{"id":18066,"date":"2023-09-07T11:48:35","date_gmt":"2023-09-07T09:48:35","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=18066"},"modified":"2023-09-07T11:48:37","modified_gmt":"2023-09-07T09:48:37","slug":"plurinacionalidad-asi-somos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2023\/09\/07\/plurinacionalidad-asi-somos\/","title":{"rendered":"\u00bfPlurinacionalidad?. As\u00ed somos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>IGNACIO S\u00c1NCHEZ-CUENCA (*)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jueves 7 de septiembre de 2023<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/09\/Plurinacionalidad.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"605\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/09\/Plurinacionalidad-940x605.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-18067\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/09\/Plurinacionalidad-940x605.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/09\/Plurinacionalidad-580x374.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/09\/Plurinacionalidad-768x495.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2023\/09\/Plurinacionalidad.jpg 1416w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Es dudoso que el sistema auton\u00f3mico refleje verdaderamente la naturaleza del pa\u00eds. Una cosa es descentralizar competencias y otra reconocer que en Espa\u00f1a conviven comunidades con sentimientos diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los resultados de las elecciones del 23-J vuelven a situar los asuntos territoriales en el centro del debate pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Puesto que sin el apoyo de todos los grupos nacionalistas vascos y catalanes Pedro S\u00e1nchez no conseguir\u00e1 la investidura, debemos prepararnos para una legislatura con fuerte presencia de las relaciones centro-periferia (si es que no se repiten las elecciones).<\/p>\n\n\n\n<p>Cogiendo un poco de distancia, resulta evidente que hay cuestiones m\u00e1s urgentes y con un mayor impacto en la vida cotidiana de la gente: la transici\u00f3n ecol\u00f3gica, la vivienda, la salud mental, la vulnerabilidad social, la educaci\u00f3n, etc\u00e9tera. Muchas personas sienten fatiga e irritaci\u00f3n ante el protagonismo de los problemas territoriales. Lo ven como una maldici\u00f3n, como un castigo b\u00edblico, que nos roba energ\u00edas para abordar \u201clo que verdaderamente importa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay buenas razones para desesperarse: el conflicto territorial nos persigue desde hace m\u00e1s de un siglo, se ha manifestado desde la Restauraci\u00f3n en todos los reg\u00edmenes pol\u00edticos que hemos tenido. Se trata, pues, de un problema recurrente y profundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Son muchos quienes piensan que, llegados a este punto, el problema no tiene arreglo. Su razonamiento viene a ser el siguiente: la Constituci\u00f3n de 1978 dio paso a una intensa descentralizaci\u00f3n que, sin embargo, no ha servido para zanjar el asunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Las autonom\u00edas gozan de numerosas competencias, se ha transferido el grueso de las pol\u00edticas sociales, la sanidad y la educaci\u00f3n, y las nacionalidades con lengua propia han podido desarrollar pol\u00edticas de protecci\u00f3n y fomento de esta. Si despu\u00e9s de \u201cconcederles\u201d tanto no se consideran satisfechos, concluye el esc\u00e9ptico, es porque el nacionalismo resulta insaciable y no queda m\u00e1s remedio que poner freno como sea a sus inacabables peticiones. Al fin y al cabo, los nacionalistas vascos y catalanes son minor\u00edas en Espa\u00f1a, no tienen fuerza para desestabilizar o romper el Estado, as\u00ed que pueden ir olvid\u00e1ndose de sus reclamaciones: quien tiene la \u00faltima palabra es el conjunto de los espa\u00f1oles. Y punto, como se dice castizamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe otro diagn\u00f3stico: cuando un conflicto as\u00ed se enquista en un pa\u00eds, suele deberse a un ajuste imperfecto entre las instituciones del Estado y la realidad social.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho con otras palabras, las instituciones no reflejan adecuadamente la estructura social del pa\u00eds y, por lo tanto, la pol\u00edtica no encuentra soluciones efectivas y duraderas a los problemas y conflictos de intereses que se plantean.<\/p>\n\n\n\n<p>A fin de evitar un largo excurso hist\u00f3rico, perm\u00edtanme que ilustre el asunto ci\u00f1\u00e9ndome a nuestro actual periodo democr\u00e1tico. La represi\u00f3n franquista no consigui\u00f3 sofocar la conciencia nacional de las regiones con lengua propia, sobre todo Pa\u00eds Vasco y Catalu\u00f1a (y, en menor medida, Galicia). En dichas regiones se han mantenido especificidades ling\u00fc\u00edsticas, pol\u00edticas, fiscales y de derecho civil. En el \u00e1mbito pol\u00edtico, la prueba m\u00e1s clara es la presencia de subsistemas de partidos diferenciados de los del resto de Espa\u00f1a. Estos sistemas de partidos son reflejo de una cultura pol\u00edtica distinta, seg\u00fan puede verse, por ejemplo, en las dificultades que tiene Vox (representante del nacionalismo espa\u00f1ol m\u00e1s excluyente) para penetrar en dichos territorios. En las \u00faltimas elecciones generales, Vox no consigui\u00f3 ning\u00fan diputado en Galicia y Pa\u00eds Vasco (tampoco en Navarra) y tan solo dos en Catalu\u00f1a (de los 48 diputados que se eleg\u00edan en las provincias catalanas). En el resto de Espa\u00f1a, la cosa fue bien distinta, obteniendo Vox en torno a un 15% del voto en casi todas las dem\u00e1s comunidades aut\u00f3nomas. Hay otros aspectos en los que tambi\u00e9n se detecta la diferencia de cultura pol\u00edtica: por ejemplo, en el rechazo masivo a la monarqu\u00eda en Catalu\u00f1a y Pa\u00eds Vasco.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque se ha producido una profunda descentralizaci\u00f3n administrativa, es dudoso que el sistema auton\u00f3mico espa\u00f1ol refleje verdaderamente la naturaleza del pa\u00eds, su car\u00e1cter plurinacional. Una cosa es descentralizar decisiones y competencias y otra reconocer que en Espa\u00f1a conviven comunidades con sentimientos nacionales diferentes. Me da la impresi\u00f3n de que hemos estado dispuestos a descentralizar considerablemente con tal de no tener que reconocer la plurinacionalidad constitutiva de Espa\u00f1a. Incluso el modelo federal se enarbola en ocasiones para evitar dicho reconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de naci\u00f3n es confusa y discutible (como ya dijo Zapatero, para esc\u00e1ndalo de muchos, en 2004). Se ha escrito much\u00edsimo al respecto. Una naci\u00f3n o nacionalidad suele caracterizarse m\u00ednimamente por tres elementos: una identidad de pertenencia com\u00fan, unas obligaciones de apoyo y solidaridad para con los nacionales de la misma comunidad y una aspiraci\u00f3n de autogobierno. A esto suele a\u00f1adirse una cierta tradici\u00f3n hist\u00f3rica y una base territorial, aunque estos otros dos elementos no son estrictamente necesarios. Desde un punto de vista descriptivo, no creo que sea muy arriesgado afirmar que existe una naci\u00f3n espa\u00f1ola y al menos tambi\u00e9n unas naciones vasca y catalana. Tienen distinto alcance y no son excluyentes por necesidad; puede haber, desde luego, identidades nacionales solapadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Depende en \u00faltima instancia de la sociedad espa\u00f1ola si se sacan consecuencias pol\u00edticas de esta cuesti\u00f3n de hecho, la plurinacionalidad, o se contin\u00faa con la ficci\u00f3n de la naci\u00f3n \u00fanica. Hist\u00f3ricamente, ha habido una falta de reconocimiento pol\u00edtico o, en el mejor de los casos, un reconocimiento indirecto y vergonzante de la realidad plurinacional espa\u00f1ola. Nuestra Constituci\u00f3n distingui\u00f3 entre regiones y nacionalidades, pero los partidos dominantes y el Tribunal Constitucional prefirieron no hurgar mucho en este punto, optando por el \u201ccaf\u00e9 para todos\u201d. El resultado ha sido una inestabilidad constante en el modelo territorial, con varias crisis graves. En lo que va de siglo, hemos experimentado dos momentos complicados, primero con el plan Ibarretxe y despu\u00e9s con el proc\u00e9s catal\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos casos se ha planteado con toda su crudeza un conflicto sobre la composici\u00f3n del demos (el pueblo), es decir, un conflicto en torno a la pertenencia a la comunidad y su proyecto de vida pol\u00edtica en com\u00fan. Los independentistas, por razones diversas que ser\u00eda muy complejo resumir aqu\u00ed, no quer\u00edan seguir formando parte del demos espa\u00f1ol. Eso no es un crimen ni una traici\u00f3n, ni es fruto de un odio generalizado a Espa\u00f1a, sino, m\u00e1s bien, un reflejo de que no hemos conseguido establecer un dise\u00f1o institucional y pol\u00edtico que desactive las demandas de independencia y ruptura de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, es decir, un dise\u00f1o integrador que permita la convivencia entre sentimientos nacionales diversos.<\/p>\n\n\n\n<p>La plurinacionalidad exige pol\u00edticas de reconocimiento (como el uso de lenguas cooficiales en el Congreso), pero tambi\u00e9n una participaci\u00f3n efectiva en la toma de decisiones y en las instituciones del Estado (incluyendo el Tribunal Constitucional).<\/p>\n\n\n\n<p>Exige entender que el uniformismo pol\u00edtico y jur\u00eddico no puede funcionar cuando se aplica en un pa\u00eds que alberga en su seno naciones de distinta escala y ambici\u00f3n. El nacionalismo espa\u00f1ol ha considerado que el reconocimiento de la plurinacionalidad es la antesala de la ruptura de Espa\u00f1a: pide firmeza ante la reivindicaci\u00f3n nacional de vascos y catalanes, sin entender que dicha reivindicaci\u00f3n ha sido en muchos momentos resultado de la resistencia al reconocimiento de la plurinacionalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el pa\u00eds est\u00e1 profundamente dividido sobre este particular, los resultados electorales han querido que no nos quede m\u00e1s remedio que abordar este asunto dif\u00edcil. Un asunto que, para bien o para mal, no va a desaparecer por mucho que miremos a otro lado o endurezcamos la ley. Por azares de la historia, se abre una oportunidad para que nos reconciliemos con el tipo de sociedad que realmente constituimos.<\/p>\n\n\n\n<p>No hemos conseguido establecer un dise\u00f1o pol\u00edtico e institucional que desactive las demandas de independencia<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(*) Ignacio S\u00e1nchez-Cuenca es catedr\u00e1tico de Ciencia Pol\u00edtica de la Universidad Carlos III de Madrid.&nbsp;<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IGNACIO S\u00c1NCHEZ-CUENCA (*) Jueves 7 de septiembre de 2023 Es dudoso que el sistema auton\u00f3mico refleje verdaderamente la naturaleza del pa\u00eds. Una cosa es descentralizar competencias y otra reconocer que en Espa\u00f1a conviven comunidades con sentimientos diferentes. 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