{"id":13254,"date":"2020-04-23T18:10:46","date_gmt":"2020-04-23T16:10:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=13254"},"modified":"2020-04-23T18:10:47","modified_gmt":"2020-04-23T16:10:47","slug":"el-fallecimiento-de-landaburu-impidio-una-buena-biografia-de-agirre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/04\/23\/el-fallecimiento-de-landaburu-impidio-una-buena-biografia-de-agirre\/","title":{"rendered":"El fallecimiento de Landaburu impidi\u00f3 una buena biograf\u00eda de Agirre"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Jueves 23 de abril de 2020<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"580\" height=\"457\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/lehendakari-aguirre-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13255\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La figura de Francisco Xabier de Landaburu es una de las personalidades\nvascas fundamentales en el siglo XX. Diputado por Araba, exiliado, escritor, trabajador\nen la Unesco, fundador de la Democracia Cristiana Europea, federalista europeo,\nimpulsor del europeismo con su gran obra \u201cLa Causa del Pueblo Vasco\u201d, Vicepresidente\ndel Gobierno Vasco&nbsp; en el exilio al\nfallecimiento de Agirre, padre de familia numerosa, autor de decenas de\nart\u00edculos todos ellos muy&nbsp; bien&nbsp; y muy pedag\u00f3gicos, hombre elegante y de suma.\nDesgraciadamente muri\u00f3 joven y cuando &nbsp;pod\u00eda haber dado mucho m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuve la suerte de editar, desde el PNV, con pr\u00f3logo &nbsp;de Emilio Gevara padre y del Lehendakari\nLeizaola un libro, \u201dEscritos en Alderdi\u201d con trabajos suyos publicados en la\nrevista del EAJ-PNV y, como ten\u00eda relaci\u00f3n con su viuda, Konstan Illarramendi, amiga\nde mi ama en Zarautz, logr\u00e9 este trabajo que apuntaba a una magn\u00edfica biograf\u00eda\ndel Lehendakari Agirre. Transcribo lo que me dio siendo una l\u00e1stima que el\ntrabajo quedara interrumpido. Hubiera sido toda una referencia como lo fue para\nla juventud en 1956, \u201dLa Causa del Pueblo Vasco\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Landaburu era una de las personas que mejor pod\u00eda haber escrito una\nbiograf\u00eda del Lehendakari. Su prematura muerte, en 1963 nos priv\u00f3 del magn\u00edfico\ntestimonio de un estrecho colaborador, porque adem\u00e1s trabajaba en el empe\u00ad\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre sus papeles y, como he comentado, facilitados por &nbsp;su viuda, Konstanti\u00f1e IIlarramendi apareci\u00f3 &nbsp;una carpeta con un t\u00edtulo: \u00abComienzo del\nlibro, vida de Jos\u00e9 Antonio\u00bb. Dentro de un sugestivo plan de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>A- El l\u00edder de la autonom\u00eda (1931-1936)<\/p>\n\n\n\n<p>B- El combatiente de dos guerras (1936-1945)<\/p>\n\n\n\n<p>C- El presidente expatriado (1945-1960)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/Agirre-y-Landaburu-en-Av-Marceau.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-13256\" width=\"518\" height=\"291\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Landaburu comenz\u00f3 a\ndar forma a este ambicioso traba\u00adjo; del intento quedan solo estas seis\ncuartillas. Se trata del borrador de esa introducci\u00f3n que Landaburu preparaba y\nque su muerte trunc\u00f3. He aqu\u00ed pues el testimonio esbozado sobre un presidente &nbsp;que fue compa\u00f1ero del Lehendakari pero por\nsobre todo fue su amigo. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl recuerdo de esta escena me\npersigue todav\u00eda como una obsesi\u00f3n: todos los d\u00edas de labor, hacia la una de la\ntarde, al dejar su despacho de la Delegaci\u00f3n de Euzkadi en Par\u00eds, Jo\u00ads\u00e9 Antonio\npasaba frente al m\u00edo, pegaba con su alianza en la puerta encristalada, la abr\u00eda\ny repet\u00eda una frase invariable: \u00abJavier \u00bfSalimos? \u00abTras de \u00e9l sol\u00edan\nbajar Leizaola, Ma\u00adnuel Irujo y Agust\u00edn Alberro, y los cinco form\u00e1bamos grupo\ncaminando hasta la esquina de la avenida Mozart, donde nos desperdig\u00e1bamos. El\nLendakari tomaba el autob\u00fas 22 cuando viv\u00eda en la avenida Kl\u00e9ber y, (en los\n\u00faltimos meses de su vida), cuando pas\u00f3 a vivir en Emili Deschanel, tomaba el\nmetro en la estaci\u00f3n \u00abLa Muette\u00bb. Desde el verano de 1951 en que\nfuimos expulsados de nuestra casa de la avenida Marceau, hasta el 19 de marzo\nde 1960, esa escena se repiti\u00f3 casi todos los d\u00edas. En esa misma esquina de la\navenida Mozart tuve ese d\u00eda 19 de marzo de 1960 mi \u00faltima conversaci\u00f3n con el\npresidente Aguirre. Ya no lo volv\u00ed a ver m\u00e1s que reci\u00e9n fallecido el 22 de\nmarzo. El recuerdo de Jos\u00e9 Antonio cad\u00e1\u00adver no me viene tanto a la memoria como\nel de Jos\u00e9 Antonio en plena vida, en plena actividad en todos los momentos. Y\ncomo nos ve\u00edamos todos los d\u00edas, en la Delegaci\u00f3n, en actos oficiales, en ratos\nde intimidad y de descanso, y como juntos viajamos mucho por Europa, lo sigo\nviendo siempre vivo en escenarios muy distintos: en la Kurfuasterdam del Berl\u00edn\nde la posguerra, donde cada puerta, cada casa \u2014de las que quedaban\u2014 ten\u00eda para\n\u00e9l un recuerdo de los d\u00edas que pas\u00f3 \u00abcamuflado\u00bb en la capital\nalemana, en plena guerra mun\u00addial; en La Haya, en el Primer Congreso de Europa,\na don\u00adde fuimos llenos de esperanzas y de ilusiones; en el res\u00adtaurant sobre\nlas torres y los tejados de Salzburgo, en un atardecer inolvidable, hablando,\ncomo siempre, del futuro de Euzkadi; en Roma, en el castillo Suizo de Gruyere,\nen Bruselas, en unos paseos por la ciudad y por el ducado de Luxemburgo, en\nLyon, en recorrido por el Rhin, en Estrasburgo, en Lyon, en tantos rincones de\nPar\u00eds y, naturalmen\u00adte, en d\u00edas de trabajo y en ratos de esparcimiento en\ntant\u00edsimos sitios del Pa\u00eds Vasco del norte del Bidasoa. Y lo veo en cada lugar\ntal como all\u00ed estaba, y recuerdo las conver\u00adsaciones y, al cabo de m\u00e1s de un a\u00f1o\nde haberlo visto muer\u00adto y bien muerto, de haber ayudado a amortajarlo, de ha\u00adberlo\nenterrado, todav\u00eda me parece imposible no volverlo a ver, no volver a\nacompa\u00f1arlo, no volver a trabajar, a so\u00f1ar, a proyectar y a realizar con \u00e9l. No\ncreo que haya habido hombre que haya influido m\u00e1s en mi razonar y en mis senti\u00admientos.\nQuien no sea vasco nacionalista, quien no lo fuera antes de 1936, no se dar\u00e1\ncuenta de que Agirre era para muchos de nosotros la encarnaci\u00f3n de un ideal, la\nrepresen\u00adtaci\u00f3n tangible de una aspiraci\u00f3n, la naci\u00f3n hecha hombre, la patria\nso\u00f1ada que resucita y se hace realidad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Si siempre he cre\u00eddo poco, y la\nexperiencia me hace cada vez m\u00e1s esc\u00e9ptico, en los hombres providenciales, si\nno ad\u00admito el mesianismo pol\u00edtico, no dejo de reconocer y de ma\u00adnifestar que en\nJos\u00e9 Antonio Agirre hab\u00eda algo que escapaba a la naturaleza de los hombres\nordinarios, hab\u00eda un atracti\u00advo, un fluido que si acaso no inspiraba a todos\nplena simpat\u00eda, llamaba, un\u00eda y, al fin, entregaba. En ese \u00abalgo\u00bb m\u00e1s\nque en otras condiciones tambi\u00e9n positivas estuvo el secreto de muchos \u00e9xitos\nde Agirre y el prestigio de que vivi\u00f3 rodeado, aun desde joven, por amigos y\nadversarios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No trato en estas p\u00e1ginas de\nhacer una biograf\u00eda del pre\u00adsidente Agirre. El lector hallar\u00eda un resumen muy\nbreve de su vida al final de este libro. La historia vendr\u00e1 luego a aquilatar\nhechos y a juzgar actitudes. No quiero m\u00e1s que hablar de Agirre tal como lo vi\nen veinticinco a\u00f1os dirigien\u00addo la pol\u00edtica de un pueblo peque\u00f1o, lo que no le\nimpidi\u00f3 ser protagonista muy destacado a veces de los dramas de nuestra \u00e9poca.\nLa figura de Agirre tendr\u00e1 sus bi\u00f3grafos y sus historiadores y sus cr\u00edticos,\nvascos y no vascos. Yo soy simplemente colaborador, el amigo que cuenta lo que\ntiene dentro porque lo ha visto, porque lo ha vivido con enorme intensidad.\nAgirre, por formaci\u00f3n y por temperamento, m\u00e1s que un pensador fue un forjador\nde la naci\u00f3n vasca. Los que tuvimos el privilegio de asistir desde muy cerca a\nsus traba\u00adjos, a sus luchas, a sus emociones, tenemos el deber de refe\u00adrirlo\nsimplemente para que conste, porque queremos hacer un pueblo \u2014el pueblo vasco\u2014\ny los pueblos se hacen con hombres. Y en este s\u00ed que est\u00e1n de acuerdo todos los\nque lo trataron, algunos lo han escrito ya; Jos\u00e9 Antonio de Agirre fue sobre\ntodo un hombre. Hasta sus enemigos lo han salu\u00addado as\u00ed porque en Agirre no\npudieron morder nunca ni la caricatura f\u00e1cil ni la calumnia. Se intentaron,\nnaturalmente, pero no fraguaron nunca, no las cre\u00edan ni los que las lanza\u00adban.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Vivi\u00f3 con honradez y con\nconstante fe en los ideales, muri\u00f3 de repente, sin teatralidad, pero con\ngloria. En aquellos funerales imponentes, inolvidables, de San Juan de Luz,\ndonde cada asistente arriesgaba algo y algunos mucho, se empez\u00f3 a tejer su corona\nde gloria. Hoy ya es t\u00edtulo de distinci\u00f3n entre vascos \u2014y no todos\nnacionalistas\u2014 poder decir: \u00abyo estuve en el entierro del Lendakari Agirre\nen Donibane\u00bb. Cu\u00e1ntos, cuant\u00edsimos m\u00e1s hubiera habido, si&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un d\u00eda de octubre 1933 volv\u00edamos\nun grupo de amigos de un viaje de recreo en Par\u00eds. En la estaci\u00f3n de Donostia\nsubi\u00f3 al tren mi paisano don Gregorio Gonz\u00e1lez de Suso quien nos confirm\u00f3 la\nnoticia, que ya hab\u00edamos tenido en la capital francesa, de la disoluci\u00f3n por el\npresidente de la Rep\u00fablica del Congreso de los Diputados y la consecuente\nconvocato\u00adria de elecciones legislativas. A m\u00ed personalmente me anun\u00adci\u00f3 que el\nPartido Nacionalista Vasco en Alaba hab\u00eda acor\u00addado presentarme candidato para\naquellas elecciones. Poco m\u00e1s de un mes, el 19 de Noviembre, los alaveses me\notorga\u00adban con sus votos el segundo de los dos puestos de diputado a Cortes.\nAquellas elecciones fueron de propaganda intensa, pero de una gran sencillez.\nLos nacionalistas vascos obtuvi\u00admos doce puestos parlamentarios. En Alaba, por\nvez prime\u00adra; en cambio en Nabarra perdimos el puesto que ten\u00edamos y que Agirre\nhab\u00eda ocupado en la primera legislatura de la Re\u00adp\u00fablica. Unos d\u00edas despu\u00e9s de\nla elecci\u00f3n, los diputados na\u00adcionalistas nos reun\u00edamos en el Secretariado del\nPartido en Gipuzkoa con el Euzkadi-Buru Batzar. El 8 de diciembre se inauguraba\nla legislatura y constitu\u00edamos la primera Minor\u00eda parlamentaria nacionalista\nvasca.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En varias ocasiones me he\nreferido por escrito a lo que fue este grupo, verdadera familia pol\u00edtica\nfundada en el ide\u00adal com\u00fan y en el mutuo afecto y nueva instituci\u00f3n pol\u00edtica\nactiva y eficaz que el pa\u00eds acept\u00f3 con complacencia ponien\u00addo en ella muchas\nesperanzas. La base fundamental de su programa estaba muy definida: la defensa\ndel Estatuto Vas\u00adco que acababa de ser aprobada por plebiscito celebrado el d\u00eda\n5 de Noviembre, quince d\u00edas antes de las elecciones. Los antecedentes de los\ntrabajos auton\u00f3micos desde 1931 y los hechos que en este aspecto se produjeron\nhasta fines de 1935 est\u00e1n referidos por Agirre en su libro \u00abEntre la\nLibertad y la Revoluci\u00f3n\u00bb. No tengo para qu\u00e9 repetirlos. Agirre hab\u00eda lle\u00advado\npersonalmente desde que inici\u00f3 la campa\u00f1a auton\u00f3mi\u00adca, primero como alcalde de\nGetxo y luego como diputado, el peso de tan ardua labor. Fue el verdadero l\u00edder\nde la autonom\u00eda vasca y ello le dio ocasi\u00f3n de manifestar su gran talento de\norganizador y su gran capacidad de trabajo. Con\u00adsagr\u00f3 todos los momentos de\naquella intensa etapa de su vi\u00adda a la direcci\u00f3n de la campa\u00f1a estatutista. Fue\nuna \u00e9poca de dinamismo vertiginoso para todos los que de ello nos ocup\u00e1bamos y\nmucho m\u00e1s para \u00e9l. Hubo dificultades enor\u00admes, contrariedades amargas,\nobstrucciones burdas o suti\u00adles. La Rep\u00fablica, as\u00ed la ve\u00eda Agirre, nos ofrec\u00eda\nuna ocasi\u00f3n \u00fanica de recorrer r\u00e1pida y provechosamente una etapa deci\u00adsiva para\nla restauraci\u00f3n, aunque fuese parcial, pero no era despreciable, de la\npersonalidad nacional vasca. Era la pri\u00admera vez en la historia que la parte\npeninsular de Euzkadi pod\u00eda tener expresi\u00f3n conjunta y ser reconocida\nlegalmente. La Rep\u00fablica favorec\u00eda los destinos del pa\u00eds y el pa\u00eds estruc\u00adturado\nconsolidar\u00eda a la democracia peninsular todav\u00eda muy vacilante. Pero esto no lo\nentend\u00edan muchos republicanos a quienes nuestro catolicismo les daba motivos de\nsospecha. Tampoco lo entend\u00edan los cat\u00f3licos espa\u00f1oles, a quienes la\nconsolidaci\u00f3n de la democracia les hac\u00eda temer por la si\u00adtuaci\u00f3n religiosa, y\nm\u00e1s que por ella, porque se abr\u00eda camino a avances sociales incompatibles con\nprivilegios econ\u00f3micos inaguantables en un sistema pol\u00edtico moderno. Agirre\ntuvo que luchar contra esos dos adversarios. Los hombres de fe republicana\nfueron m\u00e1s f\u00e1ciles de convencer y vinieron, muchos de ellos con entusiasmo, al\nautonomismo, aunque no dejaban de manifestar sus reticencias porque, dado el es\u00adtado\nde la opini\u00f3n del pa\u00eds, tem\u00edan tambi\u00e9n que el benefi\u00adciario del Estatuto fuese\ncon mucho el nacionalismo vasco.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las llamadas \u00abderechas\u00bb\nque hab\u00edan formado con los patriotas vascos la \u00abMinor\u00eda\nVasco-Nabarra\u00bb de la primera legislatura republicana y que durante un\ntiempo se agarra\u00adron a la soluci\u00f3n auton\u00f3mica como a un salvavidas, fueron\nalej\u00e1ndose de nuestro campo y llegaron a combatir sa\u00f1uda\u00admente nuestras\naspiraciones y torpedear arteramente nuestra labor. Los tradicionalistas y los\nque se dec\u00edan sucesores del fuerismo no pod\u00edan oponerse a las demandas\nauton\u00f3micas, pero su fuerismo o su carlismo encontraron pretexto para declarar\nincompatible el Estatuto con la \u00abreintegraci\u00f3n foral\u00bb y, por la misma\nraz\u00f3n que los republicanos, temiendo un auge nacionalista si la unidad del pa\u00eds\nse realizaba, opta\u00adron por la especiosa soluci\u00f3n de oponer el Estatuto Vasco\nlos estatutos \u00abprovinciales\u00bb. Nabarra les ofrec\u00eda magn\u00edfico pretexto\npara ese torpedeamiento y consiguieron desgajar Nabarra. Todo ello no era, sin\nembargo, m\u00e1s que maniobras de diversi\u00f3n. Lo que realmente se propon\u00eda la\nderecha vas\u00adca, confundida con la derecha espa\u00f1ola, era acabar con la Rep\u00fablica\nal precio que fuera, aunque fuese al precio de una guerra civil que, a pesar de\nhaber sido horrible, no parece, al cabo de veinticinco a\u00f1os, haber acabado con\nlas furias b\u00e9li\u00adcas de los profesionales de los pronunciamientos. Desde la\nsublevaci\u00f3n de Sanjurjo, en Agosto de 1932, que tuvo por una de sus causas la\ninminente aprobaci\u00f3n del Estatuto de Catalu\u00f1a, y sobre todo desde comienzos de\n1934 \u2014fecha del acta de Roma firmada por los Sres. general Emilio Barrera,\nRafael Olazabal, Antonio Lizarza y Antonio Goicoechea, la decisi\u00f3n firme y la\nmeta \u00fanica era la de&#8230;\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed se trunca el borrador del trabajo que preparaba Landaburu sobre\nAgirre. La gran biograf\u00eda cortada por la muerte del propio Landaburu, su\ncolaborador y amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>A este trabajo in\u00e9dito le a\u00f1adimos seguidamente el art\u00edculo que public\u00f3\nLandaburu en la revista del PNV, \u00abAlderdi\u00bb, con motivo del\nfallecimiento de Agirre. Es otro tes\u00adtimonio escrito con el coraz\u00f3n, a poco de\nproducirse la muerte de Jos\u00e9 Antonio. Dec\u00eda as\u00ed Landaburu:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Despu\u00e9s de la muerte del Lendakari<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>F. Xabier de Landaburu<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuando Agust\u00edn Alberro y yo,\navisados con urgencia, llegamos a casa de Agirre hac\u00eda las seis de la tarde del\n22 de Marzo, el Lendakari era ya cad\u00e1ver. Su cuerpo estaba a\u00fan caliente, pero\naquel coraz\u00f3n hab\u00eda dejado de latir. Un m\u00e9di\u00adco hab\u00eda comprobado la defunci\u00f3n.\nR\u00e1pidamente llegaron tambi\u00e9n Leizaola, Onaindia, Irujo. Los hombres que, como\notros muchos, serenamente, sin jactancia y sin miedo, hubi\u00e9ramos dado nuestras\nvidas por la suya, no pod\u00edamos ha\u00adcer ya por Jos\u00e9 Antonio m\u00e1s que llorar y\nrezar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La \u00faltima vez que le vi en vida\nfue el s\u00e1bado 19 de Mar\u00adzo, San Jos\u00e9. Como de costumbre, salimos en grupo hacia\nla una de la tarde, al terminar el trabajo en la Delegaci\u00f3n. En la esquina de\nla avenida Mozart nos paramos un momento. \u00c9l me hizo varias indicaciones para\nla semana siguiente y, tambi\u00e9n como de costumbre, acompa\u00f1ado de Irujo y de\nLeizaola se fue al \u00abmetro\u00bb y quedamos en Passy Alberro y yo. Esa ma\u00f1ana, en su\ndespacho, el Lendakari nos dijo que notaba algo como de gripe. La v\u00edspera, el\nviernes 18, estuvi\u00admos reunidos ma\u00f1ana y tarde por habernos llegado una in\u00addicaci\u00f3n\ndel Partido Nacionalista Vasco sobre los j\u00f3venes presos en Bilbao, y estudiamos\nlo que convendr\u00eda hacer por ellos. De all\u00ed, como algunas tardes, fuimos a tomar\nun vaso de cerveza en uno de los caf\u00e9s del barrio. El lunes qued\u00f3 en cama. El\nmartes hizo avisar que trabajar\u00eda en su casa y vendr\u00eda el mi\u00e9rcoles al\ndespacho. Un nuevo aviso telef\u00f3nico en la misma ma\u00f1ana del martes nos hizo\npensar en que la dolencia podr\u00eda ser grave y nos inquiet\u00f3, pero nadie pod\u00eda\nadivinar lo que iba a ocurrir s\u00f3lo a unas horas m\u00e1s tarde.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La primera reacci\u00f3n ante una\ntragedia de esta magnitud es que el hombre no sabe nada, no se explica nada,\nrecorre la vida como una paja movida por el viento. Sentimental\u00admente, toda\ndesgracia es una injusticia, y racionalmente, el adelanto cient\u00edfico que a\nveces nos parece gigantesco, no es todav\u00eda m\u00e1s que el paso vacilante del ni\u00f1o\nque empieza a an\u00addar. La ciencia llega a conocer la enfermedad, sus or\u00edgenes y\nsus consecuencias, pero la muerte sigue siendo mucho m\u00e1s que un resultado\npatol\u00f3gico. La muerte, sobre todo la muer\u00adte prematura, no tiene justificaci\u00f3n\nen el marco de la raz\u00f3n y mucho menos en la esfera afectiva. La muerte de un\nl\u00edder en pleno combate c\u00edvico es todav\u00eda m\u00e1s absurda. S\u00f3lo la fe re\u00adsiste a la\nprueba, y la fe, si no explica, consuela.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los perseguidos, los expatriados,\nlos que nos sentimos pol\u00edticamente honestos y palpamos la honradez de nuestros\ncompa\u00f1eros de ruta, tenemos prisa porque antes de la deci\u00adsi\u00f3n inapelable de la\njusticia inmanente, haya para nosotros y para nuestra causa cuando menos un\natisbo de justicia en la tierra. La muerte de Jos\u00e9 Antonio nos ha robado mucho\ncomo amigos; la muerte del Lendakari es atrozmente il\u00f3gica y clama al Cielo que\nel hombre que nos gui\u00f3 en la paz, en la guerra y en el exilio no est\u00e9 a nuestro\nfrente el d\u00eda de la liber\u00adtad. Esa obra la concluiremos sus seguidores, la\ncoronar\u00e1 el pueblo \u2014ese pueblo que \u00e9l am\u00f3 con tanta pasi\u00f3n\u2014 pero de\u00adbiera\npresenciarla quien con estilo propio, la inici\u00f3, la mode\u00adl\u00f3 y la perfeccionaba\nen toda hora de todos los d\u00edas. No hac\u00eda otra cosa, no sab\u00eda ya hacer otra\ncosa; con todo su di\u00adnamismo no era m\u00e1s que el objeto tenaz y perpetuamente\natra\u00eddo por un potent\u00edsimo im\u00e1n: Euzkadi.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No puedo relatar aqu\u00ed todos los\nmomentos que siguieron a la muerte del Lendakari. Unos son demasiado \u00edntimos\npor contarlos, otros ya han sido referidos, y no quiero volver a recordar otros\nporque a\u00fan acongojan, a\u00fan desgarran. Era mucho lo que se nos iba a todos,\nparticularmente a los que tantos a\u00f1os estuvimos tan directa y tan\ninmediatamente pen\u00addientes de \u00e9l. Los d\u00edas luctuosos de Par\u00eds, en la casa mor\u00adtuoria,\nen la capilla ardiente de la Delegaci\u00f3n, en las honras de su parroquia; el\ncamino de Par\u00eds a Donibane, la capilla ardiente en casa de Monz\u00f3n, los\ngrandiosos funerales en la solemne iglesia laburdina&#8230; Jornadas que han\nmarcado nuestras vidas sin duda para siempre. Jornadas de dolor, primero las\ndel dolor f\u00edsico, casi sin l\u00e1grimas, el dolor de la impotencia ante la tragedia\ny luego las de un otro dolor m\u00e1s hondo y m\u00e1s manifiesto, pero como suavizado\npor el b\u00e1lsa\u00admo de sentirnos acompa\u00f1ados por todo un pueblo, por aquel pueblo\ndigno y emocionado que pas\u00f3 la frontera para decir su imponente \u00abagur\u00bb al\npresidente idolatrado. Ese mis\u00admo pueblo de su amor apasionado, el pueblo\nvasco.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No eran todos de nuestro pueblo y\nlloraban muchos hombres. Lloraba aquel amigo m\u00edo, viejo libre-pensador es\u00adpa\u00f1ol,\nal anunciarme que ir\u00eda a los funerales \u00abporque por es\u00adte hombre yo volver\u00e9 a\nentrar en una iglesia\u00bb. Lloraba acon\u00adgojado otro amigo, joven luchador\nsocialista, apoyado en sus muletas, impedido por un accidente grave todav\u00eda re\u00adciente,\npero que no le detuvo para venir a decir su adi\u00f3s noble, como su tierra aragonesa,\nal presidente de los vascos. Como lloraba aquel grupo de muchachas euskeldunes\nrezando unos rosarios en la capilla ardiente. Como lloraba nuestra buena amiga\nirlandesa, la autora de \u00abL&#8217;arbre de Gernika\u00bb. Y aquella dama ancianita francesa\napenas cono\u00adcida, y aquel refugiado catal\u00e1n, y aquel otro trabajador an\u00addaluz\nque con su t\u00edpico acento y sollozando nos dec\u00eda: \u00ablo pierden Vds. lo perdemos\nnosotros, lo pierde el mundo\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Qui\u00e9n puede olvidar las palabras\nrotas de Fran\u00e7ois Mauriac, ni aquellas del venerable Francisque Gay: \u00abAgirre ha\nsido el \u00fanico pol\u00edtico dem\u00f3crata-cristiano europeo que nunca ha transigido con\nlos principios\u00bb. Ni las de Bidault, Bacon, Pezet, Maurice Schumann, ni las de\nPaul Boncour, Depreux, Henri Torres. Estos y muchos m\u00e1s de todas las fa\u00admilias\nespirituales que forman el linaje de la aristocracia del pensamiento pol\u00edtico\nvinieron personalmente a hacer su \u00falti\u00adma visita a Agirre y a reiterarnos una\namistad que ahora nos va a hacer mucha m\u00e1s falta. Y luego los cables y las\ncartas, cartas de antolog\u00eda de muchos franceses, espa\u00f1oles, vascos, y a\u00fan de\notros de pa\u00edses cercanos y lejanos, que no pod\u00edan llegar pero quer\u00edan estar\npresentes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/04\/En-el-Vaticano.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-13257\" width=\"525\" height=\"365\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>Pertenezco a ese grupo de hombres que desde hace trein\u00adta a\u00f1os ha estado\nmuy cerca de Jos\u00e9 Antonio de Agirre y que de su compa\u00f1\u00eda y de su direcci\u00f3n hizo\nun honor, honor hoy de los m\u00e1s sagrados y de los m\u00e1s valiosos. En esta casa de\nla Delegaci\u00f3n de Par\u00eds donde estoy escribiendo todo re\u00adcuerda al Lendakari y\nrevive esa etapa que es m\u00e1s de la mi\u00adtad de mi vida. Tampoco nosotros, esos\nhombres, podremos ni sabremos hacer m\u00e1s que continuar su obra. Lo hicimos hasta\nahora por devoci\u00f3n a la causa. Desde ahora, tambi\u00e9n por fidelidad, por lealtad,\nal hombre que la encarn\u00f3 y que una tarde de Marzo pasado, cuando se iniciaba la\nprimave\u00adra, la tuvo que dejar repentinamente en su \u00faltimo aliento, sin que\nJaungoikoa le diese tiempo para encomend\u00e1rnosla. No hac\u00eda falta. Esos hombres\nsabemos perfectamente cu\u00e1l era su pensamiento, cu\u00e1l hubiera sido su testamento:\nla li\u00adbertad de Euzkadi. A trabajar por ella.<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jueves 23 de abril de 2020 La figura de Francisco Xabier de Landaburu es una de las personalidades vascas fundamentales en el siglo XX. Diputado por Araba, exiliado, escritor, trabajador en la Unesco, fundador de la Democracia Cristiana Europea, federalista europeo, impulsor del europeismo con su gran obra \u201cLa Causa del Pueblo Vasco\u201d, Vicepresidente del &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/04\/23\/el-fallecimiento-de-landaburu-impidio-una-buena-biografia-de-agirre\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El fallecimiento de Landaburu impidi\u00f3 una buena biograf\u00eda de Agirre<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13254","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13254","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13254"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13254\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13258,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13254\/revisions\/13258"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13254"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13254"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13254"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}