El domingo se cumplen 40 años del regreso de Leizaola

Viernes 13 de diciembre de 2019

Este domingo se cumplen cuarenta años del regreso del exilio de D. Jesús María de Leizaola, segundo Lehendakari de la historia. Cuarenta años. Tras regresar con 83 años, vivió otros diez más muy felices visitando todo lo visitable en Euzkadi, yendo a todos los actos, inauguraciones de batzokis, pueblecitos, y a todo lo que le invitaban. Con su chófer Iñaki Larreategi, un eibarrés que era no solo chofer y guardaespaldas, sino casi como un jefe de gabinete, aparecía en los lugares más insospechados. Puede decirse que tras pasarse cuarenta años en el exilio manteniendo enhiesta la institucionalidad vasca, disfrutó de lo lindo del país y de la gente aquellos años.

Por eso es bueno recordar la fecha del Aberri Eguna de 1974 cuando clandestinamente, con el riesgo de detención que esto suponía, estuvo bajo el Árbol de Gernika animando a la juventud a seguir la lucha de forma democrática. Cinco años después le entregaba al entonces Presidente del Consejo General Vasco, Carlos Garaikoetxea, las llaves de la delegación de Paris en un acto simbólico en la Casa de Juntas, como traspaso de poderes.

Aquel viaje de 1974 se organizó de la siguiente manera:

Una sola vez estuvo Jesús María de Leizaola en Euzkadi Sur, en sus 43 años de exilio. Fue para el Aberri Eguna 1974, todavía en vida de Franco. Tres hombres intervinieron en la operación: Federico Bergareche, que fuera alcalde de Basauri; Primi Abad y quien fuera l Consejero de Industria del CGV, Mikel Isasi.

El primero de ellos nos contaba: «La idea surgió en uno de los viajes al otro lado, a Iparralde. En una reunión del EBB, en Villa Izarra, y medio en broma, planteamos qué podíamos hacer de nuevo para esta fecha. Y fue a Isasi al que se le ocurrió que podríamos llevar al lehendakari a Gernika. A los quince o veinte días volví a pasar a su casa, en Donibane y le pregunté si iba en serio, y si estaría dispuesto a hacer los preparativos correspondientes al exterior. Dos semanas después, el EBB, reunido en Donosti, tomaba el acuerdo definitivo, si el Lehendakari Leizaola aceptaba.

Hubo confirmación telefónica, y el 13 de abril, a primera hora de la tarde, se realizó la operación. Mikel Isasi se encargó del viaje hasta el paso clandestino de la frontera. En el interior, Bergaretxe, acompañado por su esposa, fueron los primeros anfitriones de Leizaola. «Pero mi mujer y yo parecíamos los turistas, y él el guía. No nos dejaba ni hablar. Se acordaba de todo, conocía todo, y de cada lugar de Bilbao nos contaba una anécdota, una historia, un sucedido. Recuerdo que cuando íbamos a cruzar el puente de la «solución centro» me dije: Aquí voy a poder hablar. Pero tampoco. Sabía que era nuevo, cuándo lo habían construido… fue como siempre. Cada vez que hablo con él me parece estar con un profesor de Historia, mejor que muchos profesores de Historia».

«Camino de Algorta, al pasar por la Naval, Euskalduna, Altos Hornos, nos hizo parar un momento y contó los últimos instantes de la guerra».

En Algorta, y en casa de Sabin Zubiri, como el propio Sabin lo contaba , pasó aquella noche en Euzkadi Sur, el presidente en el exilio. Al día siguiente fue trasladado a Gernika, por el propio Bergaretxe y Carlos Zárraga. «Lo de Gernika, era un acto casi cerrado; se había dicho a muy poca gente y, aún de éstos, a muchos sólo se les comunicó que debían acudir, sin explicar por qué. Cuando fue extendiéndose la noticia, a eso del mediodía, le metimos otra vez en el coche para el regreso. Algunos, retrasados, no llegaron a verle».

No hubo ningún encuentro desagradable en el regreso, ni se vieron controles policiales. Como medida de seguridad, el Lehendakari cambió varias veces de coche. Pero, una vez más, hizo gala de su tranquilidad, de su serenidad. Bergaretxe concluye:

«Se le veía que estaba radiante de felicidad, de contento. Salimos con muy poco tiempo, porque a las dos le esperaban en San Juan de Luz para la comida de homenaje. Al llegar al «Balcón de Vizcaya», junto a Guernica, nos hizo parar y bajar del coche, junto a una pequeña ermita que hay allá, al lado de la carretera. Nosotros le metíamos prisa, por miedo a que le reconociese alguien y fuera peligroso. Pero él, como si nada. Quería volver a estar en el sitio donde le detuvieron en 1922. Y hasta dijo, en tono de enfado: «Pronto llegará el día en que podré volver y pasearé tranquilamente, por donde quiera».

Llegó hace cuarenta años. Es lo que recordaremos el domingo.

3 comentarios en «El domingo se cumplen 40 años del regreso de Leizaola»

  1. Gabon Ado: Nunca, porque no salieron por patas sino que los italianos incumplieron un pacto y los falangistas y militares españoles los encarcelaron y fusilaron. Un abrazo. Iñaki

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