{"id":13345,"date":"2020-05-08T17:25:40","date_gmt":"2020-05-08T15:25:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=13345"},"modified":"2020-05-08T17:25:42","modified_gmt":"2020-05-08T15:25:42","slug":"la-muerte-del-lehendakari","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/05\/08\/la-muerte-del-lehendakari\/","title":{"rendered":"La muerte del Lehendakari"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Viernes 8 de mayo de 2020<\/strong><strong> <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"703\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Jose-Antonio-Aguirre-2--940x703.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13346\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Jose-Antonio-Aguirre-2--940x703.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Jose-Antonio-Aguirre-2--580x434.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Jose-Antonio-Aguirre-2--768x575.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Jose-Antonio-Aguirre-2-.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Personalmente no conoc\u00ed al Lehendakari Agirre pero me acuerdo perfectamente el d\u00eda en\u00a0 el\u00a0que muri\u00f3 en Paris. Viv\u00eda con mis aitonas en Donosti y la casa se estremeci\u00f3. \u201d\u00bfQu\u00e9 va a ser de nosotros?\u201d era la expresi\u00f3n m\u00e1s repetida. Aquel \u201cnosotros\u201d era la causa vasca, el pueblo vasco aherrojado. Entend\u00ed que hab\u00eda pasado algo terrible, pero no supe m\u00e1s. Mi aitona hab\u00eda sido represaliado y obligado a pagar una multa que lo inhabilit\u00f3. Era director del Banco Guipuzcoano en Zarautz, obedeci\u00f3 las instrucciones del Consejero de Hacienda Eliodoro de la Torre en 1936 para repatriar los fondos a Bilbao dejando a la familia en Zarautz. A mi amona le recluyeron en el convento de Santa Clara con otras\u00a0 nacionalistas, a mi ama le cortaron el pelo al cero y al poco les expulsaron habi\u00e9ndoles quitado todo. Acabaron en Iru\u00f1a y de all\u00ed por monte a Iparralde. Para ellos Jos\u00e9 Antonio de Agirre era su referente, el hombre que desde el exilio les insuflaba \u00e1nimos y esperanza y ese d\u00eda hab\u00eda fallecido con 56 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy dif\u00edcil describir la\nsensaci\u00f3n de orfandad en la que qued\u00f3 aquella generaci\u00f3n y aquellos perdedores\nsometidos a una dictadura sin alma. Pero aquello ocurri\u00f3. Y para contarnos como\nfue, nada mejor que el relato de su amigo D. Manuel de Irujo quien con sentidas\npalabras nos escribi\u00f3 aquel mal recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cAlderdi me pidi\u00f3 un art\u00edculo dedicado a Jos\u00e9 Antonio. Se lo envi\u00e9.\nPero despu\u00e9s me pide que relacione sus \u00faltimos momentos. Esta demanda me\nintimida, tanto como me emociona. Yo no os he descrito jam\u00e1s \u2014y he descrito\nmuchas cosas\u2014 los \u00faltimos momentos de la vida de otro hombre. He de iniciarme\ncon mi mejor amigo. Porque, con todos los respetos debidos al cargo que\nencarnaba con tanta propiedad como eficiencia, a la hora de la verdad, en los\nmomentos solemnes en que el hombre deja la vida, la condi\u00adci\u00f3n que prima en su\nser es la de hombre, y por ser esto as\u00ed, la calidad que m\u00e1s \u00edntimamente se\nsiente es la del amigo. To\u00addos los vascos hemos perdido a nuestro Presidente.\nYo he perdido, adem\u00e1s, al amigo, amigo con el cual hab\u00eda llegado a esa\nsituaci\u00f3n, m\u00e1xima prueba de la amistad, en la cual pueden mantenerse posiciones\ncoincidentes o discrepantes, conformarse o discutir, y discutir acaloradamente,\nsin dejar de ser amigo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La \u00faltima disputa que yo he tenido con Jos\u00e9 Antonio fue con cargo a la\noperaci\u00f3n anglo-francesa sobre el canal de Suez. El la condenaba con fuerza. Yo\nsent\u00eda que no se hu\u00adbiera ultimado, con la ocupaci\u00f3n material de todo el canal,\nocupaci\u00f3n que hubiera conducido a su internacionalizaci\u00f3n. \u00abHace mucho\ntiempo que no hab\u00edamos levantado la voz dis\u00adcutiendo\u00bb, me dijo Jos\u00e9\nAntonio. \u00abEs el \u00fanico tema que nos separa de los muchos que est\u00e1n sobre el\ntapete. Dej\u00e9moslo, ya que, de nosotros no depende su soluci\u00f3n\u00bb. Leizaola y\nLandaburu, que presenciaron la disputa, me hicieron la mis\u00adma reflexi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9 Antonio era hombre fuerte, sano, sin lacras de nin\u00adguna especie.\nSu padecimiento cr\u00f3nico, permanente, se reduc\u00eda a una bronquitis, en la que,\ndespu\u00e9s de dejar de fu\u00admar, hab\u00eda mejorado. Recuerdo que, hace dos a\u00f1os, cuando\nfumaba \u2014y fumaba mucho, aunque \u00e9l se defend\u00eda de esta inculpaci\u00f3n que le\nhac\u00edamos constantemente sus amigos\u2014 reunidos en Pent\u00e1gono \u2014porque tambi\u00e9n\nnosotros ten\u00edamos nuestro Pent\u00e1gono\u2014 \u00e9l con Leizaola, Landaburu, Urcola y yo,\nhab\u00eda momentos en que deb\u00edamos esperar a que tosiera a su gusto para seguir deliberando.\nDesde hace dos a\u00f1os se encontraba bien, completamente bien, sano y fuerte,\ntemplado en su vida f\u00edsica como en su alma, con aplomo y equilibrio plenos.\nAquellos ataques de bronqu\u00edtico hab\u00edan desaparecido, o se hab\u00edan amenguado,\naunque fueran en \u00e9l de mayor intensidad que en cualquiera de los cuatro\nrestantes, entre los cuales hab\u00eda dos, Urcola y Leizaola, que no tos\u00edan ni por\nequivocaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El viernes 18 de Marzo, trabajando en su despacho de la Delegaci\u00f3n con\nAspiazu, confes\u00f3 a este que se sent\u00eda con cierto malestar, algo griposo, por lo\ncual pensaba quedarse en casa unos d\u00edas a sudar el catarro. Pod\u00eda afirmar este\npro\u00adp\u00f3sito con muchas garant\u00edas de acierto, porque las reac\u00adciones de sudor\neran en \u00e9l f\u00e1ciles y copiosas. Pero el s\u00e1bado 19 volvi\u00f3 a la Delegaci\u00f3n y tuvo\nque o\u00edrnos, en coro, a Alberro, Landaburu y a m\u00ed mismo, que le llam\u00e1ramos al or\u00adden,\nrecomend\u00e1ndole que no hiciera tonter\u00edas y que no deja\u00adra la casa en unos d\u00edas\npara evitar un ataque gripal mayor. El, que estaba muy seguro de s\u00ed, nos contest\u00f3\nque se en\u00adcontraba mejor, a\u00f1adiendo que, aquella noche tendr\u00eda lugar la cena\nsemanal acostumbrada, que en su casa sol\u00edamos ce\u00adlebrar todos los s\u00e1bados del\na\u00f1o Don Alberto Onaindia, \u00e9l y yo, pasando revista en la intimidad del hogar, a\ntodos los su\u00adcesos de importancia \u2014de dentro como de fuera de casa\u2014 que la vida\ndiaria nos ofrec\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En efecto, la cena se prolong\u00f3 con toda la secuela de obligados\ncomentarios, rodeando la mesa de su despacho privado, hasta que, all\u00e1 sobre las\n11,30 yo, invocando los derechos del m\u00e1s viejo y alegando que el \u00faltimo autob\u00fas\nera a las doce, hice que se levantara la sesi\u00f3n. Jos\u00e9 Antonio no sent\u00eda esta\nnecesidad. Se encontraba pleno de facultades en todos los sentidos de la\npalabra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El domingo 20 oy\u00f3 misa y comulg\u00f3 en su parroquia de Saint Pierre du\nGros Caillou. Jos\u00e9 Antonio era devoto de la parroquia, a la que reconoc\u00eda todo\nel sentido religioso y cor\u00addial que le otorga la Iglesia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pas\u00f3 el d\u00eda bien, aunque acostado. Dej\u00f3 la cama para o\u00edr misa a las\nseis de la tarde.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Durante la noche del domingo tosi\u00f3 bastante, por lo cual, decidi\u00f3 no salir de casa, rindi\u00e9ndose a nuestras insis\u00adtentes recomendaciones. Cuando el lunes 21 Mari, su mujer, llam\u00f3 a la Delegaci\u00f3n para anunciar que su marido se quedaba en casa, Aspiazu, que recibi\u00f3 el aviso, indic\u00f3 a la Sra. Agirre la conveniencia de que lo viera el m\u00e9dico. De acuerdo con esta sugesti\u00f3n, Aspiazu llam\u00f3 al Dr. Lasa y le dijo que, aunque el Presidente no ten\u00eda cosa mayor, sin du\u00adda que, tanto la familia como la Delegaci\u00f3n quedar\u00edan m\u00e1s tranquilos si le visitaba.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El m\u00e9dico encontr\u00f3 a Jos\u00e9 Antonio con los bronquios muy cargados y le\nrecomend\u00f3 guardara reposo durante un par de d\u00edas. El propio Jos\u00e9 Antonio, que\nrecibi\u00f3 a Aspiazu en la cama, dijo a este que prefer\u00eda reposar un par de d\u00edas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El martes 22 entre 10 y 10:30 de la ma\u00f1ana, la Sra. Agirre llamaba a la\nDelegaci\u00f3n. Su marido, dijo, hab\u00eda sufrido un malestar, perdiendo el color, con\ndeseos de de\u00advolver y con un fuerte dolor en el pecho que irradiaba a los\nbrazos, de manera concreta al brazo izquierdo. Hab\u00eda pensado en levantarse para\nir a la Delegaci\u00f3n, pero se volvi\u00f3 a acostar. Escucharon su relaci\u00f3n, en dos\nconferencias telef\u00f3\u00adnicas sucesivas, Azpiazu y Alberro. Se llam\u00f3 inmediatamen\u00adte\nal m\u00e9dico y Azpiazu se traslad\u00f3 sin p\u00e9rdida de tiempo a su casa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Lasa vigilaba muy de cerca a Agirre. Le ve\u00eda con fre\u00adcuencia. Conoc\u00eda\nbien su fisonom\u00eda fisiol\u00f3gica. Azpiazu en\u00adcontr\u00f3 a Jos\u00e9 Antonio nervioso,\ninquieto, sin hallar postu\u00adra, con el brazo izquierdo dolorido, se quejaba de\nsentir una especie de biotzerre en la regi\u00f3n card\u00edaca, pero ten\u00eda el pulso\nnormal. Una hora despu\u00e9s \u2014en espera del m\u00e9dico\u2014 el en\u00adfermo sudaba\ncopiosamente, \u00aba chorro\u00bb, el dolor se hab\u00eda calmado algo, pero el\npulso acusaba una clara arritmia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"620\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Aguirre-y-Alberto-Onaindia-1--940x620.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13348\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Aguirre-y-Alberto-Onaindia-1--940x620.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Aguirre-y-Alberto-Onaindia-1--580x382.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Aguirre-y-Alberto-Onaindia-1--768x506.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Aguirre-y-Alberto-Onaindia-1-.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>A las 12:15 lleg\u00f3 el\nm\u00e9dico, que reconoci\u00f3 al enfermo, escuchando de \u00e9l la explicaci\u00f3n del ardor\nsentido en el pecho, especie de biotzerre, o algo de reuma. Lasa le sigui\u00f3 el\naire, pero se diagnostic\u00f3 la angina de pecho, como po\u00adsible, dados los\ncaracteres apreciados, aunque la arritmia no correspond\u00eda a dicha enfermedad,\nrecet\u00e1ndole un antico\u00adagulante con orden de quietud absoluta y prohibici\u00f3n de\nconversaciones y visitas, todo ello en previsi\u00f3n de que estu\u00adviera form\u00e1ndose\nun infarto de miocardio, pensando en ha\u00adcer un electrocardiograma en cuanto\ntranscurrieran las 48 horas\nprecisas para que ello tuviera lugar, en su caso. La opini\u00f3n del m\u00e9dico fue la\nde que el acceso no se repetir\u00eda y que, en el caso de que se repitiera, no\nser\u00eda mortal. Algo pa\u00adrecido dijo a Azpiazu primero y a Alberro despu\u00e9s, silen\u00adci\u00e1ndolo\nal enfermo y a su mujer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El propio Jos\u00e9 Antonio, que tras la visita del m\u00e9dico se encontraba\nmejor, coment\u00f3 con Azpiazu \u2014no sin un cierto humor\u2014 lo que Lasa le hab\u00eda dicho\ny el r\u00e9gimen de absoluto reposo que le hab\u00eda ordenado, encarg\u00e1ndole que, con la\nme\u00addicina recetada, le llevase los peri\u00f3dicos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A la una y media estaba el anticoagulante en casa de Jos\u00e9 Antonio. Azpiazu, que la hab\u00eda llevado, comunic\u00f3 sus te\u00admores a Landaburu en la Delegaci\u00f3n. Entre tanto. Leizaola buscaba a los hermanos de Jos\u00e9 Antonio para hacerles part\u00edcipes de los mismos. A las 4,30 de la tarde, Jos\u00e9 Anto\u00adnio se encontraba bien, su mujer hab\u00eda salido a hacer alg\u00fan recado y Azpiazu cruz\u00f3 unas palabras con el enfermo encontr\u00e1ndolo sereno, tranquilo y con su moral recuperada.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A las cinco de la tarde del 22,\nMary pregunt\u00f3 a su marido si le apetec\u00eda algo y Jos\u00e9 Antonio le contest\u00f3\nque tomar\u00eda un t\u00e9 con pastas, encarg\u00e1ndole que le trajera el peri\u00f3dico. A las 5,30, la se\u00f1ora de Agirre recogi\u00f3 el\nservicio y dio a su mari\u00addo\n\u00abLe Monde\u00bb y las gafas para que pudiera leerlo. Pocos minutos despu\u00e9s\nde dejar la habitaci\u00f3n, oy\u00f3 unos extra\u00f1os estertores. Volvi\u00f3 encontr\u00e1ndose a\nJos\u00e9 Antonio desencaja\u00addo, agonizante.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En la casa se hallaba con ella su cu\u00f1ada Tere Amezaga. Mary telefone\u00f3 a\nsus hijos y hermanos, a la Delegaci\u00f3n y a un m\u00e9dico que vive en las cercan\u00edas\nde casa. Para cuando lle\u00adgaron los primeros, Jos\u00e9 Antonio hab\u00eda dejado de\nexistir. La Doctora que fu\u00e9 la primera en acudir a la llamada sola\u00admente pudo acreditar su defunci\u00f3n.\nEsto suced\u00eda alrededor de las seis de la tarde.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Con distancia de minutos fuimos llegando sucesivamente Alberro y\nLandaburu, el Dr. Lasa, Don Alberto que le dio la absoluci\u00f3n, el coadjutor de turno de Saint Pierre du Gros\nCaillou que le administr\u00f3 la Extrema Unci\u00f3n, Leizaola, Aintzane, I\u00f1aki de\nAgirre y su mujer, Angel de Agirre y yo. Mary cerr\u00f3 sus ojos. Don Alberto,\nLeizaola y Landaburu lo vistieron. La vida de Jos\u00e9 Antonio se hab\u00eda extinguido\npara que comenzara la de su recuerdo como s\u00edmbolo, ense\u00f1a, mi\u00adto. Jos\u00e9 Antonio\nentraba en la historia.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"1364\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Despedida-3--940x1364.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13347\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Despedida-3--940x1364.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Despedida-3--580x841.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Despedida-3--768x1114.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/05\/Despedida-3-.jpg 1260w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viernes 8 de mayo de 2020 Personalmente no conoc\u00ed al Lehendakari Agirre pero me acuerdo perfectamente el d\u00eda en\u00a0 el\u00a0que muri\u00f3 en Paris. 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