{"id":17019,"date":"2023-01-08T11:44:45","date_gmt":"2023-01-08T09:44:45","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=17019"},"modified":"2023-01-08T11:44:46","modified_gmt":"2023-01-08T09:44:46","slug":"huida-por-el-monte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2023\/01\/08\/huida-por-el-monte\/","title":{"rendered":"Huida por el monte"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Domingo 8 de enero de 2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/01\/Huida-por-el-monte.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"688\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/01\/Huida-por-el-monte-940x688.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17020\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/01\/Huida-por-el-monte-940x688.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/01\/Huida-por-el-monte-580x425.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/01\/Huida-por-el-monte-768x562.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/01\/Huida-por-el-monte.jpg 990w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>El historiador Josu Txueka, tras las dos entregas de las vicisitudes de una familia, separada y perseguida por la victoria militar franquista, me preguntaba si la huida por monte a Iparralde de una madre con tres hijas, hab\u00eda sido gracias a la red Alava. Lo cuento y ser\u00e9 yo quien le pregunte a \u00e9l. Porque el &nbsp;escultor Oteiza sol\u00eda decir que en la sociedad vasca hay dos personajes representativos. Uno es el Secretario Municipal, el hombre que hace el pa\u00eds. El otro es el contrabandista, el que lo presenta al exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos la historia. Familia nacionalista viviendo en Zarautz. El padre, director del banco Guipuzcoano. Estalla la guerra. Es requerido en Bilbao y deja en Zarautz a su mujer con tres de los cinco hijos. Llegan los falangistas y cortan a el pelo al cero a mi ama, encarcelan en las Clarisas a mi amona con 27 mujeres abertzales de Zarautz. A los nueve meses les expulsan del pueblo, y les incautan &nbsp;todo lo que ten\u00edan en casa. Llegan a Iru\u00f1a con lo puesto y la red del EAJ -PNV les ayuda a sobrevivir. Pero el terror impuesto por Mola hac\u00eda imposible la vida, y no sin debate y mucho miedo, deciden dejar Iru\u00f1a en plena org\u00eda de sangre y fuego del asesino Mola.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, en aquellas circunstancias, con aquella frontera y en plena guerra llamada civil, funcionaban a tope los contrabandistas. Lo mismo pasaban un aviador que tabaco, aunque lo habitual no fuera una madre con tres hijas. Para hacer esto, el padre, desde San Juan de Luz hab\u00eda hablado con el Gobierno Vasco y con la red de pase de fronteras con quien hab\u00eda hecho las gestiones para que pasaran a su familia. Y no le sali\u00f3 gratis el empe\u00f1o. Por cada una ten\u00eda que pagar 8.000 ptas de la \u00e9poca. Una fortuna.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que, mi ama, habl\u00f3 con Jos\u00e9 Luis Larunbe. Le pidi\u00f3 ayuda para poder salir de Pamplona. Funcionaban los controles y eso no se pod\u00eda hacer si no se ten\u00eda un pase. Larunbe lo consigui\u00f3. As\u00ed llegaron a Elizondo rezando a todos los santos y en una escapada de cine. En coche y forradas con todo lo que ten\u00edan de ropa, ya que no pod\u00edan llevar maleta alguna. Pasaron la noche all\u00ed. Era una posada de un nacionalista muy simp\u00e1tico que de noche escuchaba clandestinamente la radio. Les recibieron con mucho cari\u00f1o. El cura de Elizondo les fue a visitar esa noche para rezar con ellas el rosario. A la ma\u00f1ana siguiente salieron con Manuel. Llevaban una hogaza y una tortilla de patatas para as\u00ed poder pasar los controles y decirles a los guardias civiles que iban a un caser\u00edo a pasar el d\u00eda con la familia. Mi amona &nbsp;ten\u00eda miedo. \u00a1Que pintaba ella all\u00ed, iniciando aquella incierta aventura que pod\u00eda adem\u00e1s acabar fatal, en aquella noche oscura, de ruidos e incertidumbres!.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puso muy nerviosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Salieron de madrugada. El conductor &nbsp;tra\u00eda un chico vestido de requet\u00e9 a su lado. As\u00ed llegaron a Urdax y a una frontera llena de guardias, pero sin llegar a ellos, gir\u00f3 a la izquierda hacia un camino vecinal diciendo que iban de excursi\u00f3n. Un poco m\u00e1s all\u00e1 apareci\u00f3 una joven. El ch\u00f3fer les dijo: \u00abseguidle a \u00e9sta en silencio y de forma r\u00e1pida porque hay que aprovechar que la guardia civil est\u00e1 comiendo para pasar la frontera\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Anduvieron dos horas, por monte, con toda la ropa y en un d\u00eda de calor. Era el d\u00eda de San Antonio, 13 de junio de 1937. De repente, el gu\u00eda les dijo: \u00abCorrer, all\u00ed est\u00e1 la guardia civil\u00bb. Lo hicieron. Hab\u00eda un riachuelo. La madre se cay\u00f3. Siguieron. Se hizo da\u00f1o en el brazo. Pero siguieron en esas condiciones y con los zapatos llenos de agua, pero armadas de valor porque les dec\u00edan que faltaba poco. En eso apareci\u00f3 un chico. \u00abSeguidme\u00bb. Era una cadena.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi ama, urbanita, se\u00f1orita de ciudad, no estaba para esos trotes. \u00abNo puedo m\u00e1s. Yo no sigo. Esto es una locura. Nos van a coger\u00bb. \u201cSigue &nbsp;por favor, ya falta poco. Si nos cogen lo pasaremos muy mal. No hagas esto\u00bb. Sacando fuerzas de flaqueza, continuaron extenuadas y asustadas. De repente apareci\u00f3 un chico de 14 a\u00f1os. Subieron por un descampado. El chico les pregunt\u00f3 si ten\u00edan miedo a los franceses, \u00abporque ya est\u00e1is en Francia\u00bb. La madre se puso loca de contenta.<\/p>\n\n\n\n<p>El chaval les llev\u00f3 a un caser\u00edo cerca de Sara. No se encontraba mi aitona, responsable de las cuatro mujeres. Hab\u00eda estado el d\u00eda se\u00f1alado, pero sus mujeres llegaron con tres d\u00edas de retraso. En coche, llegaron a San Juan de Luz. Su esposa, mi amona, ten\u00eda un hermano, Ram\u00f3n, que ten\u00eda la casa llena de refugiados. No nadaban en la abundancia, pero les hicieron todo un recibimiento. El padre, mi aitona, ten\u00eda una hermana viviendo en una granja, muy cerca de Dax, en las Landas donde hab\u00eda de todo, vacas, cerdos, legumbres. Por lo menos ten\u00edan comida abundante. El padre paseaba al cerdo al que llamaban Braulio. De Director de un Banco a pasear un cerdo. La hija y hermana Arantza, inquieta, se fue a trabajar a un hotel. Pero tampoco era plan.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que el Gobierno Vasco en el exilio, atendi\u00f3 a los miles de refugiados, pag\u00e1ndoles cinco francos. Era una labor ingente y sobre todo incierta porque era un Gobierno sin jurisdicci\u00f3n y sin territorio, pero a pesar de ello, era un gobierno responsable que se ocupaba de los suyos. Por eso dejaron Burdeos y se instalaron en San Juan de Luz en un peque\u00f1o piso de la ru\u00e9 Tourasse. Sin embargo el padre no estaba satisfecho con no hacer nada y se fue a Tarbes, con un grupo, a trabajar. El concretamente en el Economato, con lo que no le faltaba comida, aunque bajo un fr\u00edo extremo en pleno Pirineo. Siguiendo este acomodo familiar en aquellas circunstancias, su hija &nbsp;Arantza se fue a Ghetary a trabajar en un hotel y de all\u00ed al consulado en casa de la familia Sainz de Vicu\u00f1a como doncella de la Srta. Coki. Arantza, maestra en Deva, mujer inquieta, ten\u00eda que salir adelante como fuera. El hermano peque\u00f1o I\u00f1aki se march\u00f3 a Alger&nbsp; a conducir unos camiones cisterna llenos de vino, pero, cual no ser\u00eda su mala suerte, que pas\u00f3 a territorio espa\u00f1ol, pensando en hacer la mili, y lo llevaron a un campo de concentraci\u00f3n a Algeciras.<\/p>\n\n\n\n<p>La peque\u00f1a Bego\u00f1a con sus primos Antoni y Ramuntxo iban a esperar en el muelle a que su t\u00edo Ram\u00f3n volviera del mar para, con un cesto de sardinas repartirlo entre aquellos refugiados en peor condici\u00f3n, ya que el reparto econ\u00f3mico de la Delegaci\u00f3n del Gobierno Vasco no llegaba para todos. Un d\u00eda lleg\u00f3 un sacerdote de Mutriku, D. Jos\u00e9 Antonio Usobiaga. Hab\u00eda estado en B\u00e9lgica y ven\u00eda con la misi\u00f3n la de &nbsp;llevar a los ni\u00f1os de los refugiados a ese pa\u00eds, ya que cat\u00f3licos belgas y flamencos estaban dispuestos a acoger a los ni\u00f1os vascos. Por esta raz\u00f3n la llevaron con otras tres chicas, hermanas del sacerdote. En Par\u00eds hicieron cambio de tren hasta Bruselas donde las alojaron hasta el d\u00eda siguiente en un colegio de monjas hasta que vinieron a recogerles. A la peque\u00f1a Bego\u00f1a le toc\u00f3 la buena suerte de caerle en gracia a Herm\u00e1n Frateur, can\u00f3nigo de la catedral de Malinas, adem\u00e1s de secretario de \u00abL&#8217;Oeuvre des Enfants Basques\u00bb del cardenal Van Roey, que le llev\u00f3 a un pueblo cerca de Malinas.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00eda chapurreaba el franc\u00e9s, el castellano, y sab\u00eda el euskera pero oncle Herm\u00e1n era flamenco y le llev\u00f3 a un pueblo de una familia numerosa de flamencos. Dec\u00edan que la ni\u00f1a estaba muy delgada y como misi\u00f3n de aquella familia campesina flamenca su objetivo era que engordara. La cr\u00eda era su orgullo y le llevaban a todas partes para animar a la gente a acoger a ni\u00f1os vascos. De esa forma pas\u00f3 un tiempo con aquella estupenda familia yendo a la escuela y andando en bicicleta, cosa que todo el mundo hac\u00eda, hasta que un d\u00eda oncle Herm\u00e1n Frateur la llev\u00f3 a su casa a Manilas para que fuera a un buen colegio.<\/p>\n\n\n\n<p>No pod\u00eda vivir mejor Bego\u00f1a hasta que se barrunt\u00f3 una nueva tragedia. Hitler invadi\u00f3 Polonia y la segunda guerra mundial comenz\u00f3. El can\u00f3nigo cogi\u00f3 a la ni\u00f1a y la llev\u00f3 a Donibane Lohizune (San Juan de Luz) cargada de ropa nueva y regalos comprometi\u00e9ndose a costear su colegio de pago y el uniforme, colegio que funcionaba al lado del que hab\u00eda ido anteriormente de forma gratuita. Es de destacar que cuando volvi\u00f3 de B\u00e9lgica solo hablaba el flamenco. As\u00ed, a la peque\u00f1a, una organizaci\u00f3n cat\u00f3lica se la llev\u00f3 a B\u00e9lgica. En tiempos de guerra, los ni\u00f1os vascos hab\u00edan salido por barco, el Habana, del Bilbao sitiado a Inglaterra, Rusia y B\u00e9lgica. Pero no solo fue en aquella oportunidad. Tambi\u00e9n la ayuda sigui\u00f3, ca\u00eddo Bilbao. Itziar mi madre recordaba con &nbsp;emoci\u00f3n cuando vio a su peque\u00f1a hermana marcharse en el tren rumbo a lo desconocido. Y es que todo hab\u00edan sido separaciones, amarguras y dificultades, aunque en aquel caso se pensaba que era lo mejor para la ni\u00f1a. De manera casual averiguaron en lo que entonces trabajaba su padre tras lo del economato. Juntamente con otros dirigentes nacionalistas, directores, empresarios y dem\u00e1s: limpiaban el carb\u00f3n que ca\u00eda a las v\u00edas del tren. No ten\u00edan edad para otra cosa, en Francia no hab\u00eda trabajo, se incubaba la guerra mundial, y hab\u00eda que trabajar en lo que sal\u00eda. Cuando se enteraron, le fueron a buscar y lo trajeron a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero pasaba el tiempo y aquello parec\u00eda no tener salida. Llevaban tres a\u00f1os en situaci\u00f3n de precariedad, con el otro hermano, Joseba, en el frente republicano de Lleida (L\u00e9rida), otro casi desaparecido, la peque\u00f1a en B\u00e9lgica, otra en un consulado y madre e hija cosiendo hasta que Itziar dijo a sus padres que hab\u00eda que intentar volver. \u00abPeor no vamos a estar\u00bb, les coment\u00f3. A su padre le hab\u00edan puesto la astron\u00f3mica multa de ciento cincuenta mil ptas. de la \u00e9poca. A su hermano, trescientas mil. Aquello era impagable. Sin embargo, alquil\u00f3 una casa en la calle Guetaria de San Sebasti\u00e1n. Se acord\u00f3 de los muebles de Zarautz. Fue al juzgado. Le dieron permiso para recogerlos, pero los hab\u00edan sacado de la casa y llevado al lugar donde, cuando llegaban los aldeanos de los caser\u00edos con legumbres, met\u00edan all\u00ed a sus burros. Era una cuadra.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente la miraba como a un bicho raro. Era el Zarautz duro de la post-guerra. El Zarautz atemorizado por el r\u00e9gimen. Y all\u00ed aparec\u00eda la hija del Director del Banco, con el pelo ya largo y resuelta a rehacer su vida. Alquil\u00f3 un cami\u00f3n para los muebles. Ella lo hizo en el tren. Pudo de esta manera organizar la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasado el tiempo lograron que el padre no pagara completa la multa, pero en el Banco Guipuzcoano no le admitieron. Se trataba de un nacionalista y era peligroso aceptar una persona represaliada. El Banco Guipuzcoano no estuvo a la altura. Alguien deber\u00eda estudiar el comportamiento de&nbsp; los bancos vascos y de c\u00f3mo se quedaron con todas las cuentas y dep\u00f3sitos de los nacionalistas represaliados. Fue un robo, no resarcido. Ojal\u00e1 Gogora cree una beca para estudiar este tema no tocado, y que esos bancos paguen por lo menos esa investigaci\u00f3n. Hay miles de historias como estas, que se deben conocer pues esto ha pasado en este pa\u00eds llamado Euzkadi.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 8 de enero de 2023 El historiador Josu Txueka, tras las dos entregas de las vicisitudes de una familia, separada y perseguida por la victoria militar franquista, me preguntaba si la huida por monte a Iparralde de una madre con tres hijas, hab\u00eda sido gracias a la red Alava. 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