El Lehendakari Ibarretxe y Xabier Arzalluz sobre Agirre

Lunes 6 de abril de 2020

El Lehendakari Ibarretxe ha tenido la amabilidad de enviarme las letras que reproduzco a continuación ampliando el dato de cuando estuvo él en el lugar en el que se juntaron Aguirre y Companys para salir al exilio. Y aclara muy bien el sucesor de Agirre eso de que no hubo facturas pendientes, a pesar del dramatismo  de la situación.

Dice así el Lehendakari Ibarretxe:

Iñaki lagun horri,

“Con el President Torra en la última ocasión (2019) visitando el monumento y la casa (Can Serra) donde pernoctó el Lehendakari con motivo del 80 aniversario de aquel gesto extraordinario del Lehendakari Agirre… pero hace ya algunos años –siendo Lehendakari- hice con unos amigos vascos y catalanes, el mismo recorrido que, desde la plaza de Agullana, hicieron el President Companys y el Lehendakari Agirre hacia el exilio  (por cierto habían quedado con las autoridades de la Republica en  la plaza de Agullana,  para hacer juntos el recorrido, resultando que para cuando allí llegaron el President Companys  y el Lehendakari no había nadie porque se habían marchado antes…). Mi intención era pagar el pequeño almuerzo que dice la “literatura oficial” dejaron sin pagar el Lehendakari y el President en el bar –Les Trabucaires-  de Catalunya Nord (Las Illes, ya en el Estado francés) donde descansaron un rato en aquel viaje. Sea como fuere, la noche anterior ya el Alcalde de La Vajol, me había confirmado que habían pagado. Y aunque los propietarios del bar Les Trabucaires en Las Illes no eran los de la época, me confirmaron que efectivamente no había deuda alguna, ya que habían pagado en su día. Ya sabes los vascos no podemos dejar deudas”.

Besarkada bat, Jjo

En relación con Xabier Arzalluz he encontrado este trabajo de quien fuera diputado y presidente del EBB sobre el primer Lehendakari que me ha parecido muy preciso y emotivo y válido para reproducirlo a continuación. Lo escribió en Deia el 17 de marzo de 1985

El ejemplo

Hay políticos que tienden al mimetismo. Toman como modelos a imitar a hombres de otros tiempos. A Cá­novas, Cambó, Largo Caballero o Prieto. Con el peligro de reprodu­cir actitudes, planteamientos o si­tuaciones pasadas. Con la tenta­ción de buscar un «ersatz» a la fal­ta de personalidad propia.

Yo no quisiera que Aguirre fue­ra precedente para nadie. Porque la situación histórica que forjó a Aguirre fue de las más trágicas que cualquier generación de nuestro viejo pueblo ha podido sufrir.

Comenzó aquella mañana del 14 de abril de 1931, cuando al proclamarse la República, Aguirre se lan­za a la calle, entra en el Ayunta­miento de Getxo, del que va a ser alcalde, iza la ikurriña en su balcón y encabeza a los alcaldes vascos iniciando la lucha por el Estatuto. Y terminó el 23 de marzo de 1960 en París, cuando aquel corazón ago­tado no pudo ya seguir la marcha de su espíritu indomable. A los 56 años.

Y, en medio, la lucha incesante, las ametralladoras del Ejército cercando a Gernika y deteniendo la marcha de los alcaldes bizkainos. El Estatuto de Estella abortado. La larga lucha parlamentaria tras un Estatuto secuestrado. La rebelión militar. El juramento de Begoña. El acto de Gernika. La guerra. Santoña, Berlín, América. Y de nuevo la gran ilusión. Y la traición aliada ante los intereses estratégi­cos de la guerra fría.

En aquella Europa donde gasea­ban judíos, se pisoteaban liberta­des de hombres y pueblos y morían millones de seres humanos de for­ma violenta, nuestro pueblo tuvo su cuota de tragedia. De una trage­dia no mayor que la de otros gru­pos humanos, pero particularmente intensa por la cuota de sangre, ruina, exilio y cárcel que le tocó soportar.

Y si Companys fue fusilado en Montjuich, a Aguirre le tocó la tre­menda tarea de encabezar a su pue­blo zarandeado por el torbellino del vendaval de la historia.

Dios quiera que Aguirre y sus hombres no sean precedente de las generaciones vascas posteriores.

Pero si las conductas, las virtu­des, los comportamientos, pueden constituir ejemplo para hombres de otros tiempos, nos cabe la suerte de contar con modelos de primera magnitud. Para hombres y muje­res, para jóvenes y mayores, para trabajadores y profesionales. Y en­tre ellos el de Aguirre.

Ejemplo de entrega a una causa. De la supremacía de los principios sobre cualquier tentación de opor­tunismo político.

Aguirre conoció intentos revolu­cionarios, pero apostó por la liber­tad. Le acosaron los violentos, pe­ro fue fiel al diálogo y a un modo humano de hacer las cosas. Cono­ció la tentación secesionista, pero fue leal a la legalidad que acató y a las instituciones que enmarcaron su mandato como hombre público. Compartía el ideal de su partido y su aspiración a la soberanía plena de Euzkadi sobre sí misma. Pero cuando, siendo diputado, procla­maba: «El diputado que tiene el honor de dirigiros la palabra y que agradece de todo corazón la aten­ción con que le están escuchando, tiene un mandato concreto y deter­minado, que es común a todos sus compañeros, que es el Estatuto vasco. Y como presidente de un Gobierno autónomo fue fiel hasta el final a las instituciones en el exi­lio de una República a la que mu­chos abandonaron.

«Se lucha por la liberación na­cional y se lucha por la liberación social». «Guardad una disciplina férrea». «Sólo a través de nuestra libertad, sólo restaurada nuestra personalidad, sólo a través de nues­tra voluntad como pueblo, sólo a través de un orden vasco, podre­mos participar en el futuro en más amplios espacios políticos».

Buscaba la reconstrucción de su pueblo. Creía en una labor colecti­va de liberación, a partir de una vo­luntad colectiva.

Hoy más que nunca es necesario que las nuevas generaciones de vascos conozcan a Aguirre. En sus li­bros, en sus conferencias, encon­trarán un estilo humano y cristia­no de encarar los problemas más agudos de la vida pública. Lejos del odio y de la tentación de la pis­tola. Lejos de la manipulación y del maquiavelismo. Lejos de la bravata o del papel de mártir sus­citando la compasión colectiva co­mo arma política.

Aguirre es el mejor ejemplo, no sólo de entusiasmo y de vitalidad, sino de fe en una causa, de espe­ranza en el futuro en medio de los más sombríos nubarrones.

Aguirre es, muy probablemente, el hombre más amado entre los vascos de nuestra época a pesar de la difamación y de la calumnia.

Muchos lucharon como él y jun­to a él. La cita es imposible y sería injusta. En él rendimos homenaje a todos ellos. A todos sin los cua­les la figura de Aguirre no hubiera tenido sentido.

Y entre todos ellos a su esposa, a Mari Aguirre. La mujer que amó tanto, que supo compartir las terri­bles vicisitudes que la vinculación a José Antonio le acarreó. La mu­jer que no conoció el brillo que normalmente comporta vivir junto a un hombre público. La mujer que guarda el secreto de tanto heroís­mo y tanta miseria como presenció el primer lendakari. La mujer que calla, discreta, testigo de tanta lu­cha y de tanta esperanza.

Tomás nos ha dejado. Otro corazón roto en la misma lucha, en tiempos diferen­tes, en modos distintos, pero ejem­plo de fidelidad, de entrega y de trabajo incesante.

Ya no veremos más su rostro se­reno y siempre sonriente. Ya no volveré a verle desplegando con parsimonia las varillas dobladas de sus pequeñas gafas de leer. Ya no miraremos más aquellos ojos azu­les que desbordaban bondad. Nun­ca saltó a la publicidad, a la noto­riedad. Pero también él nos ha de­jado el ejemplo de una profunda honestidad y de una entrega sin descanso.

En medio del huracán de la his­toria o en la gris rutina del oscuro hacer diario de la reconstrucción de nuestro pueblo y de su lengua. Aguirre y Aldama son ejemplos de la misma altura, de igual grandeza. Para honor de este pequeño pue­blo. Para orgullo de todos los que los hemos amado. Para acicate de tanta conciencia dormida.

Xabier Arzalluz

No sé a ustedes, pero a mi esta semblanza de Agirre me parece magnífica. Imposible mejorarla. Y cuando habla de Tomás, se trata de Tomás Aldama que estaba con él en esos momentos en el BBB.

Me alegro de la nota del Lehendakari Ibarretxe y de haber encontrado estos días de enclaustramiento este trabajo de Arzalluz y ponerlo a volar. Es muy bueno.


Gernika, 7 de octubre de 2016

Todos los Lehendakaris homenajean al Primer Gobierno Vasco y al Lehendakari Agirre

Un comentario en «El Lehendakari Ibarretxe y Xabier Arzalluz sobre Agirre»

  1. Artikulu bikaina Iñaki!.
    El lehendakari Agirre hizo frente al régimen terrorista de FRANCO (1936-1975) para defender la democracia vasca.
    Expresar mi admiración por el lehendakari Ibarretxe.
    ETA talde terroristak (1975-2011) «Ibarretxe Plana» suntsitu zuen.
    El Poder nacionalista español (Gibraltar español) quiere imposición, centralismo, uniformidad.
    El Poder nacionalista vasco (Gibraltar british) quiere diálogo, cosoberanía, plurinacionalidad.
    Xabier Arzalluz, euskal Nazioko eta espainiar Erresumako «politikari handia» izan zen.
    Gora EAJ!. Aurrera EAJ!. EAJ herria zurekin!.

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