{"id":12869,"date":"2020-01-22T20:08:52","date_gmt":"2020-01-22T18:08:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=12869"},"modified":"2020-01-22T20:08:54","modified_gmt":"2020-01-22T18:08:54","slug":"lo-mas-reciente-y-nuevo-sobre-el-23-f","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/01\/22\/lo-mas-reciente-y-nuevo-sobre-el-23-f\/","title":{"rendered":"Lo m\u00e1s reciente y nuevo sobre el 23 F"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Mi\u00e9rcoles 22 de enero de 2020<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/01\/Juan-Carlos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12870\" width=\"459\" height=\"560\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>No hay&nbsp; m\u00e1s&nbsp; leer un libro para enterarse de cosas que no\naparecen en los peri\u00f3dicos. Lo digo porque en el \u00faltimo libro de Jos\u00e9 Bono, aparte\nde chismes, hay informaci\u00f3n jugosa que este aniversario de&nbsp; aquel 23 F de\n1981 no se va a contar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n transcribo este pasaje porque no tiene desperdicio y refleja\nbien que Juan Carlos de Borb\u00f3n, lejos de ser el hombre que par\u00f3 el golpe de\nestado, fue quien lo alent\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El d\u00eda 25 escucho al\ngeneral Sabino Fern\u00e1ndez Campo durante un almuerzo interesante: \u00abTodo lo que te\ndir\u00e9 hoy lo ten\u00adgo escrito \u2014me dice Sabino\u2014 y deseo que se publique cuando <\/em><em>me <\/em><em>muera; pero t\u00fa toma\nnotas, y, por favor, lo que te voy a con\u00adtar no debes dejar de trasmitirlo, por\nlo menos, a quinientas personas\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Sorprende que con 93 a\u00f1os tenga la cabeza tan l\u00facida. <\/em><em>Una <\/em><em>periodista \u2014me cuenta\u2014\npublic\u00f3 un libro, que se titu\u00adlaba algo as\u00ed como <\/em>Hablan\nlos generales, <em>donde aparec\u00edan unas aclaraciones\nde Milans del Bosch que al rey le parecieron peligrosas y se incomod\u00f3. Por esa\nraz\u00f3n, se negaba a recibirle en audiencia, pese a la insistencia del capit\u00e1n\ngeneral de Valencia. Con motivo de unas maniobras que se celebraron en\nAlbacete, fuimos a comer a Valencia, y all\u00ed, la esposa de Milans me pidi\u00f3 que\ninterviniera para que el rey atendiera a su marido, dici\u00e9ndome que no era\ncomprensible que recibiese a artistas y toreros y se negara a escuchar al\ncapit\u00e1n general de Valencia. Por fin, le dio<\/em> <em>cita. Todos est\u00e1bamos muy preocupados por lo que pudiera proponer el\ngeneral al rey. Adolfo Su\u00e1rez me llam\u00f3 varias veces para interesarse por su\ncontenido. Entr\u00e9 al despacho del rey para preguntarle c\u00f3mo hab\u00eda ido la reuni\u00f3n\ny me dijo: \u00abTodo ha ido bien, muy bien, porque yo le dije, antes de que \u00e9l\nhablara, lo que \u00e9l ven\u00eda a decirme\u00bb.\u00bb Sabino juzga extremadamente relevante\nesta audiencia y esa respuesta. Cree que Milans \u00abquiz\u00e1 en\u00adtendi\u00f3 lo que dijo el\nrey de tal manera que pudo ser desencade\u00adnante involuntario del 23 de febrero.\nDe lo que no tengo duda es de que el\nrey le dijo a Milans que la situaci\u00f3n era insoportable, que hab\u00eda que tomar\nalguna decisi\u00f3n, porque esto se lo es\u00adcuch\u00e9 con posterioridad. Es decir, le\ndijo lo que Milans ven\u00eda a contarle\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Contin\u00faa Sabino: \u00abEl rey llor\u00f3 el 23-F cuando escuch\u00f3 el tiroteo en el\nCongreso, y me dijo que no esperaba tiros. No es\u00adperaba disparos, pero\n\u00bfesperaba algo? Yo creo que esperaba\nalgo acorde con la ley, porque Alfonso Armada le hab\u00eda llevado un escrito de un\nfamoso catedr\u00e1tico de Derecho Constitucional que propon\u00eda que el rey se\npresentara personalmente en el Con\u00adgreso de los Diputados y, despu\u00e9s de un discurso en el que des\u00adtacase\nla mala situaci\u00f3n de Espa\u00f1a, propusiera un Gobierno presidido por un\nindependiente, previsiblemente Armada. Al rey no le gustaba tener que ser \u00e9l\nquien se presentara ante el Congreso.\nLe advert\u00ed de que se trataba de una proposici\u00f3n con\u00adtraria a la Constituci\u00f3n,\n\u00a1menos mal que estaba yo all\u00ed!\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuando transcribo esta\nconversaci\u00f3n, pongo especial inte\u00adr\u00e9s en ser exacto y no alterar ni una palabra\nde las que tengo anotadas y grabadas en mi memoria. Es m\u00e1s, he querido tener un\ntestimonio de cuanto transcribo y lo tengo en mi poder. \u00bfMe dijo Sabino la\nverdad? No puedo demostrarlo. De lo que estoy seguro es de que cuanto relato\nresponde fielmente a sus declaraciones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abTambi\u00e9n debes saber\n\u2014sigue Sabino\u2014 que el comunica\u00addo del rey a Milans del Bosch fue modificado. El texto que re\u00addact\u00e9 no conten\u00eda una\nfrase que debi\u00f3 de incluirse cuando se llev\u00f3\nal Departamento de Transmisiones, que mandaba un tal Sintes. La frase a\u00f1adida\nera: \u00abDespu\u00e9s de lo que he dicho en te\u00adlevisi\u00f3n, no puedo volverme\natr\u00e1s\u00bb. Otra frase llamativa es la que el rey envi\u00f3 manuscrita al\ncomandante Pardo Zancada, en la que le dec\u00eda: \u00abHas cumplido con tu deber,\nya puedes volver a casa\u00bb. El\noriginal creo que lo tiene Pardo en su casa.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abEl rey tiene suerte,\nmucha suerte. No lee libros, pero tiene un olfato pol\u00edtico propio del\nsuperviviente, del que se pas\u00f3 mu\u00adchos a\u00f1os como apuntado en las listas del\nINEM para buscar empleo de rey, y eso curte.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Escucho a Sabino con inter\u00e9s pese al desasosiego que me suscita su\nrelato. Tomo notas literales y descanso de escribir para tomar la palabra y\ndecirle lo que pienso del rey y que no deseo pasar por alto: Espa\u00f1a disfruta\ndel periodo de libertad continuada m\u00e1s largo de su historia y eso no es obra de\nuna sola persona, no es solo el rey Juan Carlos su hacedor, pero su astucia,<\/em><em> <\/em><em>su instinto de\nsupervivencia del que me habla Sabino y su evidente capacidad para las relaciones\npersonales le condujeron al \u00e9xito innegable de cortar con la herencia de la\ndictadura fran\u00adquista y ponerse al lado de su pueblo, especialmente esa noche del\n23-F. Sin su discurso vestido de capit\u00e1n general, no habr\u00eda triunfado la\nConstituci\u00f3n. De ello estoy convencido. Al mar\u00ad<\/em><em>gen<\/em><em> <\/em><em>de c\u00f3mo le trate la\nhistoria y de las dudas que Sabino sus\u00adcita en los d\u00edas previos al 23-F, puede\nafirmarse sin exagerar que Juan Carlos I ha hecho por la libertad en Espa\u00f1a m\u00e1s\nque todos sus antepasados juntos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pasa a hablarme Sabino\nde la dimisi\u00f3n de Su\u00e1rez: \u00abDespu\u00e9s <\/em>de <em>una audiencia militar en el palacio de\nOriente, recib\u00ed una lla\u00admada de Su\u00e1rez pidiendo ir a su habitual despacho con\nel rey <\/em><em>con<\/em><em> <\/em><em>media hora de\nantelaci\u00f3n. As\u00ed lo hizo, y me dijo que quer\u00eda <\/em><em>esa<\/em><em> <\/em><em>media hora previa al almuerzo-despacho\ncon el rey para poder<\/em><em> <\/em><em>contarme algo de lo que\ndeseaba que fuese testigo, por si alguien lo negaba con posterioridad. Me dijo\nque ven\u00eda a dimitir como presidente del Gobierno y que deb\u00eda quedar muy cla\u00adro\nque era \u00e9l quien se iba, y no el rey quien le echaba. Yo intent\u00e9<\/em><em> <\/em><em>persuadirle, pero Su\u00e1rez me explic\u00f3 que\nse iba por cuatro razones: la primera, porque la dificultad del momento le\nllevaba a concluir que le faltaban ideas y no sab\u00eda qu\u00e9 medidas adoptar; la\nsegunda, porque la oposici\u00f3n era muy fuerte y le resultaba complicado ejercer\nla acci\u00f3n de Gobierno; la tercera, porque <\/em><em>sus<\/em><em> <\/em><em>propios compa\u00f1eros de partido le hac\u00edan\nla vida imposible, y la cuarta, porque hab\u00eda perdido la confianza del rey.\nIntent\u00e9 persuadirle de que el rey le quer\u00eda, pero Adolfo me dijo que notaba\nc\u00f3mo, hasta f\u00edsicamente, se apartaba cuando le saludaba o iniciaba un gesto de\nabrazo afectuoso. Despu\u00e9s de hablar con Su\u00e1rez, sal\u00ed de mi despacho \u2014contin\u00faa\nSabino\u2014, y deb\u00eda de tener una cara tan extra\u00f1a que la reina me pregunt\u00f3 qu\u00e9\npasaba, porque la reina es muy amiga de saber cosas. Le dije que ya se\nenterar\u00eda durante el almuerzo. Sin embargo, no se enter\u00f3 de nada, porque no\nhablaron del tema durante la comida. Com\u00ed en mi oficina esperando la llamada\ndel rey y, en efecto, me lla\u00adm\u00f3 a su despacho, y all\u00ed, en presencia de Su\u00e1rez,\nme dijo con un tono de poco aprecio, como si fuera un mero tr\u00e1mite:\n\u00abSabino, que este se va\u00bb. Lo hizo de una manera que me pareci\u00f3 fr\u00eda y\ndistante, poco humana. Cuando sal\u00edamos Adolfo y yo del des\u00adpacho, el rey le\ndijo: \u00abAh, te dar\u00e9 un t\u00edtulo\u00bb. Adolfo, triste y en\u00adfadado, me dijo:\n\u00ab\u00bfLo ves?, yo ten\u00eda raz\u00f3n en que el rey me ha retirado la confianza\u00bb.\nIntent\u00e9 confortarlo y le dije que quiz\u00e1 la frialdad del rey al conocer su\ndimisi\u00f3n obedec\u00eda a la novedad, a que se hab\u00eda quedado helado por la noticia,\npero no a falta de afecto o de sentimientos\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abEn un primer momento \u2014prosigue Sabino\u2014,\nla oferta de un t\u00edtulo nobiliario no cautiv\u00f3 a Su\u00e1rez, pero pasados unos d\u00edas\nme llam\u00f3 interes\u00e1ndose por la concesi\u00f3n. Habl\u00e9 con el rey y comprob\u00e9 que se\nresist\u00eda a concederle el t\u00edtulo, e incluso me confes\u00f3 que lo hab\u00eda consultado con\nsu padre, don Juan, y que consideraban que no deb\u00edan darle t\u00edtulo alguno. Le\nmanifest\u00e9 que un rey no puede faltar a su palabra y, finalmente, le conce\u00addi\u00f3\nel ducado de Su\u00e1rez. Insist\u00ed mucho en que el rey llamase a Su\u00e1rez para\ntrasladarle afecto, y le llam\u00f3 en el acto, pero, al poco tiempo de colgar el\naparato, Adolfo me telefone\u00f3: \u00abEl rey\u2014me dijo\u2014 me ha repetido palabra por\npalabra lo que t\u00fa me dijiste a la salida de mi audiencia con \u00e9l; es evidente\nque me ha llama\u00addo porque t\u00fa se lo has dicho\u00bb. Su\u00e1rez era muy intuitivo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cA la semana de la entrevista que te he contado entre Adol\u00adfo y el\nrey, este me dijo que fuese a la Moncloa para que se for\u00admalizase la dimisi\u00f3n\ndel presidente, porque no hab\u00eda recibido papel ninguno. Fui a la Moncloa y me\nreun\u00ed con el equipo que estaba elaborando el discurso de dimisi\u00f3n. All\u00ed estaban\nAlberto Aza y un abogado de Baleares. Me dejaron leer el discurso que hab\u00edan\nconfeccionado, poniendo cada p\u00e1rrafo en un folio con el fin de modificarlo m\u00e1s\nf\u00e1cilmente. Suger\u00ed dos reformas. Una, referida a que Su\u00e1rez hablaba de que \u00e9l\nnunca hab\u00eda abandona\u00addo ning\u00fan puesto y que siempre hab\u00eda afrontado\ndificultades. Les dije que era una contradicci\u00f3n afirmar aquello y luego di\u00admitir.\nAdmitieron mi sugerencia y quitaron el p\u00e1rrafo. La se<\/em>gunda\nconsisti\u00f3 en decirles que, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os traba\u00adjando juntos,\nconvendr\u00eda alguna referencia al rey. Se negaron rotundamente y dijeron que\nAdolfo no dir\u00eda ni media palabra sobre el rey, y me pidieron que no insistiera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando Franco le dijo que le iba a nombrar heredero a t\u00edtulo de rey,\nel propio general se qued\u00f3 sorprendido de que el pr\u00edncipe aceptara sin\nconsultar con su padre. Por cierto, escri\u00adbi\u00f3 una carta dirigida a Don Juan,\nque redact\u00f3 Alfonso Armada, y que le entregaron a Mond\u00e9jar para que la llevase\na Estoril. Eso s\u00ed, tomando la precauci\u00f3n de que la carta se recibiera despu\u00e9s\nde que el nombramiento de sucesor a t\u00edtulo de rey estuviese en d Bolet\u00edn\nOficial. Por ello, no es de extra\u00f1ar que don Juan, al recibir la carta de manos\nde Mond\u00e9jar, se la tirara al suelo.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Me cuenta Sabino algo divertido y revelador del car\u00e1cter del monarca:\n\u00abCierta ma\u00f1ana, ten\u00eda despacho con el rey y, al entrar, me dijo que no abriese\nla cartera para sacar los papeles, y<em> <\/em>llam\u00f3 al ayuda de c\u00e1mara, Blas,\npidi\u00e9ndole que trajera lo que hab\u00eda preparado. Se present\u00f3 Blas con varias\nblinis de caviar y me dijo que tomara uno. Le ped\u00ed que me disculpara, porque\nacababa de tomar caf\u00e9 y no me apetec\u00eda, pero el rey insisti\u00f3 has\u00adta que tom\u00e9\nuno. Despu\u00e9s, me hizo tomar otro. Y cuando los hube comido, me pregunt\u00f3 que si\nestaban buenos. Le respond\u00ed que s\u00ed, y entonces el rey orden\u00f3: \u00abBlas,\nservid el caviar en la re\u00adcepci\u00f3n. \u00a1Est\u00e1 en buen estado!\u00bb. Me qued\u00e9\nsimp\u00e1ticamente es\u00adcamado y record\u00e9 la historia ocurrida en la embajada espa\u00f1ola\nen un pa\u00eds africano, cuando ofrecieron a los colegas embajadores una cena y, no\nteniendo muchas provisiones, sacaron unas vie\u00adjas latas de cangrejo ruso. La\nembajadora, temerosa de que es\u00adtuviese en mal estado, se lo dio a comer al\nperro, que lo engull\u00f3 sin problema. Despu\u00e9s, lo sirvi\u00f3 durante la cena.\nMientras de\u00adgustaban el cangrejo, se acerc\u00f3 el mayordomo y le dijo a la em\u00adbajadora\nque el perro acababa de morir. Los embajadores, asustados y espantados, contaron\nla verdad a sus invitados y fueron todos al hospital para que les hicieran un\nlavado de est\u00f3mago. A la vuelta del hospital, la embajadora pregunt\u00f3 al\nmayordomo si el perro hab\u00eda sufrido mucho. El mayordomo le contest\u00f3: \u201cNo,\nse\u00f1ora, el cami\u00f3n que lo atropell\u00f3 era muy grande y lo mat\u00f3 en el acto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Por: Jos\u00e9 Bono<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 22 de enero de 2020 No hay&nbsp; m\u00e1s&nbsp; leer un libro para enterarse de cosas que no aparecen en los peri\u00f3dicos. Lo digo porque en el \u00faltimo libro de Jos\u00e9 Bono, aparte de chismes, hay informaci\u00f3n jugosa que este aniversario de&nbsp; aquel 23 F de 1981 no se va a contar. 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