{"id":21875,"date":"2026-06-27T09:14:09","date_gmt":"2026-06-27T07:14:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/?p=21875"},"modified":"2026-06-27T09:14:10","modified_gmt":"2026-06-27T07:14:10","slug":"el-abismo-se-abrio-de-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/2026\/06\/27\/el-abismo-se-abrio-de-verdad\/","title":{"rendered":"EL ABISMO SE ABRI\u00d3 DE VERDAD"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>S\u00e1bado 27 de junio de 2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Soledad Morillo Belloso&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/06\/image-1.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"530\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/06\/image-1-940x530.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21876\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/06\/image-1-940x530.jpeg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/06\/image-1-580x327.jpeg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/06\/image-1-768x433.jpeg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/anasagasti\/files\/2026\/06\/image-1.jpeg 1136w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se puede separar la pol\u00edtica de las pol\u00edticas p\u00fablicas. Es una ilusi\u00f3n peligrosa, como creer que una casa puede sostenerse sin columnas solo porque la pintura est\u00e1 fresca. La pol\u00edtica marca el rumbo, pero las pol\u00edticas p\u00fablicas son el camino, el asfalto, los puentes, los drenajes, los hospitales, los protocolos. Cuando una existe sin las otras, lo que se obtiene no es un pa\u00eds: es un espejismo. Y cuando la tierra tiembla, el espejismo se disuelve y queda a la vista la verdad desnuda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El terremoto en Venezuela no s\u00f3lo sacudi\u00f3 edificios: sacudi\u00f3 la mentira. La naturaleza hizo en segundos lo que la cr\u00edtica, la academia y la ciudadan\u00eda no lograron en d\u00e9cadas: mostrar que el Estado estaba hueco. La tierra se movi\u00f3, s\u00ed, pero lo que se vino abajo no fue obra exclusiva del sismo; fue el resultado de a\u00f1os de negligencia, improvisaci\u00f3n y corrupci\u00f3n. Mucha \u00e9pica, nula ingenier\u00eda. Mucho discurso, cero mantenimiento. Mucha consigna, ninguna prevenci\u00f3n. El pa\u00eds no colaps\u00f3 por un temblor: colaps\u00f3 porque llevaba 27 a\u00f1os siendo desmantelado pieza por pieza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fracaso del r\u00e9gimen bolivariano qued\u00f3 expuesto sin anestesia. Hoy lo administra una presidente encargada que ha demostrado su incapacidad tanto en la calma como en la tormenta. Pero ser\u00eda injusto atribuirle todo el desastre a ella sola. Ella es apenas la heredera de un modelo que convirti\u00f3 la incompetencia en m\u00e9todo y la corrupci\u00f3n en sistema. Veintisiete a\u00f1os de sustituir t\u00e9cnicos por militantes, instituciones por lealtades, planificaci\u00f3n por propaganda. Veintisiete a\u00f1os de confundir pol\u00edtica con espect\u00e1culo y pol\u00edticas p\u00fablicas con d\u00e1divas. Veintisiete a\u00f1os de creer que gobernar es hablar paja, no hacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El terremoto s\u00f3lo termin\u00f3 de romper lo que ya estaba roto. Muchos de los edificios que se desplomaron no cayeron por la magnitud del sismo, sino por el cemento adulterado. Los hospitales que no pudieron recibir heridos no fallaron por saturaci\u00f3n, sino por abandono. Las comunidades que quedaron aisladas no lo estuvieron por el movimiento tel\u00farico, sino porque las v\u00edas llevaban a\u00f1os destruidas y porque no hab\u00eda equipos de rescate suficientes. Los sistemas de emergencia no colapsaron: simplemente hab\u00edan dejado de existir. Y las instituciones no reaccionaron porque hace tiempo dejaron de ser instituciones; son cascarones vac\u00edos, oficinas donde se firma pero no se gobierna. En toda esta emergencia, los despachos de la defensor\u00eda del pueblo enmudecieron. El pueblo abandonado no tuvo quien lo defendiera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presidente encargada qued\u00f3 expuesta ante el pa\u00eds: sin plan, sin equipo, sin criterio, sin capacidad operativa. Pero m\u00e1s que un fracaso personal, lo suyo es la evidencia final de un proyecto que confundi\u00f3 poder con omnipotencia y termin\u00f3 crey\u00e9ndose inmune a la realidad. Y la realidad, cuando llega, no pide permiso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Chacao y Baruta la atenci\u00f3n fue distinta, casi un recordatorio de que cuando las instituciones funcionan, aunque sea a escala municipal, la diferencia se nota. En medio del caos, mientras el pa\u00eds entero buscaba a tientas una respuesta que el gobierno central no dio, los organismos municipales actuaron como deb\u00edan: con rapidez, con orden, con presencia real en la calle. Protecci\u00f3n Civil, bomberos, polic\u00edas locales, cuadrillas de rescate y voluntarios se desplegaron sin esperar instrucciones, m\u00e1s all\u00e1 de las c\u00e1maras, sin discursos prosopop\u00e9yicos. A pesar de la crisis econ\u00f3mica de la que no escapan los municipios, hicieron lo que corresponde cuando la tierra se abre y la gente queda vulnerable: asistir, contener, rescatar, acompa\u00f1ar. No hubo improvisaci\u00f3n, hubo oficio; no hubo propaganda, hubo trabajo. En esos municipios, al menos por unas horas, se vio lo que significa tener instituciones que entienden su deber y lo cumplen, incluso cuando el pa\u00eds alrededor parece desmoronarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De las Fuerzas Armadas, nada que decir. No existen. No estuvieron, no aparecieron, no se hicieron sentir ni en la calle ni en la coordinaci\u00f3n ni en la contenci\u00f3n. En un pa\u00eds que lleva d\u00e9cadas oyendo que la FANB es \u201cel pueblo en armas\u201d, lo que se vio fue exactamente lo contrario: un vac\u00edo. Mientras los municipios hac\u00edan su trabajo y los ciudadanos se organizaban como pod\u00edan, la instituci\u00f3n que deber\u00eda ser columna vertebral en emergencias qued\u00f3 reducida a una sombra burocr\u00e1tica, un uniforme sin cuerpo. No hubo despliegue, no hubo log\u00edstica, no hubo presencia operativa. Y en un momento en que cada minuto contaba, su ausencia fue un estruendo. Un pa\u00eds puede perdonar errores, pero no puede sobrevivir a unas Fuerzas Armadas que s\u00f3lo existen para la ceremonia y el desfile y nunca para la emergencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La solidaridad de la ciudadan\u00eda es encomiable, sin duda. Habla bien de los venezolanos, de esa capacidad casi instintiva de organizarse, de tender la mano, de aparecer donde el Estado no llega. Pero esa virtud no puede convertirse en coartada. El Estado no puede lavarse las manos ni pretender delegar en la sociedad lo que es su exclusiva responsabilidad. La gente ayuda porque tiene coraz\u00f3n, porque no soporta ver al otro caer; el Estado debe ayudar porque es su deber, porque para eso existe, porque para eso recauda, administra, planifica. Cuando la ciudadan\u00eda sustituye al Estado, algo est\u00e1 profundamente roto. Y cuando el Estado se acostumbra a que la ciudadan\u00eda lo sustituya, el pa\u00eds entero queda en riesgo. La solidaridad es un orgullo; la desresponsabilizaci\u00f3n institucional, una verg\u00fcenza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si a la se\u00f1ora presidente encargada le queda un m\u00ednimo de pundonor, de sentido de Estado, de conciencia hist\u00f3rica, pasada la emergencia debe presentar su renuncia. No como un gesto pol\u00edtico, sino como un acto de decencia. Y lo propio deben hacer el gobernador y el alcalde La Guaira. Porque gobernar no es ocupar un cargo: es sostener un pa\u00eds, un pueblo. Y Venezuela, hoy, est\u00e1 rota. Rota por el sismo, s\u00ed, pero sobre todo por 27 a\u00f1os de decisiones equivocadas, negligencia acumulada y corrupci\u00f3n institucionalizada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica sin pol\u00edticas p\u00fablicas es humo que asfixia. Las pol\u00edticas p\u00fablicas sin pol\u00edtica son un manual empolvado que nadie abre. Y un pa\u00eds que tolera esa fractura vive con un pie colgando sobre el vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta vez el vac\u00edo no fue met\u00e1fora: el abismo se abri\u00f3. Y si seguimos bajo la \u00e9gida de este r\u00e9gimen, la pr\u00f3xima emergencia \u2014que llegar\u00e1, porque siempre llega\u2014 no s\u00f3lo nos golpear\u00e1: nos borrar\u00e1.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00e1bado 27 de junio de 2026 Soledad Morillo Belloso&nbsp; No se puede separar la pol\u00edtica de las pol\u00edticas p\u00fablicas. Es una ilusi\u00f3n peligrosa, como creer que una casa puede sostenerse sin columnas solo porque la pintura est\u00e1 fresca. 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