{"id":13173,"date":"2020-04-07T17:55:31","date_gmt":"2020-04-07T15:55:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=13173"},"modified":"2020-04-07T17:55:33","modified_gmt":"2020-04-07T15:55:33","slug":"de-areilza-el-gran-camaleon-a-agirre-el-lider-con-principios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/04\/07\/de-areilza-el-gran-camaleon-a-agirre-el-lider-con-principios\/","title":{"rendered":"De Areilza, el gran camale\u00f3n, a Agirre el l\u00edder con principios"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Martes 7 de abril de 2020<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"661\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/J.A.-Aguirre-Rezola-y-Basaldua-Carlton-940x661.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13174\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/J.A.-Aguirre-Rezola-y-Basaldua-Carlton-940x661.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/J.A.-Aguirre-Rezola-y-Basaldua-Carlton-580x408.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/J.A.-Aguirre-Rezola-y-Basaldua-Carlton-768x540.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/J.A.-Aguirre-Rezola-y-Basaldua-Carlton.jpg 1013w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p> Se perfectamente quien fue Jos\u00e9 Mar\u00eda Areilza. Lo digo para anticiparme a cualquier cr\u00edtica en relaci\u00f3n a juntar dos personalidades tan distintas como Aguirre y\u00a0 quien fuera el primer alcalde de Bilbao tras la ocupaci\u00f3n militar. Con Josu Erkoreka escrib\u00ed un libro, \u201dDos Familias Vascas\u201d y a m\u00ed me toc\u00f3 estudiar a Areilza, un personaje del mundo de Neguri y con un pasado siniestro y a quien conoc\u00ed, aunque previamente supe de \u00e9l, no solo por el discurso criminal del Coliseo Albia en 1937, sino lo que me cont\u00f3 D. Manuel de Irujo y que luego se ha hecho viral, como se dice ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Irujo estaba harto de que tanto\nAreilza como Dionisio Ridruejo, dos ex falangistas, fueran a finales de los\nsesenta los abanderados de la democracia en Espa\u00f1a, y, \u00bfqu\u00e9 hizo cuando le\npidi\u00f3 estar con \u00e9l?. Muy sencillo. Reprodujo el texto de la intervenci\u00f3n de\nAreilza en el Coliseo y luego le recibi\u00f3 tras escribir un art\u00edculo con ese\nimpactante y descriptivo t\u00edtulo. \u201dLos conversos a la cola\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente le conoc\u00ed a\nAreilza cuando quiso mediar con ETA y tras varias entrevistas con Xabier\nArzalluz y Gorka Agirre y, asimismo, cuando quiso desmontar la casa Torre de\nZamudio y llev\u00e1rsela a Madrid, cosa que impidi\u00f3 una pareja activa de afiliados\nal PNV. Posteriormente habl\u00e9 varias veces con \u00e9l en distintas reuniones y en\nuna le dije iba a reproducir en un libro su semblanza de Agirre, cosa que\nagradeci\u00f3, pero al poco me escribi\u00f3 una carta diciendo si pod\u00eda cambiar una\nfrase de la parte final del trabajo. Donde pon\u00eda que Aguirre se hab\u00eda\nequivocado quitar esto y poner lo que leer\u00e1 usted a continuaci\u00f3n. Previamente\nen el centenario de &nbsp;Sabino Arana &nbsp;en 1965 hab\u00eda redactado un folleto sobre\nSabino&nbsp; porque \u00e9l, que era muy listo, capt\u00f3\nen su anem\u00f3metro que con semejante pasado como el que ten\u00eda al servicio del\nr\u00e9gimen no ten\u00eda lugar en la democracia y como buen camale\u00f3n hizo todo lo\nposible para que nos olvid\u00e1ramos sobre quien hab\u00eda sido.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Areilza-en-el-Carlton-comprimida.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13176\" width=\"443\" height=\"694\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>He elegido estas fotos tan significativas. La del Lehendakari Agirre en Lehendakaritza, con Basaldua y Rezola, una presidencia que estaba en el hotel Carlton, y la otra, la foto de la ignominia que tuve que comprar la de Areilza bajo el balc\u00f3n del hotel. Ca\u00eddo \u00a0Bilbao, el trofeo que le supuso a Areilza como alcalde franquista ir al Carlton, previa eliminaci\u00f3n del cartel\u00f3n de Lehendakaritza y sacarse una foto vestido de falangista y levantando el brazo. Ere era Arteilza, pero tambi\u00e9n lo que escribi\u00f3 sobre Jos\u00e9 Antonio en su libro, \u201dAs\u00ed los he visto\u201d. Es largo pero es bueno. Dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abMe un\u00edan con Jos\u00e9 Antonio\nde Agirre relaciones de buena vecindad. Viv\u00eda yo desde 1932 en un barrio\nresiden\u00adcial de Getxo, cercano al Abra de Bilbao. Jos\u00e9 Antonio ten\u00eda su\ndomicilio a pocos metros de mi casa y utilizaba el mismo tren suburbano,\nesper\u00e1ndolo en id\u00e9ntica estaci\u00f3n. Nuestra parroquia com\u00fan era obligada\nplataforma de coin\u00adcidencia dominical. El P\u00e1rroco, don Ignacio, aunque de fi\u00adliaci\u00f3n\ncarlista, manten\u00eda hac\u00eda los feligreses una actitud de\u00adcidida de neutralidad\ncat\u00f3lica. Eran los a\u00f1os de la Rep\u00fablica y de la pol\u00e9mica antirreligiosa. Jos\u00e9\nAntonio hab\u00eda pasado de la Alcald\u00eda de su pueblo, para la que fue elegido el 14\nde Abril en nutrida votaci\u00f3n, a ocupar un esca\u00f1o en el Congre\u00adso como diputado\nde Bizkaia por el distrito rural. Hab\u00eda si\u00addo, adem\u00e1s, elegido por Nabarra. Era\nya conocido en las Cortes por sus intenciones vasquistas y tambi\u00e9n por su ro\u00adtunda\npostura frente al anticlericalismo del Gobierno, en lo que coincid\u00edan sus\nesfuerzos y discursos con el resto de la lla\u00admada minor\u00eda vasconabarra en la\nque se alineaban carlistas y mon\u00e1rquicos nabarros y alabeses. En las fiestas de\nmayor relieve, como Semana Santa o Corpus, el palio de honor de seis varas era\nrepartido por el p\u00e1rroco con h\u00e1bil zorrer\u00eda. Jos\u00e9 Antonio Agirre y yo\nllev\u00e1bamos las varas delanteras; yo a la derecha y \u00e9l a la izquierda. Dec\u00edan\nlas malas lenguas que las otras cuatro iban a parar a un consejero de cada uno\nde los Bancos locales entonces en abierta rivalidad y a dos fe\u00adligreses de la\nzona campesina, uno carlista y otro nacionalis\u00adta, dando as\u00ed un perfecto\nequilibrio al que llamaban palio de la coalici\u00f3n. Despu\u00e9s de la ceremonia\nsol\u00edamos reunimos un rato en la sacrist\u00eda y entre bromas y veras anudamos \u00e9l y\nyo una normal y civilizada relaci\u00f3n de amistad a pesar de nuestras bien\ndistintas actitudes pol\u00edticas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Eran los tiempos en que Vizcaya\nse hab\u00eda incubado, len\u00adtamente, la atroz tragedia que estallar\u00eda despu\u00e9s.\nTodav\u00eda la convivencia humana predominaba sobre la pasi\u00f3n pol\u00edtica. A\u00fan los\nvalores de la formaci\u00f3n religiosa indiscutida de un gran sector de la opini\u00f3n\np\u00fablica del Pa\u00eds, la del nacionalis\u00admo vasco, lo defin\u00edan como un movimiento de\nla derecha cat\u00f3lica, de inspiraci\u00f3n democr\u00e1tica, con fuerte y acusado sentido\nde avance social. En el derrumbamiento del 31, el nacionalismo sali\u00f3 reforzado\ncon numerosos avances electo\u00adrales en los municipios de la provincia. Jos\u00e9\nAntonio pens\u00f3 en aprovechar aqu\u00e9l triunfo para arrastrar a los dem\u00e1s sec\u00adtores\nde la derecha burguesa asustada y desalentada, al reco\u00adnocimiento de una\nplataforma com\u00fan en la que junto con la confesionalidad cat\u00f3lica y la defensa\ndel orden social se reivindicara un estatuto de autonom\u00eda para la regi\u00f3n\nvasco-nabarra. Tom\u00f3 Agirre la iniciativa del proceso, junto con otros tres\nalcaldes de elecci\u00f3n popular en Estella, en cuya plaza de toros tuvo lugar la\nproclamaci\u00f3n del proyecto que se denomin\u00f3 m\u00e1s tarde con ese nombre. Carlistas y\nMon\u00e1r\u00adquicos fueron en conjunci\u00f3n estrecha con los nacionalistas a ese combate\nen que se buscaban tambi\u00e9n objetivos diferen\u00adtes. Los unos trataban de\nencontrar aliados para acabar con la Rep\u00fablica; los otros, de poner un valladar\na la marea an\u00adtirreligiosa; los de m\u00e1s all\u00e1, de sumar adictos al prop\u00f3sito de\nla autonom\u00eda regional.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Es dif\u00edcil de explicar ese clima\na los que no lo hayan vivi\u00addo\u00bb Yo fui testigo del acto de Estella, pintoresco,\npopular, ferviente, con sus desfiles municipales por el ruedo en un abigarrado\ny contradictorio folklore en que se exhibieron banderas de toda clase, menos de\nla Rep\u00fablica, y en la que Agirre y seis oradores m\u00e1s hablaron en t\u00e9rminos, a\nveces tan distintos y hasta contrapuestos, que no se defin\u00eda bien cu\u00e1l era el\ndenominador com\u00fan. En aquellos mismos d\u00edas hubo otro acto, en Gernika,\nmultitudinario. Agirre habl\u00f3 sobre autonom\u00eda y estatuto en su estilo peculiar,\npremioso y fogo\u00adso a un tiempo. Luego hablaron un carlista y un integrista;\nnotable personaje de larga proyecci\u00f3n ulterior el primero; can\u00f3nigo de futura\npromoci\u00f3n episcopal el segundo. El tradicionalista, llevado a su pasi\u00f3n en la\ndefensa del orden reli\u00adgioso amenazado, habl\u00f3 literalmente de \u00abcortar las\namarras\u00bb con el resto de Espa\u00f1a, si la pen\u00ednsula se empe\u00f1a\u00adba,\nmayoritariamente, en darse una Rep\u00fablica laica, anticle\u00adrical y atea. Y de\nhacer en el rinc\u00f3n pirenaico euskeldun, una tierra cat\u00f3lica, derechista, con un\nconcordato particular negociado con Roma. Todo ello entre el delirante entusias\u00admo\nde la multitud. El can\u00f3nigo, castelarino en su estilo, tampoco se par\u00f3 en\nbarras. Calific\u00f3 con el mejor repertorio de la zoolog\u00eda peyorativa a los que\n\u00abal otro lado del Ebro\u00bb representaban una raza liberal y maldita y\nquer\u00edan imponer al Pa\u00eds Vasco una normativa jur\u00eddica contraria al catolicis\u00admo\nintegral. Oyendo aquel torrente oratorio, uno sacaba la impresi\u00f3n de que Agirre\nera el autonomista moderado, mientras los otros eran capaces de llegar a las\nm\u00e1s delirantes secesiones en aras de sus fervores cristianos. Cuando se ana\u00adliza,\nleyendo los primeros documentos, el origen del na\u00adcionalismo sabiniano, a fines\ndel pasado siglo, se hallan ra\u00edces ideol\u00f3gicas tan id\u00e9nticas a esa formulaci\u00f3n\nque la se\u00admejanza induce a meditaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El camino iniciado por Jos\u00e9\nAntonio Aguirre ten\u00eda su m\u00e1s visible repercusi\u00f3n en las generaciones j\u00f3venes.\nEl proced\u00eda del campo de las juventudes cat\u00f3licas diocesanas que en el\npar\u00e9ntesis de la Dictadura albergaron anchos sec\u00adtores del nacionalismo\nentonces en obligada clandestinidad. Empezaron a formarse en esa \u00e9poca los\nprimeros n\u00facleos de \u00abmendigoizales\u00bb, con aire paramilitar, especie de\nrequet\u00e9s de la ikurri\u00f1a bicruc\u00edfera, que se reun\u00edan en asambleas y fes\u00adtivales\nmitad monta\u00f1eros y mitad religiosos. Recuerdo ha\u00adber asistido a uno de estos\nactos en el santuario de Iciar lle\u00advado a la curiosidad, dada mi condici\u00f3n de\nveraneante en las cercan\u00edas. Habl\u00f3 Agirre a tres o cuatro mil j\u00f3venes tocados\nde impedimenta monta\u00f1era, en la plaza inmediata al San\u00adtuario. Bajaron luego\nlos muchachos, en grupos, carretera abajo con sus makilas, cantando hacia el\npueblo de Deva, atiborrado de veraneantes. Entre ellos se hallaba un caballe\u00adro\nya entrado en a\u00f1os y en carnes, de estatura mediana, ves\u00adtido con sencillez y\nde porte marcial inconfundible, semioculto tras las gafas de sol. Miraba, aquel\nespectador soli\u00adtario, el desfile con visible atenci\u00f3n. Un amigo al que en\u00adcontr\u00e9\nentre el p\u00fablico me susurr\u00f3 al o\u00eddo: \u00abEs el general Orgaz. Ha venido de\ninc\u00f3gnito, desde San Sebasti\u00e1n, para ver la calidad y el n\u00famero de estos mozos\nque al fin y al cabo son de derecha, cat\u00f3licos militantes y tienen mucho de co\u00adm\u00fan\ncon el requet\u00e9\u00bb. Creo recordar que a los pocos d\u00edas de este episodio\ncelebr\u00f3 el general una larga entrevista con Agirre para ver de llegar a una\nbase de entendimiento con aquel sector del Pa\u00eds Vasco que representaba m\u00e1s de\nun ter\u00adcio del cociente electoral \u2014en Bizkaia casi el 45\u2014 y pertenec\u00eda\nideol\u00f3gicamente al campo antirrevolucionario.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero aquella hipot\u00e9tica\naproximaci\u00f3n se hizo m\u00e1s dif\u00edcil cada vez, hasta terminar en violenta y abierta\nruptura. La dial\u00e9ctica interna del sistema republicano llevaba en s\u00ed la g\u00e9\u00adnesis\nde ese enfrentamiento. El problema catal\u00e1n se plante\u00f3 como un condicionamiento\noriginario del r\u00e9gimen con lo que antagoniz\u00f3 a casi toda la derecha del resto\nde Espa\u00f1a, que a su vez comenz\u00f3 a mirar con hondo recelo al autonomismo vasco.\nSe vio \u00e9ste congelado en el Parlamento por la izquierda en una primera etapa,\ndesde 1931, por su catolicis\u00admo abierto \u2014el \u00abEstatuto vaticanista\u00bb,\nlo llamaba Prieto con sorna y en una segunda etapa, desde 1933, por radicales y\ncedistas que lo ve\u00edan como un nuevo problema de riesgo secesionista, aunque en\nsu origen fuera el movimiento de in\u00addiscutible ra\u00edz derechista. Y ello empuj\u00f3 a\nlos l\u00edderes del na\u00adcionalismo a buscar un apoyo en la izquierda por entender\nque, en definitiva, solamente de ah\u00ed podr\u00edan venirles solu\u00adciones\nconstitucionales a sus deseos de autonom\u00eda y des\u00adcentralizaci\u00f3n. Era una\nreacci\u00f3n que dentro del contexto pol\u00edtico de aquellos a\u00f1os resultaba l\u00f3gica y\nprobablemente inevitable.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Aunque situado en el campo\ncontrario y luchando en candidaturas opuestas, tuve yo muchas conversaciones\ncon Jos\u00e9 Antonio Agirre \u2014y tambi\u00e9n con sus compa\u00f1eros dipu\u00adtados, Ram\u00f3n de\nVicu\u00f1a y Jos\u00e9 Horn\u2014 sobre esa problem\u00e1\u00adtica que me parec\u00eda sumamente peligrosa\ny, a la larga, perju\u00addicial para el pa\u00eds. Agirre estaba lanzado a la acci\u00f3n\nproselitista y confiaba en el gran apoyo popular que nunca le falt\u00f3. Ten\u00eda ante\nlas masas del pa\u00eds extraordinaria capacidad de convocatoria. Era un hombre\nsencillo y directo; creyente y practicante, sincero y discreto; de una vida\npersonal ejemplar. Estaba convencido de su raz\u00f3n y entregado a lo que estimaba\nsu tarea vocacional. Ten\u00eda escasa talla; su cuerpo atl\u00e9tico de deportista y\nespaldas anchas; nariz y per\u00adfil t\u00edpicamente vascongado, a lo Pepe Arr\u00fae; pelo\nrizoso ti\u00adrando a rubio; mirada sonriente y directa. Cuando jugaba en el\nAthletic, de interior derecha, practicaba un juego segu\u00adro y sin florituras,\ntirando bien a gol, con limpia nobleza siempre. Hab\u00eda tres jugadores del mismo\napellido en aquella delantera y los hinchas los distingu\u00edan por sus motes. Un\nva\u00adte local y cronista deportivo del equipo, los describ\u00eda as\u00ed:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Tres ases tiene el\nAthletic<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a0que relumbran m\u00e1s que el sol<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Agirre, el del chocolate,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>el que patina en Bego\u00f1a,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y el que tira cada centr<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>que cada centro es un\ngol.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Este \u00faltimo, naturalmente, era el\nc\u00e9lebre Agirrezabala, el \u00abChirri\u00bb internacional de la leyenda, que\nentonces estu\u00addiaba en la Escuela de Ingenieros en la que yo tambi\u00e9n cur\u00adsaba.\nCuando Jos\u00e9 Antonio Agirre debut\u00f3 en el Parlamento constituyente del 31, lo\natac\u00f3 Prieto diciendo que hab\u00eda pa\u00adsado sin transici\u00f3n de la delantera del\nAthletic de Bilbao a la delantera del nacionalismo vasco. Fue un chiste de mal\ngus\u00adto hecho por un hombre obeso y antideportivo. En Estados Unidos, en Gran\nBreta\u00f1a, en muchos pa\u00edses n\u00f3rdicos, la correlaci\u00f3n entre el deportista que\nluego deviene hombre p\u00fablico es frecuent\u00edsima. En Francia, el reciente y\nnotorio caso de Chaban Delmas es un ejemplo, entre tantos, de esa vinculaci\u00f3n.\nTodav\u00eda en 1931 el f\u00fatbol era visto por algunos como ejercicio fr\u00edvolo y en\nning\u00fan caso como palestra de entrenamiento f\u00edsico para cualquier actividad\nprofesional futura. Pero fue precisamente Indalecio Prieto, en gran me\u00addida, el\nque supo entenderse luego con el nacionalismo y con Jos\u00e9 Antonio Agirre para\nbuscar con ellos com\u00fan platafor\u00adma de comunes soluciones autonomistas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La revoluci\u00f3n de Octubre, en la\nque se rompi\u00f3 el intento de convivencia dentro de la Rep\u00fablica, de las fuerzas\nde la derecha democristiana que intentaba sinceramente ofrecer una alternativa\nlegal al r\u00e9gimen por ese lado, revel\u00f3 clara\u00admente ese nuevo rumbo que llevar\u00eda\nel partido, poco a poco, hasta situarse no lejos de quienes intentaban la\nrevoluci\u00f3n social por razones bien ajenas a ese prop\u00f3sito. Me encontr\u00e9 con\nAgirre un domingo en misa, al terminarse la sublevaci\u00f3n de Barcelona y\nhall\u00e1ndose todav\u00eda en trance de liquidaci\u00f3n la revuelta asturiana. Estaba\nsinceramente emocionado y dolido, pues el otro diputado a Cortes por la\nprovincia de Bizkaia Marcelino Oreja, de filiaci\u00f3n tradicionalista, hab\u00eda sido\nasesinado, pocas horas antes, en Mondrag\u00f3n. Vino a m\u00ed, Jos\u00e9 Antonio, para\ndecirme todo el horror que le causa\u00adba el alevoso crimen y en que alt\u00edsima \u2014y merecida\u2014\nestima ten\u00eda al joven ingeniero de Caminos, tambi\u00e9n ferviente cat\u00f3\u00adlico, y a\npesar de las inevitables diferencias ideol\u00f3gicas hab\u00eda coincidido con \u00e9l en\nmuchas ocasiones en las Cortes, en de\u00adfensa del inter\u00e9s religioso al discutirse\nla Constituci\u00f3n. Ore\u00adja, era, adem\u00e1s, un vasquista convencido que hac\u00eda de ese\nmatiz, foralista, base fundamental de sus propagandas, dis\u00adcursos y escritos.\nTambi\u00e9n se identificaba con Agirre en to\u00admar posici\u00f3n decidida en favor de una\npol\u00edtica social de avanzado contenido, inspirada en las directrices\npontificias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Agirre se quej\u00f3 de que a pesar de\nla actitud de gentes como Oreja El\u00f3segui, en el campo de la derecha nacional,\nen Biz\u00adkaia, hab\u00eda otros sectores de absoluta intransigencia en or\u00adden a un\nprograma auton\u00f3mico com\u00fan y que la coyuntura del Estatuto de Estella que agrup\u00f3\na casi todas las fuerzas cat\u00f3licas del pa\u00eds frente al peligro com\u00fan hab\u00eda sido\n\u00abla gran ocasi\u00f3n pol\u00edtica\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9 Antonio era tenaz y\nobstinado en sus argumentos, pero siempre correcto y respetuoso con el\ninterlocutor. De aquella larga conversaci\u00f3n de Octubre del 34 le quedaron \u2014como\na m\u00ed\u2014 un mont\u00f3n de dudas sobre si era posible todav\u00eda llegar a un entendimiento\nm\u00ednimo que consiguiera salvar lo esencial que nos un\u00eda y que, de paso,\nrepresentaba evidentemente la mayor\u00eda num\u00e9rica y electoral de las cuatro\nprovincias juntas, y tambi\u00e9n de cada una por separado, frente a los sectores\nmarxistas y republicanos, especialmente poderosos en Bizkaia y en Gipuzkoa.\nTuvimos, para exami\u00adnar el delicado problema, varias conversaciones m\u00e1s, alguna\nde ellas en el despacho del s\u00edndico de la Bolsa bilba\u00edna Jos\u00e9 Camina. Yo le\nse\u00f1al\u00e9 que la mayor dificultad no nos proven\u00eda del acatamiento a la Rep\u00fablica\nque ellos propugna\u00adban y nosotros no, sino del constante equ\u00edvoco en que se\nmov\u00eda el partido en sus propagandas en el problema de la unidad nacional.\nAgirre me respondi\u00f3 que su lema era bien claro: \u00abDios y La Ley\nVieja\u00bb, y que ellos, en Estella, en 1931, propugnaron por la abolici\u00f3n de\nla Ley de Octubre de 1839 que despu\u00e9s del convenio de Vergara parec\u00eda en su tex\u00adto\nrespetar los Fueros, pero, al a\u00f1adir la frase \u00absin perjuicio de la unidad\nconstitucional de la Monarqu\u00eda\u00bb, destru\u00eda con ella, en su ra\u00edz, el\nprincipio de la autarqu\u00eda foral. Esta hab\u00eda sido, en realidad, la tesis de\nsiempre del tradicionalismo, mantenida y explicada elocuentemente durante m\u00e1s\nde un siglo por los grandes tribunos de la causa, desde Aparisi has\u00adta V\u00e1zquez\nde Mella, definidor este \u00faltimo, exhaustivo y audaz, de la esencia del sistema\nforal en la vieja Monarqu\u00eda espa\u00f1ola y cuya restauraci\u00f3n juzgaba consustancial\ncon cualquier intento de volver a las formas pol\u00edticas tradicionales.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero a pesar de esa afirmaci\u00f3n de\nAgirre, las circunstan\u00adcias pol\u00edticas fomentaban en su l\u00f3gica interna m\u00e1s\npasiones disolventes que razones para el entendimiento. Nacionalis\u00adtas y\ncarlistas con pensamiento com\u00fan, o al menos con bases de partida comunes,\nllevaban en cambio su juego dial\u00e9ctico a posturas extremas, inaceptables entre\ns\u00ed. De estos contac\u00adtos que relato hab\u00edan salido, sin embargo, negociaciones,\nen ocasi\u00f3n, por ejemplo, de verificarse en noviembre de 1933 el plebiscito en\nlas tres provincias de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa para someter a aprobaci\u00f3n del\nsufragio popular el pro\u00adyecto de Estatuto para el Pa\u00eds Vasco que luego hab\u00edan\nde ir al Parlamento. La verdad es que fuera del nacionalismo \u2014que nunca fue\nmayoritario en el pa\u00eds \u2014los otros grupos ve\u00edan con escaso entusiasmo el\nprop\u00f3sito: las izquierdas por\u00adque segu\u00edan pensando que de establecer el r\u00e9gimen\nestatuta\u00adrio, ser\u00eda un reducto pol\u00edtico de mayor\u00eda electoral cat\u00f3lica y\nderechista; y los sectores de la derecha porque no les gustaba en bastantes\naspectos el lenguaje que el proyecto utilizaba. En un \u00faltimo esfuerzo de\nconciliaci\u00f3n, al que no fueron aje\u00adnos la influencia y el consejo\neclesi\u00e1sticos, se nos pidi\u00f3 que recomend\u00e1ramos el voto favorable, en el\nplebiscito, a nuestros seguidores en Bizkaia, a\u00fan estableciendo al mismo tiempo\ntodas aquellas reservas a que nuestra propia ideolog\u00eda nos obligaba. As\u00ed lo\nhicimos en un documento p\u00fablico, que satisfizo hondamente a Jos\u00e9 Antonio Agirre\ny los dem\u00e1s dirigentes del partido que lo consideraron punto de partida de\nposibles alianzas electorales futuras, y que nos vali\u00f3 tambi\u00e9n feroces cr\u00edticas\nde nuestros amigos m\u00e1s intransigentes, a quienes aquella moderada invitaci\u00f3n\nnuestra pareci\u00f3 una peligrosa inconsecuencia, aunque ofrec\u00eda quiz\u00e1 ventajas\nt\u00e1cticas para el entendimiento electo\u00adral que luego no se produjo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De poco sirvieron, en realidad,\naquellos intentos conci\u00adliadores en medio de la vor\u00e1gine que se inici\u00f3 con la\ndisolu\u00adci\u00f3n de las Cortes, el Gobierno P\u00f3rtela, y la campa\u00f1a electo\u00adral\nconsiguiente. El clima de odios y rencores en que se de\u00adsenvolvi\u00f3 aquella etapa\nde comienzos del a\u00f1o 1936 en toda Espa\u00f1a, la violencia desatada de discursos y\nm\u00edtines entre derechas e izquierdas, los incidentes cotidianos que se mul\u00adtiplicaban\nen la naci\u00f3n entera, todo ello hizo que el m\u00ednimo acuerdo que se buscaba entre\nlos cat\u00f3licos en el Pa\u00eds Vasco no resultara posible y que los nacionalistas y la\nderecha na\u00adcional distanciaran totalmente sus posiciones haci\u00e9ndose as\u00ed, la\nlucha, triangular, con el resultado de que la victoria hab\u00eda de ser para la\nizquierda en Bilbao y su distrito. Jos\u00e9 Antonio Agirre se encontr\u00f3 conmigo, por\ncasualidad, en plena campa\u00f1a y aunque luch\u00e1bamos enfrente \u2014\u00e9l por la zona rural\ny yo por la capital\u2014 nos saludamos amistosa\u00admente, comentando las perspectivas\nde la inminente jorna\u00adda. \u2014\u00bbGil Robles se equivoca\u2014 me dijo. El Gobierno\ndivi\u00addir\u00e1 a la derecha con su actitud electoral centrista y el Frente Popular\ntriunfar\u00e1. Volver\u00e9is a pensar en el nacionalismo co\u00admo valladar, igual que en\n1931&#8243;. \u00abSi ese pron\u00f3stico es cier\u00adto, la derecha en Espa\u00f1a no se\nresignar\u00e1\u00bb, le repliqu\u00e9. La victoria frente-populista del 16 de febrero\ncre\u00f3 en el na\u00adcionalismo un clima de tensi\u00f3n creciente. Hab\u00eda un sector,\nconservador, que adivinaba el inevitable enfrentamiento ha\u00adcia el que marchaba\nel pa\u00eds. Exist\u00eda otro, de nacionalismo m\u00e1s extremista, que entend\u00eda aprovechar\nla coyuntura por dif\u00edcil que fuera, para aprobar el Estatuto en las nuevas Cor\u00adtes\n\u2014aunque fuera preciso con la izquierda vencedora\u2014 y, una vez establecido,\ndefenderlo como un basti\u00f3n moderado en el orden social. Esa fu\u00e9 despu\u00e9s de\nmuchas vacilaciones la tendencia que predomin\u00f3. Jos\u00e9 Antonio Agirre era hombre\nde extremada juventud. Ten\u00eda treinta y dos a\u00f1os en aquel cr\u00edtico trance. Pienso\nque su entusiasmo era tan grande co\u00admo su notable falta de malicia. No calibr\u00f3\nacaso la reacci\u00f3n formidable que en un gran sector de la sociedad espa\u00f1ola provocar\u00eda\nel ca\u00f3tico Gobierno de Casares Quiroga bajo la presidencia, lejana, fr\u00eda,\nintelectual, de Aza\u00f1a, que asist\u00eda desde la azotea de su torre de marfil\ncr\u00edtica a la creciente des\u00adcomposici\u00f3n de la autoridad del Estado y de la\ncoexistencia c\u00edvica. Pens\u00f3 quiz\u00e1 que el problema vasco se pod\u00eda aislar del\ncontexto general del que formaba inevitablemente parte. Y adem\u00e1s es preciso\nreconocer que en el engranaje dial\u00e9ctico de las Fuerzas antag\u00f3nicas, que se encontraban en marcha desde febrero de 1936, en Espa\u00f1a, no ten\u00eda desde su posi\u00adci\u00f3n\nespecifica de leader de la opini\u00f3n nacionalista, gran margen de maniobra para\nescoger opciones. El clima de aquella Espa\u00f1a, en v\u00edsperas del enfrentamiento,\nten\u00eda algo de fatalista y de irremediable. Parec\u00eda que un destino supe\u00adrior,\nimplacable, empujaba a hombres y grupos a ocupar las posturas que hab\u00edan de\nmantener al levantarse el tel\u00f3n y co\u00admenzar la tragedia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En las ajetreadas negociaciones y contactos entre mili\u00adtantes y civiles\nque precedieron al Alzamiento, sin embargo, el tema del nacionalismo vasco y de\nsu posible actitud si\u00adguieron vigentes hasta el \u00faltimo momento. No faltaron\nenla\u00adces, propuestas y generosos intentos para lograr su adhe\u00adsi\u00f3n, o al menos\nsu neutralidad pasiva ante el eventual y es\u00adperado golpe de estado. Casi nadie\npensaba entonces en una guerra y mucho menos en una guerra civil de tres a\u00f1os.\nAl regresar yo de Madrid, del entierro de Calvo Sotelo, comprendiendo la\ninminencia del estallido, pens\u00e9 en hacer, el d\u00eda 17, una \u00faltima gesti\u00f3n directa\ncerca de las dos perso\u00adnas que me parecieron m\u00e1s asequibles al intento: el jefe\nde la minor\u00eda parlamentaria Jos\u00e9 Horn, al que me un\u00edan lazos de cercano\nparentesco, y don Ignacio de Rotaeche, que ten\u00eda un gran prestigio dentro de la\norganizaci\u00f3n y era hombre de sereno criterio, me encontr\u00e9 con que el primero se\nhallaba gravemente enfermo (falleci\u00f3 a los pocos d\u00edas) y no pod\u00eda re\u00adcibir\nvisitas y el segundo, encamado tambi\u00e9n, se hallaba en Zeanuri, en su casa\nsolariega, y no podr\u00eda verme hasta el lu\u00adnes, d\u00eda 20 de Julio. Me recomend\u00f3 que\nviera a Jos\u00e9 Anto\u00adnio Agirre. No lo encontr\u00e9 durante todo el d\u00eda por hallarse\n\u00e9l ausente de Bilbao, adonde seg\u00fan me dijeron regresar\u00eda al anochecer.\nComprend\u00ed que ya era tarde porque la radio francesa hab\u00eda dado la noticia del\nlevantamiento de Melilla y de movimientos de tropas en el Protectorado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El s\u00e1bado 18 de Julio fu\u00e9 una jornada de tensa y apa\u00adsionada espera a la\nescucha de la radio y del tel\u00e9fono que nos tra\u00eda noticias confusas, lejanas y\ncontradictorias. Lo pas\u00e9 en casa de unos amigos de Bilbao en contacto cercano\ncon el n\u00facleo militar comprometido que dar\u00eda la se\u00f1al de la inten\u00adtona en\nBizkaia. Pasamos las horas que faltaban hasta la madrugada del domingo, 19 de\njulio, escuchando las aren\u00adgas del Gobierno y los decretos de destituci\u00f3n de\ngenerales de mando, que nos iban dibujando el mapa provisional y cambiante de\nla sublevaci\u00f3n. De Pamplona y Vitoria llega\u00adron noticias concretas y viajeros\ncon detalles de los primeros acontecimientos y sucesos. El domingo amaneci\u00f3\nespl\u00e9ndi\u00addo, y para disponer bien del d\u00eda, pens\u00e9 en o\u00edr misa lo antes posible.\nMi albergue nocturno estaba pr\u00f3ximo a la parro\u00adquia de San Vicente en Albia, y\nall\u00ed escuch\u00e9 la misa de siete, consciente de la gravedad de aquellas horas. A\npoco de em\u00adpezar el sacrificio, entraron en la iglesia por la puerta lateral\nque daba al p\u00f3rtico, una serie de hombres con se\u00f1ales evi\u00addentes de insomnio y\nrostros contra\u00eddos y sombr\u00edos que parec\u00edan venir de alguna reuni\u00f3n. Eran los\ndirectivos del BBB, \u00f3rgano superior del partido nacionalista en Bizkaia, que\nhab\u00edan estado deliberando toda la noche en la sede del partido, Sabin Etxia, el\ncaser\u00f3n que levantaba su vieja traza ochocientas en el solar contiguo,\nexaminando las primeras noticias de la rebeli\u00f3n en Pamplona y de sus inmediatas\nre\u00adpercusiones hacia los directivos y afiliados nabarros del PNV. Sal\u00ed de la\niglesia por la puerta del fondo y compr\u00e9 a un vendedor \u00abEl Liberal y\nEuzkadi\u00bb, \u00f3rganos respectivos del socialismo y del nacionalismo. Hab\u00eda\nvigilancia de guardias de asalto y civil, en las calles, pero poca gente en\nella y nin\u00adguna milicia armada todav\u00eda. Lo que dir\u00eda Indalecio Prieto, en su\nperi\u00f3dico desde Madrid, sobre la sublevaci\u00f3n reci\u00e9n iniciada, me lo figuraba.\nPero lo que publicaba el diario na\u00adcionalista me interes\u00f3 m\u00e1s. All\u00ed aparec\u00eda,\nen efecto, en re\u00adcuadro y en primera p\u00e1gina, una declaraci\u00f3n oficial. El par\u00adtido,\nal parecer despu\u00e9s de una larga y tensa discusi\u00f3n, to\u00admaba la posici\u00f3n de\nsolidarizarse con el Gobierno de la Re\u00adp\u00fablica y de combatir a su lado, en la\nlucha que se avecinaba \u00abEntre la democracia y el fascismo\u00bb. Era un\ncompromiso cerrado, sin salida, que significaba para la derecha cat\u00f3lica en el\nPa\u00eds Vasco, la guerra fratricida con todas las consecuencias. Lei y rele\u00ed el texto, parado ante\nlas escaleras del templo, sintiendo un escalofr\u00edo de emoci\u00f3n al comprender que\nalgo se desgarraba en aquellos momentos en las entra\u00ad\u00f1as de nuestro pueblo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En esto observ\u00e9 que muy cerca, en\nun grupo, los directi\u00advos del nacionalismo tambi\u00e9n le\u00edan la prensa con ansiedad\ny comentaban entre ellos las \u00faltimas noticias. Jos\u00e9 Antonio Agirre me vio y\ncomprendi\u00f3 sin duda mi pesadumbre al ver que la suerte estaba definitivamente\nechada. Me salud\u00f3 de lejos sin que hici\u00e9ramos nada por conversar ni el uno ni\nel otro. Las palabras hab\u00edan dejado paso a las armas. Y las ra\u00adzones a la\nviolencia. La guerra como una riada de inconte\u00adnible dolor y de muerte \u2014y\ntambi\u00e9n como un torrente dial\u00e9ctico de odio y de rencores\u2014 iba a separar\nnuestras existencias. Agirre falleci\u00f3 en el exilio en Par\u00eds, repentina\u00admente,\nen los a\u00f1os 60. Su sepultura\nsencilla y emotiva se halla en el cementerio de San Juan de Luz. Era un\nvasconga\u00addo de alma noble y limpia y de aut\u00e9ntico esp\u00edritu cristiano\ncualesquiera fuesen sus opiniones pol\u00edticas. Dijo en p\u00fablico, en plena guerra todav\u00eda,\nen 1938, perdida ya Bizkaia para\n\u00e9l y los suyos, aquellas palabras \u00abMaldito sea aquel que en su coraz\u00f3n\ntenga un sentimiento de venganza\u00bb, que honran la memoria de un hombre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Visitando Gernika despu\u00e9s de la\nguerra, pens\u00e9 que en la Casa de Juntas, en la que tantos episodios de nuestra\ntierra se desarrollaron, se\npodr\u00e1 un d\u00eda colocar una l\u00e1pida con la estrofa del autor de las \u00abVoces de\nGesta\u00bb que dice:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La ofrenda del odio\nquede sepultada<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a0junto al viejo roble de la Tradici\u00f3n. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a0Y que la paz florezca sobre un orden basado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a0en la justicia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hasta\u00a0 aqu\u00ed Areilza, un hombre culto que escrib\u00eda muy bien y hubiera sido un buen dirigente de una derecha democr\u00e1tica si no hubiera apostado desde el inicio por una dictadura feroz y sanguinaria. Con su escrito hac\u00eda buena la expresi\u00f3n aquella de que la hipocres\u00eda es el homenaje que hace el vicio a la virtud. Aguirre y Areilza. Uno muri\u00f3 en el exilio, otro fue ministro en la transici\u00f3n. Dos bilba\u00ednos pero de distinta calidad humana.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"565\" height=\"884\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Lehendakari-Agirre-1957-Centro-Vasco-de-Caracas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13175\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Martes 7 de abril de 2020 Se perfectamente quien fue Jos\u00e9 Mar\u00eda Areilza. Lo digo para anticiparme a cualquier cr\u00edtica en relaci\u00f3n a juntar dos personalidades tan distintas como Aguirre y\u00a0 quien fuera el primer alcalde de Bilbao tras la ocupaci\u00f3n militar. Con Josu Erkoreka escrib\u00ed un libro, \u201dDos Familias Vascas\u201d y a m\u00ed me &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/04\/07\/de-areilza-el-gran-camaleon-a-agirre-el-lider-con-principios\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">De Areilza, el gran camale\u00f3n, a Agirre el l\u00edder con principios<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13173","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13173"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13173\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13177,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13173\/revisions\/13177"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}