{"id":16449,"date":"2022-08-25T21:58:26","date_gmt":"2022-08-25T19:58:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=16449"},"modified":"2022-08-25T21:58:28","modified_gmt":"2022-08-25T19:58:28","slug":"el-nino-cubierto-por-cartones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2022\/08\/25\/el-nino-cubierto-por-cartones\/","title":{"rendered":"El ni\u00f1o cubierto por cartones"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Jueves 25 de agosto de 2022<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/08\/20220824_130822.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"596\" height=\"860\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/08\/20220824_130822.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16450\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/08\/20220824_130822.jpg 596w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/08\/20220824_130822-580x837.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 596px) 100vw, 596px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Dif\u00edcil ser coherente hoy mientras escribo esto. Muy dif\u00edcil que la pluma no se deje llevar por las pasiones y sentimientos sin lograr mi objetivo: transmitir un d\u00eda lleno de emociones contradictorias.<br>Es viernes 19 de agosto del a\u00f1o 2022, en Caracas. Estoy haciendo una diligencia matutina por los lados de Puente Hierro y me detengo para tomar un caf\u00e9 en una panader\u00eda de la zona. Sobre la acera, noto un bulto tapado con un trapo inmundo. Quien me despacha el caf\u00e9, me dice que debajo de ese bulto hay un ni\u00f1o como de 12 a\u00f1os, que todos los d\u00edas amanece tirado en la calle, con suerte, durmiendo sobre cartones viejos. De cerca, se ven sus pies descalzos y llenos de mugre que el haraposo trapo deja al descubierto.<br>Los autom\u00f3viles pasan cerca de \u00e9l y a veces estacionan sobre la acera donde el ni\u00f1o duerme. Un alma caritativa lo despierta y le advierte el peligro. El ni\u00f1o, somnoliento, mugriento y en harapos, recoge sus macundales y se arrima un poco m\u00e1s all\u00e1. Es una criatura en el \u00faltimo estado de abandono, pasando, probablemente, una resaca por alguna droga que consumi\u00f3 la noche anterior.<br>El buen samaritano, due\u00f1o de la cafeter\u00eda, me comenta que ese ni\u00f1o y otro, andan por all\u00ed todos los d\u00edas y amanecen tirados en la calle como si fueran bolsas de basura. Mi amigo dice que todos los d\u00edas le regala pan y caf\u00e9 con leche y el ni\u00f1o desaparece hasta el d\u00eda siguiente.<br>Salgo de la panader\u00eda para intentar ayudar, pero el peque\u00f1o ya no est\u00e1. Me retiro triste, con sentimiento de culpa por haber desayunado y haber dormido en mi cama la noche anterior. Enciendo mi carro con el pecho arrugado y por el retrovisor, me parece seguir viendo aquel ni\u00f1o convertido en despojo. A\u00fan no puedo olvidar los ojos perdidos de aquel \u00e1ngel abandonado. Aturdido y golpeado, conduzco sin poder olvidar tan terrible situaci\u00f3n que, lamentablemente, existe en muchas partes del pa\u00eds, pero que no siempre te golpea de frente como ocurri\u00f3 ese d\u00eda.<br>Estoy apurado. Voy tarde a El Sistema de Orquesta en donde, en la sala Sim\u00f3n Bol\u00edvar del Centro Nacional de Acci\u00f3n Social por la M\u00fasica, la Sinf\u00f3nica Nacional Infantil de Venezuela dar\u00e1 un primer concierto bajo la direcci\u00f3n del maestro Andr\u00e9s David Ascanio.<br>Para la creaci\u00f3n de esta orquesta, audicionaron en todo el pa\u00eds 1.169 ni\u00f1os de los cuales quedaron seleccionados 160. Es bueno recordar que El Sistema atiende a m\u00e1s de 1.000.000 de ni\u00f1os. Esa cifra es realmente asombrosa.<br>Aturdido a\u00fan por el recuerdo de mi encuentro ma\u00f1anero, entro a la sala Sim\u00f3n Bol\u00edvar de El Sistema, en donde, sin exagerar, si uno entra y no pasa nada, ya te sientes abrumado por ese espacio tan extraordinario que es como vivir dentro de un cuadro de Cruz Diez.<br>En el escenario hab\u00eda 160 sillas que lo llenaba por completo. De pronto, en medio de aplausos, entraron los impecables ni\u00f1os quienes, en forma ordenada, ocuparon sus puestos. En algunos casos los instrumentos eran m\u00e1s grandes que ellos.<br>No les voy a decir qu\u00e9 interpretaron. Eso ahora no importa. Lo apote\u00f3sico, lo asombroso, lo sublime, lo incre\u00edble, lo inenarrable, es c\u00f3mo sonaba aquella orquesta de peque\u00f1os genios cuyas edades oscilaban entre los 8 y los 14 a\u00f1os.<br>Al terminar el concierto, el p\u00fablico enloqueci\u00f3 de emoci\u00f3n ante el talento de esos ni\u00f1os que realizaron interpretaciones musicales de manera sorprendentemente magistral. Las manos nos dol\u00edan por aplaudir de pie, pero ellos merec\u00edan eso y m\u00e1s. Muchos, con l\u00e1grimas en los ojos, no pod\u00edamos parar porque los aplausos eran insuficientes para manifestar la admiraci\u00f3n ante lo que acab\u00e1bamos de escuchar.<br>Aturdido y acongojado, pensaba que muy probablemente, muchos de los ni\u00f1os que forman parte de El Sistema, podr\u00edan haber sido tambi\u00e9n criaturas abandonadas que deambulan en la calle entre la droga y la miseria, perdidos en cualquier lugar Venezuela. Pensando esto, volteo y veo una foto inmensa de uno de los hombres m\u00e1s valiosos que ha parido Venezuela, el maestro Jos\u00e9 Antonio Abreu, y aunque parezca surrealista, casi pude escuchar su voz diciendo: as\u00ed es Claudio, por eso existe El Sistema.<br>Salgo a la calle con la seguridad de que ese mill\u00f3n de ni\u00f1os van a ser los encargados de que Venezuela tenga un futuro brillante. Son ellos, la esperanza para lograr tener no s\u00f3lo un pa\u00eds mejor, sino un mundo en donde no existan ni\u00f1os abandonados.<br>En fin, que d\u00eda tan contradictorio. En una misma ma\u00f1ana conviv\u00ed con el infierno y el cielo.<br>Claudio Nazoa<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jueves 25 de agosto de 2022 Dif\u00edcil ser coherente hoy mientras escribo esto. 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