{"id":16911,"date":"2022-12-11T10:51:49","date_gmt":"2022-12-11T08:51:49","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=16911"},"modified":"2022-12-11T10:51:51","modified_gmt":"2022-12-11T08:51:51","slug":"iruna-solidaridad-abertzale-bajo-el-terror-de-mola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2022\/12\/11\/iruna-solidaridad-abertzale-bajo-el-terror-de-mola\/","title":{"rendered":"<strong>Iru\u00f1a. Solidaridad Abertzale bajo el terror de Mola<\/strong>"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Domingo 11 de diciembre de 2022<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/12\/Iruna_Articulo-Deia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"509\" height=\"512\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/12\/Iruna_Articulo-Deia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16912\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/12\/Iruna_Articulo-Deia.jpg 509w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2022\/12\/Iruna_Articulo-Deia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 509px) 100vw, 509px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En Iru\u00f1a, la semana pasada, se ha inaugurado un memorial con la &nbsp;visi\u00f3n de&nbsp; 15 espacios de terror para someter a Pamplona en 1936. El Instituto de la Memoria expone los lugares que fueron la herramienta para sembrar el terror&nbsp; en la ciudad e imponer castigos a la disidencia. Junto al Memorial se ha instalado un panel desde el que se accede a toda la documentaci\u00f3n que existe&nbsp; de cada uno. La guerra se inici\u00f3 en el mismo centro de la&nbsp; ciudad, cuando el general Emilio Mola, sali\u00f3 al balc\u00f3n del Palacio de la Gobernaci\u00f3n&nbsp; rumbo a la calle Mayor y llamaba a la insurrecci\u00f3n con un&nbsp; mensaje de radio&nbsp; y la rotativa de \u201cDiario de Navarra\u201d a la par que la plaza del Castillo se llenaba de requet\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda Saramago que \u201cse empieza por el olvido y se termina en la indiferencia\u201d. Es algo de lo ocurrido en estos a\u00f1os, no solo con los grandes acontecimientos de dolor y sufrimiento en la guerra y postguerra fundamentalmente con los hombres, sino tambi\u00e9n y sobre todo con sus familias, mujeres e hijos menores, de lo que muy poco se ha hablado y menos contado. Todos tenemos alg\u00fan episodio de sufrimiento familiar en el pasado. En mi caso narr\u00e9 lo que vivi\u00f3 mi familia materna en Zarautz cuando a mi amona le encerraron con otras 27 mujeres en el convento de las Clarisas durante nueve meses al entrar los falangistas en septiembre de 1936, a mi ama le cortaron el pelo al cero y al final, y despu\u00e9s de saquear su casa, las expulsaron y llegaron a Iru\u00f1a con lo puesto en plena org\u00eda de sangre y odio en la Pamplona sometida a aquel asesino llamado Emilio Mola.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como me han pedido contin\u00fae la historia lo hago esta vez con el prop\u00f3sito de destacar la solidaridad abertzale en una Iru\u00f1a donde imperaba el terror y por aportar algo m\u00e1s a \u00e9ste Memorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed. Viviendo nueve meses en aquellas circunstancias tan precarias, un d\u00eda el coronel les llam\u00f3, a mi ama y sus dos hermanas, al cuartel para decirles que hab\u00edan sido expulsados de Zarautz. Porque si. Era la ley de la fuerza de los vencedores de toda guerra.&nbsp; \u00abQuedan ustedes despachadas, elijan donde van. Y adem\u00e1s se van a pagar ustedes su viaje de expulsi\u00f3n\u00bb. Ellas contestaron que pod\u00edan ir a Etxarri Aranaz, pues all\u00ed viv\u00eda un familiar. \u00abEso es lo que vosotros quisierais. Etxarri Aranaz est\u00e1 al lado de la frontera y lo que vosotros busc\u00e1is es escaparos. Ni hablar\u00bb, contest\u00f3 aquel d\u00e9spota.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfY a Pamplona?\u00bb. \u00abAh\u00ed si, que es zona nacional\u00bb -replic\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Habida cuenta que el gran piso donde viv\u00edan en la Plaza de la M\u00fasica de Zarautz era &nbsp;del banco les ordenaron dejaran sus cosas. Azkue accedi\u00f3 a que ocuparan una habitaci\u00f3n con vestidor. Y se pasaron la noche con ayuda de una chica&nbsp; y de la familia Ugarte recogiendo los muebles de una casa que les hab\u00eda pertenecido. Una familia formada por siete personas, estaba reducida a una madre y tres hijas muy asustadas. Parec\u00eda mentira.<\/p>\n\n\n\n<p>Hecho este trabajo, fueron avisadas a las diez de la ma\u00f1ana que &nbsp;deb\u00edan irse a Pamplona, pero como la madre, mi amona, continuaba encarcelada en las Clarisas, sus tres hijas le dijeron al d\u00e9spota que sin la madre no sal\u00edan de Zarautz. Arantza fue donde Echeverr\u00eda que hab\u00eda ocupado el puesto de su padre en el banco. Este que ya les hab\u00eda ayudado en otras ocasiones intervino para lograr la libertad de la madre que fue sacada del Convento de Santa Clara. Lleg\u00f3 destrozada. La hab\u00edan liberado del cautiverio para su directa expulsi\u00f3n desde la estaci\u00f3n del tren. Como se ve, los de la Santa Cruzada actuaban con gran caridad. Acto seguido, desvalijaron el piso. Se llevaron todo. Solo se salv\u00f3 el piano que se lo hab\u00eda pedido a Arantza el padre Garmendia que hab\u00eda sido su profesor de m\u00fasica. M\u00e1s tarde se lo devolvi\u00f3 para que lo vendieran. Lo vimos en la visita a los Franciscanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la familia Ugarte, y unos primos, pagado ya el viaje y con dos falangistas de custodia, fueron a la estaci\u00f3n. As\u00ed dejaron Zarautz en un viejo cacharro de vapor de un tren de cercan\u00edas conocido como el Plazaola,&nbsp; para llegar de noche a la gris y sometida Iru\u00f1a. Gracias a Nicol\u00e1s Ugarte pudieron pasar la noche bajo techo. Este les hab\u00eda dado una carta de presentaci\u00f3n para un primo suyo que viv\u00eda en Pamplona en la calle San Ant\u00f3n, en la parte vieja de Iru\u00f1a, y que se llamaba Luis Sarasua. Trabajaba en un bar, \u00abEl Espejo\u00bb, donde se pod\u00edan comer buenas banderillas. As\u00ed pudieron dar los primeros pasos.<\/p>\n\n\n\n<p>Debi\u00f3 ser dram\u00e1tica aquella llegada de noche a Pamplona, con mucho miedo, sin conocer a nadie, perseguidas, con poco dinero, acompa\u00f1adas de polic\u00edas secretas y tras haberle amonestado a la madre porque le hab\u00eda hablado en euskera a su hija Arantza: \u00abhable&nbsp; usted en cristiano\u00bb, le dijo aquel esbirro.<\/p>\n\n\n\n<p>En Iru\u00f1a les recibieron sorprendidos Don Luis y Do\u00f1a Mar\u00eda Sarasua. Cuatro mujeres, de noche y de aquella manera. Cansadas del viaje, con la madre, tras nueve meses de cautiverio, Itziar con un pa\u00f1uelo en la cabeza, la hermana Arantza con cara de pocos amigos por el sufrimiento, y la peque\u00f1a hablando como una cotorra en mal castellano y diciendo que les hab\u00edan expulsado por ser nacionalistas. Ellos, navarros, no lo entend\u00edan, pero les alojaron en su casa diciendo: \u00abma\u00f1ana, Dios dir\u00e1\u00bb. En \u00e9esta casa pasaron unos d\u00edas, pero como no ten\u00edan dinero para una pensi\u00f3n, pues costaba 14,50 ptas. por persona, la madre alquil\u00f3 una habitaci\u00f3n con derecho a cocina en la calle Mercaderes con lo poco que ten\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>En Pamplona Jos\u00e9 Luis Larumbe, al &nbsp;que hab\u00edan conocido en Aizarnazabal les hab\u00eda conseguido esta soluci\u00f3n con dos camas y un catre. Ten\u00eda una terraza desde la cual se divisaba el fuerte de San Crist\u00f3bal, siniestra c\u00e1rcel para republicanos y nacionalistas. Con el tiempo mejoraron las condiciones. Establecieron relaci\u00f3n con el golpeado mundo nacionalista clandestino, que con la discreci\u00f3n debida, en una situaci\u00f3n de guerra y f\u00e9rrea dictadura, a pesar de todo, les ayudaron. Una de \u00e9stas fue la familia Cunchillos. Santiago Cunchillos, abogado hab\u00eda sido, concejal del PNV de Pamplona en la Rep\u00fablica, secretario general de la Diputaci\u00f3n, tom\u00f3 parte en la redacci\u00f3n del estatuto Vasco. Tuvo que exiliarse&nbsp; con su familia a Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en el piso hab\u00eda hasta \u201cpichis\u201d (guardias), no pod\u00edan hablar en euskera. A la peque\u00f1a Bego\u00f1a la metieron en las escuelas p\u00fablicas donde una de las profesoras se interes\u00f3 por la cr\u00eda, al contarle \u00e9sta su historia y el cuadro familiar en que viv\u00edan. Petra Menaya era una de las \u00abemakumes\u00bb nacionalista que dio la voz. A partir de ah\u00ed no les falt\u00f3 nada. Cestos de comida y asistencia. Un rayo de buen sol en aquella noche. La peque\u00f1a Bego\u00f1a sol\u00eda ir con la familia Cunchillos a su casa y los domingos pasaba con ellos la jornada yendo de pueblo en pueblo, paseando y volviendo a casa con verduras, cosas de droguer\u00eda, dinero y sobre todo apoyo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pensi\u00f3n hab\u00eda dos guardias de asalto que lo hab\u00edan sido en tiempos de la Rep\u00fablica. Hab\u00eda adem\u00e1s gente diversa y agradable, lo que les permiti\u00f3 en aquellas duras circunstancias ponerse a coser y con ello sobrevivir dignamente a la pesadilla que estaban viviendo como si ellas, una madre y tres hijas, fueran culpables de algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Itziar cos\u00eda pero tambi\u00e9n enfermaba. V\u00edctima de un reuma se hab\u00eda quedado sin poder moverse. Eso no fue \u00f3bice un d\u00eda en que son\u00f3 la alarma ante el posible bombardeo de la ciudad por la aviaci\u00f3n republicana. No supo de qu\u00e9 forma, el caso es que baj\u00f3 las escaleras desde un quinto piso en un suspiro olvid\u00e1ndose de todos los males. Para subirlas nuevamente, le tuvo que llevar en brazos, al sexto piso, uno de los guardias de asalto. Puesta en manos del m\u00e9dico \u00c1ngel Irigaray, \u00e9ste le atendi\u00f3 y cur\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de esos d\u00edas y mientras bajaban las escaleras, precipitadamente, su hermana Arantza se qued\u00f3 en la terraza para ver el siniestro espect\u00e1culo a\u00e9reo, mientras los vecinos se atropellaban. En eso apareci\u00f3 un hombre con una carta. Eran las letras de su padre, Francisco Olabeaga, reclam\u00e1ndoles pasar \u00abal otro lado\u00bb. El contrabandista llegaba poco despu\u00e9s de la muerte del general Mola. El funeral que hab\u00edan visto y que hab\u00eda sido toda una convulsi\u00f3n en la Pamplona de la cruzada, les hab\u00eda impresionado.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella nota, cogida con todas las reservas del caso, les origin\u00f3 una discusi\u00f3n. La madre quer\u00eda aventurarse, pero Itziar no. Aquello pod\u00eda salir mal y empeorar las cosas, y adem\u00e1s, en Pamplona iban poco a poco rehaciendo su vida,&nbsp; la ciudad estaba bajo dominio carlista y por tanto franquista, ya que el requet\u00e9 hab\u00eda acabado en la guerra con cualquier disidencia a sangre y fuego. La cosa, pues, no era f\u00e1cil. Ante aquello, la familia estaba dividida. El padre en Barcelona, terminar\u00eda dejando aquella ciudad, y de sus hermanos, nada sab\u00edan. \u00abEstar\u00e1n en la guerra\u00bb, con lo que esto supon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El escultor Oteiza sol\u00eda decir que en la sociedad vasca hay dos personajes representativos. Uno es el Secretario Municipal, el hombre que hace el pa\u00eds. El otro es el contrabandista, el que lo presenta al exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, en aquellas circunstancias, con aquella frontera tan vigilada y en plena guerra, funcionaban a tope los contrabandistas. Lo mismo pasaban un resistente, un periodista ingl\u00e9s, que tabaco, aunque lo habitual no fuera una madre con tres hijas. Para hacer esto, el padre, desde San Juan de Luz hab\u00eda hablado con el Gobierno Vasco y con la red de pase de fronteras, y hab\u00eda hecho las gestiones para que pasaran a su familia. Y no le sali\u00f3 gratis el empe\u00f1o. Por cada una ten\u00eda que pagar 8.000 ptas de la \u00e9poca. Una fortuna.<\/p>\n\n\n\n<p>Contaremos este pase de pel\u00edcula. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 11 de diciembre de 2022 En Iru\u00f1a, la semana pasada, se ha inaugurado un memorial con la &nbsp;visi\u00f3n de&nbsp; 15 espacios de terror para someter a Pamplona en 1936. 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