{"id":13216,"date":"2020-04-16T18:35:40","date_gmt":"2020-04-16T16:35:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=13216"},"modified":"2020-04-16T18:35:42","modified_gmt":"2020-04-16T16:35:42","slug":"mari-zabala-viuda-de-jose-antonio-agirre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/04\/16\/mari-zabala-viuda-de-jose-antonio-agirre\/","title":{"rendered":"Mari Zabala, viuda de Jos\u00e9 Antonio Agirre"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Jueves 16 de abril de 2020<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"590\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Aguirre-matrimonio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13217\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Aguirre-matrimonio.jpg 590w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Aguirre-matrimonio-580x1007.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"617\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Aguirre-viaje-novios.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13218\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Aguirre-viaje-novios.jpg 617w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Aguirre-viaje-novios-580x963.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 617px) 100vw, 617px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>No conoc\u00ed a Jos\u00e9 Antonio de Agirre, aunque si a su viuda Mari Zabala. Estuve\nvarias veces con ella en su casa de Donibane y&nbsp;\nen la de Algorta, detr\u00e1s del ayuntamiento de Getxo. Cuando Carlos\nGaraikoetxea fue elegido en 1979 presidente del Consejo General Vasco, como\nprimer acto del nuevo presidente&nbsp; le\nacompa\u00f1\u00e9 a dos lugares. A la tumba de Juan de Ajuriaguerra en el cementerio de\nIbarrekolanda en Deusto y a visitarle a D\u00f1a. Mari Zabala Aketxe, viuda del\nLehendakari donde pudimos hablar de muchas cosas. En aquellos tiempos se\ncuidaban m\u00e1s estos detalles.<\/p>\n\n\n\n<p>El recuerdo que tengo de ella es de una se\u00f1ora muy amable, elegante, familiar\ny muy fumadora. Eran tiempos en los que fumar no era aparentemente peligroso y\nella lo hac\u00eda, comentando en la , que Jos\u00e9 Antonio fumaba mucho, y, en los\n\u00faltimos a\u00f1os con boquilla. Nos dijo que hab\u00edan estado de viaje de novios en\nNoruega. En ese a\u00f1o, Jos\u00e9 Antonio era diputado en el Congreso y luchaba en\npleno bienio negro para sacar adelante el primer estatuto de autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El matrimonio tuvo tres hijos, Aintzane, Joseba&nbsp; e I\u00f1aki y una vida de aventura. En su fuga\nv\u00eda Berl\u00edn, Do\u00f1a Mar\u00eda era la Vda. de Guerra, un venezolano de los Andes\nfallecido, personalidad que le sirvi\u00f3 de tapadera en aquella rocambolesca huida,\ndatos que describe Agirre con humor en su libro \u201cDe Gernika a Nueva York,\npasando por Berl\u00edn\u201d .<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"609\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Mari-Zabala-940x609.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13219\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Mari-Zabala-940x609.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Mari-Zabala-580x376.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Mari-Zabala-768x497.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Mari-Zabala.jpg 1013w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La fotograf\u00eda que\nilustra este trabajo es del d\u00eda en el que en Getxo, en mayo de 1978, se inaugur\u00f3\neste recuerdo al lehendakari&nbsp; donde\naparece un perfil de Agirre con el mapa de Euzkadi completo. En el acto estuvo el\nentonces presidente del EBB, Carlos Garaikoetxea, Aurora&nbsp; Vda. de Joseba Rezpola, toda la familia, dirigi\u00e9ndonos\nunas palabras, adem\u00e1s de Garaikoetxea, el presidente de la Junta Municipal de\nGetxo que era Peru Garate, muy recientemente fallecido. Tras descubrir el\nmonumento un txistulari&nbsp; y el p\u00fablico\nentonaron el Himno Nacional Vasco. La Plaza de la Trinidad result\u00f3\ninsuficiente. Para dar cabida a los miles de personas concentradas con muchas\nikurri\u00f1as, r\u00f3tulos y estandartes&nbsp; de las\nJuntas Municipales del PNV.<\/p>\n\n\n\n<p>La v\u00edspera, los actos de homenaje comenzaron con una rueda de prensa en\nel Carlton, antigua sede de Lehendakaritza, donde el europeista Guy Heraud, que\nhab\u00eda sido candidato presidencial en Francia, explic\u00f3 el motivo de su visita.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda venido expresamente a los actos de homenaje. Por la tarde y tras\nuna misa en San Ant\u00f3n, nos fuimos todos a la Plaza Nueva que se llen\u00f3 &nbsp;de bote en bote y puedo decir que estuvo llena\npues se hab\u00eda habilitado una especie de tribuna desde uno de los balcones que\ndan a la Plaza Nueva y me toc\u00f3 hablar, y desde all\u00ed se ve\u00eda todo a rebosar, junto\na I\u00f1igo Agirre, Eneko Caballero&nbsp; y Guy\nHeraud.<\/p>\n\n\n\n<p>Previamente, la viuda del Lehendakari salud\u00f3 desde ese balc\u00f3n y la\nplaza se cay\u00f3 en aplausos. Varios minutos de una ovaci\u00f3n tremenda. Por la noche\nfuimos al Anboto a una cena organizada por la Junta de Bego\u00f1a que fue la encargada\nde los actos. Previamente hab\u00edamos puesto una placa en la fachada de la casa de\nla Calle La Cruz, donde Agirre hab\u00eda nacido. La hab\u00eda esculpido el suegro del\nburukide Rafa Agirre. Esa placa fue destruida por la extrema derecha&nbsp; y posteriormente restaurada. Es la que hay en\nla actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En los postres intervino Carlos Garaikoetxea, Rafa Agirre, Juan\nAjuriaguerra, I\u00f1aki Olarra, y el profesor Guy Heraud, haciendo Jos\u00e9 Antonio\nDura\u00f1ona de traductor al profesor. En el cincuentenario del primer Aberri Eguna\ncelebrado en Bilbao.<\/p>\n\n\n\n<p>Al Lehendakari Leizaola le pedimos un mensaje, que gustosamente nos lo\nhizo llegar desde Paris, donde&nbsp; nos dec\u00eda\nque los vascos est\u00e1bamos en deuda con Agirre. Don Manuel de Irujo no pudo venir\ndesde Iru\u00f1a y nos mand\u00f3 este mensaje, que describe de maravilla y con palabras\nprecisas, la importancia del Lehendakari. No me resisto a dejar de\ntranscribirlas. Esta &nbsp;fue la nota:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSiento no hallarme presente el\nd\u00eda del homenaje al Lehendakari. Jos\u00e9 Antonio era un hombre fuera de serie. El\nsentido humano, cordial, que sab\u00eda dar a sus abrazos, era de esos que no se\naprenden en los libros, ni se reciben en la taquilla de una instituci\u00f3n de\ncr\u00e9dito.&nbsp; He conocido a quienes han\nrealizado un largo viaje por el solo placer de escucharle, de oir de sus labios\nla proyecci\u00f3n del futuro, de recibir un abrazo o un apret\u00f3n de manos suyo. Jos\u00e9\nAntonio era un inestimable capital.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las circunstancias en las que le\ntoc\u00f3 vivir no le permitieron aplicarlo a la vida de Euzkadi en la medida en la\nque pudo desarrollarse en una situaci\u00f3n normal.&nbsp;\nEl robusto trazo de su paso por la Presidencia de Euzkadi, hubiera sido\nmucho m\u00e1s marcado y trascendental en una vida civil, de paz y de trabajo.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pero no acabaron los actos en dicho monumento. Por la tarde, en la\nplaza San Nicol\u00e1s de Algorta comenz\u00f3 el mitin de homenaje donde hablaron Eugene\nGoyhenetxe, profesor de la Universidad de Pau, Guy Heraud que dej\u00f3 claro que\nEuzkadi no era una regi\u00f3n sino una naci\u00f3n, el joven Gorka Aurre en euskera, el\ncatal\u00e1n Josep Lluis Carles de Uni\u00f3, Jos\u00e9 \u00c1ngel Cuerda, Xabier Arzalluz&nbsp; y cerr\u00f3 Carlos Garaikoetxea.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se ve, en aquellos a\u00f1os, celebr\u00e1bamos estas cosas por todo lo alto\ny con gran entusiasmo, algo que hoy se ha perdido. Nos toc\u00f3 vivir aquello y lo\nmalo es que en la actualidad, las nuevas generaciones no han palpado, ni\nsentido&nbsp; &nbsp;este ambiente de continuidad&nbsp; hist\u00f3rica y de reconocimiento a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s y en el cincuentenario del primer Aberri Eguna, DEIA&nbsp; le hizo una entrevista a la viuda del\nLehendakari que la traigo como aporte al conocimiento de la figura de Agirre en\nel sesenta aniversario de su muerte en Paris. Fue &nbsp;realizada por Mar\u00eda Luisa Idoate que re\u00adcorre\ntoda una vida plena de vicisitudes, alegr\u00edas y amargu\u00adras; de exilio y\nesperanzas trasunta de una existencia en la que no hab\u00eda &nbsp;cabida para el odio.<\/p>\n\n\n\n<p>Es este el motivo por el que hemos elegido este texto para hablar&nbsp; de su familia.&nbsp; Nadie mejor que la compa\u00f1era de toda una vida\npara hablarnos de la personalidad de un hombre que es historia en nuestro\npueblo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abRecuerda el primer Aberri\nEguna como si lo estuviese viendo. La viuda de Jos\u00e9 Antonio Agirre, con los\nojos un poco ensimismados, mira hacia atr\u00e1s y deja caer lentamente las\npalabras: \u00abSe celebr\u00f3 en Bilbao en 1932, y como &nbsp;hoy lo recuer\u00addo, fue magn\u00edfico. Nadie pens\u00f3\nque llegase a ser lo que fue; la gente se volc\u00f3. Se baj\u00f3 por el Sagrado Coraz\u00f3n\nhasta Sabin Etxea. Casi estoy viendo aquellos vaporcitos de Bermeo que tambi\u00e9n\nparticiparon&#8230;\u00bb Mari Zabala vio en aquella primera vez \u00abalgo que se\npod\u00eda realizar\u00bb, un recuerdo im\u00adborrable que en los tiempos dif\u00edciles le\nhizo repetir: \u00abAde\u00adlante, hay que seguir adelante\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfC\u00f3mo fueron los preparativos?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Despu\u00e9s de haber vivido la dictadura\nde Primo de Rivera, todos los batzokis empezaron a organizarse. La gente ten\u00eda\nentusiasmo porque era tiempo de cambio y pod\u00eda manifestarse.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 hac\u00edas t\u00fa en aquellos a\u00f1os?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Entonces estaba todav\u00eda soltera.\nViv\u00eda en Algorta, cerca de Jos\u00e9 Antonio. No me cas\u00e9 hasta el a\u00f1o siguiente,\nhasta el 33, y recuerdo que viv\u00ed los preparativos con mucha ilusi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfParticipabas en las actividades pol\u00edticas de Jos\u00e9 Anto\u00adnio?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Segu\u00eda los m\u00edtines y las\nactividades de Jos\u00e9 Antonio pero siempre en un segundo plano.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfEl mejor Aberri Eguna que recuerdas?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El primero, porque entonces me di\ncuenta que lo vasco estaba vivo y ten\u00eda que seguir vivo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfY el m\u00e1s triste?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hubo un Aberri Eguna trist\u00edsimo.\nLo pas\u00e9 en Par\u00eds, en 1960, po\u00adcos d\u00edas despu\u00e9s de morir Jos\u00e9 Antonio. No asist\u00ed\na la ce\u00adlebraci\u00f3n, claro. Tambi\u00e9n hubo otro muy triste: Separados, \u00e9l en Berl\u00edn\ny todos nosotros en B\u00e9lgica, sin saber qu\u00e9 iba a ocurrir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 significaba el Aberri Eguna para Jos\u00e9 Antonio Agirre?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La fiesta de la esperanza en el\nd\u00eda de la Resurrecci\u00f3n. Porque esto de la fiesta de la Resurrecci\u00f3n hoy ya se\nnombra poco. Ya lo dice en su libro: la fiesta de la esperanza, pero celebrada\ndesde y en todos los lugares. En la c\u00e1rcel, en el exi\u00adlio. Porque no todos los\nAberri Eguna han sido felices.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfC\u00f3mo os conocisteis?&nbsp;  <\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>En realidad desde siempre, porque\nviv\u00edamos muy cerca. Yo entonces ten\u00eda 15 a\u00f1os. Sus hermanos estaban tambi\u00e9n en\nel mismo colegio. Era el t\u00edpico conocimiento de la gente que vive en un sitio\npeque\u00f1o. Un trato de amigos, con tem\u00adporadas mejores y peores. Fig\u00farate que \u00e9l\nera del Athletic y yo del Arenas. El d\u00eda que hab\u00eda partido nos mir\u00e1bamos des\u00adde\nlejos y con cierta simp\u00e1tica tensi\u00f3n, seg\u00fan el resultado. Entonces se estilaban\nlas cuadrillas de chicos y chicas, por separado. Pa\u00adseabas, te encontrabas,\ncruzabas algunas palabras. No era como ahora, que vais todos juntos y las\nchicas est\u00e1n en cual\u00adquier parte, igual que los chicos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfC\u00f3mo era aquella Mari de 15 a\u00f1os?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Era eso, una chica de 15 a\u00f1os.\nPoco preocupada de las cosas trascendentales. Tengo muy buenos recuerdos del co\u00adlegio,\nde las amigas. Era una vida f\u00e1cil y normal en una chi\u00adca de entonces.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfY \u00e9l?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Optimista, muy optimista. Ten\u00eda\nuna fe enorme en nuestro pa\u00eds, en nuestro pueblo. Era de car\u00e1cter fuerte y yo\ntambi\u00e9n \u2014\u00bfverdad, Aintzane?\u2014, pero no tan consecuente como \u00e9l.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La viuda de Jos\u00e9 Antonio \u2014como\nprefiere que se la conozca\u2014 ya no participa en los Aberri Eguna. Como el cuerpo\nle pide tranquilidad, dice haber pasado la \u00aban\u00adtorcha\u00bb a los hijos.\nAunque reconoce que se preocupa mucho m\u00e1s que antes por todo lo que sucede, y,\ncomo siempre, prefiere permanecer en un segundo plano.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfUn segundo plano deseado, Mari?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Siempre permanec\u00ed en un segundo\nplano, y creo que as\u00ed estaba bien. Jos\u00e9 Antonio ten\u00eda mucha personalidad y yo\ntambi\u00e9n. Yo mandaba en casa, pero no fuera. Cada uno a lo suyo. Eran otros\ntiempos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Pero su actividad pol\u00edtica influir\u00eda de alg\u00fan modo en tu vida&#8230;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c9l nunca hablaba de pol\u00edtica en\ncasa. Era familiar, alegre y cari\u00f1oso. Sobre todo alegre. Nunca nos enter\u00e1bamos\nde sus preocupaciones. Su aspecto de hombre p\u00fablico s\u00f3lo lo not\u00e1bamos por la\ncantidad de visitas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfQuieres decir que nunca os hablaba de pol\u00edtica?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>En casa, de la pol\u00edtica no se\nhablaba nunca, pero se sent\u00eda. El era optimista, pero optimista por disciplina,\ny gra\u00adcias a esto consegu\u00eda no comunicar sus preocupaciones a otros. Era lo\npositivo en todo, con una gran fe. Los hijos se criaron en un ambiente de gran\ntolerancia. Era muy abierto en todo y esto se comunica. A los chicos les\nhablaba en euskera, pero no se lo impon\u00eda. Estaba tan convencido que\nsimplemente lo transmit\u00eda. T\u00fa sabes distinguir a un conven\u00adcido del que no lo\nes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Acostumbrada a esta imagen\nfamiliar, Mari recuerda que se sorprendi\u00f3 el d\u00eda que le oy\u00f3 dar un mitin\ndurante el Estatuto de Estella: \u00abEstuvo muy acertado y aquel d\u00eda me\nsorprendi\u00f3, porque me di cuenta de la capacidad que ten\u00eda para arrastrar a la\ngente. Ten\u00eda carisma con la gente, habla\u00adba mucho y era muy simp\u00e1tico. Pero en\ncasa era ante todo padre y marido\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfLlegaste a sentir celos de la pol\u00edtica?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>No, celos nunca, porque sab\u00eda que\nestaba entregado a ella. Pero algunas veces me parec\u00eda excesivo que se\nentregase tanto. \u00a1Dios m\u00edo, lo que trabaj\u00f3 aquel hombre! Sobre todo por las\nnoches, le gustaba trabajar de noche, y eso que se le\u00advantaba temprano. Siempre\nleyendo o escribiendo. Le gus\u00adtaba mucho escribir y leer. Libros, libros y m\u00e1s\nlibros. A su regreso pensaba entregar su representaci\u00f3n &nbsp;y dedicarse a escribir. Sobre todo temas\nhist\u00f3ricos. Nos dec\u00eda que no ten\u00edamos una historia escrita por los vascos sino\npor sus enemigos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfY soledad?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Soledad, tampoco. \u00c9l viajaba\nmucho, pero yo sab\u00eda el porqu\u00e9. Me quedaba un poco apenada, pero sab\u00eda que era\nsu gran ilusi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A pesar de todo, Mari, aunque\nJos\u00e9 Antonio se dejase el trabajo en la puerta de casa, aunque no comunicase\nsus preocupaciones, lleg\u00f3 un momento en que la pol\u00edtica te dio de lleno. Hasta\nel punto de tener que huir con la casa encima y conocer palabras como campos de\nminas y exilio. En estos tiempos dif\u00edciles, \u00bfapareci\u00f3 tambi\u00e9n la palabra miedo?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>S\u00ed, hubo momentos de miedo. Los\nque m\u00e1s recuerdo son los de la guerra: aquella inquietud de que se acercaban\npor momentos. Aquel barco que nos sac\u00f3 de Estocolmo. Todav\u00eda puedo ver c\u00f3mo\natravesamos aquel campo minado. O los momentos en que estuvimos separados, \u00e9l\nen Berl\u00edn y nosotros en B\u00e9lgica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfY momentos de alegr\u00eda?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Uff, tantos! Cuando nac\u00eda un\nhijo, cuando ve\u00eda que \u00e9l actuaba bien, cuando le eligieron presidente del\nprimer Go\u00adbierno vasco&#8230; Bueno, entonces sent\u00ed alegr\u00eda y preocupa\u00adci\u00f3n al\nmismo tiempo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Mari, \u00bfte consideras una persona optimista?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>No, optimista no. Yo dir\u00eda m\u00e1s\nbien realista.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Sin embargo, recuerdas m\u00e1s momentos buenos que ma\u00adlos, das la vuelta a\nlo negativo, sacando lo positivo&#8230; \u00bfNo ser\u00e1 que a fin de cuentas te contagi\u00f3\naquel optimismo del que hablas?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>No, la verdad es que \u00e9ramos dos\npolos opuestos, pero nos complement\u00e1bamos muy bien. \u00c9l me ense\u00f1\u00f3 todo lo bueno\nque me queda. Si no fuera por Jos\u00e9 Antonio, yo ser\u00eda completamente distinta. En\nla vida te pasan tantas cosas que te van formando. Y si tienes a tu lado a una\npersona como \u00e9l \u2014y no es por ensalzarlo\u2014, bueno en tantos aspectos, te deja\nnecesariamente mucho de bueno.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Y t\u00fa, \u00bfle influiste de alg\u00fan modo?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo, en lo que m\u00e1s le pude ayudar\nes en distraerle de algu\u00adna preocupaci\u00f3n, en llevar la casa con orden, en\ncontarle las cosas que yo ve\u00eda y \u00e9l ,procesaba.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Luego, aunque no comunicaba sus preocupaciones, t\u00fa las conoc\u00edas&#8230;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>S\u00ed, claro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mari Zabala da el\n\u00abpego\u00bb. A primera vista, incluso hablando con ella, es lo m\u00e1s\nparecido a una balsa de aceite: tranquila, de gesto suave y media voz. Cuesta\ncreerle cuando confiesa que es una persona terriblemente nerviosa. Quiz\u00e1 \u2014como\nella dice\u2014 las cosas que han ocurrido en su vida tengan mucho que ver con esta\nfalsa imagen de calma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 hechos marcaron m\u00e1s tu car\u00e1cter?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La guerra, la novedad del exilio,\nlos cuatro a\u00f1os en Am\u00e9\u00adrica. Aprend\u00ed bastante de todo esto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 supuso la guerra?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Una tristeza terrible, fue algo\ninesperado. Pero estas si\u00adtuaciones, cuando uno es joven se llevan mejor y\nesperas que van a acabar pronto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Termina la guerra, \u00bfqu\u00e9 piensas entonces?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Que hay que seguir, seguir hacia\nadelante. A pesar de las amenazas, que las tuvimos, cuando casi nos secuestran\n.Fueron a\u00f1os de much\u00edsima violencia, sin derechos humanos, con persecuci\u00f3n y\ntratando de llevar siempre una antorcha encendida en aquella inmensa oscuridad.\nY lo hizo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfEn el exilio?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El exilio supuso un cambio de\nvida radical. No sent\u00ed miedo. Simplemente me preguntaba qu\u00e9 iba a ser de no\u00adsotros.\nJos\u00e9 Antonio repet\u00eda que se hab\u00eda perdido la guerra en parte, pero que todo se\narreglar\u00eda, cuando finalizase la guerra mundial. Cuando yo me pregun\u00adtaba qu\u00e9\niba a pasar, me contestaba: \u00abPara adelante, hay que seguir adelante\u00bb.\nSalimos de aqu\u00ed las dos familias, con nuestros padres, y vivimos en Par\u00eds hasta\nla invasi\u00f3n alema\u00adna. Fig\u00farate si fuimos privilegiados que pudimos huir a Es\u00adtados\nUnidos, despu\u00e9s de un viaje de pel\u00edcula y lleno de riesgos de todo tipo. Un\nLehendakari disfrazado de panamelo, con una Sra. con hijos peque\u00f1os, con la\nGestapo por detr\u00e1s, en el Berl\u00edn de Hitler y con todos los falangistas tratando\nde hacerle lo que le hicieron a Companys.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfPiensas que fuisteis privilegiados huyendo entre obuses y campos de minas?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>S\u00ed, hemos sido unos\nprivilegiados. Dicen: \u00a1Lo que pasas\u00adteis, lo que sufristeis! Y qu\u00e9, \u00bfqu\u00e9\npasamos? Sustos, s\u00f3lo sustos. Se puede decir que fueron sustos. Y eso que no\nsoy optimista. Reconozco que he tenido una vida interesante, como pocos, y en los\nrecuerdos guardo lo mejor. Y sobre todo mucho agradecimiento al pueblo vasco y\na tantas gentes buenas que hay por todas partes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y luego, Am\u00e9rica&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Entonces le ayud\u00e9 bastante,\nporque yo sab\u00eda ingl\u00e9s y \u00e9l tuvo la fuerza de voluntad de aprenderlo. Yo tambi\u00e9n\naprend\u00ed mucho en la vida pr\u00e1ctica. Sobre todo en lo que se refiere a la\napertura de &nbsp;&nbsp;americanos para acoger a perso\u00adnas de\nmentalidades completamente distintas. En el 46, cuando regresamos a Par\u00eds,\nvolvi\u00f3 a nacer la vida. Sent\u00eda un gran optimismo por la victoria de los\naliados.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mari dice que la memoria le hace\nalgunas jugarretas, pe\u00adro lo cierto es que no le bailan los a\u00f1os ni los\nrecuerdos. A lo mejor no recuerda algo que le pas\u00f3 ayer, pero a\u00fan puede ver\nc\u00f3mo sudaba su madre de miedo la primera vez que subi\u00f3 a un avi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 piensa Mari Zabala del hoy?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Todo ha cambiado mucho, quedamos\nlos viejos y es nor\u00admal que todo cambie.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfY de todo lo que est\u00e1 ocurriendo, de lo que pasa?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfDe lo que pasa? Eso me pregunto\nyo: \u00bfQu\u00e9 pasa? So\u00admos tan pocos y tan mal avenidos&#8230; Si todos pensamos lo\nmismo, si queremos lo mismo, habr\u00eda que limar muchas co\u00adsas en la sociedad\nvasca.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mari, \u00bfqu\u00e9 te ilusiona hoy?\n\u00bfSigues repitiendo aquel viejo dicho: \u00ab\u00a1Hay que seguir adelante!\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Me ilusiona el seguir adelante,\nel que haya paz, y todas esas cosas que se van consiguiendo poco a poco y que\nson muy importantes, aunque a veces no se tengan en cuenta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfY qu\u00e9 te entristece?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La violencia y toda esa\nintolerancia: Cosas que impactan a\u00fan m\u00e1s a la gente mayor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfAlg\u00fan miedo?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Miedo, no, pero s\u00ed cierta\npreocupaci\u00f3n ante la sombra de un golpe.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfY fuera de la pol\u00edtica?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>En la vida se tiene miedo a\nmuchas cosas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mari Zabala, o, como ella\nprefiere, la viuda de Jos\u00e9 An\u00adtonio, vive con los recuerdos en su sitio c\u00e1lido &nbsp;y los retratos que les regalaron los amigos al\ncasarse colgados en la pared.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuadros que salieron enrolados al\nexilio. Uno en cada tabi\u00adque: \u00abEl de Jos\u00e9 Antonio tiene una luz muy\ndif\u00edcil para las fotos\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y por cuarta vez repite que ya\nbasta, que con todo lo que nos ha contado \u00abhar\u00e9is una cosa peque\u00f1ita, \u00bfno?\n.Que no sea muy grande, de verdad. Y \u00c1ngel &nbsp;Ruiz de Azua &nbsp;pide una \u00faltima foto, delante del retrato.\nPero no es la \u00faltima, porque los disparos se repiten. Una m\u00e1s. A ver, otra,\ns\u00f3lo otra. Mari protesta: \u00abPero, \u00a1qu\u00e9 horror!, otro rollo. Con lo caras\nque est\u00e1n las fotos\u00bb. Y en la misma puerta del ascensor: \u00abCuidado,\ndale a este bot\u00f3n, que si no bajas hasta la bodega\u00bb. Repite: \u00abUna\ncosita corta \u00bfeh?\u00bb. Siempre intentando mantener ese segundo plano, ese\nhueco escondido y ese cada cual a lo suyo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"829\" height=\"680\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Mari-Zabala-y-Tamayo-Gascue.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13220\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Mari-Zabala-y-Tamayo-Gascue.jpg 829w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Mari-Zabala-y-Tamayo-Gascue-580x476.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Mari-Zabala-y-Tamayo-Gascue-768x630.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 829px) 100vw, 829px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jueves 16 de abril de 2020 No conoc\u00ed a Jos\u00e9 Antonio de Agirre, aunque si a su viuda Mari Zabala. 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Cuando Carlos Garaikoetxea fue elegido en 1979 presidente del Consejo General Vasco, como primer acto &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/04\/16\/mari-zabala-viuda-de-jose-antonio-agirre\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Mari Zabala, viuda de Jos\u00e9 Antonio Agirre<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13216","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13216","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13216"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13216\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13221,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13216\/revisions\/13221"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}