentencia con sus afirmaciones. En 2001, condenó a una mujer por denuncia falsa mientras que la Fiscalía de Granada pidió la absolución de la condenada porque el fallo de Piñar era «ambiguo», vulneraba el principio de tutela judicial efectiva y el de presunción de inocencia y se limitaba a expresar «reflexiones genéricas y estereotipadas». El juez criticó a la Fiscalía General del Estado y a la legislación sobre violencia de género. «(…) Excesivo celo ideológico de proteger a la mujer con el principio de oportunidad que legislaciones autoritarias atribuían a fiscales y practicaban con asiduidad los fiscales que estaban al servicio de Hitler o Stalin, aunque ninguno de los dos se atrevió a plasmarlo en leyes».

No hacen falta más ejemplos.

Os dejo el manifiesto, al que me sumo, de asociaciones como la de Mujeres Juristas Themis, la Fundación Mujeres, la Federación de Mujeres Progresistas, la de Mujeres Separadas y Divorciadas, la Red Feminista de Derecho Constitucional, la Asociación ALMA, la Asociación ilicitana contra la violencia de género, la Asociación Amar, la Red Internacional de prevención y atención a víctimas de violencia de género, ni una menos, la Asociación Mujeres para la Salud y la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, FADEMUR.

“Dice el Juez del Juzgado de lo Penal número 1 de Granada que una multitud irreflexiva y visceral apoyó a Juana Rivas durante el proceso que precedió a la sentencia, que hemos conocido hoy, por la que se condena a Juana 2 años y medio por la sustracción de cada uno de sus dos hijos, 6 años de inhabilitación para ejercer la patria potestad sobre ellos, así como a indemnizar a su maltratador con 30.000 euros para repararle los daños causados por llamarle maltratador en público y a abonarle los gastos del pleito.

La sentencia es un compendio de desconocimiento por parte del Juez de cómo actúa la violencia de género en las relaciones de pareja.

La sentencia que afirma que “no se explica que (Juana) no haya denunciado” por malos tratos a su ex esposo, ignora que más del 70 por ciento de las mujeres asesinadas por su pareja o ex pareja JAMÁS DENUNCIARON. Porque ya se encargan ellos de que no sean capaces de hacerlo. Ahí la explicación. Lo que resulta inexplicable es que no se remitiera, efectivamente, la denuncia interpuesta en 2017, en Granada, para su investigación al tribunal italiano competente para fijar las medidas, y que a día de hoy, la denuncia esté sin tramitar en Italia.

El ex marido de Juana Rivas la maltrató. Hay una sentencia firme, que lo condenó por malos tratos a Juana, sentencia con la conformidad del maltratador.

La sentencia del Juez Piñar Díaz vulnera la presunción de inocencia de Juana y el principio acusatorio, que protege a cualquier persona acusada, puesto que en los razonamientos de la sentencia, la considera también culpable de un delito de injurias al padre y de denuncia falsa, delitos por los que, por supuesto, nadie la había acusado.

La sentencia desprecia y ataca a los recursos públicos de asistencia y atención a mujeres víctimas de violencia de género, ninguneando todos sus informes.

La sentencia no guarda proporción con otras resoluciones dictadas en supuestos similares. Porque en supuestos en los que no había un pronunciamiento sobre custodia de los hijos e hijas, previo al traslado a otro país, como es el caso, la denuncia por sustracción habitualmente se archiva. Y esta sentencia machaca a Juana Rivas. No solo la obligaron en su día a entregar a sus hijos al maltratador, sino que además ahora, la condenan a ella con penas de privación de libertad, es decir, la imposibilitan para verlos durante seis años (recordemos que el padre sólo estuvo un año y dos meses sin verles), porque con ello quieren también machacar a todas las irreflexivas y viscerales que la apoyamos durante la instrucción de este procedimiento.

La sentencia vulnera el Convenio de Estambul, ratificado por España, para luchar contra la violencia de género. Todo su contenido está dirigido a revictimar a Juana Rivas, víctima de violencia de género, con sentencia firme, que así lo acredita.

La sentencia ignora el interés de esos hijos. Lo quiera el Juez o no, los hijos han vivido siempre con su madre. Son su arraigo, como reconoce el informe psicológico del propio juzgado, el único al que el Juez Piñar le concede algún crédito. Arrancarlos de ella y de sus cuidados, de sus opiniones sobre cualquier extremo de la vida de los menores, sea importante o no, porque en eso consiste la privación de la patria potestad, durante 6 años, es un perjuicio para esos niños.

La sentencia es despiadada con la madre. Porque separa por muchos años a los hijos de ella y los deja al cuidado de un padre que, con seguridad, a ella la maltrató. Un maltratador no es un buen padre.

Porque eso hijos no van a poder contar con los consejos y con las opiniones de su madre durante 6 años. Y es muy posible que no puedan verla.

Porque acuerda una indemnización a favor del denunciante y a cargo de Juana Rivas de 30.000 euros. Nunca hemos visto un indemnización así, cuando al revés, salvo en caso de asesinato. La sentencia tiene un sesgo machista y de revancha.

Porque el Juez Piñar Díaz, que la ha dictado, debió de ser recusado en su día y apartado del tema por sus previas declaraciones y opiniones particulares contra la ley integral sobre violencia de género y las políticas públicas de protección a las víctimas vertidas en sentencias anteriores. Todo lo contrario a ser la “boca muda que pronuncia las palabras de la ley”, que diría Montesquieu, el teórico de la separación de poderes en el siglo XVIII.

Por todo ello, las organizaciones firmantes manifestamos nuestro desacuerdo más rotundo con la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 1 de Granada en el asunto de Juana Rivas. Confiamos que se estimen los recursos que se interpongan contra la misma y urgimos al Gobierno para poner en marcha el Pacto de Estado contra la Violencia de Género para poner fin a sentencias como esta de Juana Rivas, como la del caso de “La Manada” así como otras recientes. El argumento de que haya estado mejor o peor defendida no nos sirve, porque aunque no hubiera tenido defensa, el Fiscal está en asunto para velar por los menores. Y esta sentencia los ignora cuando les concierne profundamente.

No somos viscerales ni irreflexivas. Todo lo contrario. Es la razón la que dirige nuestras acciones. A otros, por el contrario, es el machismo quién presta sustento a sus decisiones.

#StopPseudociencias

El verano nos da para detenernos en historias que se publican en los medios y a las que “en temporada” les prestamos una atención bastante más difusa. Encontramos un poco de todo, pero lo que me sorprende es la cantidad de informaciones en las que la salud es la protagonista pero no desde un punto de vista científico sino todo lo contrario.

Me ha estremecido ver, como al resto de mundo supongo, la imagen del pecho de una mujer que publicó en sus redes sociales el doctor Josep Trueta, oncólogo en Hospital Universitario de Girona. La fotografía mostraba una mama afectada por un cáncer de mama triple negativo -el más virulento y peligroso de estos carcinomas- en avanzado estado de metástasis. La mujer -que no había cumplido los 40 años y falleció en el hospital- había abandonado los tratamientos de radioterapia, quimioterapia y cirugía en favor de “tratamientos alternativos” promulgados por un curandero.

En su tuit, el doctor decía: “En una guardia una mujer acude por fiebre. Cáncer de mama en tratamiento con “terapias alternativas”. ¿Y tu terapeuta alternativo qué te dice de tu tumor?-Dice que si sale hacia afuera es bueno porque significa que se está oxigenando. #StopPseudociencias”

Al día siguiente de conocer esta terrible noticia, nos encontramos con esta otra en la que miles de personas han pedido beber el líquido encontrado en el gran sarcófago negro de Alejandría. El líquido rojizo en el que flotan las tres momias del sarcófago es básicamente una mezcla de aguas fecales con el caldo putrefacto que haya podido derivar de tres cadáveres momificados disolviéndose durante décadas. Hay quien se lo quiere beber porque creen que les librará de enfermedades y males de todo tipo. Incluso se ha abierto una petición en change.org pidiendo que se permita beber ese “líquido sagrado”.

Mucho más cerca, en la páginas digitales de cualquier periódico, nos topamos con anuncios en los que se muestra una figura, generalmente femenina, en la que se cuenta que ha pasado de 100 kilos a 60 en menos que canta un gallo. Es más, un supuesto científico de la Universidad de Ohoi, asegura que con el líquido que ha creado se eliminan tres kilos de acúmulos perjudiciales del intestino solo dos horas después de tomarlo.

¿Qué tiene la pseudociencia para que nos la creamos? Fuerza ante la desesperación, ni más ni menos. Último recurso. Última oportunidad de conseguir aquello que queremos. Lo malo es que en verdad significa lo último de todo para quienes se ponen en manos de charlatanes y embaucadores. Como a la mujer de cuyo pecho hablábamos al principio de este post, la muerte cierta es casi la única opción que nos ofrecen.

#StopPseudociencias

El pasaporte a la libertad de la manada

El caso de “la manada” está generando tal indignación que será difícil, ojalá, que otra causa judicial provoque la misma reacción. Desde que sucedieron los hechos, aquel 7 de julio de 2016, hasta hoy, no ha habido resolución judicial en torno al caso que haya sido aceptada con normalidad. Claro, donde no la hay, no puede encontrarse.

Después de que se ratificase la libertad provisional para los abusadores hasta que la sentencia sea firme (legalmente podrían continuar en prisión), nos encontramos con que uno de ellos se saltó una de las medidas cautelares e intentó hacerse un pasaporte. Puede que lo necesite para moverse por su barrio, quién sabe. Y nos encontramos, otra vez, con que la Justicia pasa por alto esta violación de la norma y le permite seguir en libertad.

Entre las muchas reacciones que ha suscitado esta decisión, me importan especialmente las de los y las abogadas que llevan mucho tiempo trabajando en los tribunales. Aseguran que no recuerdan una sola vez en la que un condenado haya quebrantado de forma tan flagrante una medida cautelar y el tribunal lo haya dejado en libertad.

Viendo el seguimiento que los medios de comunicación estamos haciendo del caso “la manada”, me revuelve especialmente ver como cada día hay periodistas apostados en las puertas del juzgado a la espera de sacar una frase a alguno de los delincuentes. Se acercan a ellos, les tratan con respeto y educación, les preguntan por su estado físico y emocional… No pretendo que se falte al respeto a nadie pero sí que hay quien se merece, al menos, indiferencia.

“Antonio, ¿qué tal estás? ¿estás tranquilo? ¿va todo bien?” Como si fuese una víctima. No, la víctima no va cada semana al juzgado. La joven abusada,según la justicia, asistirá tan atónita como el resto a una serie de decisiones judiciales muy difíciles de entender.

Entre otros, el Ayuntamiento de Pamplona recurrirá el auto que no modifica la situación de libertad provisional del encausado porque ya cuando solicitó su nueva entrada en prisión lo hacia al entender que el riesgo de fuga se había confirmado. Es inexplicable el comportamiento de esa persona si no prepara una fuga, aseguran.

Lamentablemente aún nos quedan más resoluciones judiciales que escuchar en este caso. Mientras, el intento de conseguir unas frases que llevar a la tele de alguno de los implicados los vuelve a presentar como buenos chicos que no tuvieron culpa de nada. Nos hacen olvidar que la petición de 9 años de prisión sigue estando ahí.

No les demos pábulo, que bastante les están dando desde una justicia que nos ha hecho sentir a las mujeres aún más desprotegidas.

Playas perrunas

Hay quien vuelve y hay quien va. Así es el verano, así son los meses vacacionales en los que las vidas se relajan y lo vemos todo desde una perspectiva mucho más optimista. Al menos eso es lo que debiéramos hacer en este bien ganado tiempo de descanso. Desconectar, cambiar los hábitos, olvidarnos de obligaciones, de prisas y relojes. Es la única manera de volver con ganas a eso que llamamos bendita rutina.

Tiene mala fama la rutina. Es como si fuese sinónimo de aburrimiento, de vida gris y demasiado medida. Sin embargo, la echamos de menos cuando la perdemos. Al de dos o tres semanas del veraneo, tenemos ganas de volver a los horarios que nos marcan el dia a dia, de dormir en nuestra cama y de comer porrusalda. A mi me pasa.

Viene todo esto a cuenta de mi vuelta a esa rutina. Se acabó el descanso.

De todas las cosas que he vivido en este mes de julio, quiero contaros algo que tiene que ver con Pantxo, mi perro.

Cuando decido el sitio al que voy a viajar busco no sólo un alojamiento en el que admitan animales sino un entorno “dogfriendly”, es decir, un lugar en el que se tengan en cuenta las necesidades de esparcimiento de Pantxo. Me gusta pasear con el y que no tenga que ir atado las 24 horas del día. Busco que haya algunos lugares en los que pueda correr libre.

Lógicamente no pido que esos espacios estén en el centro de las ciudades ni en sitios concurridos por personas. Y, por supuesto, cuido de dejar la zona por la que paseo tan limpia como la he encontrado. La convivencia entre perros y personas sólo es posible cuando estas últimas se responsabilizan absolutamente de lo que hacen sus canes.

Como nos gusta la playa, jugar en la arena y bañarnos, busco una localidad con playa. Con playa que admita perros. Y ahí viene la madre del cordero. Hay lugares en los que se habilita un espacio de la playa para compartirlo con nuestros perros y otros, como Euskadi, en los que es imposible encontrar un arenal en el que se les permita la entrada a cualquier hora del día.

En Valencia me he encontrado con Playacan Pinedo, una playa que ha cubierto las expectativas con sobresaliente. Se trata de un espacio de aproximadamente medio kilómetro vigilado por dos personas. Al acceder a la playa se encargan de leer el chip del animal para comprobar que todo está en orden. Una vez que te instalas, puedes pedir una estaca para atar al perro y que no moleste a nadie si quieres tranquilidad. Los vigilantes te dan agua para que beban cuando lo necesitan. Al salir de la playa puedes utilizar una manguera para quitar el salitre al perro.

Es la única playa perruna en la que he visto servicio de alquiler de sombrillas y tumbonas. Si vamos a pasar unas horas allí, a los y las dueñas de perros también nos gusta estas cómodas.

Con todo esto es fácil pasar un día de playa perruna.

Todo lo que ví lo grabe en un vídeo que colgué en Facebook y que ha sobrepasado las 600.000 reproducciones con varios cientos de comentarios. Señal de que el tema interesa. A través de esos comentarios he podido conocer algunas playas verdaderamente “dogfriendly” y otras que están ahí para cubrir el expediente, situadas en lugares de difícil acceso, alejadas y sin ningún tipo de servicio. Hay algunas en la que no se permite el baño de los dueños con sus perros y otras que están situadas al lado de salidas de aguas fecales.

El debate sobre si se deben habilitar arenales para que los perros puedan disfrutar de ellos está abierto. Al igual que en cualquier otro lugar, los y las dueñas somos responsables de lo que hacen nuestros perros. No pedimos que en un país en el que el 25% de la población tiene can, nos dejen un 25% de la costa, pero si que tengamos en todas las comunidades un espacio playero perruno de esparcimiento acotado.

Hace unas semanas, el gobierno vasco presentaba la guía “Euskadi con perro”. Hubiera sido una feliz iniciativa si no fuese porque los y las propietarios de perros hemos sentido que nos vendían humo. ¿Cómo podemos ir de comunidad amigable con los perros cuando somos la única que no tiene ni una sola playa a la que acudir con ellos libremente? ¿Cómo puedo decir a los turistas que vengan con su perro si no les permito utilizar el metro en sus desplazamientos si su perro pesa más de 8 kilos? Al igual que en otras ciudades, nos gustaría poder viajar con nuestras mascotas. También en este caso acotando el espacio en el que pueden viajar y obligando, por ejemplo, a que vayan siempre atados.

Alguien me decia que habría que denunciar la guía por publicidad engañosa al publicar una foto de un perro en una playa vasca. Lo decía en tono jocoso pero lo cierto es que si alguien viene a Euskadi con perro en verano y quiere playa, no la encuentra.

Habrá que iniciar una campaña de peticiones perruna. Hay muchas personas contrarias a estas iniciativas pero también somos muchos/as las que estamos a favor.

Ya tenemos reto. Os dejo el vídeo grabado en Playacan Pinedo.