{"id":21197,"date":"2025-12-14T19:19:49","date_gmt":"2025-12-14T17:19:49","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=21197"},"modified":"2025-12-14T19:21:22","modified_gmt":"2025-12-14T17:21:22","slug":"la-bromelia-y-la-arepa-yorgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2025\/12\/14\/la-bromelia-y-la-arepa-yorgen\/","title":{"rendered":"LA BROMELIA Y LA AREPA YORGEN"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Domingo 14 de diciembre de 2025<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/Bromelia-y-la-arepa-Jorgen.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"806\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/Bromelia-y-la-arepa-Jorgen.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21198\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/Bromelia-y-la-arepa-Jorgen.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2025\/12\/Bromelia-y-la-arepa-Jorgen-580x609.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Ilustramos este art\u00edculo con la flor de Mar\u00eda Corina, la Bromelia que significa perseverancia, resistencia y fortaleza. Debajo de ella la arepa que naci\u00f3 en Oslo, la arepa Jorgen, con salm\u00f3n noruego, hecha all\u00ed mismo por los venezolanos que se desplazaron y le dieron el nombre de Arepa Jorgen en reconocimiento al magn\u00edfico y comprometido discurso del presidente del Comit\u00e9 del Premio Nobel, el noruego Jorgen Watne \u00a0Frydnes, que como dice la autora del art\u00edculo no pronunci\u00f3 un discurso as\u00e9ptico y equidistante sino le pidi\u00f3 a Maduro aceptara los resultados electorales y se fuera. De eso se trata.<\/p>\n\n\n\n<p>*Cr\u00f3nica desde Oslo de un Nobel \u00e9pico*<\/p>\n\n\n\n<p>Beatriz Becerra<\/p>\n\n\n\n<p>11 diciembre 2025, 17:52h<\/p>\n\n\n\n<p>Las bromelias crecen sobre los \u00e1rboles, hacia donde encuentran luz. Se aferran, se estiran, resisten.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante este milagro de invierno que ha ocurrido en Oslo, hemos visto florecer bromelias tropicales. Porque, por primera vez en su historia, no hab\u00eda flores cortadas en el sobrio sal\u00f3n del Ayuntamiento donde se iba a entregar el Nobel de la Paz a Mar\u00eda Corina Machado. Hab\u00eda una explosi\u00f3n de bromelias vivas, que, como la democracia, no se cortan: se cultivan.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad noruega, convertida desde el lunes en capital de Venezuela, conten\u00eda el aliento. Venezolanos a miles en los tranv\u00edas, los caf\u00e9s, los parques, envueltos en la bandera como si de una piel recuperada se tratara, parec\u00edan electrificados, en vilo, conectados a las redes y a sus familiares y amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLa dejaron salir? \u00bfLa apresaron? \u00bfEst\u00e1 ya aqu\u00ed, escondida? \u00bfLa est\u00e1n usando? \u00bfLa veremos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLlegar\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>La rueda de prensa de la v\u00edspera de la ceremonia se hab\u00eda retrasado, para luego cancelarse definitivamente. El Comit\u00e9 del Nobel admit\u00eda no saber ni cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo llegar\u00eda. Las preguntas brotaban como agujas. Los medios internacionales corr\u00edan detr\u00e1s de cada versi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El r\u00e9gimen, fiel a su ruindad en descomposici\u00f3n, llevaba semanas alimentando rumores. Filtraciones maliciosas, v\u00eddeos falsos, burlas sistem\u00e1ticas. Como si les sirviera a\u00fan para algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras, la di\u00e1spora desplegada en Oslo permanec\u00eda atenta, concentrada. No s\u00f3lo como voz de un exilio doliente, sino como encarnaci\u00f3n presente de los presos pol\u00edticos, de los torturados, de los humillados. De los que murieron a balazos, de hambre o de pena. Conscientes de su papel catalizador para la reconstituci\u00f3n de un pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Atravesando una monta\u00f1a rusa de inquietud, sujetando la mano de quienes los acompa\u00f1\u00e1bamos con intimidad recuperada.<\/p>\n\n\n\n<p>No, Mar\u00eda Corina no llegar\u00eda a tiempo de recoger el Nobel, pero estaba de camino, Dios sabe en qu\u00e9 circunstancias. Incluso sus m\u00e1s cercanos no sab\u00edan decirnos cu\u00e1les. Lo har\u00eda en su nombre su hija Ana Corina.<\/p>\n\n\n\n<p>La ceremonia de entrega del Nobel de la Paz a Mar\u00eda Corina Machado se convirti\u00f3 en un acontecimiento moral de alcance universal. Pero, adem\u00e1s, en una autoenmienda a la totalidad del pa\u00eds del di\u00e1logo, y en una asunci\u00f3n de la causa de Venezuela como imperativo global.<\/p>\n\n\n\n<p>Cre\u00eda que J\u00f8rgen Watne Frydnes, presidente del Comit\u00e9 del Nobel, era un noruego impecable m\u00e1s. Un funcionario correcto, un n\u00f3rdico en su n\u00f3rdica comodidad. Pero me equivoqu\u00e9 de plano, porque en su discurso no hubo sino una deslumbrante claridad moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Dijo que no existe democracia sin libertad. Dijo que el di\u00e1logo no puede ser una trampa dise\u00f1ada para que gane tiempo la dictadura, que no se puede dialogar con quien hace del di\u00e1logo un arma de opresi\u00f3n. Dijo que el r\u00e9gimen chavista ha destruido los cimientos \u00e9ticos del Estado venezolano. E interpel\u00f3 a Maduro de frente, inst\u00e1ndole a abandonar ya.<\/p>\n\n\n\n<p>Result\u00f3 que asist\u00edamos, at\u00f3nitos, a un verdadero punto de inflexi\u00f3n. Era el d\u00eda en que la dialogante y neutral Noruega renunciaba a encarnar el di\u00e1logo perverso, y asum\u00eda que la neutralidad tambi\u00e9n puede ser una forma de injusticia. El d\u00eda en que denunciaba a c\u00f3mplices y tarifados y sacud\u00eda de las solapas a los tibios.<\/p>\n\n\n\n<p>Escucha, Espa\u00f1a. Despierta, Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00famate, Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de pantallas gigantes, los venezolanos que abarrotaban la plaza del Ayuntamiento segu\u00edan el discurso bajo el cielo plomizo y fr\u00edo de Oslo. Cuando J\u00f8rgen habl\u00f3 de la lucha por la libertad como un deber del mundo, no s\u00f3lo del pueblo oprimido, hubo un silencio extra\u00f1o, casi sagrado. Y luego un estallido que atraves\u00f3 las paredes del sobrio sal\u00f3n rebosante de bromelias.<\/p>\n\n\n\n<p>Gritos. Llantos. Abrazos. La sensaci\u00f3n colectiva de que est\u00e1bamos oyendo por primera vez en d\u00e9cadas lo que siempre debi\u00f3 decirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego llegaron las palabras de Mar\u00eda Corina encarnadas en su hija. Luminosa, conmovedora, nos record\u00f3 que siempre cumpl\u00eda sus promesas y que en horas llegar\u00eda a Oslo. Describi\u00f3 el viaje \u00e9pico de un pueblo que iba a recuperar la libertad, la prosperidad y su futuro, porque ya no ten\u00eda miedo: ten\u00eda un plan, hecho de coraje c\u00edvico.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tarde, que era noche desde bien temprano, una marcha de antorchas atraves\u00f3 la ciudad. La concentraci\u00f3n m\u00e1s multitudinaria que jam\u00e1s haya vivido Oslo confluy\u00f3 frente al Grand Hotel. Con el latido de la espera, equipo, prensa y cercanos nos apretuj\u00e1bamos en el lobby, mirando el reloj y la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00edamos que hab\u00eda aterrizado, que vendr\u00eda al hotel, que saldr\u00eda a saludar desde el balc\u00f3n de madrugada. Idania, H\u00e9ctor, Mitzy, Tamara, Antonio, Carla, Isabel, Nixon, Gabriela, Ricardo, Charo, Mar\u00eda Claudia, Flor&#8230;Tantos, tantos valientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, a medianoche, el presidente del Comit\u00e9 del Nobel, ese nuevo venezolano llamado J\u00f8rgen, nos pidi\u00f3 con delicadeza que nos fu\u00e9ramos. Aunque Mar\u00eda Corina hab\u00eda llegado sana y salva, ir\u00eda directa a ver a su familia y no mantendr\u00eda ning\u00fan encuentro hasta el d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Era razonable, pero no pod\u00edamos evitar la decepci\u00f3n. Especialmente quienes, como yo, dejar\u00edamos Oslo en apenas unas horas. Fuimos saliendo a la calle con el coraz\u00f3n a bajo cero. Incapaces de separarnos a\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces Mar\u00eda Corina lleg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo describir el reencuentro con sus hijos, con sus hermanas, con esa dama bell\u00edsima y transparente que es su madre, despu\u00e9s de m\u00e1s de un a\u00f1o sin verlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Corina, la mayor de cuatro hermanas, que se hizo ingeniera porque se propuso demostrarle a su padre que no le hac\u00edan falta varones. A\u00fan no sab\u00eda que ten\u00eda que serlo para poder cumplir su destino: reconstruir un pa\u00eds arrasado por dentro y por fuera, volver a unir a millones e iluminar el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo contar el reencuentro con ese equipo espl\u00e9ndido, indomable, que la rodea y la multiplica desde donde haga falta, como un circuito infalible. Magalli, Pedro, Claudia, Tom\u00e1s. Todos. No parec\u00e9is de este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo os vay\u00e1is\u00bb, nos avisaron ellos al poco. \u00abVa a salir\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a las 2:15 h. de la madrugada, Mar\u00eda Corina Machado se asom\u00f3 al balc\u00f3n del Grand Hotel de Oslo, que por unos momentos fue una especie de atalaya m\u00e1gica, fuera del tiempo y el espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero quien pensara que ella se iba a conformar con eso, es que no la conoce. \u00abYa voy a bajar, ya voy a bajar\u00bb. Y vaya si baj\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Jam\u00e1s he visto nada igual. Ah\u00ed estaba, la arrecha divina, como un junco indoblegable. Galvanizada. Como un Faraday andante.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, por fin, ten\u00eda frente a m\u00ed a Mar\u00eda Corina, mi amiga admirada de tantos a\u00f1os de batalla com\u00fan. Mir\u00e1ndonos a los ojos y estrech\u00e1ndonos las manos. Apret\u00e1ndonos unos segundos con los ojos cerrados y unas palabras certeras que son un compromiso de por vida.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, nos abraz\u00f3 uno por uno, reconoci\u00e9ndonos, queri\u00e9ndonos a voces, incendiando esa plaza n\u00f3rdica helada en la que \u00e9ramos un pu\u00f1ado que representaba a millones.<\/p>\n\n\n\n<p>En su discurso de aceptaci\u00f3n del Nobel a trav\u00e9s de la voz de su hija, Mar\u00eda Corina le dijo al mundo que el amor hab\u00eda vencido al miedo. En la madrugada del 10 al 11 de diciembre, nos regal\u00f3 su abrazo, que no es sino la mejor muestra de un amor inconmensurable al que nada ni nadie puede vencer.<\/p>\n\n\n\n<p>Este Nobel no libera a Venezuela, pero muestra que esa libertad es inminente e irrevocable, pues es una estaca clavada en el coraz\u00f3n de la mentira. La libertad no ha llegado, pero la soledad se termin\u00f3. Es una se\u00f1al que ya no puede deshacerse, porque reconoce la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la verdad, como las bromelias, s\u00f3lo puede crecer hacia la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Brava, Mar\u00eda Corina. \u00c1nimo, Venezuela.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 14 de diciembre de 2025 Ilustramos este art\u00edculo con la flor de Mar\u00eda Corina, la Bromelia que significa perseverancia, resistencia y fortaleza. 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