{"id":21658,"date":"2026-04-25T11:34:49","date_gmt":"2026-04-25T09:34:49","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=21658"},"modified":"2026-04-25T11:34:49","modified_gmt":"2026-04-25T09:34:49","slug":"los-90-anos-de-beiras-el-enfant-terrible-de-galiza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2026\/04\/25\/los-90-anos-de-beiras-el-enfant-terrible-de-galiza\/","title":{"rendered":"LOS 90 A\u00d1OS DE BEIRAS, EL \u00abENFANT TERRIBLE\u00bb DE GALIZA."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>S\u00e1bado 25 de abril de 2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/autor\/candela-ibanez.html\"><strong>Candela Ib\u00e1\u00f1ez<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/04\/Beiras.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"353\" height=\"406\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/04\/Beiras.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21659\" style=\"width:403px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Casado pol\u00edticamente s\u00f3lo con el nacionalismo gallego, nunca tembl\u00f3 al se\u00f1alar a la izquierda, al \u00abmacarra\u00bb Feij\u00f3o, al &#8216;oportunista&#8217; Podemos o al BNG. \u00abFraga quer\u00eda que le sucediera en la Xunta, sab\u00eda qui\u00e9n le rodeaba en el partido\u00bb, ha declarado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. en el <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sumar, otra decepci\u00f3n<\/strong><a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cronica\/2024\/06\/16\/666d84a1e85ece543f8b4573.html\">\u00a0 de BeirasLos 10 fracasos, y cinco traiciones, de la Yolanda prof\u00e9tica de \u00aba la mierda\u00bb<\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>&nbsp;<strong>Xos\u00e9 Manuel Beiras&nbsp;<\/strong>(Santiago de Compostela, 1936) alcanz\u00f3 los 90 a\u00f1os el 7 de abril. Sigue a ser uno de los rostros m\u00e1s reconocibles e ind\u00f3mitos del nacionalismo gallego contempor\u00e1neo y figura clave de dos de sus mayores cauces: el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/espana\/bng.html\"><strong>BNG<\/strong><\/a>, del que se apart\u00f3 en 2012 y&nbsp;<strong>Anova<\/strong>, d\u00f3nde a\u00fan milita. No resulta sencillo apresar del todo su figura como tampoco lo era, como advert\u00eda el escritor \u00c1lvaro Cunqueiro, contarle los pies al gato galaico siempre escurridizo, porque cada intento por fijar a Beiras lo desmiente o lo desplaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la memoria quedaron los dos zapatazos&nbsp;<em>jrushchovianos &#8211;<\/em>en 1993 y 2013- frente a los&nbsp;<em>populares&nbsp;<\/em><strong>Fraga&nbsp;<\/strong>y&nbsp;<strong>Feij\u00f3o<\/strong>, como para sus detractores su figura de radical reconocible y car\u00e1cter volc\u00e1nico. Pero incluso ellos habr\u00e1n de admitir que, a pesar de su lengua de bistur\u00ed, nunca renunci\u00f3 del todo al di\u00e1logo, acaso por una disciplina pol\u00edtica a la antigua y que le llev\u00f3 a una tregua con Fraga. \u00abAquello se dio porque comprend\u00eda que hab\u00eda uno enfrente al que escuchar, aunque no se compartieran las mismas ideas\u00bb, se\u00f1ala&nbsp;<strong>Marti\u00f1o Noriega<\/strong>&nbsp;a Cr\u00f3nica, hijo pol\u00edtico y compa\u00f1ero de viaje en Anova. \u00abY hay algo en \u00e9l, en su manera de hacer pol\u00edtica que es c\u00f3mo si leyera una partitura\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Con Fraga se enfrent\u00f3 hasta el l\u00edmite, en un pulso bronco y constante que solo en sus \u00faltimos compases afloj\u00f3. Hubo entonces una escena ins\u00f3lita cuando, tras las&nbsp;<strong>40 propuestas<\/strong>&nbsp;del BNG en 2001, el veterano dirigente del PP cruz\u00f3 el hemiciclo del Parlamento gallego para acercarse al esca\u00f1o de Beiras y tantear una serie de reuniones con la intenci\u00f3n de incorporar parte de ese programa al rumbo de la Xunta. \u00abFraga quer\u00eda que yo fuera su sucesor en la Xunta porque sab\u00eda qui\u00e9n le rodeaba dentro del partido\u00bb, manifest\u00f3 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n Beiras.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que el tiempo le cincelara ese aire de druida celta, de ojos azules y melena plateada, Beiras fue ni\u00f1o en la calle del Vilar, a la sombra de la Catedral de Santiago. Su infancia atravesada por la posguerra, como el reconoci\u00f3 sin aspavientos a&nbsp;<em>O Ferrado&nbsp;<\/em>en 2025, tuvo algo de intemperie contenida por la red de complicidades que su padre (militante del Partido Galeguista) teji\u00f3 con los \u00faltimos faros de la&nbsp;<strong>Generaci\u00f3n N\u00f3s<\/strong>&nbsp;y las&nbsp;<strong>Irmandades da Fala<\/strong>. \u00abMis recuerdos con&nbsp;<strong>Otero Pedrayo<\/strong>&nbsp;son tan antiguos como mi memoria, as\u00ed como con Carvalho Calero o Paco Del Riego\u00bb, se\u00f1alaba. En esa \u00abburbuja\u00bb de clandestinidad luminosa -\u00abfuera estaba el fascismo\u00bb, resum\u00eda- se educ\u00f3 en un \u00abprivilegio\u00bb de escuela-cooperativa levantada a contracorriente donde un profesor republicano de la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza aleccionaba a unos pocos&nbsp;<em>rapaces<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque se asom\u00f3 a un Par\u00eds en ebullici\u00f3n mientras se formaba en Derecho, Ciencias Econ\u00f3micas y Lengua y Literatura Francesa en&nbsp;<strong>La Sorbona<\/strong>, y pis\u00f3 despu\u00e9s un Londres que ya afinaba los acordes de su inminente revoluci\u00f3n cultural, ampliando estudios en la<strong>&nbsp;London School of Economics<\/strong>, regres\u00f3 a Galicia para repensar la estructura econ\u00f3mica de la regi\u00f3n y evidenciar que lo suyo no era un nacionalismo de verborrea. Vi\u00f3 en el atraso una herencia de dependencia -\u00abla emigraci\u00f3n como renuncia a volver\u00bb, la fuga del ahorro- y diagnostic\u00f3, influenciado por&nbsp;<strong>Rob\u00e8rt Lafont<\/strong>, a una \u00abcolonia interior\u00bb a la que le extraen la savia (trabajo, energ\u00eda y futuro) debido, en parte, a una peque\u00f1a burgues\u00eda convertida en \u00absoporte local\u00bb del poder central.<\/p>\n\n\n\n<p>Para \u00e9l, como se\u00f1ala Noriega, \u00abla&nbsp;<strong>radicalidad es un bien genuino<\/strong>, no acomodado\u00bb por eso, como tantos otros, en la noche larga del franquismo milit\u00f3 en la clandestinidad. Se midi\u00f3 con distintas corrientes hasta aprender, sobre todo, lo que no aceptar\u00eda: una izquierda que olvidase la \u00abalienaci\u00f3n\u00bb porque estar\u00edan, dec\u00eda, \u00abperdidos\u00bb. Fund\u00f3 su primer embri\u00f3n pol\u00edtico, el Partido Socialista Galeguista (PSG), pero no dej\u00f3 de interpelar al socialismo de Estado con la misma punter\u00eda inc\u00f3moda. \u00abEn el&nbsp;<strong>PSOE<\/strong>, \u00bfalguien se atrever\u00eda a decir que una mujer oprimida no tiene derecho a divorciarse?\u00bb, se\u00f1alaba, \u00abentonces, \u00bfpor qu\u00e9 un pueblo machacado, que no puede respirar, no tiene derecho a divorciarse?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Beiras, la pol\u00edtica solo tiene sentido si nace abajo. \u00abSe hace primero en la sociedad y luego se proyecta, si no es as\u00ed nace en el aire y le falta conexi\u00f3n\u00bb. En su esquema, los partidos cumplen una funci\u00f3n instrumental, \u00abel puente entre la sociedad y las instituciones para vehiculizar las din\u00e1micas que se dan en la sociedad\u00bb; cuando ese v\u00ednculo se rompe, advierte, queda \u00absuspendido en el aire como le pas\u00f3 a&nbsp;<strong>Podemos<\/strong>\u00ab. De ah\u00ed su cr\u00edtica a los giros t\u00e1cticos y p\u00e9rdida de anclaje social. \u00abPodemos asumi\u00f3 la plurinacionalidad por&nbsp;<strong>oportunidad pol\u00edtica<\/strong>\u00ab, se\u00f1al\u00f3, \u00abya renunci\u00f3 a mucho de lo que era, a su ideario y dise\u00f1o program\u00e1tico iniciales, los del 15-M, las plazas, etc. No estamos ante el Podemos que hablaba de una alternativa de gran coalici\u00f3n de izquierdas en las elecciones de diciembre de 2015\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEste no es un Gobierno de izquierdas. De hecho, Pablo Iglesias habla de Gobierno progresista. El progresismo es una cosa y la izquierda otra. El objetivo de la izquierda es transformar a fondo el sistema, ir a la ra\u00edz de los problemas y para ello est\u00e1 la v\u00eda revolucionaria o la v\u00eda de la socialdemocracia de, por ejemplo, Olof Palme\u00bb, apuntaba en enero de 2020 sobre el Gobierno de coalici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Su \u00abparticular cosmovisi\u00f3n\u00bb de su mundo lo convirti\u00f3 en un insurrecto constante ya sea en la calle -donde fue&nbsp;<strong>detenido en 1982<\/strong>&nbsp;siendo decano de la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas, durante una protesta en favor de los presos independentistas- como en el propio Parlamento de Galicia. Precisamente, en la sede de la soberan\u00eda gallega conoci\u00f3 de cerca las porosidades del entonces presidente gallego y&nbsp;<strong>\u00abmacarra\u00bb<\/strong>, como lo describi\u00f3,&nbsp;<strong>Feij\u00f3o<\/strong>. La escena m\u00e1s elocuente de esa tensi\u00f3n la protagoniz\u00f3 en 2013 el propio Beiras, encaramado al estrado y con la voz quebrada, exigiendo la dimisi\u00f3n de Feij\u00f3o por su supuesta relaci\u00f3n con el&nbsp;<strong>contrabandista Marcial Dorado<\/strong>&nbsp;y reclamando respeto para las familias golpeadas por \u00abesa peste [el narcotr\u00e1fico]\u00bb que dej\u00f3 una generaci\u00f3n en blanco con m\u00e1s de 600 muertes por sobredosis. Aquella intensidad no cay\u00f3 en saco roto ya que, en sesiones posteriores, Feij\u00f3o ironiz\u00f3 sobre el episodio, provocando un nuevo cara a cara con Beiras en el que, frente a frente, el de Os Peares no mostr\u00f3 la misma bravura. \u00ab<strong>Si Fraga resucitara le dar\u00eda una hostia a Feij\u00f3o\u00bb<\/strong>, apunt\u00f3 Beiras hace tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>En todos estos a\u00f1os, Beiras camin\u00f3 entre pieles dispares, del \u00abesquirol\u00bb&nbsp;<strong>Felipe Gonz\u00e1lez<\/strong>&nbsp;al \u00abjacobino\u00bb<strong>&nbsp;Errej\u00f3n<\/strong>, pasando por&nbsp;<strong>Yolanda D\u00edaz&nbsp;<\/strong>que le abandon\u00f3 en medio de un proyecto pol\u00edtico de izquierdas para irse a Madrid a hacer carrera. Siempre ha defendido que dejar\u00e1 de ser nacionalista, \u00abcuando Galicia tenga y ejerza su propia soberan\u00eda y tenga un Estado con la configuraci\u00f3n que desea lagente, sino ser\u00eda&nbsp;<strong>puro chovinismo<\/strong>\u00ab. En ese empe\u00f1o ha roto con los suyos, abandonado el BNG tras tres d\u00e9cadas, levantado siglas nuevas -AGE, Anova- y transitado alianzas fallidas, como aquella con Izquierda Unida y En Marea con la que consigui\u00f3 desplazar al BNG a la cuarta posici\u00f3n pol\u00edtica en 2012. Y a\u00fan as\u00ed volvi\u00f3 de manera simb\u00f3lica, en 2024, a pedir el voto para&nbsp;<strong>Ana Pont\u00f3n&nbsp;<\/strong>e intentar lograr un Gobierno gallego a los \u00abintereses nacionales y de clase\u00bb .<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las \u00faltimas estampas de Beiras lo muestra al piano en su casa de Bri\u00f3n. Dentro de ella, un reloj suena ruidosamente a las y media y en punto, y un druida del galleguismo sigue pensando. Afuera, un mundo vol\u00e1til -\u00abcon el crecimiento de la ultraderecha\u00bb, apunta Noriega- que devuelve ecos de tiempos ya vividos. Y \u00e9l, todav\u00eda, como un&nbsp;<strong>\u00ab<em>enfant terrible<\/em>\u00ab<\/strong>, \u00abde esp\u00edritu y de cabeza\u00bb,&nbsp;<strong>\u00abcon exceso de lucidez\u00bb<\/strong>&nbsp;consciente de \u00absus melancol\u00edas\u00bb. Nueve d\u00e9cadas de amor a una tierra (la de Breog\u00e1n), de p\u00e9rdidas (tambi\u00e9n la de su compa\u00f1era de vida), \u00abde traiciones\u00bb, pero \u00absin rencor\u00bb. Noventa a\u00f1os de Beiras, lucero de generaciones gallegas que a\u00fan buscan un norte.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/04\/beiras-con-arzalluz.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"258\" height=\"195\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/04\/beiras-con-arzalluz.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21660\" style=\"width:554px;height:auto\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00e1bado 25 de abril de 2026 Candela Ib\u00e1\u00f1ez Casado pol\u00edticamente s\u00f3lo con el nacionalismo gallego, nunca tembl\u00f3 al se\u00f1alar a la izquierda, al \u00abmacarra\u00bb Feij\u00f3o, al &#8216;oportunista&#8217; Podemos o al BNG. \u00abFraga quer\u00eda que le sucediera en la Xunta, sab\u00eda qui\u00e9n le rodeaba en el partido\u00bb, ha declarado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. en el &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2026\/04\/25\/los-90-anos-de-beiras-el-enfant-terrible-de-galiza\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">LOS 90 A\u00d1OS DE BEIRAS, EL \u00abENFANT TERRIBLE\u00bb DE GALIZA.<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-21658","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21658","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21658"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21658\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21661,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21658\/revisions\/21661"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21658"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21658"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21658"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}