{"id":11397,"date":"2019-01-04T22:08:28","date_gmt":"2019-01-04T20:08:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=11397"},"modified":"2019-01-04T22:08:58","modified_gmt":"2019-01-04T20:08:58","slug":"argala-mito-negativo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2019\/01\/04\/argala-mito-negativo\/","title":{"rendered":"Argala, Mito negativo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Viernes 4 de enero de 2019<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por Joxan Rekondo<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2019\/01\/04\/argala-mito-negativo\/argala\/\" rel=\"attachment wp-att-11399\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-11399\" src=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2019\/01\/argala.jpg\" alt=\"\" width=\"168\" height=\"211\" \/><\/a>1.- El homenaje que, hace pocos d\u00edas, ha tributado Sortu a Argala ha puesto de manifiesto que subsisten graves impedimentos para realizar lecturas del pasado deslegitimadoras de las violencias injustas que hemos padecido. Es muy dif\u00edcil conciliar el discurso de Arkaitz Rodr\u00edguez\u00a0con el inter\u00e9s de promover los derechos humanos como base de la convivencia presente y futura de los vascos.<\/p>\n<p>No ser\u00eda justo impedir el acto de recuerdo a la persona que muri\u00f3 asesinada, ni oponerse a la exigencia de responsabilidades por este crimen cometido en el marco de la guerra sucia contra el terrorismo. Sin embargo, el acto de Sortu iba m\u00e1s all\u00e1. Al reivindicar lo que Argala aport\u00f3 como militante pol\u00edtico -obviamente, de ETA- y las contribuciones \u2018pol\u00edtico-intelectuales\u2019 que realiz\u00f3 durante su militancia en una organizaci\u00f3n que se autodenominaba \u2018militar\u2019, la izquierda abertzale viene a anunciar que no tiene intenci\u00f3n de realizar un relato autocr\u00edtico de su pasado.<\/p>\n<p>2.- Jos\u00e9 Miguel Be\u00f1aran \u2018Argala\u2019 es un personaje que influy\u00f3 de manera decisiva en la confecci\u00f3n del discurso que ha legitimado la continuidad de la violencia de ETA hasta su desaparici\u00f3n en mayo de este a\u00f1o. Seg\u00fan el que fue jefe pol\u00edtico de ETA, es la injusticia inherente al sistema capitalista la que justifica la violencia revolucionaria. Y el \u00fanico criterio para acreditar la validez de los medios utilizados en la lucha contra el sistema ser\u00eda su eficacia a largo plazo.<\/p>\n<p>Imbuido de un sentido dial\u00e9ctico que aparec\u00eda en todos sus textos, Argala concibi\u00f3 el recurso a la violencia tanto desde una perspectiva pasional como estrat\u00e9gica. Como respuesta a la desaprobaci\u00f3n que el lehendakari Leizaola hac\u00eda de las acciones de ETA, Be\u00f1aran proclam\u00f3 que \u201c<em>la violencia en Euskadi Sur es casi una necesidad visceral<\/em>\u201d (Zutik 65, agosto 1975). Pero, en su l\u00f3gica estrat\u00e9gica imperaba tambi\u00e9n el objetivo de llevar a los vascos a una situaci\u00f3n de guerra popular, a la b\u00fasqueda de \u201c<em>la generalizaci\u00f3n de la lucha armada y la formaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito popular<\/em>\u201d (Zutik 69, febrero 1978) para la realizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n que persegu\u00eda implantar un r\u00e9gimen socialista en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Tras las elecciones de 1977, amplios sectores de la sociedad vasca dejaron de comprender la persistencia de las acciones de ETA. Las fuerzas que representaban a la mayor\u00eda social vasca ven\u00edan reclamando reiteradamente el cese de las mismas. A iniciativa del PNV, se celebr\u00f3 la primera gran manifestaci\u00f3n masiva \u2018por una Euzkadi libre y en paz\u2019 (octubre 1978), que mostr\u00f3 el rechazo de la mayor\u00eda social vasca a la escalada de violencia que se estaba produciendo durante estos a\u00f1os. En este contexto, Argala ve\u00eda muy lejos el momento del \u2018pueblo armado\u2019 y, en el mensaje p\u00f3stumo que dirigi\u00f3 a la Gestora proamnistia de Arrigorriaga (diciembre 1978)\u00a0censur\u00f3 la inconsecuencia de los que gritaban en las calles \u2018ETA herria zurekin\u2019 y no llegaban a enrolarse en la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3.- Argala vivi\u00f3 la d\u00e9cada ideol\u00f3gicamente m\u00e1s turbulenta de ETA, en torno a la que se cataliz\u00f3 una gran actividad militante y se afianz\u00f3, a golpe de escisiones, la orientaci\u00f3n ideol\u00f3gica marxista adoptada por la organizaci\u00f3n a partir de su V Asamblea. Por encima de su activismo en los comandos\u00a0<em>ekintzailes<\/em>, Be\u00f1aran representaba la preeminencia de una lucha ideol\u00f3gica que present\u00f3 el pensamiento revolucionario de ETA de una forma transparente. Los informes, manifiestos y boletines que salen de su mano se difundieron sin enmascarar posiciones ideol\u00f3gicas y llegaron a abordar abiertamente los debates estrat\u00e9gicos y t\u00e1cticos que se estaban produciendo en el seno de las organizaciones de la izquierda abertzale, especialmente los que implicaban a las ETAs militar y pol\u00edtico-militar.<\/p>\n<p>En el plano ideol\u00f3gico, la llamada \u2018transici\u00f3n\u2019 era tenida como un estado de \u2018legalidad semi-dictatorial\u2019, aunque la expectativa que creaban las nuevas formas institucionales podr\u00eda causar una desafecci\u00f3n social hacia ETA. A causa de esto, unos pocos meses antes de ser asesinado, Argala crey\u00f3 que era necesario clarificar los principios ideol\u00f3gicos de la organizaci\u00f3n terrorista. En el Zutik 69 (febrero 1978) reiter\u00f3 que la acci\u00f3n violenta de ETA deb\u00eda buscar la destrucci\u00f3n el Estado burgu\u00e9s espa\u00f1ol y su sustituci\u00f3n por un Estado socialista que, \u201c<em>por necesidad hist\u00f3rica<\/em>\u201d, se desenvolver\u00eda bajo un r\u00e9gimen de dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>En este contexto, la lucha nacional aparecer\u00eda ligada al proceso revolucionario en un plano estrat\u00e9gico. De acuerdo con esta concepci\u00f3n, lo nacional vasco operar\u00eda as\u00ed \u201c<em>como factor de radicalizaci\u00f3n de la lucha de clases<\/em>\u201d y como \u201c<em>catalizador del proceso de lucha social en todo el Estado<\/em>\u201d (Zutik 69). Argala ten\u00eda claro que, si se quer\u00eda radicalizar el enfrentamiento pol\u00edtico, no cab\u00eda otra v\u00eda que recurrir a la clave nacional vasca. En Europa Occidental, ven\u00eda a decir el dirigente de ETA, el enfrentamiento de clases ya no ten\u00eda el potencial de agudizaci\u00f3n de conflictos hasta un nivel de antagonismo que justificar\u00eda una lucha armada. Ser\u00eda, sin embargo, la lucha nacional la que pod\u00eda dotar de un car\u00e1cter m\u00e1s radical a la lucha social, y pod\u00eda justificar el recurso a las armas.<\/p>\n<p>El impulso de lo nacional se pondr\u00eda as\u00ed al servicio de la revoluci\u00f3n social. No obstante, Be\u00f1aran era muy consciente de que ni as\u00ed desaparec\u00eda la profunda contradicci\u00f3n entre la causa nacional y la lucha de clases de la que da cuenta el esquema marxista cl\u00e1sico. De ah\u00ed que,\u00a0en su autobiograf\u00eda (1976), advirtiera que\u00a0lo que realmente une a los trabajadores es su identidad de clase, por encima de las diferencias nacionales que los separan.<\/p>\n<p>4.- A menudo, de la \u00e9poca de Argala se recuerdan las conversaciones de Txiberta, en las que se buscaba que las fuerzas pol\u00edticas vascas respondieran de manera unitaria ante las primeras elecciones pluripartidistas que se celebraron tras los 40 a\u00f1os de franquismo, en un movimiento que la izquierda abertzale quiso someter a la tutela pol\u00edtica de las armas, a las que en ning\u00fan caso se quer\u00eda renunciar. Presentado de esta manera, pudiera parecer que el proyecto que ETA consolid\u00f3 bajo la direcci\u00f3n de Argala era de uni\u00f3n interna y de ruptura hacia fuera del pa\u00eds. La ruptura, sin embargo, tambi\u00e9n lo era hacia dentro, y ya hab\u00eda sido consumada por las generaciones que le precedieron en la direcci\u00f3n de ETA.<\/p>\n<p>Desde las primeras Asambleas de la organizaci\u00f3n, se va preparando la ruptura con la legitimidad democr\u00e1tica que ostenta el Gobierno Vasco en el exilio. Be\u00f1aran lo manifiesta de la manera m\u00e1s categ\u00f3rica, con una rotundidad que no deja lugar a dudas: ETA \u201c<em>jam\u00e1s ha admitido su autoridad,\u00a0<\/em>[puesto que]<em>\u00a0solo aceptar\u00e1 la de un Gobierno popular revolucionario<\/em>\u201d (Informe Comando Txikia, 1974).<\/p>\n<p>Frente a la acreditaci\u00f3n hist\u00f3rico-democr\u00e1tica del Gobierno surgido en Gernika y la mayor \u201c<em>audiencia en las masas<\/em>\u201d (Informe Txikia, 1974) de los partidos que lo apoyaban, ETA opon\u00eda el cr\u00e9dito popular que se cre\u00eda haberse ganado con sus acciones armadas. Pese a conocer su posici\u00f3n minoritaria ante la sociedad vasca, la obsesi\u00f3n de Argala y de todas las generaciones de ETA hasta su reciente final ha sido la de apropiarse para s\u00ed la representaci\u00f3n de los intereses pol\u00edticos del pueblo vasco. \u00a0Una postura de car\u00e1cter totalitario que han mantenido sin renuncia hasta su misma disoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>5.- El discurso actual de la izquierda abertzale no emociona. Zohardia, la ponencia que marca la actual orientaci\u00f3n pol\u00edtica de Sortu, resolvi\u00f3 que deb\u00eda activarse\u00a0<em>\u201cuna nueva \u00e9pica para seducir a los sectores m\u00e1s concienciados y combativos<\/em>\u201d (2017), sin los que la izquierda abertzale no podr\u00eda ejercitar los modos de lucha, acci\u00f3n directa y desobediencia, que exigen la mayor implicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por lo tanto, cuando Arkaitz Rodr\u00edguez llama a tejer su relato, en el que se inscribe la presentaci\u00f3n de Argala como mito y militante ejemplar, habr\u00edamos de entender que este relato incluye la \u00e9pica que busca incorporar a los sectores combativos que hoy se muestran desafectos con la l\u00ednea trazada por Sortu y estimularlos para la acci\u00f3n militante m\u00e1s comprometida.<\/p>\n<p>Ciertamente, el mito de Argala puede resultarles efectivo atendiendo a las circunstancias en las que fue asesinado. Pero, no parece que la \u00e9pica de la izquierda abertzale quiera ce\u00f1irse a beneficiarse de una versi\u00f3n victimista de la vida de sus militantes. Aunque se haya abandonado el terrorismo, siguen sintiendo la necesidad de una \u00e9pica de combate. Ah\u00ed se justifica el recurso al mito de Argala como militante, buscando la emulaci\u00f3n, como demandaba Arkaitz Rodr\u00edguez, de su capacidad de compromiso, de organizaci\u00f3n y de lucha. En este \u00e1mbito, sin embargo, Argala es un mito negativo, ya que es el hombre que sent\u00f3 los fundamentos intelectuales de la escalada terrorista de ETA. Por esta raz\u00f3n, podemos concluir que, si la nueva \u00e9pica se articula en torno al culto a la militancia en ETA, jam\u00e1s podremos llegar a consolidar las bases de una convivencia socio-pol\u00edtica que se funde en torno a la protecci\u00f3n y el aseguramiento de los derechos humanos para todas las personas. La amenaza seguir\u00e1 latente.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viernes 4 de enero de 2019 Por Joxan Rekondo 1.- El homenaje que, hace pocos d\u00edas, ha tributado Sortu a Argala ha puesto de manifiesto que subsisten graves impedimentos para realizar lecturas del pasado deslegitimadoras de las violencias injustas que hemos padecido. 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