{"id":13733,"date":"2020-08-18T17:49:56","date_gmt":"2020-08-18T15:49:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=13733"},"modified":"2020-08-18T17:49:57","modified_gmt":"2020-08-18T15:49:57","slug":"felipe-vi-visto-por-el-primo-de-letizia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2020\/08\/18\/felipe-vi-visto-por-el-primo-de-letizia\/","title":{"rendered":"Felipe VI visto por el primo de Letizia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Martes 18 de agosto de 2020<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"690\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/08\/dl_u462488_018-copy-940x690.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13734\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/08\/dl_u462488_018-copy-940x690.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/08\/dl_u462488_018-copy-580x426.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/08\/dl_u462488_018-copy-768x564.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2020\/08\/dl_u462488_018-copy.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pues no. El Dem\u00e9rito no es tan europeo como para irse a vivir bajo una monarqu\u00eda europea de las que aun quedan. Se ha ido, en un viaje impresentable, a una de las dictaduras machistas del Golfo donde no hay elefantes sino camellos y mucho calor. Me da que vendr\u00e1 pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy quiero hacer un apunte \u00a0sobre Felipe VI. Muchos preguntan c\u00f3mo es y qu\u00e9 piensa de la vida. Hay poca informaci\u00f3n sobre \u00e9l, aunque los catalanes saben como lee discursos unitarios tras la votaci\u00f3n de hace tres a\u00f1os. Dicen que es m\u00e1s de la dinast\u00eda de la madre que un Borb\u00f3n de esos que les gusta borbonear. Este parece m\u00e1s serio.<\/p>\n\n\n\n<p>Saco este trabajo del primo carnal\nde Letizia Ortiz quien escribi\u00f3 un libro poco halag\u00fce\u00f1o sobre su prima, aunque\ndejaba mejor parado al marido de \u00e9sta, Felipe VI. La prima Letizia debe ser un\nbicho serio. Juzguen ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto fue lo que escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cFELIPE<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo, aparte de simpat\u00eda por \u00e9l, sent\u00eda\ncierta fascinaci\u00f3n<\/em><em> <\/em><em>por conocer c<\/em><em>\u00f3mo\nhab\u00eda sido su formaci\u00f3n acad\u00e9mica, militar, vital. Y lo bombardeaba a preguntas<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Oye, y eso de hacer volar un reactor de\ncombate, eso debe de serla hostia.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c9l\nme contestaba en plan divertido, rest<\/em><em>\u00e1ndole\na todo importancia.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Bueno, s\u00ed. Pero no te creas que he\nhecho tantas cosas. Yo no he hecho la carrera militar, o las dem\u00e1s carreras,\ncomo las hace cualquiera.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Bueno, algo de idea tendr\u00e1s. Eres\nlicenciado en Derecho y Econ\u00f3micas&#8230;<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014No, hombre. Pero no es lo mismo que en\ntu caso, por ejemplo. Yo ten\u00eda un tutor para cada cosa. Tampoco haces\nexactamente la carrera. Te centran en asuntos puntuales que tienes que conocer.\nPor ejemplo, Derecho In\u00adternacional, P\u00fablico&#8230; Yo no estar\u00eda capacitado para\nejercer de abogado ni para dar ninguna clase de econom\u00eda a nadie.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Sin\nembargo, se le puede considerar una persona culta. No hablo de cultura\nlibresca, ya que no es nada aficiona\u00addo a la lectura, pero ha estado en tantos lugares,\nha vivido tantas experiencias extraordinarias aconsejado por expertos, que\npuede mantener una conversaci<\/em><em>\u00f3n fluida e inteligente sobre\npr\u00e1cticamente cualquier tema. Incluso, a veces, se enredaba con Antonio Vigo en\nalguna charla sobre arte contempor\u00e1neo. Felipe era el \u00fanico capaz de sacar a\nAntonio de su ensimismamiento silencioso.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Si\ntengo que proponer como un mal menor que este t<\/em><em>\u00edo\nsea el rey, me parece hasta aceptable. En Espa\u00f1a se dice mucho que, m\u00e1s que\nmon\u00e1rquicos, somos juancarlistas. Se nota que no conocen personalmente a Juan\nCarlos. Felipe es una persona mucho m\u00e1s inteligente, mucho m\u00e1s formada y con\nmucha m\u00e1s humanidad y humildad que su padre. Quiz\u00e1, como Juan Carlos lo sabe,\nno le permite demasiados gestos espont\u00e1neos en p\u00fablico. Como si temiera que su\nhijo le robara el protagonismo. Y m\u00e1s en estos \u00faltimos a\u00f1os, cuando se ha\ndesatado cierta presi\u00f3n medi\u00e1tica para decirle al jefe que ya va siendo hora de\nabdicar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-o&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n\n\n\n<p><em>De\nrepente, volvimos al alineamiento. Comenzaron los saludos. Siempre, Juan Carlos\nen primera fila. Hasta que me toc<\/em><em>\u00f3\nel turno.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Encantado, chaval. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Despu<\/em><em>\u00e9s\nme fui dando cuenta de que eso que llaman la campechan\u00eda de Juan Carlos es,\nsencillamente, la forma de actuar de alguien a quien todo lo que no sea \u00e9l, y\nlo suyo, le da exactamente igual. A modo de ejemplo, el \u00abme quita el sue\u00f1o el\nparo de los j\u00f3venes\u00bb o el \u00abhay que apoyar a los desempleados y a sus familias\u00bb\na m\u00ed no me desvela tanto como al rey, pero s\u00ed me preocupa, y mucho. La dife\u00adrencia\nes que yo al d\u00eda siguiente no me voy a cazar elefan\u00adtes a Botsuana siendo\npresidente de una asociaci\u00f3n de protecci\u00f3n animal. La verdad es que tampoco\npuedo permit\u00edrmelo. Y no veo la utilidad de matar un elefante. Los elefantes no\nme han hecho nada.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Con\nel tiempo, me fui encontrando al rey en numerosas ocasiones, tanto en Palacio\ncomo en la Casa del Pr<\/em><em>\u00edncipe. Y siempre se repet\u00eda la misma\nescena.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfY t\u00fa? \u00bfT\u00fa qui\u00e9n eres?<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014David Rocasolano. El primo de Letizia.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Ah.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Nunca\nrecord<\/em><em>\u00f3 mi nombre. Ni falta que me hace.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y\nall<\/em><em>\u00ed est\u00e1bamos, los Ortiz-Rocasolano, las\nfieras republicanas de la revolucionaria Asturias, en el Palacio de El Pardo,\nresidencia de Franco, y ri\u00e9ndole las gracias al rey. Las vueltas que da la\nvida, querido abuelo.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De\nrepente, Juan Carlos repar<\/em><em>\u00f3 en las dos pantallas de plasma que\nhab\u00eda en el sal\u00f3n. Ambas sintonizaban, con el volumen a cero, un programa rosa\nsobre la pedida de mano, y en aquel momento gesticulaba el rostro mudo de Jaime\nPe\u00f1afiel<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-o&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y\nall<\/em><em>\u00ed estaba el periodista, en televisi\u00f3n,\nmudo y enfervorecido, gesticulando feroz en la pantalla. Juan Carlos se volvi\u00f3\nhacia los presentes, familiares todos que lo adoran, y les dijo.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014 \u00a1Co\u00f1o! \u00a1Mirad! \u00a1S\u00ed es Jaime!<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y\nsolt<\/em><em>\u00f3 una risotada de malo de pel\u00edcula de\nterror de la Hammer que fue coreada inmediatamente por los oligarquitas, los\namigos y primos de Felipe, que siempre le llaman Jefe.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Jajaja, Jefe, jajaja.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Una\nconversaci<\/em><em>\u00f3n plena de contenidos, en resumen.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En\nese momento se acerc<\/em><em>\u00f3 a nosotros el jefe de protocolo con\nsus maneras melifluas de plebeyo excesivo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8212;&#8212;&#8212;-o&#8212;&#8212;&#8212;-<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El\nrey es un maleducado.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El\nrey pasa de todo.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>He\nle<\/em><em>\u00eddo y escuchado en muchos sitios que Juan Carlos\nmantiene una relaci\u00f3n poco cordial con Letizia. Que se llevan mal, en resumen.\nYo no lo percib\u00ed nunca as\u00ed. El trato que el rey le dispensa a Letizia es\nparecido al que le ofrece a Sof\u00eda, a sus hijos o a sus nietos. En las numerosas\nocasiones en las que los he observado, jam\u00e1s he visto de Juan Carlos un gesto\nde cari\u00f1o o afecto hacia su hijo. Ni hacia nadie. Juan Carlos trata a todo el\nmundo por igual, no debe ser clasista, con una indiferencia y un desd\u00e9n tan\npalpables que impresionan. Como si estuviera por encima del bien, del mal y de\nnosotros. Como una deidad a un insecto. Da la impresi\u00f3n de que se ha cre\u00eddo su\npapel, de que ha interiorizado que es un ser superior que merece el vasallaje,\ny va por la vida luciendo una displicencia absoluta, un desinter\u00e9s indisimulado\nhacia todo lo que no sea \u00e9l. Letizia lo asume y le llama majes<\/em><em>tad. Yo me limitaba a tratarlo de usted.\nLas palabras majestad o alteza me resultan malsonantes.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En\ncuanto a mi familia, a veces me avergonzaba del exceso de vasallaje que mostraban.\nA mi t<\/em><em>\u00eda Paloma, que es una mujer sencilla que\na veces raya en el simplismo, toda aquella parafernalia real la super\u00f3 desde el\nprincipio. Era pat\u00e9tico observar c\u00f3mo se dirig\u00eda a Sof\u00eda: \u00abSe\u00f1ora, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1\nusted?\u00bb. Y poco faltaba para que se agachara un poco m\u00e1s -la famosa\ngenuflexi\u00f3n- y le limpiara a la reina los zapatos con la lengua. Lo de Letizia\ntratando de majestad a Juan Carlos incluso en la intimidad, a pesar de ser su\nsuegro, no es tanto vasallaje como estrategia. \u00abNo olvido que soy plebeya\u00bb, parece\ncomunicarle cada vez que pronuncia las tres s\u00edlabas.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Es\ncurioso que, en este pa<\/em><em>\u00eds tan zalamero con la realeza, nunca se\nhaya destacado en libros o art\u00edculos la inteligencia de Juan Carlos. Ni\nsiquiera en momentos tan trascendentes como el intento de golpe del 23-F Se habla\nde su sentido de Estado, de su responsabilidad, de su campechan\u00eda. Pero jam\u00e1s\nde su inteligencia. Incluso sus bi\u00f3grafos no pueden m\u00e1s que reconocer que el\nrey nunca fue aficionado al estudio ni a la gimnasia intelectual. Cuando era un\nadolescente en Estoril, en 1945, su preceptor Eugenio Vegas Latapi\u00e9 lleg\u00f3 a\nrecriminarle su precario esfuerzo intelectivo con estas palabras: \u00abPor este <\/em><em>camino nunca podr<\/em><em>\u00e1\nganarse la vida\u00bb. Cierto es que, si no inteligencia, aquel Juan Carlos de\nquince a\u00f1os s\u00ed demostr\u00f3 picard\u00eda para responderle a Latapi\u00e9. Se escap\u00f3 de\nPalacio y se pas\u00f3 el d\u00eda recogiendo pelotas en las canchas de tenis de sus\nvecinos, que le agradecieron al futuro rey de Espa\u00f1a su entusiasmo servil con\nsuculentas propinas. Juan Carlos ten\u00eda quince a\u00f1os, y aquella tarde arroj\u00f3 a\nLatapi\u00e9 las monedas cobradas y le espet\u00f3: \u00abT\u00fa cre\u00edas que no me pod\u00eda ganar la\nvida. \u00a1Claro que s\u00ed!\u00bb.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero,\nevidentemente, Juan Carlos no es una persona brillante. Nunca le he escuchado\nhablar en profundidad de ning<\/em><em>\u00fan tema. Su discurso se limita al\nchascarrillo. A la ocurrencia banal. Por supuesto, es normal que nunca tratara\nasuntos de \u00edndole pol\u00edtica delante de nosotros. Pero jam\u00e1s he visto al rey, ni\na cualquier otro miembro de la familia real, con un libro en la mano. Con\nexcepci\u00f3n del d\u00eda en que Letizia le regal\u00f3 a Felipe la insustancial novelilla\nde Mariano Jos\u00e9 de Larra, El doncel de don Enrique el Doliente. Uno de los\nmitos m\u00e1s divertidos que ha aireado la prensa lacaya sobre mi prima es el de la\nvoraz lectora. Mi prima no ha le\u00eddo jam\u00e1s otra cosa que peri\u00f3dicos, alg\u00fan best-seller\ntipo Crisham o los libros que le obligaron a leer en el colegio y en la\nfacultad. Durante el tiempo que yo trabaj\u00e9 en una conocida firma editorial, era\nfrecuente que le regalara alg\u00fan cl\u00e1sico ruso, recuerdo Guerra y Paz,<\/em><em> o alguna reedici<\/em><em>\u00f3n\nlujosa de literatura americana. Digo lujosa porque yo era consciente de que el\nlibro iba a ir directamente como adorno a una estanter\u00eda, ya que a Letizia\njam\u00e1s la iba a arrebatar el impulso de leerlo.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Me\nparece especialmente significativo de la desafecci<\/em><em>\u00f3n\ndel monarca y su entorno a la literatura el hecho de que recomendaran a Letizia\nregalar a Felipe, el d\u00eda de la petici\u00f3n de mano, un ejemplar de El doncel de\ndon Enrique el Doliente. Si Letizia, periodista, hubiera regalado a su\nprometido una selecci\u00f3n de los exquisitos art\u00edculos de Mariano Jos\u00e9 de Larra,\nse hubiera comportado de manera digna y coherente. Pero regalar una obra menor,\nlloriqueante, literariamente prescindible y olvidable del cronista m\u00e1s\ninfluyente de la historia de Espa\u00f1a, me parece un insulto para Larra y para\ntoda la casta period\u00edstica. Se deber\u00edan de haber asesorado mejor.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Otro\nde los mitos es el de los Ort<\/em><em>\u00edz-Rocasolano multiculturales y\nconocedores de infinidad de lenguas. Cuando Letizia se fue a M\u00e9xico a hacer\naquel doctorado que nunca termin\u00f3, eligi\u00f3 el pa\u00eds por el idioma, ya que no\nten\u00eda ni pajolera de ingl\u00e9s. Ella hubiera preferido Estados Unidos, sin duda.\nLo mismo sucede con Telma, que seg\u00fan las revistas habla con fluidez el ingl\u00e9s,\nel franc\u00e9s el italiano y no s\u00e9 si el swahili. No recuerdo cu\u00e1ntos idiomas le\nhabr\u00e1n atribuido a \u00c9rika.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El\ncaso es que tampoco puedo presumir de haber visto jam<\/em><em>\u00e1s\na Juan Carlos con un libro en la mano. A los abogados nos gusta estudiar a la\ngente. Sin embargo, Juan Carlos para m\u00ed sigue siendo un folio en blanco. Quiz\u00e1\nporque le ense\u00f1aron que un hombre solo puede sostener la ficci\u00f3n de rey si se\nconvierte en un enigma. El caso de Sof\u00eda es diferente. En Sof\u00eda se palpa cierta\nhumanidad, cierta cercan\u00eda. Porque Sof\u00eda, al contrario que Juan Carlos, no siempre\nvivi\u00f3 entre algodones y mies. Ya lo he dicho antes.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo\nno puedo decir que el rey sea una persona brillant<\/em><em>\u00edsima.\nSe ha movido en un mundo delicadete, lujoso, facil\u00f3n, ritualista. Eso se le nota.\nPero a veces me daba la impresi\u00f3n de que ha decidido desde hace muchos a\u00f1os que\nsu cabeza no tiene necesidad que sustentar nada m\u00e1s que la corona. Yo no soy\nmon\u00e1rquico. Pero tampoco soy republicano. \u00bfEs que hay que ser algo? La\nmonarqu\u00eda es una instituci\u00f3n obsoleta, absurda y anacr\u00f3nica. El principio de\nconsanguinidad no me vale. Yo soy abogado. \u00bfMi hijo tiene que ser abogado? Pues\nno. He vivido a\u00f1os en Luxemburgo. He conocido la Rep\u00fablica Francesa. Y esos\nreg\u00edmenes me parecen tan absurdos como la monarqu\u00eda. La democracia es una\ndistribuci\u00f3n de los poderes f\u00e1cticos y econ\u00f3micos dise\u00f1ada como le sale de los\nhuevos a los que tienen m\u00e1s. Pero, al margen de todo eso, el rey no me gusta\ncomo persona. No me parece un t\u00edo fiable.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Durante\naquella cena tediosa, cuando termin<\/em><em>\u00f3\nsu plato, sin esperar a que acabaran los dem\u00e1s, Juan Carlos encendi\u00f3 un Cohiba\nde 25 cent\u00edmetros. Si una velada en Palacio ya de por s\u00ed no es especialmente\nc\u00f3moda, se convierte en nauseabunda cuando se ali\u00f1a con el humo es\u00adpeso y\ngr\u00e1vido de un Cohiba. Pero en Palacio no est\u00e1 bien visto dejar los platos a\nmedias. As\u00ed que segu\u00ed trag\u00e1ndome el pescado y las ganas de mandar al rey a\nfumarse el puro al Valle de los Ca\u00eddos, que hay m\u00e1s aire libre.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las\nvolutas de humo de un puro son menos volubles que las de un cigarrillo. Parecen\ntener una direcci<\/em><em>\u00f3n muy definida, como las nubes de\ntormenta. Y aquellas espirales de humo se dirig\u00edan, empecinadamente, no\nrecuerdo si al Sorolla o al Vel\u00e1zquez que cuelgan de la pared, peg\u00e1ndose al\n\u00f3leo y acarici\u00e1ndolo como acaricia un c\u00e1ncer. No s\u00e9 qu\u00e9 pensar\u00eda un conservador\ndel Patrimonio Nacional si estuviera sentado con nosotros a la mesa. Supongo\nque se habr\u00eda quedado tan callado como me qued\u00e9 yo. Y qu\u00e9 pensar\u00eda, como yo,\nque el rey no es muy considerado. Ni con nosotros, ni con el arte, ni con nada.\u201d<\/em><em><\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Martes 18 de agosto de 2020 Pues no. El Dem\u00e9rito no es tan europeo como para irse a vivir bajo una monarqu\u00eda europea de las que aun quedan. Se ha ido, en un viaje impresentable, a una de las dictaduras machistas del Golfo donde no hay elefantes sino camellos y mucho calor. 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