{"id":11659,"date":"2019-02-23T21:44:33","date_gmt":"2019-02-23T19:44:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=11659"},"modified":"2019-02-23T21:44:35","modified_gmt":"2019-02-23T19:44:35","slug":"la-diarrea-de-buda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2019\/02\/23\/la-diarrea-de-buda\/","title":{"rendered":"La diarrea de Buda"},"content":{"rendered":"\n<p>S\u00e1bado 23 de febrero de 2019<\/p>\n\n\n\n<p>Dejando aparte la admirable contribuci\u00f3n del budismo al logro de la liberaci\u00f3n interna del hombre, nunca ha dejado de llamarme la atenci\u00f3n el que Gautama viniese a morir de humillante enfermedad: la diarrea.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2019\/02\/Buda.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-11660\" width=\"252\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2019\/02\/Buda.png 225w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2019\/02\/Buda-150x150.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 252px) 100vw, 252px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>No es que hubiese sido mejor que fuese crucificado, v\u00edctima de la violencia que \u00e9l rechaz\u00f3, sino que, al menos, se extinguiese con la noble sencillez del sol que se hunde silenciosamente en el ocaso.<\/p>\n\n\n\n<p>Esperaba de un ser liberado, amo absoluto de su cuerpo, que lo condujese por la brida hasta tenderlo pac\u00edficamente y dejarlo all\u00ed, como S\u00f3crates, rodeado de sus disc\u00edpulos. Pero muri\u00f3 como un ni\u00f1o marginal de Biafra: deshidratado por la tenaz incontinencia intestinal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no s\u00f3lo eso, sino que abandon\u00f3 a su mujer Gopa Yasodhara y a su hijo Rahula y se fue en b\u00fasqueda de una verdad que implicaba un gesto de ego\u00edsmo: el descuidar el deber inmediato que lo ataba a su familia, por la cual deb\u00eda velar.<\/p>\n\n\n\n<p>Acci\u00f3n parecida, en otro sentido, llev\u00f3 a cabo Gandhi: impulsado de pronto por su anhelo de depuraci\u00f3n espiritual, se conden\u00f3 a s\u00ed mismo a la abstinencia sexual, obligando a su mujer Kasturbai a vivir al lado de \u00e9l como una monja. Para justificarse escribi\u00f3: \u201cEstoy seguro de que si mi amor por ella no hubiera estado te\u00f1ido en absoluto por el placer, actualmente ser\u00eda una dama educada; pues entonces podr\u00eda haber vencido su desa-grado por los estudios\u201d. Pero como vivi\u00f3 hasta los setenta y ocho a\u00f1os, bien pudo haber tenido tiempo para ocuparse, entre ayuno y ayuno, de la cultura de su mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo \u00e9sto viene al caso porque he podido constatar que los que algunos consideran grandes hombres \u2014y los no tanto\u2014, pol\u00edticos, creadores o revolucionarios, contraen deberes inmediatos y responsabilidades de primer orden con seres humanos, para luego descuidarlos y hasta sacrificarlos en aras de compromisos superiores, seg\u00fan se lee. Renunciamiento lo llamar\u00edan ellos. Ego\u00edsmo lo calificar\u00edamos nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que la pol\u00edtica es complicidad sin amistad. Lo creo viendo a algunos seres humanos que en cuanto se suben a un coche oficial, se olvidan de quien lo hizo posible, no contestan llamadas, miran por encima del hombro y se creen poseedores de la verdad sin darse cuenta de que est\u00e1n de paso, no orinan colonia y pueden acabar como Buda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay adem\u00e1s en la mayor\u00eda de las entrevistas a ciertos pol\u00edticos esa muletilla que nos repiten pidiendo conmiseraci\u00f3n explicando que dejan la pol\u00edtica, diciendo que vuelven para ocuparse de su familia o, en caso contrario, se culpan de no haberse podido ocupar de ella como era su obligaci\u00f3n, siendo la mujer y los hijos los paganos de sus aficiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Si volvemos los ojos hacia nuestra historia nos encontraremos con mujeres preteridas por estos sabios: el de mujeres que se dejaron arrastrar por el amor y se quemaron en el fuego de la pasi\u00f3n pol\u00edtica de sus hombres, sacrificando su derecho leg\u00edtimo, aunque humilde, a la felicidad dom\u00e9stica, sin que se hubiese pedido su consentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso, pues, que todo hombre en el umbral de la acci\u00f3n deber\u00eda meditar un momento y estar claro en los prop\u00f3sitos de su vida. Si ella lo lleva a la absorci\u00f3n total de sus energ\u00edas, para la realizaci\u00f3n de lo que se propone, debe renunciar de antemano a todo lazo afectivo que implique el sacrificio de quien lo acompa\u00f1a, no por identidad ideol\u00f3gica, sino por amor. \n\n<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00e1bado 23 de febrero de 2019 Dejando aparte la admirable contribuci\u00f3n del budismo al logro de la liberaci\u00f3n interna del hombre, nunca ha dejado de llamarme la atenci\u00f3n el que Gautama viniese a morir de humillante enfermedad: la diarrea. 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