{"id":288,"date":"2012-03-29T14:24:55","date_gmt":"2012-03-29T12:24:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/ajedreztxiki\/?p=288"},"modified":"2012-03-29T16:34:11","modified_gmt":"2012-03-29T14:34:11","slug":"cuento-sobre-el-origen-del-tablero-y-juego-del-ajedrez-por-nicola-lococo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/2012\/03\/29\/cuento-sobre-el-origen-del-tablero-y-juego-del-ajedrez-por-nicola-lococo\/","title":{"rendered":"Cuento sobre el origen del tablero y juego del Ajedrez, por Nicola Lococo"},"content":{"rendered":"<p>El presente cuento lo cree a comienzos de los Noventa para un alumnado de entre cuatro y siete a\u00f1os. Evidentemente de la narraci\u00f3n original s\u00f3lo se ha de transmitir lo esencia como sucede con cualquier otro cuento para ni\u00f1os&#8230;Espero que os guste a vosotros tanto como a ellos y sepa\u00eds sacarle el debido partido de los valores que transmite su contenido.<\/p>\n<p>Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano \u2013 toda precauci\u00f3n es poca &#8211; hab\u00eda dos aldeas separadas por un peque\u00f1o valle, una dedicada a la cocci\u00f3n de pan, por lo que sus habitantes eran llamados \u201cPanaderos\u201d y otra, a la extracci\u00f3n de carb\u00f3n cuyos paisanos eran conocidos como \u201cCarboneros\u201d. Los dos pueblos y sus gentes colaboraban entre si en perfecta armon\u00eda: los Carboneros aportando el carb\u00f3n imprescindible para mantener encendidos los hornos donde los Panaderos hac\u00edan el pan y los Panaderos, contribuyendo con el alimento necesario para que los Carboneros pudieran trabajar en la mina sin que les fallaran las fuerzas.<br \/>\nHasta que un mal d\u00eda, el Rey de los Panaderos deseoso de tener un Palacio m\u00e1s grande que el de su primo el Rey Carbonero, pens\u00f3 que el pan que se produc\u00eda en su territorio era un bien m\u00e1s preciado que el carb\u00f3n. A fin de cuentas, el carb\u00f3n no se pod\u00eda comer.<br \/>\nY con este sencillo argumento, convenci\u00f3 a todos en su aldea para subir el precio del pan a los Carboneros en el convencimiento de que con la repentina medida obligar\u00eda a los Carboneros a entregar m\u00e1s carb\u00f3n por menos pan, sin el cual, no tendr\u00edan fuerzas para ir a la mina. Si as\u00ed lo hac\u00edan, obtendr\u00edan grandes beneficios de su trabajo y acceder\u00edan a los m\u00e1s grandes lujos que pudieran imaginar, se les aseguraba desde el trono real a los lugare\u00f1os de la Panader\u00eda.<br \/>\nPero ocurri\u00f3 que ese mismo d\u00eda, casualmente, el Rey Carbonero, que tambi\u00e9n deseaba tener un Palacio m\u00e1s grande y un tesoro m\u00e1s abultado que su primo el Rey Panadero, cay\u00f3 en la cuenta de que el carb\u00f3n era muy necesario para mantener calientes los hornos donde se coc\u00eda el pan y a su vez igualmente convenci\u00f3 a los suyos para vender el carb\u00f3n m\u00e1s caro a los Panaderos para obligarles a entregar m\u00e1s pan a cambio de menos carb\u00f3n. Ello traer\u00eda la prosperidad, el desarrollo y el goce de todas las comodidades de una vida mejor, les promet\u00eda desde el Trono Real a cuantos le escuchaban.<br \/>\nAs\u00ed, con este esp\u00edritu emprendedor de Libre Comercio, los dos pueblos acudieron al mercado situado a mitad de camino entre las dos aldeas con sus habituales productos, s\u00f3lo que esta vez, no estaban dispuestos a intercambiarlos sin m\u00e1s, como desde generaciones hab\u00edan hecho, sino a someterlos a la dura prueba de la \u201cLey de la oferta y la demanda\u201d mediante la cual, las cosas dejan de tener valor para ajustarse a un precio, que es el que se est\u00e1 dispuesto a pagar o recibir por ellas.<br \/>\nVisto desde fuera, la situaci\u00f3n que se dio fue muy divertida: los Panaderos con sus cestos repletos de pan esperaban a que los Carboneros les adquiriesen el producto por tres veces m\u00e1s su valor que la vez anterior; Pero como los Carboneros por su parte hab\u00edan aumentado el precio del carb\u00f3n hasta cinco veces m\u00e1s su valor que lo que antes costaba, result\u00f3 que los Panaderos no aceptaban vender m\u00e1s por menos, aunque era eso precisamente lo que ellos pretend\u00edan hacer a sus vecinos. Y a los que vend\u00edan carb\u00f3n, les sucedi\u00f3 tres cuartos de lo mismo, s\u00f3lo que al rev\u00e9s, que los Panaderos no quer\u00edan comprar. De esta guisa, ni los vendedores vendieron ni los compradores compraron. Los panaderos se volvieron a sus casas con los cestos hasta rebosar de barras de pan y los carboneros con sus sacos hasta los topes de carb\u00f3n. Todos refunfu\u00f1ando del abuso y muy enojados.<br \/>\nLa experiencia del Mercado Libre no gust\u00f3 demasiado a las gentes y hubo mucha discusi\u00f3n. Los Panaderos se lamentaban porque no se pod\u00edan comer todo el pan y la mayor parte se les quedar\u00eda duro y se estropear\u00eda, cosa que no le suced\u00eda al carb\u00f3n. Por su parte los Carboneros empezaron a entender que el carb\u00f3n, por muy buena que fuese su calidad, como que no se pod\u00eda comer\u2026 Pero ahora, a diferencia de antes, adem\u00e1s de tener mercanc\u00eda sin salida llamada stock, se ve\u00edan en la necesidad de construir un almac\u00e9n donde guardar todo lo sobrante y una empalizada alrededor de la aldea para evitar que alguien la robara por no querer pagar su precio.<br \/>\nAquello de levantar una empalizada con torretas y poner vigilancia no molaba nada. Pero volver al acuerdo ancestral anterior, no parec\u00eda la mejor opci\u00f3n ahora que se hab\u00edan hecho ilusiones con amasar fortunas enormes a costa de sus vecinos y extraer de ellos las riquezas so\u00f1adas. S\u00f3lo quedaba una opci\u00f3n: \u00a1Arrebat\u00e1rselas!<br \/>\n-Rey de los Panaderos: La Reina y yo os transmitimos nuestro orgullo y satisfacci\u00f3n por la valent\u00eda mostrada esta gloriosa jornada en el Mercado Libre por todos los vecinos de la Panader\u00eda. Les hemos dado una lecci\u00f3n de econom\u00eda a esos Carboneros. Pero \u00a1el carb\u00f3n no es suyo! \u00a1Es de la madre Naturaleza! Si no fuera porque nosotros les alimentamos, nunca podr\u00edan trabajar en las minas. En consecuencia, esta noche saldremos de la aldea sigilosamente bordeando el rio por la derecha y sin que se den cuenta recuperaremos la parte que en justicia nos corresponde democr\u00e1ticamente, es decir, que pillaremos mayoritariamente cuanto seamos capaces de llevarnos para regresar por la izquierda y as\u00ed recibir\u00e1n su merecido por especuladores. Nos va en ello la supervivencia como Pueblo, pues sin carb\u00f3n, los hornos dejar\u00e1n de funcionar y no habr\u00e1 m\u00e1s pan, ni Panaderos ni Panader\u00eda. \u2013 Ni Palacio, ni Impuestos, pensaba para sus adentros\u2026<br \/>\nLa multitud irrumpi\u00f3 en una gran ovaci\u00f3n que se hubiera o\u00eddo en la aldea de los Carboneros de no haber estado estos igualmente reunidos de urgencia en la Carboner\u00eda.<br \/>\n-Rey de los Carboneros: La Reina y yo, sentimos un muy sincero respeto y admiraci\u00f3n por el enorme esfuerzo realizado por quienes con su leal entrega y sacrificio han demostrado a los Panaderos que somos un Pueblo soberano, aut\u00f3nomo y libre para tomar nuestras propias decisiones sin dar tregua a la lacra que supone la explotaci\u00f3n de los recursos ajenos. Por eso, debemos defender y defenderemos lo que es nuestro, aun cuando se encuentre fuera de nuestras fronteras, como es el caso del pan que esos desalmados tienen almacenado mientras los ni\u00f1os y los ancianos se mueren de hambre entre nosotros. Hoy a la noche, iremos todos bordeando el rio por la derecha para recuperar nuestro pan de cada d\u00eda, llev\u00e1ndose cada cual todo el que pueda, volviendo todos por la izquierda y as\u00ed darles un buen escarmiento y forzarles a aceptar un precio justo como el que nosotros hemos fijado.<br \/>\nTambi\u00e9n aqu\u00ed se escuch\u00f3 un atronador aplauso que se confundi\u00f3 con el que se estaba escuchando en la aldea de los Panaderos.<br \/>\nJusto esa noche, era la m\u00e1s oscura del a\u00f1o. Por no verse, no se ve\u00edan ni los ojos de los b\u00fahos\u2026Un extra\u00f1o silencio envolv\u00eda la vegetaci\u00f3n de los alrededores, que sin embargo, camuflaba un enorme trasiego de cestos y sacos que parec\u00edan seguir el recorrido de las manecillas de un curioso pillo reloj de derecha a izquierda.<br \/>\nCuando el gallo cant\u00f3, en ambas aldeas estaban cansad\u00edsimos por todo el traj\u00edn de ir y venir trayendo pan y carb\u00f3n, pero muy contentos de haberse salido con la suya. Bueno, contentos hasta que comprobaron que mientras ellos hab\u00edan ido a la aldea vecina a recuperar lo que cre\u00edan suyo por derecho, los vecinos hab\u00edan visitado su hacienda estando ellos fuera.<br \/>\n&#8211; Voces: \u00a1Qu\u00e9 verg\u00fcenza! \u00a1Tramposos! &#8211; Se o\u00eda a una y otra parte del valle reprocharse desde sus respectivas empalizadas los unos a los otros de una a otra colina.<br \/>\n&#8211; Panaderos: Sois unos ladrones\u2026nos hab\u00e9is robado el pan que amasamos con el sudor de la frente.<br \/>\n&#8211; Carboneros: Eso es mentira. Vosotros sois los ladrones que nos hab\u00e9is quitado el carb\u00f3n que con tanto esfuerzo sacamos de la monta\u00f1a.<br \/>\n&#8211; Panaderos: \u00bfQu\u00e9 nosotros hemos robado? \u00bfA que no os atrev\u00e9is a repetirlo a la cara?<br \/>\n&#8211; Carboneros: Donde y cuando quer\u00e1is \u00a1Gallinas!<br \/>\nFue en este momento de mutua frustraci\u00f3n y enfado contagioso, cuando las gentes de amabas aldeas encaramadas a sus reci\u00e9n levantadas empalizadas para despotricar contra el vecino, que se percataron de c\u00f3mo hab\u00eda quedado todo el valle.<br \/>\nResulta que como los Panaderos trabajan todo el d\u00eda con harina fueron dejando huellas y un rastro blanco de ida y vuelta a la Carboner\u00eda y como los carboneros trabajan todo el d\u00eda con carb\u00f3n dejaron a su paso huellas y un rastro negro de ida y vuelta a la Panader\u00eda. Ahora, todos pudieron contemplar el itinerario recorrido por unos y otros durante la noche que hab\u00eda quedado oculto hasta la irrupci\u00f3n de los primeros rayos de Sol. Y no se sabe c\u00f3mo ni por qu\u00e9, aquellos que hasta ese momento estaban dispuestos a pelear, se echaron a re\u00edr a carcajadas. Bueno, todos \u00a1No! Los Reyes ten\u00edan cara de pocos amigos porque tambi\u00e9n ellos se vieron descubiertos en su juego.<br \/>\nEl resto, se lo pasaron tan bien que para conmemorar ese d\u00eda y no olvidar lo tontos que hab\u00edan sido por dejarse enga\u00f1ar por la codicia de sus respectivos gobernantes, decidieron crear un juego cuyo tablero y piezas representasen lo sucedido ese d\u00eda entre Panaderos y Carboneros. Por eso el tablero es blanquinegro, hay piezas de los dos colores y el objetivo es dar Jaque Mate al Rey propio, aunque ahora nos digan que es al Rey contrario\u2026Seguramente, en alg\u00fan periodo posterior, aquellos dos les volvieron a enga\u00f1ar de nuevo con la jura de otras reglas. Pero eso ya es otra historia.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El presente cuento lo cree a comienzos de los Noventa para un alumnado de entre cuatro y siete a\u00f1os. Evidentemente de la narraci\u00f3n original s\u00f3lo se ha de transmitir lo esencia como sucede con cualquier otro cuento para ni\u00f1os&#8230;Espero que os guste a vosotros tanto como a ellos y sepa\u00eds sacarle el debido partido de &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/2012\/03\/29\/cuento-sobre-el-origen-del-tablero-y-juego-del-ajedrez-por-nicola-lococo\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Cuento sobre el origen del tablero y juego del Ajedrez, por Nicola Lococo<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[57,1544],"tags":[56],"class_list":["post-288","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos-y-leyendas","category-sin-categoria","tag-cuento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/users\/65"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=288"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":295,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/288\/revisions\/295"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}