{"id":13123,"date":"2020-03-29T18:16:35","date_gmt":"2020-03-29T16:16:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=13123"},"modified":"2020-03-29T18:16:36","modified_gmt":"2020-03-29T16:16:36","slug":"la-historia-la-escribe-el-vencedor-y-se-la-cree-el-vencido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/03\/29\/la-historia-la-escribe-el-vencedor-y-se-la-cree-el-vencido\/","title":{"rendered":"La historia la escribe el vencedor y se la cree el vencido"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Domingo 29 de marzo de 2020<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"394\" height=\"804\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Ildefonso-Gurrutxaga.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13124\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Dicen que la historia\nla escribe el vencedor y se la cree el vencido. Pero Jos\u00e9 Antonio de Agirre no\nestaba dispuesto a esto y, desde el exilio cre\u00f3 un grupo de gentes para ir\ntrabajando en una historia lo m\u00e1s parecida a lo acontecido y tuvo la suerte de\ncontar con un elenco de lujo formado por Ildefonso Gurrutxaga, Jes\u00fas de\nGalindez, Ixaka L\u00f3pez Mendizabal, Vicente Amezaga, Jon Bilbao, Manu Sota y\nvarios m\u00e1s con los que iba perge\u00f1ando ese trabajo que acariciaba editar de cara\na las nuevas generaciones. Era un pol\u00edtico historiador de esos que hay tan\npocos hoy en d\u00eda. Importa m\u00e1s un master sobre el rebobinamiento de la fibra\n\u00f3ptica que saber lo que acaba de pasar para no repetir errores, siendo tambi\u00e9n\nmuy importante la fibra \u00f3ptica. Pero no solo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ildefonso Gurrutxaga fue un historiador de primera. Le conoc\u00ed una vez\nen San Juan de luz y ten\u00eda ese aspecto de se\u00f1or antiguo que se lo sabe todo\nsiendo adem\u00e1s muy discreto. Hab\u00eda nacido en Azpeitia, era abogado, fue en\ntiempos de guerra Fiscal General de Euzkadi, magistrado en Ciudad Real y\nAlicante y presidente de la Audiencia de Tarragona. Exiliado en Francia embarca\nen El Alsina y llega a Buenos Aires en 1942 donde integra el equipo de la Delegaci\u00f3n\nVasca como administrador de la publicaci\u00f3n Euzko Deya y all\u00ed trabaj\u00f3 en todo lo\nvasco que se mov\u00eda, lleg\u00f3 a ser vicepresidente del Laurak Bat, escribiendo\nlibros as\u00ed como en Euzko Deya y Tierra Vasca y cuando volvi\u00f3 a Iparralde en\n1953 fue presidente de Sabindiar Batza y editor de las obras Completas de\nSabino Arana. Fue un excelente historiador con gran sentido cr\u00edtico. Falleci\u00f3\nen 1974 y est\u00e1 enterrado en Azpeitia donde tiene calle pero poco se le\nrecuerda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hoy lo traigo a colaci\u00f3n por la semblanza que hizo del Lehendakari\ncuando este falleci\u00f3 hace ahora sesenta a\u00f1os. Lo vemos en esta foto &nbsp;en el Laurak Bat de Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>La semblanza es \u00e9sta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEntre las muchas labores que\nrealiz\u00f3 Jos\u00e9 Antonio de Agirre hay una que le llev\u00f3 muchas horas y que sin\nembargo es poco conocida: es la Historia del pueblo vasco que estaba\nescribiendo y qued\u00f3 a medio hacer cuando le sorprendi\u00f3 la muerte.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un libro de historia vasca\nescrita con criterio moderno y no muy extenso es una necesidad sentida desde\nhace tiempo y que nadie la ha satisfecho hasta ahora. Agirre a causa de su\nentrega a la resoluci\u00f3n de los problemas del pa\u00eds captaba como pocos dicha\nnecesidad. Sab\u00eda que el conocimiento de la historia propia desarrolla en los\npueblos la conciencia de su ser y da asimismo al dirigente pol\u00edtico una\nperspectiva de lo que pasa al presente y cierta previsi\u00f3n del futuro. Las cir\u00adcunstancias\nle hicieron concebir al Lendakari la idea de que fuese \u00e9l quien escribiese la\nobra esperada, cuando en el a\u00f1o 1941, despu\u00e9s de escapado de Berl\u00edn y llegado a\nNueva York, fue nombrado profesor de la Universidad de Columbia y encargado de\nuna c\u00e1tedra de cultura e historia vascas. Entonces adquiri\u00f3 con una editorial\nnorteamericana el compromiso de escribir en un plazo corto un libro de histo\u00adria\nvasca, que no deber\u00eda exceder de las trescientas p\u00e1ginas Agirre acometi\u00f3 el\ntrabajo con su peculiar empe\u00f1o; pidi\u00f3 colaboraci\u00f3n a algunos amigos, pero el\npeso mayor carg\u00f3 sobre sus espaldas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Al abandonar Nueva York y regresar a Europa en 1945 ten\u00eda ya una\nprimera redacci\u00f3n de la obra, desde la prehisto\u00adria hasta el siglo XIII; pero\nsu probidad cient\u00edfica le hizo no conformarse con lo hecho y volvi\u00f3 a\nrehacerlo. Los a\u00f1os si\u00adguientes fueron de gran actividad pol\u00edtica, y por lo\ntanto po\u00adco favorables para las labores como las de historiador y que requieren\nsosiego y absorben muchas horas. Sin embargo si\u00adgui\u00f3 Agirre dedicando a la\nhistoria el mayor tiempo que pu\u00addo y la obra fue avanzando aunque penosamente.\nDio una segunda redacci\u00f3n al trabajo y lo ampli\u00f3 hasta fines de la Edad Media.\nVino luego una tercera redacci\u00f3n de varios cap\u00edtulos y a\u00fan un cuarto retoque de\nalgunas p\u00e1ginas. En es\u00adte estado le sorprendi\u00f3 la muerte el 22 de Marzo de\n1960.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"666\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Paris_Av-Marceau-940x666.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13125\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Paris_Av-Marceau-940x666.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Paris_Av-Marceau-580x411.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Paris_Av-Marceau-768x544.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Del trabajo realizado nos quedan\nahora en limpio quinientas veinte cuartillas escritas a m\u00e1quina a doble espa\u00adcio.\nPero, como decimos, la obra estaba en plena elabora\u00adci\u00f3n y transformaci\u00f3n. As\u00ed\nse ve por las tiras de papel escri\u00adtas a mano que aparecen intercaladas entre\ndichas cuartillas, en las que se dice que se vuelva a revisar, a quitar\nrotundidad a algunos pasajes, a intercalar p\u00e1ginas o a investigar de nuevo\nalgunos hechos por conversaciones tenidas con el autor sabemos tambi\u00e9n que lo\nescrito no lo consideraba definitivo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hemos cre\u00eddo que el fruto de tan\npenoso esfuerzo hecho, aunque inacabado, no podr\u00eda quedar en el olvido, ni\ndesti\u00adnado a ser un triste atado de papeles en la secci\u00f3n de ma\u00adnuscritos de\nuna biblioteca. Por eso en la Editorial EKIN de la Argentina publicamos un\ncap\u00edtulo de la obra, el que a nuestro parecer era el m\u00e1s maduro y el que\nreflejaba mejor la personalidad del autor y las preocupaciones que vivi\u00f3 los\n\u00faltimos a\u00f1os; es el dedicado al reinado de Sancho el Fuerte y al fin de la\nDinast\u00eda Pirenaica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Decimos que es el cap\u00edtulo de m\u00e1s\nsello personal del autor, en donde se reflejan las preocupaciones que ten\u00eda al\nmomento de escribirlo; esto no quiere decir que est\u00e9 escrito tendenciosamente,\nhoy est\u00e1 reconocido por todos que la his\u00adtoria no puede separarse del\nhistoriador, lo cual no rebaja el valor de la Historia en relaci\u00f3n a las otras\nciencias, pues a \u00e9s\u00adtas les sucede lo mismo, a\u00fan a las llamadas ciencias\nexactas y f\u00edsico naturales. Junto al elemento objetivo que lo da la re\u00adalidad,\nest\u00e1 el subjetivo que pone el cient\u00edfico y que no es posible eliminarlo\ntotalmente. Al leerse pues el cap\u00edtulo publicado, unas 65 p\u00e1ginas, podemos ver\na Agirre y su tiem\u00adpo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hay cierto paralelismo entre las\nvicisitudes del reinado de Sancho el Fuerte y los a\u00f1os que le cupo en suerte a\nAgirre como dirigente del pueblo vasco. Entonces, como reciente\u00admente, se\ndesataron en Europa grandes huracanes b\u00e9licos que arrasaron muchas estructuras\nsociales y pol\u00edticas; y el peque\u00f1o pero duro pueblo vasco, luch\u00f3 a brazo\npartido para no desaparecer. En uno y otro caso lo internacional tiene en\nmuchos momentos un papel preponderante, la suerte de los vascos se juega muy\nlejos de su tierra; pero tambi\u00e9n, actos y hechos que ocurren en el pa\u00eds tienen\nresonancia interna\u00adcional. Por otra parte hechos ocurridos entonces, est\u00e1n pe\u00adsando\ntodav\u00eda hoy, por ejemplo, la separaci\u00f3n de Gipuzkoa y Alaba de Nabarra, as\u00ed\ncomo la de Bizkaia, que si bien se segreg\u00f3 en el reinado anterior, consolid\u00f3 la\nseparaci\u00f3n de \u00e9s\u00adta durante \u00e9ste. Todo ello hace que Agirre estudie dicho\nreinado con cari\u00f1o especial d\u00e1ndole una extensi\u00f3n excep\u00adcional, en relaci\u00f3n a\notros reinados, y que se fija casi exclusi\u00advamente en el aspecto internacional.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Son interesantes y no dejan de\ntener belleza art\u00edstica los distintos cuadros que presentan de las fuerzas\ninternaciona\u00adles en juego y las reacciones en cadena que se producen: g\u00fcelfos y\ngibelinos; papales e imperiales; angevinos, capetos y Hohenstaufen; ingleses y\nfranceses; cristianos y musulma\u00adnes; cruzados, albigenses y turcos; en lo\ninterno, la pugna de Bizkaias y Guevaras. De trascendencia internacional a la\nte\u00adnaz resistencia de la ciudad de Vitoria a las armas de Alfon\u00adso VIII, de\nCastilla, aunque al fin la rinden el a\u00f1o 1200, pues inmoviliz\u00f3 largo tiempo a\nlos sitiadores que no pueden marchar camino de Francia a ayudar a sus aliados.\nEn cam\u00adbio, de gran importancia en el provenir de los vascos a la ba\u00adtalla de\nBouvines, que se dio en el Norte de Francia el a\u00f1o 1214. Qui\u00e9n no ve ciertas\nafinidades entre todas estas mara\u00ad\u00f1as y la embrollada vida nacional e internacional\nque le toc\u00f3 vivir a Agirre?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En las melanc\u00f3licas reflexiones\nque hace al final del cap\u00edtulo, cuando escribe que Sancho el Fuerte ayud\u00f3 a los\nreyes vecinos y a\u00fan no vecinos, como el emperador de Marruecos, a mantener sus\ndominios y coronas y \u00e9l en cam\u00adbio se encontr\u00f3 a la postre con su reino\nterritorialmente dis\u00adminuido por usurpaci\u00f3n de uno de los reyes beneficiarios\nde su ayuda: qui\u00e9n no ve un paralelismo de \u00e1nimo?. El Lehendakari,\naparentemente optimista, se ve\u00eda en los \u00faltimos a\u00f1os como el buen rey vasco del\nsiglo XIII, con un fondo de amargura, al ver que Euzkadi, leal a la Rep\u00fablica\nespa\u00f1ola, a los aliados de la Gran Guerra y a la Iglesia, estaba olvidada de\ntodos. Podemos aplicarles las palabras que \u00e9l escribe de Sancho el Fuerte:\n\u00abRepresentaba ciertamente el destino de sus pueblos en aquellos tr\u00e1gicos\nd\u00edas\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Agirre llevaba camino del\npol\u00edtico-historiador, del que hay tantos ejemplos en la historia desde la\nAntig\u00fcedad hasta Churchill. As\u00ed como el estudio del pasado ayuda a explicar el\npresente, el conocimiento del presente ayuda a compren\u00adder el pasado. De ah\u00ed\nque el pol\u00edtico gran conocedor del pre\u00adsente que vive, se halla en condiciones\n\u00f3ptimas para ser his\u00adtoriador. Agirre, a sus grandes m\u00e9ritos, pudo haber\na\u00f1adido el de ser historiador moderno del pueblo vasco. Pero el azar, tan poco\namigo de los vascos, nos jug\u00f3 una vez m\u00e1s una ma\u00adla partida, priv\u00e1ndonos de \u00e9l\nprematuramente\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"608\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Buenos-Aires-940x608.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13126\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Buenos-Aires-940x608.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Buenos-Aires-580x375.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Buenos-Aires-768x497.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/03\/Buenos-Aires.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Esta es la semblanza, sobria\npero erudita de un gran historiador. \u00bfNo ha llegado el momento de editar esos\n500 folios?.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 29 de marzo de 2020 Dicen que la historia la escribe el vencedor y se la cree el vencido. Pero Jos\u00e9 Antonio de Agirre no estaba dispuesto a esto y, desde el exilio cre\u00f3 un grupo de gentes para ir trabajando en una historia lo m\u00e1s parecida a lo acontecido y tuvo la suerte &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/03\/29\/la-historia-la-escribe-el-vencedor-y-se-la-cree-el-vencido\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La historia la escribe el vencedor y se la cree el vencido<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13123","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13123"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13123\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13127,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13123\/revisions\/13127"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}