{"id":20784,"date":"2025-08-20T08:14:06","date_gmt":"2025-08-20T06:14:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=20784"},"modified":"2025-08-20T08:14:06","modified_gmt":"2025-08-20T06:14:06","slug":"subir-al-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2025\/08\/20\/subir-al-cielo\/","title":{"rendered":"SUBIR AL CIELO"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Mi\u00e9rcoles 20 de agosto de 2025<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por Javier S\u00e1daba.<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/08\/subir-al-cielo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"650\" height=\"345\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/08\/subir-al-cielo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-20785\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/08\/subir-al-cielo.jpg 650w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/08\/subir-al-cielo-580x308.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Uno de los recuerdos que marcaron mi adolescencia se remota al canto de la Salve en la Iglesia de mi pueblo. Era el 15 de agosto y lo enton\u00e1bamos creyentes y no creyentes con la vista puesta en el comienzo de las fiestas. Salve Regina, mater misericordie sonaba con alegr\u00eda, desde voces graves y atipladas unidas en un popurr\u00ed de lat\u00edn y castellano. Era el d\u00eda\u00a0 de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda a los cielos en cuerpo y alma.<\/p>\n\n\n\n<p>El dogma lo proclamo Pio XII en 195O. Es el \u00faltimo dogma cat\u00f3lico y no les hizo mucha gracia a los protestantes. Se confunde a veces la Asunci\u00f3n con la Ascensi\u00f3n. En la Ascensi\u00f3n es el mismo Jes\u00fas resucitado quien por su propio poder divino asciende a los cielos. En la Asunci\u00f3n, sin embargo, Mar\u00eda es llevada o trasportada desde su vida terrenal. Estos dos momentos claves consagrados por la Iglesia tienen detr\u00e1s muchos escritos que les van dando forma y est\u00e1n empapados de piedad popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dicho no es ni mucho menos una clase de Teolog\u00eda. Deber\u00eda saberlo cualquier creyente que se declare como tal. Lo habitual, sin embargo, suele ser la ignorancia. Nada de extra\u00f1ar en personas que no han tenido acceso a los contenidos culturales de su sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, dejando de lado a los que no se enteran de nada, es menos comprensible que poco sepan de nuestras historias y mitos individuos con acceso f\u00e1cil a la cultura. Y lo que produce cierto estupor es que gente de este tipo presuma, y es un ejemplo, de conocer las costumbres de los trobianenses. En cualquier caso, nos encontramos ante un folklore entre religioso y profano.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de religiosidad puede tener un aroma entre rom\u00e1ntico y profano a lo Chateaubriand. Solo que en aquel Saludo o Salve se reun\u00eda una comunidad dispuesta enseguida a gozar de la fiesta. Desde un razonable laicismo es posible encontrar una fisura por la que aparecen recuerdos, reencuentros, alegr\u00eda y pueblo.<strong><\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 20 de agosto de 2025 Por Javier S\u00e1daba. Uno de los recuerdos que marcaron mi adolescencia se remota al canto de la Salve en la Iglesia de mi pueblo. Era el 15 de agosto y lo enton\u00e1bamos creyentes y no creyentes con la vista puesta en el comienzo de las fiestas. 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