{"id":20103,"date":"2025-02-19T12:58:19","date_gmt":"2025-02-19T10:58:19","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=20103"},"modified":"2025-02-19T12:58:20","modified_gmt":"2025-02-19T10:58:20","slug":"gudari-trompetista-agente-secreto-y-torturado-por-el-regimen-franquista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2025\/02\/19\/gudari-trompetista-agente-secreto-y-torturado-por-el-regimen-franquista\/","title":{"rendered":"GUDARI, TROMPETISTA, AGENTE SECRETO\u2026. Y TORTURADO POR EL R\u00c9GIMEN FRANQUISTA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Mi\u00e9rcoles 19 de febrero de 2025<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/02\/Txomin-Letamendi.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"595\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/02\/Txomin-Letamendi-940x595.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-20104\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/02\/Txomin-Letamendi-940x595.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/02\/Txomin-Letamendi-580x367.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/02\/Txomin-Letamendi-768x486.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/02\/Txomin-Letamendi.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En el Centro Vasco de Caracas, en su sal\u00f3n principal, hab\u00eda una fotograf\u00eda de Txomin Letamendi. Pregunt\u00e9 por \u00e9l. Era el marido de Karmele Urresti, prima de mi suegro Joseba Solabarrieta Urresti. Y me contaron su abnegada y su tr\u00e1gica muerte. Sus hijos Ikerne, Txomin y Patxi eran asiduos al Centro Vasco, as\u00ed como Karmele, una ondarresa de car\u00e1cter.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, al ver este trabajo de la Fundaci\u00f3n Sabino Arana en Diario de&nbsp; Noticias de Navarra, lo reproduzco para dar aire a una vida que merece ser tenida en cuenta como referencia. Y es el gui\u00f3n de una pel\u00edcula. L\u00e1stima no se haya hecho.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cUn juzgado de Donostia admite a tr\u00e1mite la querella criminal que pide investigar el caso del gudari del PNV Txomin Letamendi al que el r\u00e9gimen franquista mat\u00f3 bajo torturas en 1950.<strong> Txomin Letamendi Murua<\/strong>&nbsp;es una de esas personas que, habiendo sido protagonista activo de&nbsp;<strong>episodios relevantes de la historia de Euskadi<\/strong>, nunca ha acaparado la atenci\u00f3n suficiente en los libros de historia de este pa\u00eds y en la sabidur\u00eda popular y el imaginario colectivo. Parad\u00f3jicamente, tras casi tres cuartos de siglo desde su muerte, su historia empieza a romper ese muro de silencio, aunque solo sea por las crueles causas que precipitaron su muerte que ahora empiezan a ver la luz. Seg\u00fan ha podido saber este diario, el Juzgado de Instrucci\u00f3n n\u00ba5 de Donostia ha admitido a tr\u00e1mite la querella presentada por su familia por un&nbsp;<strong>delito de lesa humanidad por las graves torturas f\u00edsicas y mentales<\/strong>&nbsp;que practic\u00f3 con \u00e9l la polic\u00eda franquista, as\u00ed como por las condiciones penosas de prisi\u00f3n que le condujeron a la muerte el 20 de diciembre de 1950.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La querella est\u00e1 presentada contra&nbsp;<strong>Jos\u00e9 Nogues Recoo y Fernando Escudero Arcocha<\/strong>, Inspector Superior y Agente de la polic\u00eda franquista de la \u00e9poca, respectivamente. Ambos fueron algunos de los encargados de la custodia de Txomin Letamendi (los que se han podido acreditar) durante su estancia en prisi\u00f3n y participaron en los interrogatorios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los hechos objeto de la denuncia se basan en las&nbsp;<strong>torturas a resultas de las cuales muri\u00f3<\/strong>&nbsp;Txomin Letamendi y que fueron practicadas en Barcelona, Donostia y Guadalajara por parte de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en un&nbsp;<strong>contexto de persecuci\u00f3n pol\u00edtica sistem\u00e1tica<\/strong>&nbsp;en la que campaba a sus anchas el r\u00e9gimen del dictador Francisco Franco. El auto dictado por la magistrada Silvia Villanueva Horm\u00edas conmina a informar de los hechos que se les atribuyen a los dos querellados y a recabar su filiaci\u00f3n completa y su domicilio actual.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El juicio contra estos dos expolic\u00edas&nbsp;<strong>simboliza la impunidad del r\u00e9gimen franquista<\/strong>&nbsp;en relaci\u00f3n a los miles y miles de personas que sufrieron la tortura durante la dictadura, que en muchos casos derivaron en la muerte. Todas y cada una de ellas tienen su intrahistoria, su denuncia y su derecho al reconocimiento, la reparaci\u00f3n y la memoria, pero el caso de Letamendi (Bilbao, 1901) es singular por los matices del personaje.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Su juventud la desarroll\u00f3 en las calles y plazas de la capital bizka\u00edna y all\u00ed cultiv\u00f3 su faceta musical, combin\u00e1ndola con el activismo pol\u00edtico comprometido con la causa de la libertad de Euskadi y la democracia. Fue m\u00fasico en diferentes bandas y en la Orquesta Sinf\u00f3nica de Bilbao, en los que destac\u00f3 como trompetista. En los locos a\u00f1os 20 form\u00f3 el grupo de jazz&nbsp;<strong>Elola Band<\/strong>, llegando a tocar en diferentes salas y conciertos e&nbsp;<strong>incluso viajando a Nueva York<\/strong>&nbsp;donde ofreci\u00f3 bolos en afamados teatros y recintos muy populares.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Durante la Guerra Civil fue comandante de gudaris y resistente antifranquista. Fue&nbsp;<strong>capit\u00e1n de la Compa\u00f1\u00eda Azkatuta y luego del Batall\u00f3n Aristimu\u00f1o<\/strong>, el m\u00e1s numeroso del Ej\u00e9rcito de Euzkadi. Tras la ca\u00edda de Bilbao a manos de los franquistas&nbsp;<strong>tuvo que exiliarse a Par\u00eds<\/strong>&nbsp;donde colabor\u00f3 con los Servicios de Informaci\u00f3n Vascos, bajo las \u00f3rdenes del lehendakari Jos\u00e9 Antonio Agirre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En la capital francesa conoci\u00f3 a la ondarrutarra&nbsp;<strong>Karmele Urresti<\/strong>, enfermera y componente del coro Eresoinka. Sigui\u00f3 con su actividad musical y particip\u00f3 en una orquesta de tangos con la que actu\u00f3 en diversos escenarios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Lehendakari Agirre<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La Segunda Guerra Mundial y la entrada de los nazis a la ciudad de la luz oblig\u00f3 a la pareja y a su hija Ikerne (un a\u00f1o despu\u00e9s nacer\u00eda su segundo hijo, Txomin) a&nbsp;<strong>exiliarse en Caracas<\/strong>&nbsp;(Venezuela). Tampoco all\u00ed se deshizo de la trompeta y con este instrumento toc\u00f3 en diferentes orquestas y bandas famosas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Eran los comienzos de los a\u00f1os 40 y ya para entonces&nbsp;<strong>se hab\u00eda ganado la confianza y el aprecio del lehendakari Agirre<\/strong>&nbsp;al que no pasaron desapercibidas las cualidades de Letamendi. El jefe del Ejecutivo vasco en el exilio, buen conocedor de su experiencia en el ej\u00e9rcito y en la resistencia, le solicit\u00f3 que continuar\u00e1 trabajando como agente secreto y como tal trabaj\u00f3 en un equipo de espionaje dirigido por Blas Garate. Este grupo protagoniz\u00f3 en Caracas en 1942 la&nbsp;<strong>exitosa Operaci\u00f3n Sangroniz<\/strong>, que sirvi\u00f3 para ganarse la confianza de las agencias de espionaje estadounidenses (OSS y FBI), para que los estadounidenses &nbsp;ayudar\u00e1n despu\u00e9s a poner fin a la dictadura de Franco, si bien esto nunca ocurri\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En 1943, el lehendakari&nbsp;<strong>le pidi\u00f3 volver a Euskadi para<\/strong>&nbsp;seguir como agente secreto e integrarse en la red de espionaje vasco con el nombre ficticio de Dar\u00edo Landa. Volvi\u00f3 a su Bilbao natal y coordin\u00f3 grupos de intercambio de informaci\u00f3n de Bilbao y Madrid. Pero la polic\u00eda secreta le pisaba los talones y tuvo que huir de la capital bizka\u00edna y esconderse en Donostia. All\u00ed permaneci\u00f3 unos meses e&nbsp;<strong>hizo valer sus conocimientos de mendigoizale<\/strong>&nbsp;para utilizar los pasos fronterizos en el intercambio de informaci\u00f3n y refugiados.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Delegado clandestino<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Como suele ocurrir en las buenas pel\u00edculas, su buena estrella&nbsp;<strong>acab\u00f3 con una imprudencia y lo apresaron<\/strong>&nbsp;con las manos en la masa mientras realizaba una operaci\u00f3n en la Estaci\u00f3n del Norte de Donostia. Lo apresaron y lo interrogaron vali\u00e9ndose de las torturas para sonsacarle informaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Fue condenado a dos a\u00f1os de prisi\u00f3n en Madrid (fue entonces cuando naci\u00f3 su tercer hijo, Patxi), pero le liberaron provisionalmente en menos de un a\u00f1o. Regres\u00f3 a Ondarroa y trat\u00f3 de pasar desapercibido, pero su compromiso le imped\u00eda hacerse a un lado y pronto&nbsp;<strong>acept\u00f3 una nueva misi\u00f3n como militante de EAJ-PNV<\/strong>&nbsp;que segu\u00eda siendo. March\u00f3 a Barcelona como Delegado Clandestino del Gobierno de Euzkadi en Catalunya.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En pocas semanas fue apresado de nuevo por la polic\u00eda secreta y le incautaron documentos valiosos que pusieron a la polic\u00eda sobre la pista de varios dirigentes de la resistencia catalana. Las&nbsp;<strong>brutales torturas<\/strong>&nbsp;le dejaron muy maltrecho y en un estado lamentable, pese a lo cual fue sometido a consejo de guerra y en febrero de 1950 le impusieron una condena de cinco a\u00f1os por un delito de conspiraci\u00f3n para la rebeli\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Su&nbsp;<strong>deterioro f\u00edsico y mental<\/strong>&nbsp;en la c\u00e1rcel de Guadalajara aceler\u00f3 su puesta en libertad, pero dos meses despu\u00e9s, en diciembre, falleci\u00f3 en Madrid, en casa de su hermano Juan. Fue enterrado en la capital del reino, de donde le exhumaron poco despu\u00e9s a Bilbao para luego incinerarlo y&nbsp;<strong>esparcir sus cenizas en tierra vasca<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\ufeffLA QUERELLA<\/em><\/strong><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>M\u00fasico, trompetista, gudari, activista pol\u00edtico, agente secreto\u2026 todas estas facetas reunidas en una persona que ahora&nbsp;<strong>se reviven a trav\u00e9s de una querella<\/strong>&nbsp;con la que su familia quiere que se haga justicia. Enfrente todo un marco jur\u00eddico con sus&nbsp;<strong>trabas judiciales<\/strong>&nbsp;para que la querella salga adelante. Principalmente, la Ley de Amnist\u00eda, en vigor desde octubre de 1977, que establece la amnist\u00eda para todos los actos de intencionalidad pol\u00edtica considerados delitos por la legislaci\u00f3n ejecutados hasta junio de ese a\u00f1o, fecha de la celebraci\u00f3n de las primeras elecciones tras cuatro d\u00e9cadas de dictadura. La amnist\u00eda es extensible a las autoridades, funcionarios y agentes de polic\u00eda que hubieran cometido delitos durante&nbsp;durante la persecuci\u00f3n de actos pol\u00edticos o hubieran violado los derechos de las personas y, por lo tanto,&nbsp;<strong>son in-amnistiables<\/strong>. As\u00ed lo refrende la Ley 20\/2022 de Memoria Democr\u00e1tica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los delitos contra la humanidad o de lesa humanidad, como es el caso,&nbsp;<strong>no prescriben aunque hayan pasado tres cuartos de siglo<\/strong>, como en el caso de Txomin Letamendi. Sin embargo, los juzgados est\u00e1n desestimando querellas de este tipo e impiden activar una investigaci\u00f3n de la causa y en su caso llevar los cr\u00edmenes a juicio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Reconocimiento a las v\u00edctimas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El colectivo&nbsp;<strong>Giza Eskubideen Behatokia<\/strong>&nbsp;ha promovido anteriormente alguna querella de este tipo y considera que las v\u00edctimas del franquismo que&nbsp;<strong>sufrieron grav\u00edsimas violaciones de derechos a<\/strong>&nbsp;finales de la d\u00e9cada de los 40 y 50 \u201cest\u00e1n especialmente desprotegidas, no fueron acogidas por decretos de reconocimiento e indemnizaci\u00f3n para las v\u00edctimas directas de la guerra o inmediata posguerra\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Desde este colectivo inciden en las dificultades que las v\u00edctimas del Estado y sus familias&nbsp;<strong>encuentran para obtener justicia y reparaci\u00f3n y reiteran su voluntad de acometer todas las acciones posibles<\/strong>&nbsp;para demostrar \u201cla impunidad, el encubrimiento a los perpetradores de los aparatos estatales y la inhibici\u00f3n del sistema judicial a la hora de investigar los hechos, establecer responsabilidades y otorgar justicia a estas v\u00edctimas\u201d.<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 19 de febrero de 2025 En el Centro Vasco de Caracas, en su sal\u00f3n principal, hab\u00eda una fotograf\u00eda de Txomin Letamendi. Pregunt\u00e9 por \u00e9l. Era el marido de Karmele Urresti, prima de mi suegro Joseba Solabarrieta Urresti. Y me contaron su abnegada y su tr\u00e1gica muerte. Sus hijos Ikerne, Txomin y Patxi eran asiduos &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2025\/02\/19\/gudari-trompetista-agente-secreto-y-torturado-por-el-regimen-franquista\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">GUDARI, TROMPETISTA, AGENTE SECRETO\u2026. Y TORTURADO POR EL R\u00c9GIMEN FRANQUISTA<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-20103","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20103","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20103"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20103\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20105,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20103\/revisions\/20105"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}