{"id":3729,"date":"2022-10-24T13:34:56","date_gmt":"2022-10-24T11:34:56","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/?p=3729"},"modified":"2022-10-24T17:36:10","modified_gmt":"2022-10-24T15:36:10","slug":"no-te-enroques-de-maria-rodrigo-yanguas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/2022\/10\/24\/no-te-enroques-de-maria-rodrigo-yanguas\/","title":{"rendered":"No te enroques, de Mar\u00eda Rodrigo Yanguas"},"content":{"rendered":"\n<p>  <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/files\/2022\/10\/image-2.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"240\" height=\"152\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/files\/2022\/10\/image-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3741\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><br>T\u00edtulo: No te enroques<br>Autora: Mar\u00eda Rodrigo Yanguas<br>Editorial: Harper Collins<br>P\u00e1ginas: 236<br>Calidad de impresi\u00f3n: Excelente<br>PvP: 17, 95<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/files\/2022\/10\/image-3.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"182\" height=\"276\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/files\/2022\/10\/image-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3743\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Rese\u00f1a <br>En la serendipia de la existencia idealista transcendental donde el yo se percata del no-yo (enti\u00e9ndase en clave fichtiana) el propio yo desplegado y replegado sobre si mismo, dos cosas excitan sobremanera la mente inquieta del sujeto en el plano intelectual, a saber, escuchar un discurso totalmente opuesto al suyo; acaso con mayor intensidad, cuando atenderlo es como escuchar su propio pensamiento. Precisamente esto \u00faltimo me ha acontecido al leer la obra No te enroques, de Mar\u00eda Rodrigo Yanguas.<br><br>Desde que a finales de Mayo tuve secreta noticia de la pronta aparici\u00f3n de este texto que promet\u00eda, a tenor de quien es su autora, una joven Doctora en Psicolog\u00eda, Maestra FIDE y afable conferenciante, de quien lo prologa el misterioso Rey Enigma y de quien lo elogia el temible cr\u00edtico medi\u00e1tico Risto Mejide, ard\u00eda en deseos de zambullirme entre sus p\u00e1ginas con el \u00fanico af\u00e1n de hacer una muesca m\u00e1s en mi bibliograf\u00eda sobre el particular Psicolog\u00eda y ajedrez, a fin de nutrirme de algo distinto a lo que decimos los charlatanes de torneo, aunque con un lenguaje lo suficientemente enrevesado como para que pocos pudi\u00e9ramos sacar provecho. Cu\u00e1l no ha sido mi sorpresa que ni lo uno ni  lo otro.<br><br>En cierta ocasi\u00f3n, el sabio Garc\u00eda Calvo, nos confes\u00f3 a varios aprendices de filosof\u00eda que su mayor reto como autor era escribir sencillo; porque no es nada f\u00e1cil evitar tecnicismos, sobresdr\u00fajulas, e interminables frases de relativo donde la lectura se pierde no hall\u00e1ndosele al volumen mayor utilidad que su empleo de somn\u00edfero. Por suerte para ustedes, esta rese\u00f1a no versa sobre una obra m\u00eda, sino acerca del trabajo de una autora capaz de transmitir su docto conocimiento con ritmo \u00e1gil y desenvuelto, tono simp\u00e1tico y jovial, cuyo lenguaje busca m\u00e1s comunicar que el mero lucimiento intlectualoide de sus numerosos m\u00e9ritos acad\u00e9micos; empero dejando traslucir su propia personalidad que la podr\u00edamos ilustrar como el idilio de Heidi con Peter Pan.<br><br>Porque, como toda autora en su \u00f3pera prima, Mar\u00eda, en un relato ordenado siguiendo el hilo de Ariadna de sus recuerdos infantiles, con despreocupada ingenuidad, nos conduce por el laberinto de la escuela de su vida en un apasionado viaje, cuyo paisaje, para el ojo atento revela las se\u00f1ales de su identidad inteligente, poli\u00e9drica, optimista, ilusionada, generosa y sonriente, mientras teje y desteje el tapiz de sus ense\u00f1anzas para mostrarnos que no demostrarnos, lo que ella ha aprendido, lo que ella ha trabajado, lo que ella ha experimentado y lo que ella ha sentido, en un equilibrio entre viveza y mesura como el que irradia en sus ponencias, charlas y conferencias.<br><br>En su lectura, el p\u00fablico convencido, asiduo a charlas y art\u00edculos donde le presentamos el ajedrez como el b\u00e1lsamo de Fierabr\u00e1s, no hallar\u00e1 nada distinto a lo habitual: el ajedrez es una excelente herramienta cognitiva y pedag\u00f3gica, un gimnasio de la mente  que ayuda a trabajar la memoria, el pensamiento cr\u00edtico, la concentraci\u00f3n, un juego divertido\u2026pero esta vez, lo escuchar\u00e1 en boca y pluma de una Doctora en Psicolog\u00eda,  especializada en psicolog\u00eda cl\u00ednica cognitiva-conductual, Master en Psicolog\u00eda de la Actividad F\u00edsica y del Deporte y adem\u00e1s muy guapa, cosa que tambi\u00e9n ayuda en la divulgaci\u00f3n de estas ideas que no por manidas dejan de agradarnos escuchar y leer. La diferencia estriba, en que su libro no habla de o\u00eddas ni de le\u00eddas, es decir, no emplea el apabullante argumento de autoridad moderno, cu\u00e1l es, \u201cun estudio demuestra\u2026\u201d En su lugar, Mar\u00eda que se define como una chica curiosa, nos cuenta sus experiencias personales con sus monitores de ajedrez en la escuela, de su trabajo en el hospital con renacuajos, de lo que aprendi\u00f3 con el psiquiatra Hilario conocido por todos como \u201cEl Doctor del ajedrez\u201d\u2026 Y \u00a1s\u00ed! Tambi\u00e9n, su cristalina fluidez se ve salpicada de alguna que otra muestra de erudici\u00f3n docente como una furtiva alusi\u00f3n a la filosof\u00eda china o darnos a conocer los pioneros en subrayar la denominada \u201cInteligencia emocional\u201d dej\u00e1ndose llevar por ese hurac\u00e1n emocional de la l\u00edquida posmodernidad, \u00fanica diferencia que tengo con esta genial autora.<br><br>La obra es muy recomendable para padres, monitores, escuelas, clubes, pero sobre todo, de obligada lectura para los charlatanes de torneo que cantamos las maravillas del ajedrez como sus propiedades terap\u00e9uticas, pedag\u00f3gicas de reinserci\u00f3n social\u2026para que dejemos de hacerlo como cantamos las canciones en ingl\u00e9s: con letra inventada y repitiendo hasta la saciedad los estribillos.<br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>T\u00edtulo: No te enroquesAutora: Mar\u00eda Rodrigo YanguasEditorial: Harper CollinsP\u00e1ginas: 236Calidad de impresi\u00f3n: ExcelentePvP: 17, 95 Rese\u00f1a En la serendipia de la existencia idealista transcendental donde el yo se percata del no-yo (enti\u00e9ndase en clave fichtiana) el propio yo desplegado y replegado sobre si mismo, dos cosas excitan sobremanera la mente inquieta del sujeto en el &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/2022\/10\/24\/no-te-enroques-de-maria-rodrigo-yanguas\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">No te enroques, de Mar\u00eda Rodrigo Yanguas<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[1149],"class_list":["post-3729","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-psicologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/users\/65"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3729"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3729\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3745,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3729\/revisions\/3745"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/ajedreztxiki\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}