{"id":21178,"date":"2025-12-10T17:55:02","date_gmt":"2025-12-10T15:55:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=21178"},"modified":"2025-12-10T17:55:02","modified_gmt":"2025-12-10T15:55:02","slug":"el-discurso-de-aceptacion-de-maria-corina-machado-del-premio-nobel-de-la-paz-no-tiene-desperdicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2025\/12\/10\/el-discurso-de-aceptacion-de-maria-corina-machado-del-premio-nobel-de-la-paz-no-tiene-desperdicio\/","title":{"rendered":"EL DISCURSO DE ACEPTACI\u00d3N DE MAR\u00cdA CORINA MACHADO DEL PREMIO NOBEL DE LA PAZ. NO TIENE DESPERDICIO."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Mi\u00e9rcoles 10 de diciembre de 2025<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/1536x864_cmsv2_75d3ffd7-99bf-5c12-b615-e96252bc58ad-9577700-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"529\" data-id=\"21179\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/1536x864_cmsv2_75d3ffd7-99bf-5c12-b615-e96252bc58ad-9577700-1-940x529.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21179\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/1536x864_cmsv2_75d3ffd7-99bf-5c12-b615-e96252bc58ad-9577700-1-940x529.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/1536x864_cmsv2_75d3ffd7-99bf-5c12-b615-e96252bc58ad-9577700-1-580x326.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/1536x864_cmsv2_75d3ffd7-99bf-5c12-b615-e96252bc58ad-9577700-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/1536x864_cmsv2_75d3ffd7-99bf-5c12-b615-e96252bc58ad-9577700-1.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>Sus Majestades, Altezas Reales, distinguidos miembros del Comit\u00e9 Nobel, ciudadanos del mundo, mis queridos venezolanos:<\/p>\n\n\n\n<p>He venido a contarles una historia, la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad. Esa marcha me trae hoy aqu\u00ed, como una voz entre millones de venezolanos que se han levantado una vez m\u00e1s para reclamar el destino que siempre les ha pertenecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Venezuela naci\u00f3 de la audacia, moldeada por una fusi\u00f3n de pueblos y culturas. De Espa\u00f1a heredamos una lengua, una fe y una cultura que se hermanaron con nuestras ra\u00edces ancestrales ind\u00edgenas y africanas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1811 escribimos la primera constituci\u00f3n del mundo hispano, una de las primeras constituciones republicanas de la Tierra. All\u00ed afirmamos una<br>idea radical: que cada ser humano posee una dignidad soberana. Esa constituci\u00f3n consagr\u00f3 la ciudadan\u00eda, los derechos individuales, la libertad religiosa y la separaci\u00f3n de poderes.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros antepasados cargaron la libertad sobre sus hombros. Cruzaron un continente entero, desde las orillas del Orinoco hasta las alturas del Potos\u00ed, convencidos de que la libertad nunca est\u00e1 completa si no es compartida. Desde el principio cre\u00edmos en algo tan simple como inmenso: que todos los seres humanos nacen para ser libres. Esa convicci\u00f3n se convirti\u00f3 en el alma de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XX nuestra tierra floreci\u00f3. En 1922, durante nueve d\u00edas, se produjo el Revent\u00f3n de La Rosa, en Cabimas, Estado Zulia, y de all\u00ed manaron el petr\u00f3leo y grandes posibilidades. En tiempos de paz, convertimos esa riqueza repentina en un motor de conocimiento y de imaginaci\u00f3n. Con el ingenio de nuestros cient\u00edficos erradicamos enfermedades, fundamos universidades de prestigio mundial, museos y salas de conciertos, y enviamos miles de j\u00f3venes venezolanos a estudiar en el exterior, confiando en que sus mentes libres regresar\u00edan a transformar el pa\u00eds. Nuestras ciudades se llenaron con el arte cin\u00e9tico de Soto y de Cruz-Diez. Forjamos acero, aluminio e hidroelectricidad, demostrando que Venezuela era capaz de construir todo lo que se atreviera a so\u00f1ar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n fuimos refugio. Abrimos los brazos a migrantes y exiliados de todos los rincones del mundo: espa\u00f1oles que hu\u00edan de la guerra civil, italianos y portugueses escapando de la pobreza y las dictaduras, jud\u00edos que dejaban atr\u00e1s el Holocausto, chilenos, argentinos y uruguayos que hu\u00edan de los reg\u00edmenes militares, cubanos que repudiaban el comunismo y familias enteras de Colombia, L\u00edbano y Siria que buscaban la paz. Les dimos hogar, escuela<br>y seguridad, y todos ellos se hicieron venezolanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Construimos una democracia que se convirti\u00f3 en la m\u00e1s estable de Am\u00e9rica Latina, desatando toda la fuerza creadora de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero incluso la democracia m\u00e1s fuerte se debilita cuando sus ciudadanos olvidan que la&nbsp;libertad es algo que debamos esperar, sino algo a lo que debemos dar vida. Es una decisi\u00f3n personal, consciente, cuya pr\u00e1ctica cotidiana moldea una \u00e9tica ciudadana que debe<br>renovarse cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La concentraci\u00f3n total de la renta petrolera en manos del Estado gener\u00f3 incentivos perversos y le dio al poder gubernamental un control inmenso sobre la sociedad, que termin\u00f3 traduci\u00e9ndose en privilegios, clientelismo y corrupci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo tuve la fortuna de crecer junto a un padre que dedic\u00f3 su vida a construir, a crear y a servir. De \u00e9l aprend\u00ed que amar a Venezuela significa asumir la responsabilidad de su destino; sin embargo, como sociedad no supimos hacerlo a tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando comprendimos cu\u00e1n fr\u00e1giles se hab\u00edan vuelto nuestras instituciones, ya era tarde. El cabecilla de un golpe militar contra la democracia fue elegido presidente, y muchos pensaron que el carisma pod\u00eda sustituir el Estado de derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 1999, el r\u00e9gimen se dedic\u00f3 a desmantelar nuestra democracia: viol\u00f3 la Constituci\u00f3n, falsific\u00f3 nuestra historia, corrompi\u00f3 a las Fuerzas Armadas, purg\u00f3 a los jueces independientes, censur\u00f3 a la prensa, manipul\u00f3 las elecciones, persigui\u00f3 la disidencia y devast\u00f3 nuestra biodiversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La riqueza petrolera no se us\u00f3 para liberar, sino para someter. Se repartieron lavadoras y neveras en televisi\u00f3n nacional a familias que viv\u00edan sobre pisos de tierra, no como s\u00edmbolo de progreso, sino como espect\u00e1culo. Apartamentos destinados a la vivienda social se entregaban a unos pocos como recompensa condicionada a la obediencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces lleg\u00f3 la ruina: una corrupci\u00f3n obscena, un saqueo hist\u00f3rico. Durante los a\u00f1os del r\u00e9gimen, Venezuela recibi\u00f3 m\u00e1s ingresos petroleros que en todo el siglo anterior. Nos lo arrebataron todo.<\/p>\n\n\n\n<p>El dinero del petr\u00f3leo se convirti\u00f3 en un arma para comprar lealtades en el exterior, mientras el Estado se fusionaba con el crimen organizado y con grupos terroristas internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda colaps\u00f3 m\u00e1s de un ochenta por ciento, la pobreza super\u00f3 el ochenta y seis por ciento, y nueve millones de venezolanos se vieron obligados a huir.<\/p>\n\n\n\n<p>No son solo cifras; son heridas abiertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero m\u00e1s profundo y corrosivo que la destrucci\u00f3n material fue el m\u00e9todo calculado para quebrarnos por dentro. El r\u00e9gimen se propuso dividirnos: por nuestras ideas, por raza, por origen, por la forma de vida. Quisieron que los &nbsp;venezolanos desconfi\u00e1ramos unos de otros, que nos call\u00e1ramos, que nos vi\u00e9ramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio.<\/p>\n\n\n\n<p>Han sido casi tres d\u00e9cadas de lucha contra una dictadura brutal, y lo hemos intentado todo: di\u00e1logos traicionados, protestas multitudinarias reprimidas, elecciones manipuladas. La esperanza se derrumb\u00f3, y con ella se fue apagando la fe en que algo pudiera cambiar. La posibilidad de un cambio se volvi\u00f3 una ingenuidad o una locura.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, desde lo m\u00e1s hondo de ese abismo, un paso que parec\u00eda &nbsp;peque\u00f1o, casi burocr\u00e1tico, desat\u00f3 una fuerza que cambi\u00f3 el rumbo de nuestra historia. Decidimos, contra todo pron\u00f3stico, realizar una elecci\u00f3n primaria, un &nbsp;acto de rebeli\u00f3n improbable. Decidimos confiar en la gente.<\/p>\n\n\n\n<p>Para reencontrarnos, recorrimos el pa\u00eds por carretera y por caminos de tierra, en una Venezuela sin gasolina, con apagones diarios y con las comunicaciones colapsadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin recursos, sin publicidad y sin medios de comunicaci\u00f3n dispuestos a mencionar nuestros nombres, avanzamos armados \u00fanicamente de convicci\u00f3n. El boca a boca se convirti\u00f3 en nuestra red de esperanza y se extendi\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido que cualquier campa\u00f1a, porque el deseo de libertad segu\u00eda vivo dentro de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>La migraci\u00f3n forzada, que buscaba fracturarnos, termin\u00f3 uni\u00e9ndonos en torno a un prop\u00f3sito sagrado: reunir a nuestras familias en nuestra tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos abuelos me confesaron que su mayor miedo era morir sin conocer a sus nietos viv\u00edan en el exterior. Ni\u00f1as, con voces demasiado tenues para tanto dolor, me ped\u00edan que trajera de vuelta a sus madres y hermanos dispersos por el mundo. Nuestro dolor se uni\u00f3 en un solo latido: traer a nuestros hijos de regreso a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, como si ese amor compartido abriera caminos, comenzaron a ocurrir peque\u00f1os milagros.<\/p>\n\n\n\n<p>En mayo de 2023, durante un acto de campa\u00f1a en el pueblo de Nirgua, se me acerc\u00f3 una maestra llamada Carmen. Me cont\u00f3 que hab\u00eda visto all\u00ed a su jefa de calle, una operadora del r\u00e9gimen que decide, casa por casa, a qui\u00e9n se le da una bolsa de comida y a qui\u00e9n se castiga con el hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>Sorprendida, Carmen le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed?\u201d Y la mujer le respondi\u00f3: \u201cMi \u00fanico hijo, que se fue a Per\u00fa, me pidi\u00f3 que viniera hoy. Me dijo que, si ustedes ganan, \u00e9l regresar\u00e1. Dime qu\u00e9 tengo que hacer.\u201d Ese d\u00eda, el amor venci\u00f3 al miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos semanas despu\u00e9s llegamos a Delicias, un peque\u00f1o caser\u00edo tomado por la guerrilla colombiana y por el narcotr\u00e1fico, donde ni una gallina puede venderse sin permiso de los criminales. Ning\u00fan candidato hab\u00eda estado all\u00ed desde 1978. Mientras sub\u00edamos la monta\u00f1a, vi banderas de Venezuela ondeando en cada una de aquellas humildes casas. Pregunt\u00e9, ingenuamente, si era un d\u00eda de fiesta nacional. Alguien me susurr\u00f3: \u201cNo. Aqu\u00ed la bandera se mantiene escondida. Sacarla es peligroso. Hoy la gente la alz\u00f3 para darte las gracias por<br>atreverte a venir. T\u00fa te ir\u00e1s, pero nosotros nos quedamos, marcados.\u201d Ese d\u00eda, familias enteras confrontaron a los grupos armados que dominaban sus vidas. Y cuando cantamos juntos el himno nacional, la soberan\u00eda renaci\u00f3 en la forma de un coro fr\u00e1gil y desafiante. Ese d\u00eda, el coraje venci\u00f3 a la opresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros encuentros se transformaron en reuniones \u00edntimas de miles de personas, donde nos abraz\u00e1bamos, llor\u00e1bamos y rez\u00e1bamos. Comprendimos que nuestra lucha iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de una elecci\u00f3n. Era una lucha \u00e9tica, por la verdad; una lucha existencial, por la vida; y una lucha espiritual, por el bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Faltaba menos de un a\u00f1o para la elecci\u00f3n presidencial, y nuestro deber era unir a todas las fuerzas democr\u00e1ticas y recuperar la confianza en el voto. Con las primarias lo logramos. Fue un esfuerzo c\u00edvico y autogestionado que levant\u00f3 una red ciudadana en todo el pa\u00eds, como nunca antes en Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue como, el 22 de octubre de 2023, contra todo pron\u00f3stico, Venezuela despert\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>La di\u00e1spora, que ya era un tercio de la naci\u00f3n, reclam\u00f3 su derecho a votar. El hijo que se fue vot\u00f3 junto a la madre que se qued\u00f3, y las filas se extend\u00edan por cuadras mientras las papeletas de votaci\u00f3n se agotaban. Confiamos en la gente, y la gente volvi\u00f3 a confiar en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que comenz\u00f3 como un mecanismo para legitimar liderazgos se transform\u00f3 en el renacer de la confianza de un pa\u00eds en s\u00ed mismo. Ese d\u00eda recib\u00ed un mandato, una responsabilidad que trascend\u00eda cualquier ambici\u00f3n personal. Entend\u00ed el profundo peso de la tarea que me hab\u00eda sido confiada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el r\u00e9gimen, amenazado por esa verdad, me prohibi\u00f3 postularme a la presidencia. Fue un golpe duro, pero los mandatos no pertenecen a las personas, pertenecen al pueblo. Entonces salimos a buscar a quien pudiera tomar mi lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Edmundo Gonz\u00e1lez Urrutia, un diplom\u00e1tico sereno y valiente, dio un paso al frente. El r\u00e9gimen crey\u00f3 que no representaba una amenaza. Subestimaron la determinaci\u00f3n de millones de ciudadanos, una sociedad plural, que desde la riqueza de su diversidad se uni\u00f3 en torno a un prop\u00f3sito com\u00fan. Comunidades, partidos pol\u00edticos, sindicatos, estudiantes y sociedad civil trabajaron juntos para que se escuchara la voz de la naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Faltaban tres meses para el d\u00eda de la elecci\u00f3n, y pocos conoc\u00edan nuestro &nbsp;candidato.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, no bastaba con obtener los votos; hab\u00eda que defenderlos. Durante m\u00e1s de un a\u00f1o hab\u00edamos estado construyendo la infraestructura para hacerlo: seiscientos mil voluntarios en treinta mil centros de votaci\u00f3n, aplicaciones para escanear c\u00f3digos QR, plataformas digitales y centros de llamadas desde la di\u00e1spora. Desplegamos esc\u00e1neres, antenas de Starlink y computadoras escondidas en camiones de frutas para llegar a los rincones m\u00e1s remotos del pa\u00eds. La tecnolog\u00eda se convirti\u00f3 en una herramienta para la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Este premio tiene un significado profundo: le recuerda al mundo que la democracia es esencial para la paz. Y lo m\u00e1s importante, el principal aprendizaje que los venezolanos podemos compartir con el mundo es la lecci\u00f3n forjada a trav\u00e9s de este largo y dif\u00edcil camino: si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>La libertad se conquista cada d\u00eda, en la medida en que estemos dispuestos a luchar por ella. Esa es la raz\u00f3n por la cual la causa de Venezuela trasciende nuestras fronteras. Un pueblo que elige ser libre no solo se libera a s\u00ed mismo, sino que contribuye con toda la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo es posible alcanzar la libertad cuando decidimos no vivir de espaldas a nosotros mismos; cuando afrontamos la verdad, por dura que sea; cuando el amor a lo que realmente importa nos inspira el coraje necesario para perseverar y prevalecer. Solo al alcanzar esa coherencia interior, esa integridad vital, logramos estar a la altura de nuestro destino. Solo entonces llegamos a ser quienes realmente somos y podemos vivir una vida que valga la pena vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta larga y dura traves\u00eda, los venezolanos hemos ganado certezas del alma, verdades profundas que le han dado un sentido trascendente a nuestras vidas y que nos preparan para construir un gran futuro en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la paz es, en \u00faltima instancia, un acto de amor. Y ese amor ya ha puesto en marcha nuestro futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Venezuela volver\u00e1 a respirar. Abriremos las puertas de las c\u00e1rceles y veremos salir el sol a miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente, abrazados al fin por quienes nunca dejaron de luchar por ellos. Veremos a las abuelas sentar a sus nietos en sus piernas para contarles historias, no de h\u00e9roes lejanos, sino del valor de sus propios padres. Veremos a nuestros estudiantes debatir con pasi\u00f3n, sin miedo, con sus voces al fin libres. Volveremos a abrazarnos, a enamorarnos, a o\u00edr nuestras calles llenas de risas y de m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las alegr\u00edas simples que el mundo da por sentadas volver\u00e1n a ser nuestras.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis queridos venezolanos, el mundo ha quedado maravillado por lo que hemos logrado. Y pronto presenciar\u00e1 una de las im\u00e1genes m\u00e1s conmovedoras de nuestro tiempo: el regreso de los nuestros a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo estar\u00e9 all\u00ed, nuevamente, en el puente Sim\u00f3n Bol\u00edvar, en la frontera con Colombia, donde una vez llor\u00e9 entre los miles que se iban, para recibirlos de vuelta a la vida luminosa que nos espera. Porque, al final, nuestro viaje hacia la libertad siempre ha vivido dentro de nosotros. Estamos regresando a nosotros mismos. Estamos regresando a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtanme rendir homenaje a los h\u00e9roes de este camino. A nuestros presos pol\u00edticos, a los perseguidos, a sus familias y a todos los que defienden los derechos humanos. A quienes nos protegieron, nos alimentaron y lo arriesgaron todo por cuidarnos. A los periodistas que se negaron a callar. A los artistas que llevaron nuestra voz al mundo. A mi equipo extraordinario, a mis maestros, a mis compa\u00f1eros activistas pol\u00edticos y sociales. A los l\u00edderes del mundo que nos acompa\u00f1aron y defendieron nuestra causa. A mis tres hijos, a m\u00ed pap\u00e1 adorado, a mi mam\u00e1, a mis tres hermanas y a mi valiente y querido esposo, qui\u00e9nes me han sostenido durante toda mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sobre todo, a los millones de venezolanos an\u00f3nimos que arriesgaron sus hogares, sus familias y sus vidas por amor. Ese mismo amor del que nace la paz, el que nos sostuvo cuando todo parec\u00eda perdido y que hoy nos une y nos gu\u00eda hacia la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>A ellos pertenece este honor. A ellos pertenece este d\u00eda. A ellos pertenece el futuro. Seguimos de la mano de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles 10 de diciembre de 2025 Sus Majestades, Altezas Reales, distinguidos miembros del Comit\u00e9 Nobel, ciudadanos del mundo, mis queridos venezolanos: He venido a contarles una historia, la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad. Esa marcha me trae hoy aqu\u00ed, como una voz entre millones de venezolanos que se han &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2025\/12\/10\/el-discurso-de-aceptacion-de-maria-corina-machado-del-premio-nobel-de-la-paz-no-tiene-desperdicio\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">EL DISCURSO DE ACEPTACI\u00d3N DE MAR\u00cdA CORINA MACHADO DEL PREMIO NOBEL DE LA PAZ. 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