{"id":19889,"date":"2024-12-23T10:45:43","date_gmt":"2024-12-23T08:45:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=19889"},"modified":"2024-12-23T10:45:44","modified_gmt":"2024-12-23T08:45:44","slug":"aurelia-hernani-larranaga-la-senorita-de-la-foto-de-la-plaza-eliptica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2024\/12\/23\/aurelia-hernani-larranaga-la-senorita-de-la-foto-de-la-plaza-eliptica\/","title":{"rendered":"AURELIA HERNANI LARRA\u00d1AGA, LA SE\u00d1ORITA DE LA FOTO DE LA PLAZA EL\u00cdPTICA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Lunes 23 de diciembre de 2024<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un reportaje de Iban Gorriti<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La nacionalista bilbaina Aurelia Hernani coincidi\u00f3 en un barco de exilio que encall\u00f3 en Am\u00e9rica con el calcutense nobel de Literatura Rabindranath Tagore<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2024\/12\/IMG-20220104-WA0013.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"826\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2024\/12\/IMG-20220104-WA0013-940x826.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-19890\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2024\/12\/IMG-20220104-WA0013-940x826.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2024\/12\/IMG-20220104-WA0013-580x509.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2024\/12\/IMG-20220104-WA0013-768x675.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2024\/12\/IMG-20220104-WA0013-1536x1349.jpg 1536w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2024\/12\/IMG-20220104-WA0013.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Aurelia siempre guard\u00f3 con cari\u00f1o esta fotograf\u00eda con su hermano, tomada en la plaza El\u00edptica de Bilbao. | FOTOS: ARCHIVO FAMILIAR&nbsp;Un reportaje de Iban Gorriti<\/p>\n\n\n\n<p>La Navidad en casa de<strong>&nbsp;Aurelia Hernani Larra\u00f1aga&nbsp;<\/strong>ol\u00eda a peras al vino. Era un cl\u00e1sico de esta familia de Bilbao, eso s\u00ed, cuando era posible celebrar las fiestas de fin de a\u00f1o en paz porque por delante tuvieron a\u00f1os de&nbsp;<strong><a href=\"https:\/\/www.deia.eus\/historias-vascas\/2024\/12\/23\/aurelia-hernani-larranaga-senorita-foto-9084905.html\">Guerra Civil<\/a><\/strong>,&nbsp;<strong>exilio en La Pampa argentina, la Segunda Guerra Mundial, persecuciones, p\u00e9rdida de la empresa familiar con patrimonio incautado por los franquistas\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aquella \u201cse\u00f1orita\u201d que siempre conserv\u00f3 con cari\u00f1o una fotograf\u00eda en la plaza El\u00edptica de Bilbao<\/strong>&nbsp;fue&nbsp;<strong>profesora de gimnasia sueca y de franc\u00e9s.<\/strong>&nbsp;Bautizada como Mar\u00eda Aurelia Josefina Concepci\u00f3n Hernani Larra\u00f1aga naci\u00f3 de octubre de 1885 y muri\u00f3 el 11 de julio de 1977. Ambas efem\u00e9rides en la capital de Bizkaia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sus cuitas de idas y venidas, huidas del fascismo, alcanzan para un libro<\/strong>. De marcado seno nacionalista vasco, evocaba con orgullo que hab\u00eda<strong>&nbsp;acudido el 25 de noviembre de 1903 al funeral de&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.deia.eus\/tags\/sabino-arana\/\"><strong>Sabino Arana<\/strong><\/a><strong>, fundador del PNV.&nbsp;<\/strong>M\u00e1s adelante,&nbsp;<strong>conoci\u00f3 al premio nobel Rabindranath Tagore, poeta que recibi\u00f3 el Premio Nobel de Literatura en 1913<\/strong>, convirti\u00e9ndose as\u00ed en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento. Coincidieron en un barco que ten\u00eda como destino final Argentina. La vizcaina siempre cont\u00f3 a sus familiares que la compa\u00f1\u00eda naviera encall\u00f3 el viejo barco de guerra Yangts\u00e9 a prop\u00f3sito porque el seguro no quer\u00eda renovar la p\u00f3liza y de ese modo poder cobrarlo. Valdr\u00edan los versos del propio Tagore como met\u00e1fora: \u201cMi d\u00eda ha terminado, soy como un barco varado en la playa al anochecer, en brazos de la danza de las mareas\u201d. Aurelia contaba que cuando encallaron ve\u00eda en el horizonte \u201clas luces de R\u00edo de Janeiro\u201d, ciudad brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Previamente, Aurelia&nbsp;<strong>hab\u00eda contra\u00eddo matrimonio a los 21 a\u00f1os con Jos\u00e9 Antonio Anasagasti Armendariz<\/strong>, a quien hab\u00eda conocido en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.deia.eus\/ezkerraldea-meatzaldea\/portugalete\/\">Portugalete<\/a>, y&nbsp;<strong>tuvieron diez hijos:&nbsp;<\/strong>Jos\u00e9 Luis, Carmen, Miren, Libe, Jos\u00e9 Mari, Kepa, Imanol, Maitena, Paci y Loli. \u201c<strong>Fue una mujer de porte, usaba gargantilla y vest\u00eda de negro, como la gente mayor de su \u00e9poca. En sus a\u00f1os j\u00f3venes usaba sombrero, y le gustaba el color gris perla y lila<\/strong>\u201d, detalla la familia que da a conocer a DEIA por primera vez su testimonio y vida. \u201cTen\u00eda \u2013apostillan- gran personalidad y un car\u00e1cter tranquilo y bondadoso. Nunca gritaba a los ni\u00f1os y se interesaba por saber c\u00f3mo le iba a los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces&nbsp;<strong>hab\u00eda estudiado Magisterio y hab\u00eda impartido docencia durante un corto espacio de tiempo en la escuela de T\u00edvoli. Aurelia y Manuel se mudaron a vivir al caser\u00edo familiar de la familia Hernani conocido como Trauko Zar y all\u00ed dio a luz sus primeros hijos<\/strong>, Jos\u00e9 Luis, Maitena \u2013falleci\u00f3 reci\u00e9n nacida- y Carmen.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos de la rep\u00fablica&nbsp;<strong>era una estirpe muy conocida en el batzoki de&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/www.deia.eus\/historias-vascas\/2024\/12\/23\/aurelia-hernani-larranaga-senorita-foto-9084905.html\"><strong>Matiko<\/strong><\/a><strong>.&nbsp;<\/strong>Cuando estall\u00f3 la mal denominada Guerra Civil tras un Golpe de Estado fallido en julio de 1936, unos escaparon, otro acab\u00f3 en un campo de concentraci\u00f3n\u2026 Aurelia y los suyos migraron hacia Guriezo, provincia entonces de Santander y hoy Cantabria. Ella daba testimonio en una grabaci\u00f3n familiar a la que ha podido acceder este diario: \u201cUn amigo nos dijo: yo les voy a llevar a un sitio, como tienen que admitir a los refugiados, todas las casas tienen que acoger a gente, pues yo le voy a llevar all\u00ed. Es un americano que tiene un chal\u00e9 all\u00ed y el padre est\u00e1 en la c\u00e1rcel y el hijo tambi\u00e9n, los dos estaban en Santander, en la c\u00e1rcel. Y nos llev\u00f3 por la costa y entonces estaba el barco franquista Cervera barriendo toda la carretera tir\u00e1ndonos obuses\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n sobrevivieron en Catalunya, a\u00fan tierra republicana. Residieron en Centelles, provincia de Barcelona.&nbsp;<strong>Acabar\u00edan en Lapurdi, en Kanbo donde, entre otros refugiados, coincidi\u00f3 con el obispo Mateo Mugika que \u201cse estaba quedando ciego\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aurelia hablaba mucho sobre su vida en Argentina, pa\u00eds al que primero viaj\u00f3 su marido y a continuaci\u00f3n ella junto a su hija Carme<\/strong>n. Seg\u00fan daba testimonio, al principio le cost\u00f3 hacerse a la vida de La Pampa. \u201cMe cost\u00f3 bastante, claro, a la fuerza. Qu\u00e9 remedio e incluso hice frente yo a un ladr\u00f3n. Un italiano que se le hab\u00edan escapado los caballos o los hab\u00edan echado al campo nuestro, o yo no s\u00e9 lo que pas\u00f3, la cuesti\u00f3n es que les cogimos los caballos y los encerramos en uno de los prados que hab\u00eda all\u00ed y vino, hab\u00eda ido al pueblo, aita, y vino a sacar los caballos y le dicen: tiene usted que pagar primero pues se cobraba por el pastoreo y tiene usted que pagar. Dijo, yo saco los caballos y no le pago nada. Ni usted saca los caballos y sino usted se ver\u00e1 entonces con mi rev\u00f3lver. Y yo con m\u00e1s miedo que verg\u00fcenza. Desde dentro de uno de los departamentos desde la parte del jard\u00edn. S\u00ed, estuvimos discutiendo, yo con el rev\u00f3lver en la mano, y por fin se dio media vuelta y se march\u00f3\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tambi\u00e9n tuvieron que hacer frente a un hurac\u00e1n.<\/strong>&nbsp;\u201cSe puso el cielo de un color indefinido, no se sab\u00eda de qu\u00e9 color era. Habl\u00e1bamos de si era morado o si era rojo, o si era amarillo o lo que sea y un ruido ruuuuu. All\u00ed est\u00e1bamos agarrando las puertas y las ventanas, apretando y cerrando por dentro, haciendo todo lo posible\u2026 Terrible, terrible. Por eso cuando te dicen de los huracanes y eso, \u00a1Dios m\u00edo!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Aurelia evocaba con cara a\u00fan de preocupaci\u00f3n c\u00f3mo aquellos vientos arrastraban un vag\u00f3n y el ganado en los campos contra las alambradas. \u201cLos llevaba por los aires, all\u00ed unos encima de otros se mor\u00edan. Fue terrible, terrible\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hicieron un total de diez a\u00f1os en el pa\u00eds andino y regresaron por desavenencias con un familiar.&nbsp;<\/strong>La vuelta en barco tambi\u00e9n fue raz\u00f3n de recuerdo. Sus hijos enfermaron de tosferina y al asentarse en Barcelona, la familia se contagi\u00f3 de sarna que \u201cahora se quita f\u00e1cil, pero antes\u2026 Hab\u00eda que tomar muchos ba\u00f1os sulfurosos. As\u00ed acab\u00e9 con la nariz\u2026\u201d. Para rematar el viaje, en el arribo a C\u00e1diz, se perdi\u00f3 Jos\u00e9 en el mercado antes de retomar viaje a Catalunya.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La familia retornar\u00eda con el tiempo a Bilbao<\/strong>. Para entonces, los franquistas les hab\u00edan requisado sus veh\u00edculos de la empresa de transportes familiar<strong>. Aurelia abandon\u00f3 el caser\u00edo de Trauko Zar y se fue a vivir al Campo de Volant\u00edn. Vendieron la casa por tres millones de pesetas de la \u00e9poca<\/strong>. \u201cUna ganga y compraron el piso del Campo de Volant\u00edn donde vivieron hasta su fallecimiento en 1977\u201d, concluyen dejando para la historia el paso por la vida de aquella se\u00f1orita de Bilbao.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lunes 23 de diciembre de 2024 Un reportaje de Iban Gorriti La nacionalista bilbaina Aurelia Hernani coincidi\u00f3 en un barco de exilio que encall\u00f3 en Am\u00e9rica con el calcutense nobel de Literatura Rabindranath Tagore Aurelia siempre guard\u00f3 con cari\u00f1o esta fotograf\u00eda con su hermano, tomada en la plaza El\u00edptica de Bilbao. | FOTOS: ARCHIVO FAMILIAR&nbsp;Un &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2024\/12\/23\/aurelia-hernani-larranaga-la-senorita-de-la-foto-de-la-plaza-eliptica\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">AURELIA HERNANI LARRA\u00d1AGA, LA SE\u00d1ORITA DE LA FOTO DE LA PLAZA EL\u00cdPTICA<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-19889","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19889","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19889"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19889\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19891,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19889\/revisions\/19891"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19889"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19889"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19889"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}