{"id":10806,"date":"2018-08-17T20:08:59","date_gmt":"2018-08-17T18:08:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=10806"},"modified":"2018-08-17T20:08:59","modified_gmt":"2018-08-17T18:08:59","slug":"no-estamos-siendo-conscientes-de-esto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2018\/08\/17\/no-estamos-siendo-conscientes-de-esto\/","title":{"rendered":"No estamos siendo conscientes de \u00e9sto"},"content":{"rendered":"<p><strong>Viernes 17 de agosto de 2018<\/strong><br \/>\nEl editor del diario El Nacional de Venezuela, exiliado como cientos de periodistas, Miguel Henrique Otero me ha mandado este trabajo donde analiza la tragedia de aquel pa\u00eds del que Europa no es consciente, y Euzkadi, menos, aunque comienzan a saberse datos de la hemorragia de huidos de aquel infierno, el mayor ocurrido en Am\u00e9rica, porque en el para\u00edso bolivariano no se puede vivir.<br \/>\nDice as\u00ed:<br \/>\n<em>Ahora mismo, el m\u00e1s complejo y creciente problema com\u00fan que afecta a Am\u00e9rica Latina, es la llegada de compatriotas venezolanos a pa\u00edses como Colombia, Brasil, Ecuador, Per\u00fa, Chile, Argentina, Uruguay que se desplazan por miles y miles cada d\u00eda.<\/em><br \/>\n<em>Esos flujos, menos numerosos, tambi\u00e9n han causado impacto y preocupaci\u00f3n en pa\u00edses de Centroam\u00e9rica como Rep\u00fablica Dominicana y Panam\u00e1, cuyas autoridades han comenzado a tomar medidas para controlar el acceso y evitar que la presencia excesiva se convierta en un problema de opini\u00f3n p\u00fablica que produzca consecuencias sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas.<\/em><br \/>\n<em>Desde hace meses, algunos gobiernos de estos pa\u00edses han creado grupos de trabajo y han implantado estructuras para socorrer a los que llegan. Se han puesto en marcha operaciones para prestar ayuda en materia de salud y alimentaci\u00f3n, principalmente. La irrupci\u00f3n de venezolanos, en algunos casos, de familias enteras y con ni\u00f1os, es percibida como el resultado de una cat\u00e1strofe natural, como si hubiese ocurrido un evento que los impuls\u00f3 a escapar temporalmente, para salvar sus vidas. Muchas de las declaraciones que se publican, las im\u00e1genes y hasta los testimonios de los que han huido, tienen un aire de provisionalidad, de situaci\u00f3n del momento, que podr\u00eda arreglarse en cuanto el gobierno de Maduro llegue a su fin.<\/em><br \/>\n<em>Pero estas realidades no son coyunturales. No es atinado pensar que, al derrumbarse el r\u00e9gimen encabezado por Maduro, esos millones de venezolanos volver\u00e1n al pa\u00eds de inmediato. Es probable que una peque\u00f1a parte de la di\u00e1spora regrese apenas sea posible. Pero tambi\u00e9n es muy probable que, dado el extendido estado de destrucci\u00f3n del pa\u00eds y de la econom\u00eda, bajo un nuevo gobierno, la emigraci\u00f3n contin\u00fae. Es vital entender que, lo que est\u00e1 en el fondo de los sentimientos de millones de venezolanos, es que nuestra naci\u00f3n se ha vuelto invivible, es decir, un lugar sin esperanzas, donde estudiar y trabajar, esforzarse y tener una visi\u00f3n de futuro, o no es posible o carece de sentido.<\/em><br \/>\n<em>Muchos de nuestros compatriotas, especialmente los j\u00f3venes, no volver\u00e1n, salvo para visitar a sus familiares y reencontrarse con la cultura de sus afectos. Una parte importante ir\u00e1 regresando, de forma paulatina, a medida que la reconstrucci\u00f3n del pa\u00eds haga posible pensar que Venezuela ha vuelto a ser un pa\u00eds viable con futuro. Una pol\u00edtica p\u00fablica fundamental de la Venezuela post Maduro ser\u00e1 la de generar una nueva promesa, una nueva propuesta de vida digna y con posibilidades reales de progreso.<\/em><br \/>\n<em>Cada venezolano que ha huido, lleva consigo una historia dolorosa y de dificultades. No estaba en los planes ni en la visi\u00f3n de mundo, de la mayor\u00eda, salir de Venezuela. Dejar la familia atr\u00e1s; sobrevivir y avanzar en realidades, culturas y lenguas distintas, lograr un espacio social y de trabajo; vivir con la conciencia de que est\u00e1s en un lugar al que no perteneces de forma plena, demanda esfuerzos muy grandes.<\/em><br \/>\n<em>A ello hay que a\u00f1adir el desprecio absoluto del r\u00e9gimen de Maduro, que se ha propuesto denigrar de los venezolanos que han huido, con calificativos como lava-pocetas, esclavos y mendigos, lo cual es otra muestra m\u00e1s, de su absoluta amoralidad. Al venezolano que ha huido no solo le persigue la ruindad de la revoluci\u00f3n bolivariana, sino, a menudo, la incomprensi\u00f3n de quienes se han quedado en el pa\u00eds, sometidos a padecimientos de la hiperinflaci\u00f3n, el hambre, la enfermedad, la delincuencia y la carest\u00eda de todo.<\/em><br \/>\n<em>El que ha sido calificado como el desplazamiento masivo m\u00e1s grande ocurrido en la historia de Am\u00e9rica Latina, y que ya ha movilizado entre 2 y 3 millones de personas, podr\u00eda duplicarse, si la tendencia actual se mantiene. Al d\u00eda de hoy, nada indica que el flujo pueda amainar o revertirse, sino lo contrario: parece un problema que tiende a empeorar cada d\u00eda. En varios pa\u00edses, las alarmas est\u00e1n encendidas. Las reacciones de los gobiernos han sido desiguales: en algunos casos de amplia apertura y acogida (y a ellos los venezolanos debemos gratitud), en otros, de cautela y repliegue. Por delante, dos riesgos son inminentes: uno, que las capacidades de los gobiernos para socorrer a los que llegan, est\u00e1n al borde del l\u00edmite, y dos, que la presencia masiva y reiterada de compatriotas en algunas ciudades, sea fuente de expresiones de rechazo. Como se sabe en algunos lugares \u2013pocos, por fortuna-, han producido brotes xenof\u00f3bicos que, hasta ahora, han sido focalizados y no han encontrado eco.<\/em><br \/>\n<em>Hay que entender esto: sin el talento, las energ\u00edas y las ideas y la voluntad de los que se han marchado, la reconstrucci\u00f3n de Venezuela enfrentar\u00e1 todav\u00eda mayores dificultades. El nuevo pa\u00eds no solo requerir\u00e1 del compromiso y la decisi\u00f3n de los que se quedaron y de los que regresar\u00e1n de inmediato, sino de muchos de los que ya han fundado unas vidas en otras partes del mundo, y que solo volver\u00e1n si nuestro pa\u00eds vuelve a ser un lugar donde las expectativas reales de progreso y la esperanza ocupan un lugar protag\u00f3nico en el espacio p\u00fablico.<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viernes 17 de agosto de 2018 El editor del diario El Nacional de Venezuela, exiliado como cientos de periodistas, Miguel Henrique Otero me ha mandado este trabajo donde analiza la tragedia de aquel pa\u00eds del que Europa no es consciente, y Euzkadi, menos, aunque comienzan a saberse datos de la hemorragia de huidos de aquel &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2018\/08\/17\/no-estamos-siendo-conscientes-de-esto\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">No estamos siendo conscientes de \u00e9sto<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10806","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10806","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10806"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10806\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10807,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10806\/revisions\/10807"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10806"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10806"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10806"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}