{"id":16675,"date":"2022-10-11T16:00:02","date_gmt":"2022-10-11T14:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=16675"},"modified":"2022-10-11T16:05:51","modified_gmt":"2022-10-11T14:05:51","slug":"el-gudari-custodio-de-radio-euzkadi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2022\/10\/11\/el-gudari-custodio-de-radio-euzkadi\/","title":{"rendered":"El gudari custodio de Radio Euzkadi"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Martes 11 de octubre de 2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Iban Gorriti<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/10\/Radio-Euzkadi_La-Txalupa_Macuto.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"880\" height=\"495\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/10\/Radio-Euzkadi_La-Txalupa_Macuto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16676\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/10\/Radio-Euzkadi_La-Txalupa_Macuto.jpg 880w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/10\/Radio-Euzkadi_La-Txalupa_Macuto-580x326.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/10\/Radio-Euzkadi_La-Txalupa_Macuto-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 880px) 100vw, 880px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Ixaka Atutxa \u2013cuarto por la izquierda\u2013 en \u2018Macuto\u2019, denominaci\u00f3n dada a la sede de emisora. De idza a dcha: Berriozabal, Olabarrieta, Atutxa, Olabarrieta hijo, Ramos, Erkoreka, Etxearte.<\/p>\n\n\n\n<p>A fin de contrarrestar las mentiras del r\u00e9gimen totalitario de Franco y poner voz al silencio de aquello que el dictador no quer\u00eda contar, entre los a\u00f1os 1965 y 1977 emiti\u00f3 desde Venezuela la estaci\u00f3n clandestina Radio Euzkadi. Miembros de EGI (Euzko Gaztedi Interior) consiguieron ponerla en marcha en unas caba\u00f1as en la selva venezolana, a 60 kil\u00f3metros de Caracas. Vigilando y operando ese precario dispositivo estuvo durante esos doce a\u00f1os un antiguo gudari, Ixaka Atutxa, \u201chombre recio donde los hubiera\u201d, valora el escritor Koldo Anasagasti. Natural de Galdakao, se ofreci\u00f3 a proteger, incluso con su propia vida, la emisora que hac\u00eda llegar al mundo, cada d\u00eda, \u201cla voz de la Resistencia Vasca\u201d. El libro \u201cClandestina\u201d trata como l\u00ednea argumental su vida y cinco de los supervivientes de aquella gesta hablar\u00e1n sobre ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Isaac de Atutxa y Barrenetxea \u2013como firmaba en las n\u00f3minas del ej\u00e9rcito vasco\u2013 fue el combatiente n\u00famero 32.784 de esta organizaci\u00f3n jerarquizada. Lleg\u00f3 a ser teniente de gudaris en la primera compa\u00f1\u00eda del batall\u00f3n Ibaizabal, unidad perteneciente al Euzko Gudarostea, y decimoquinta del Euzkadiko Gudarostea, adscrita a la disciplina del PNV.<\/p>\n\n\n\n<p>Clandestina.&nbsp;Radio Euzkadi, un&nbsp;irrintzi&nbsp;desde Venezuela (editorial C\u00edrculo Rojo) , el nuevo libro de Koldo Anasagasti (Cumanam\u00e1, Venezuela, 1954) tiene a Atutxa como protagonista. El sal\u00f3n de Sabino Arana Fundazioa acoger\u00e1 el jueves su primera presentaci\u00f3n (19.00 horas). \u201cIxaka, a quien entrevist\u00e9 en 1981, fue un hombre recio, echado para adelante, iletrado y totalmente entregado a la causa. Sin miedo a nada\u201d, destaca Anasagasti, quien recuerda que despu\u00e9s de luchar como gudari, ser detenido y pasar tres a\u00f1os en las c\u00e1rceles de Franco, se sum\u00f3 a las Brigadas Vascas que lucharon en la II Guerra Mundial en Francia con el sue\u00f1o de a\u00fan poder liberar aquella Euzkadi del yugo franquista.<\/p>\n\n\n\n<p>El PNV confi\u00f3 en un hombre que dilapid\u00f3 una y otra vez todo su dinero y que poco antes de la puesta en marcha \u201cestaba por las calles de Caracas en la indigencia\u201d. Hasta entonces hab\u00eda trabajado cortando \u00e1rboles en los montes vascos y vio Venezuela como un pa\u00eds de oportunidades. Aficionado a la bebida y las apuestas, gan\u00f3 \u201cmucho dinero en una de ellas\u201d. Con aquel capital en el bolsillo abri\u00f3 una carnicer\u00eda en Caracas, hasta que su mal h\u00e1bito del alcohol le caus\u00f3 quedarse sin clientela y acabar peor.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, Jokin Inza \u2013con el apoyo de Joseba Rezola\u2013 le propone hacerse cargo del cuidado y la vigilancia de la clandestina Radio Euzkadi. Vivir\u00eda solo en plena selva. \u201cAcept\u00f3 con tres peticiones: gallinas, gatos y un perro. Las primeras para avisar de los peligros de alima\u00f1as de la zona, los gatos para que se comieran a estas, y el perro para hacerle compa\u00f1\u00eda\u201d, pormenoriza Anasagasti.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez aceptada la propuesta, se impon\u00eda la discreci\u00f3n. Cobrar\u00eda 800 bol\u00edvares al mes y le proveer\u00edan de un machete y una escopeta. Ninguna persona fuera del grupo deb\u00eda conocer su ubicaci\u00f3n, por eso se refer\u00edan a ella con el nombre de La Txalupa, para hacer ver que estaba situada en una embarcaci\u00f3n en alta mar, y llamando Macuto al lugar f\u00edsico donde se hallaba, haciendo referencia realmente a Santa Luc\u00eda. \u201cTen\u00edan un lenguaje encriptado para que no fueran descubiertos. De hecho, cada d\u00eda se emit\u00eda una cinta que grababan en estudios de Caracas. Denominaban a la cinta talo. El libro Clandestina es una gesta real, narrada en forma novelada\u201d, explica el autor.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros tiempos fueron muy duros para Atutxa. La soledad le pasaba factura. Por ello, el grupo EGI decidi\u00f3 visitarle todos los s\u00e1bados y hacer una barbacoa con \u00e9l. \u201cIban cinco o seis personas y cocinaban carne, mero, arepas\u2026 Y para \u00e9l era un d\u00eda grande en el que acababan jugando a mus\u201d. Esa compa\u00f1\u00eda regeneraba su ilusi\u00f3n. Entre semana, se acercaba al pueblo de al lado, a siete kil\u00f3metros. \u201cAll\u00ed beb\u00eda sus cervezas y, cuando pod\u00eda, iba de putas. En alguna ocasi\u00f3n, su Jeep cay\u00f3 por un terrapl\u00e9n. Aunque con el paso del tiempo se redimi\u00f3 y la cosa fue a mejor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Atutxa se prometi\u00f3 a s\u00ed mismo que no volver\u00eda a su patria de nacimiento hasta que no muriera Franco. Y lo cumpli\u00f3. Retorn\u00f3 en 1977, y vivi\u00f3 en el hogar de dos hermanas solteras. \u201cAll\u00ed estuvo a cuerpo de rey\u201d. En aquel tiempo, tramit\u00f3 los documentos necesarios para cobrar la pensi\u00f3n por su lucha con el ej\u00e9rcito vasco. Ixaka fue miembro del PNV, de Jagi Jagi y en la escisi\u00f3n del primero pas\u00f3 a militar en EA. Nacido el 11 de abril de 1913, falleci\u00f3 el 26 de abril de 1993.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Martes 11 de octubre de 2022 Iban Gorriti Ixaka Atutxa \u2013cuarto por la izquierda\u2013 en \u2018Macuto\u2019, denominaci\u00f3n dada a la sede de emisora. De idza a dcha: Berriozabal, Olabarrieta, Atutxa, Olabarrieta hijo, Ramos, Erkoreka, Etxearte. A fin de contrarrestar las mentiras del r\u00e9gimen totalitario de Franco y poner voz al silencio de aquello que el &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2022\/10\/11\/el-gudari-custodio-de-radio-euzkadi\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El gudari custodio de Radio Euzkadi<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-16675","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16675","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16675"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16675\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16678,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16675\/revisions\/16678"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16675"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16675"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16675"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}